miércoles, 30 de diciembre de 2009

El Gran Hermano del siglo XXI






ESCRITO POR DAVID RODRÍGUEZ SEOANE   

Vivimos en una sociedad 'orwelliana' que se vigila a sí misma, ante la necesidad de controlarlo todo y de tranquilizarse con una falsa noción de seguridad. A pesar de todo, el hombre tiene todavía la oportunidad de plantarle cara al sistema y conservar su intimidad.
Vencida la primera década del siglo XXI y 25 años después de la fecha anunciada por George Orwell, se cumplen algunas de las profecías de 1984. La sociedad se vigila a sí misma. El miedo a lo inesperado y la necesidad de controlarlo todo han hecho del mundo un gigantesco escenario en el que todos somos observados por un omnipresente Gran Hermano.
Miles de cámaras de vigilancia observan, camufladas entre los edificios y el mobiliario urbano, las calles por las que cada día pasan millones de personas en cualquier ciudad del mundo. Cintas y cintas de material audiovisual que recogen en sus grabaciones cada movimiento. Muchas veces, nadie llega a revisarlas pero su simple presencia coarta la libertad del individuo. Culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
La vida parece ahora desarrollarse en una inmensa cárcel de la que todos somos prisioneros. Un centro penitenciario ideal como él que el filósofo Jeremy Bentham concibió, a finales del siglo XVIII, con el nombre de Panóptico. En él, un solo vigilante podía controlar a todos los presos sin que estos supieran si eran vistos. La mirada del otro acababa siendo interiorizada por el reo hasta que él mismo se convertía en vigía.
La realidad cambia por el hecho de ser observada. Por eso no podemos ser estrictamente objetivos porque no somos objetos, según la intuición de Heisenberg.
Hoy, la privacidad es un concepto que no tiene un dominio registrado en Internet. El derecho a la intimidad está más en entredicho que nunca.

Saber que hay “ojos” que no sólo vigilan sino que, llegado el momento, juzgan provoca un cambio drástico en el modo que cada persona tiene de aproximarse al mundo. Ya no somos nosotros mismos, únicamente cuerpos que actúan bajo las órdenes del miedo y la inseguridad, una suerte de paranoia.
Pero la posibilidad de ser vigilados ya no sólo es trascendente entre los límites estrictos de lo real. En los últimos años, el espectacular avance de Internet ha propiciado un espacio virtual en el que dar rienda suelta a las predicciones de Orwell y a las teorías “benthamianas”. Bastan dos cifras para comenzar a reflexionar. La empresa de medios Yahoo! captura una media mensual de 2.500 datos sobre sus 250 millones de usuarios. Así lo entiende el periodista y escritor estadounidense Stephen Baker, en su libro Los Numerati en el que analiza las nuevas técnicas de marketing en la red.
Baker bautiza como los numerati a los ingenieros, matemáticos e informáticos que criban la información que se genera de manera constante en cualquier acto cotidiano que realizamos en la web. “Para ellos, nuestros registros digitales crean un enorme y complejo laboratorio del comportamiento humano”. Las huellas que dejamos mediante el uso del correo electrónico o las búsquedas que ejecutamos son pistas que utilizan – basándose en puros análisis estadísticos – para describir un mapa completo de nuestros gustos e intereses. Al final de ese rastro, lo único que hay es un escalofriante método publicitario conocido como “targeting del comportamiento”.
Hoy, la privacidad es un concepto que no tiene un dominio registrado en Internet. El derecho a la intimidad está más en entredicho que nunca.
Con todo esto, muchos expertos no han dudado en calificar como “orwelliana” a esta sociedad de principios de siglo que nos incluye y que cada vez muestra más paralelismos con la novela del autor británico y con otras narraciones de ficción distópicas como Un mundo feliz de Aldous Huxley o Farenheit 451 de Ray Bradbury. La llegada de la posmodernidad no ha hecho más que confirmar la verdad que se esconde en utopías perversas sobre sociedades imaginadas por la literatura. Por fortuna, el mundo todavía no ha llegado a ser como pronosticaban estos novelistas pero muchas de sus descripciones mantienen ya un inquietante parecido con la realidad.
Los sistemas de vigilancia y control proliferan por doquier. La espada de Damocles que, entre otros enemigos sin rostro, el terrorismo internacional ha pendido sobre nuestras cabezas nos acobarda de tal modo que la balanza entre la libertad y la seguridad cae siempre del lado de la segunda. Nos sentimos vigilados, y eso lejos de horrorizarnos incluso nos tranquiliza.
Es cierto que muchas miradas, más de las que pensamos, recaen sobre nuestro quehacer diario y estrechan nuestras libertades. Pero, a pesar de todo, el ser humano mantiene su protagonismo y la responsabilidad de decir “hasta aquí”. La historia no tiene que haber ocurrido como nos la contaron. Δ

David Rodríguez Seoane. Periodista. CCS.

Fuente: revista Fusión.com

COPENHAGUE: RESISTENCIAS DEL CAPITAL




Fuente: La Jornada
por Alejandro Nadal


El capital sólo puede existir como fracciones privadas de valorización. Son las empresas: centros de acumulación enfrascadas en una lucha constante para aumentar el valor de su núcleo de capital. El cambio técnico es uno de los instrumentos más importantes de esa competencia intercapitalista. Por eso el capitalismo genera continuamente innovaciones técnicas.

Éste es un rasgo que resaltan tanto los aduladores del capital como sus críticos. Y de ahí muchos concluyen que el capitalismo está dotado de una gran capacidad de adaptación a los cambios que se producen a su alrededor.

Pero el capitalismo también está lastrado por inercias profundas que frenan su capacidad de cambio. La razón es que una vez que se han realizado las inversiones asociadas a una trayectoria tecnológica, el capital tiene que amortizarlas y resiste los cambios con la misma tenacidad con la que antes empujaba las transformaciones. Por eso los funcionarios de las empresas transnacionales, que llevan la lógica del capital hasta en las venas, resistirán con todas sus fuerzas cualquier amenaza a su base de poder. La flexibilidad de la economía capitalista tiene límites poderosos.

Por ejemplo, hay algo que no ha cambiado en la trayectoria tecnológica del capitalismo en los últimos 200 años. El proceso de acumulación ha estado cristalizado sobre una plataforma energética de combustibles fósiles. Desde los albores de la revolución industrial la base material del capitalismo, a escala global, depende de una manera u otra de la extracción y utilización de combustibles fósiles. Este perfil energético terminó por alterar la composición química de la atmósfera en estos dos últimos siglos.

Hoy sabemos con certeza que esto constituye la peor amenaza para la especie humana. La única manera de enfrentar estos cambios en la atmósfera implica transformaciones profundas en la estructura material que sostiene la acumulación capitalista. El capitalismo resistirá esos cambios, porque los costos asociados se presentan como insoportables a los funcionarios del capital. La conferencia de Copenhague sobre cambio climático es la prueba.

En esta importante conferencia la solución planteada desde los centros de poder descansa en dos vertientes que son funcionales a la acumulación privada. La primera es el mercado de carbono, una falsa solución que acabará por imponerse en la declaración final de Copenhague. En este esquema, miles de empresas recibirán gratuitamente cuotas permitidas de emisiones de gases invernadero. Podrán vender el excedente no utilizado en un mercado especial, supuestamente creando los incentivos para la gran transformación de la base energética. Es un premio para los contaminadores históricos, no un instrumento eficaz para reducir y estabilizar las emisiones de gases invernadero.

La segunda vertiente es el esquema de financiamiento para que los países pobres puedan reducir sus emisiones y adaptarse a los efectos del cambio climático. La Agencia Internacional de Energía calcula las necesidades de los países que no son miembros de la OCDE en 197 mil millones de dólares (mmdd) de inversiones para reducir las emisiones de carbono para el año 2020. Si, como se propone por los países ricos, esos recursos son manejados por el Banco Mundial, ya nos podemos despedir de cualquier cosa que se parezca al desarrollo sustentable.

Obama piensa que los países ricos pueden llegar a un acuerdo sobre la cifra de 10 mmdd anuales en Copenhague. Pero también ha señalado que a largo plazo la mayor parte de los recursos deben provenir del sector privado. Para ello, la Casa Blanca y el Banco Mundial insisten en que los países pobres deben ofrecer incentivos para las inversiones que podrían reducir las emisiones de carbono. Ya sabemos cuáles son esos incentivos: apertura, privatización, desregulación. Es decir, hay que perpetuar el modelo neoliberal para asegurar una solución al cambio climático.

Así se cierra el círculo. Por un lado se exigirá a los países pobres mantener “incentivos” para atraer inversiones extranjeras necesarias que supuestamente reducirán las emisiones de gases invernadero. No importa que el modelo neoliberal sea un insulto social y ambiental. Por el otro lado, se va a “garantizar” que tengan acceso a un buen mercado internacional de bonos de carbono con el fin de canalizar más recursos para reducir las emisiones de carbono. No importa que el mercado de carbono sea un gran fracaso anunciado.

El capital y sus centros de poder prefieren llevar a la ruina al mundo entero, antes que sacrificar sus fuentes de privilegios. Las grandes corporaciones cuya capacidad productiva descansa en los combustibles fósiles van a oponer feroz resistencia a todo lo que suene a cambio. Poco importa que la perspectiva de procesos de cambio climático descontrolados constituya la peor amenaza para la humanidad y la biósfera. El capital, en su delirio de acumulación sin fin, está dispuesto a sacrificarlo todo. Si las organizaciones sociales no ejercen la presión suficiente, la conferencia de Copenhague será un espacio para profundizar la destrucción ambiental y la explotación social.

http://nadal.com.mx

Mineras amenazan con abandonar Santa Cruz





Por: Marcela Pagano


El sector empresarial cuestionó la norma sancionada por la Legislatura santacruceña que limita la explotación de la minería.

A contramano del intento de Cristina de Kirchner por lograr un acercamiento con los principales empresarios del país con el fin de promover más inversiones, la provincia de Santa Cruz promulgó la ley que despertó polémica en el sector minero, que ahora amenaza con paralizar proyectos millonarios. En noviembre pasado el Poder Legislativo de la provincia sancionó una ley que crea un Área de Interés Especial Minero que prohíbe la extracción de metales fuera de dicha, zona según se desprende de la norma. Ninguna empresa podrá realizar actividades mineras fuera de esa área que se circunscribe al territorio de meseta y excluye la cordillera de los Andes, una de las zonas más ricas en fuentes naturales de oro y plata. Pero la medida deja entrever la posibilidad de que los derechos ya adquiridos por las compañías para explorar y explotar las zonas ajenas al área de interés, queden sin efecto, lo que se traduce en grandes pérdidas para aquellas empresas que ya iniciaron la actividad en dichas zonas.

De esta manera, los empresarios del sector minero se suman a al reclamo -que ya se inició desde otras industrias-, de seguridad jurídica. Desde las compañías que estaban instrumentando la exploración de zonas ahora excluidas de la nueva Área de Interés Especial Minero, sostienen que el trabajo de detección de los minerales requiere de inversiones muy elevadas, que van desde los u$s 5 millones hasta los u$s 200 millones, que se traducirán en pérdidas si el Gobierno de Daniel Peralta les impide explotar esas zonas. Además, se quejan de que este cambio repentino en las normas perjudicará la imagen del país y muchas multinacionales optarán por invertir en países vecinos. «Los proyectos mineros son a largo plazo, y no se pueden llevar adelante si no existe un marco regulatorio estable. Respetamos las leyes y a los gobiernos, pero no podemos admitir que esta norma sea retroactiva y perjudique los proyectos en marcha», dijo Julio Ríos Gómez, presidente de Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina, y agregó: «Esta ley es inconstitucional, va en contra de los derechos adquiridos. Se trata de un mensaje muy malo a la inversión y va a significar la caída de un 25% de la actividad en los próximos años».

El punto más controvertido es el que afirma que se creará «una comisión ad hoc de diez miembros, con el objetivo de evaluar (y cuyo dictamen será vinculante) cada uno de los estudios de impacto ambiental de los proyectos que se encuentran otorgados o concedidos fuera del Área de Interés Especial Minero». Para el abogado especialista en Asuntos Mineros Leonardo Rodríguez, asociado del estudio Marval, O'Farrell & Mairal, la nueva medida santacruceña «viola las normas federales incluidas en el Código de Minería, según el cual, cualquier empresa que cuente con derechos de exploración y encuentre un mineral, automáticamente podrá adquirir el poder de explotación. Las provincias no pueden regular la actividad minera hasta el punto de prohibirla. Eso es facultad del Congreso de la Nación», explicó Rodríguez. Por este motivo, asegura que la norma traerá gran cantidad de litigios al Estado si no se otorga por decreto garantías a aquellas compañías que actualmente estén explorando y explotando fuera del área en cuestión. «Si bien los tribunales pueden declarar inconstitucional la medida, el proceso judicial puede llevar años y las obras mientras tanto quedarían paralizadas y las compañías se perjudicarán», dijo el abogado.

Desde el Gobierno de Santa Cruz justifican la sanción de la ley argumentando que la actividad de extracción de metales se instrumenta mediante el uso de cianuro, un elemento altamente tóxico que podría contaminar napas de agua y por ende a la población cercana. De hecho, Río Negro, Tucumán, Mendoza y San Luis directamente prohibieron la actividad minera con el uso de esta sustancia mientras que Chubut y Córdoba limitan la actividad a cielo abierto. No obstante, desde las mineras explican que el cianuro es el único recurso que existe a nivel mundial para desprender el oro de las rocas. Aseguran, también, que respetan las medidas internacionales que regulan el uso de esa sustancia, que se utiliza en la Argentina desde principios del siglo pasado.

Los empresarios mineros temen que otras provincias imiten la iniciativa de Santa Cruz. «La situación en Santa Cruz nos preocupa, ya que barre con todo el trabajo que se realizó en los años noventa para fomentar las inversiones mineras en la Argentina. Es una regresión en materia de desarrollo», concluyó Ríos Gómez.

http://www.ambito.com/noticia.asp?id=500228

Asesinan a activista antiminera embarazada en Cabaas, El Salvador




Luchaba contra la explotación minera de empresas canadienses y estadounidenses


San Salvador, (dpa) - La activista medioambiental salvadoreña Dora Alicia Recinos Sorto, de 32 años de edad, que se encontraba en su octavo mes de embarazo, fue asesinada a tiros por sujetos desconocidos, informaron hoy autoridades policiales de El Salvador.

Recinos Sorto fue asesinada la tarde del día 26 en la región Trinidad, centro de Sensuntepeque, en la provincia de Cabañas, mientras transitaba por un camino rural junto a su pequeño hijo de tres años de edad.

La activista fue asesinada por sujetos que sin intercambio de palabras le dispararon varios tiros, por los que murió al instante. Su hijo de tres años de edad resultó herido y fue trasladado a un hospital de la localidad.

El pasado 20 de diciembre fue asesinado también el activista Ramiro Rivera Gómez, quien se oponía a la explotación minera en El Salvador. Rivera Gómez, sin embargo, poseía seguridad policial debido a atentados y amenazas de muerte de meses anteriores. Las autoridades afirmaron que el homicidio fue planificado y que no se trató de un crimen común.

El subdirector de Investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC), Augusto Cotto, señaló a la agencia dpa que hay "claridad" sobre "un nexo entre los dos homicidios. Los hechos tienen que ver con las diferentes posiciones, tanto en contra como a favor de la explotación minera en la zona. Ambos homicidios tienen una planificación previa y han sido cometidos por sicarios".

Con este crimen serían tres los activistas medioambientales asesinados en El Salvador durante el año 2009. En El Salvador existen organizaciones sociales que luchan contra la explotación minera de entidades provenientes de Estados Unidos y Canadá. Los expertos en ambiente señalan que la explotación minera causa graves daños al medio ambiente.

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Desconocidos asesinan a una mujer ambientalista en El Salvador

San Salvador, 27 dic 2009 (Agencia EFE).- Una ambientalista salvadoreña falleció a manos de desconocidos en una zona rural del departamento de Cabañas (centro), con lo que suman tres los activistas asesinados este año, denunciaron hoy integrantes de ese movimiento.

Dora Recinos Sorto, de 32 años, fue tiroteada ayer en una zona del cantón Trinidad, donde el pasado 21 de diciembre fue asesinado el ambientalista Ramiro Rivera y una mujer de 57 años que viajaba junto a él en un vehículo.

"Recibió cinco impactos de balas por la espalda", relató a Efe Francisco Pineda, coordinador del comité ambiental de Cabañas, al señalar que la víctima era esposa de otro ambientalista.

Indicó que la mujer, quien se encontraba en estado de embarazo, estaba al momento del ataque junto al menor de sus seis hijos, quien, según Pineda, "está baleado, pero ya salió de peligro".

"Tenía ocho meses de embarazo y ni así pudieron detenerse estas personas de asesinarla", añadió en otras declaraciones a la Radio Nacional El Salvador (estatal).

El hijo que esperaba Recinos Sorto también murió.

Sobre el ataque, afirmó que "indiscutiblemente" está vinculado con la labor contra la exploración y explotación minera que desarrollan en Cabañas.

"El único pecado de esta gente es manifestarse y exigir los derechos de que no quieren una explotación minera", detalló Pineda, quien señaló que será sepultada mañana, en la ciudad de Ilobasco.

Advirtió de que el crimen no fue cometido por "personas comunes y corrientes", al puntualizar que el ataque se registró a unos 100 metros de un puesto policial y en cercanías de una casa donde permanece bajo custodia la esposa de Ramiro Rivera, asesinado hace una semana.

"Esto ha venido pasando desde la impunidad del compañero Marcelo (Rivera). Matan al compañero Marcelo, no se hace nada; matan al compañero Ramiro, tampoco; eso ha permitido que estos delincuentes quieran hacer lo que ellos quieran en este departamento", lamentó Pineda, quien aludió así al asesinato de Marcelo Rivera, el primer ambientalista atacado en junio pasado.

El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, descartó recientemente que su Gobierno autorice proyectos de exploración y explotación minera en el país y expresó su compromiso de garantizar la seguridad del movimiento ambientalista.

La Justicia Federal de EEUU detiene trabajos de Barrick





La Justicia Federal de EEUU detiene trabajos de Barrick por contaminación.

Mientras en Argentina, Chile y República Dominicana los gobiernos "agradecen y reciben de buena manera" a Barrick Gold; en su propio país es acusada constantemente de contaminación. El jueves 03 de diciembre de 2009 un Tribunal Federal de Apelaciones de EE.UU. dictaminó que un Tribunal Inferior deberá considerar una ORDEN JUDICIAL para DETENER TEMPORALMENTE la construcción de la mina de oro a cielo abierto de Cortez Hill en Nevada hasta tanto se realicen estudios sobre la afectación del medio ambiente, en especial sobre la potencial contaminación de la atmósfera con emisiones de mercurio y la posible disminución de los los escasos recursos hídricos en el desierto de Nevada. Anteriormente las tribus nativas de Nevada demandaron a Barrick por la expansión de la mina sobre un lugar sagrado.

Por EDUARDO WELSCH

El jueves 03 de diciembre de 2009 un panel de tres jueces de la Corte Federal de Apelaciones de EE.UU. del 9 º Circuito concedió un requerimiento judicial para obligar a Barrick Gold a posponer la excavación de 2,000 metros de profundidad de la mina de oro a cielo abierto de Cortez Hill en Nevada, hasta tanto se realicen estudios sobre la afectación del medio ambiente, en especial sobre el agua. El fallo del Tribunal de Apelacines deberá ser interpretado por un Tribunal del Distrito de Nevada, que determinará la acción, pudiendo incluir la suspensión de las operaciones.

Barrick dijo en un comunicado de prensa el viernes 04 de diciembre que no tiene todavía determinado como afectará la acción judicial al desarrollo del proyecto.

De las tres minas de oro mas importantes de Barrick, el proyecto de Cortez Hills es el más cercano a su realización, y se encuentra en la fase inicial de la producción, por lo que esta posible suspensión ha impactado considerablemente en los inversores. Esta mina sería una de las más grandes a cielo abierto con lixiviación con cianuro en pilas de los Estados Unidos.

Barrick tiene varios proyectos de bajo costo en condiciones de entrar en producción en los próximos cinco años, además de Cortez Hills. Los tres mas importantes son Pueblo Viejo en República Dominicana, Pascua-Lama en la frontera entre Argentina y Chile y Buzwagi en Tanzania.

La noticia de la decisión del Tribunal Federal hizo que los precios del oro mostraran su mayor caída diaria desde marzo de 2008 y el precio a futuro cayó un 4%, mientras que las acciones de Barrick cayeron un 8,9%.

El analista senior de minería Paul Burchell atribuyó la mayor parte de la caída de las acciones de Barrick a la incertidumbre en torno al proyecto Cortez Hill, debido a la decisión del tribunal de apelación.

Thomas Weisel analista de Heather Douglas rebajó su calificación a Barrick tras la noticia, diciendo que estima que el proyecto de Cortez Hills constituyen un 12% del valor del activo neto de la compañía. "No creemos que exista una posibilidad que el proyecto pueda ser cancelado pero creemos que será construido con un retrasó con respecto al trimestre original (1º de 2010), escribió en una nota a clientes.

La invasión de medusas: el aviso de un problema que se avecina




Probablemente los líderes mundiales que acudan a Copenhague a la conferencia sobre el clima de Naciones Unidas no vayan a debatir la invasión de medusas, sin embargo, tal vez deberían hacerlo. Pese a que pueda parecer parte de una película de terror de serie B, millones de medusas, algunas del tamaño de un frigorífico, abarrotan los litorales desde España a Nueva York, pasando por Japón hasta Hawai. El mes pasado estos intrusos hundieron un buque de arrastre de 10 toneladas frente a la costa de Japón después que la tripulación del barco intentara izar una red que contenía docenas de medusas Nomura (Nemopilema nomurai), gigantes que pueden llegar a pesar más de 205 kilos cada uno.
La mejor forma de combatir esta creciente amenaza es con nuestras propias armas.
Los científicos creen que una combinación de factores como el cambio climático, la contaminación y la sobrepesca está provocando la explosión en las poblaciones de medusas. Podemos luchar contra estos tres problemas eliminando de nuestras cenas a los animales, incluyendo los pescados.
A menos que hayas estado viviendo debajo de una piedra, o quizás en un McDonald's, probablemente sepas que la cría de animales domésticos de granja no está haciendo ningún favor al planeta. Las fábricas de carne de hoy en día emiten gases de efecto invernadero, consumen recursos valiosos y contaminan el aire y el agua. Según un informe de Naciones Unidas, la industria cárnica genera un 40% más de gases invernadero que todos los coches, camiones, todo-terrenos, barcos y aviones del mundo juntos. Hola, gelatinas: Prácticamente todas las medusas se reproducen mejor y más rápidamente en aguas templadas.
De igual modo, las fábricas de animales se sitúan entre las causas que provocan zonas muertas en el océano, pues el excremento derivado de estos animales en granjas hayan su salida en riachuelos y ríos y finalmente, a mar abierto, provocando florecimientos tóxicos de algas. Si bien en estas zonas muchos animales mueren, de ahí su nombre, las medusas no sólo sobreviven a ellas sino que además prosperan.
La industria pesquera comercial también debe compartir parte de la culpa de la explosión de las poblaciones de medusas.
La Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas informa que el 80% de las pesquerías del mundo se encuentran sobrexplotadas, completamente explotadas, prácticamente agotadas  o recuperándose de una merma. No es de sorprender: prácticas indiscriminadas de pesca tales como el uso de redes que pueden alcanzar varias millas y líneas de palangre con miles de anzuelos cebados están despojando los océanos de vida marina. Y las granjas de pescado hacen que esta devastación sea aun peor a medida que se necesita más pescado salvaje para alimentar al de granja. Se requieren alrededor de 4 kg de pez salvaje para producir 1 solo kg de pez de granja.
Un estudio publicado en la revista Nature halló que las poblaciones de los grandes peces depredadores como el atún y el pez espada habían mermando en un 90%. Estas mismas especies son las mismas que ayudan a mantener bajo control las poblaciones de medusas. En el Mediterráneo, la sobrepesca, ya sea de especies pequeñas como más grandes, ha dejado a las medusas con pocos depredadores y poca competición por el alimento.
Si bien las invasiones de medusas pueden ser una molestia para los bañistas y un inconveniente para los negocios, también son señal de un problema más profundo. Multitud de medusas han hecho mermar las pesquerías en los mares de Bering y Negro, colapsando los conductos de toma de agua para las plantas de energía nuclear en Japón y obligando a cerrar las playas, desde la Gran Barrera del Coral en Australia hasta en Waikiki en los Estados Unidos.
Según el Dr. Josep-Maria Gili, experto en medusas en España, 'La proximidad a los litorales de estas medusas son un mensaje que el mar nos está enviando y que nos dice: 'Mira lo mal que me estás tratando.'
Necesitamos pasar a la acción ya con el fin de mejorar la salud de nuestros océanos antes de que sólo las medusas puedan vivir en ellos. No hemos de esperar mientras los líderes mundiales debaten la mejor forma de frenar el cambio climático y acabar con la sobrepesca. Cada uno de nosotros puede intentar buscar su mejor forma para una menor huella ecológica escogiendo simplemente alimentos veganos sostenibles y sanos, que alivien al planeta y a sus habitantes.
Paula Moore
Fuente: oceansentry.org

Los tiburones bajo amenaza a medida que el entorno empeora





Su tamaño y aspecto temible lo han convertido en un tema de pesadilla sin embargo, una nueva investigación sugiere que los tiburones puede que no sean tan duros como parecen.
Con información recopilada de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza  (UINC) y la FishBase, un equipo australiano que ha liderado el estudio ha compilado una exhaustiva base de datos sobre tiburones, rayas y quimeras (un pez de agua profunda que también tiene cartílago en lugar de huesos) y los factores que los hacen susceptibles a las amenazas.
Como factores de mayor riesgo para la extinción global, el estudio identifica la pesca, el desarrollo costero y degradación del hábitat, el cambio climático y la contaminación.
'Concluimos que las especies más grandes, limitadas a un hábitat y que son objetivo principal de las pesquerías podrían fácilmente resultar amenazadas. Las pesquerías en alta mar y costera y que están poco gestionadas en todo el mundo son una de las mayores amenazadas para las poblaciones de tiburones, rayas y quimeras. La pérdida de hábitat y degradación desgastará aún más determinadas poblaciones hasta llegado un punto en el que el riesgo de extinción aumenta de manera considerable aparte de las amenazas del cambio climático.'
Los hallazgos sostienen la visión de que los tiburones, rayas y quimeras, conocidos conjuntamente como chondrichthyans, tienen unas características biológicas que los predispone a la extinción. Los Chondrichthyans tienden a ser más grandes que otros peces y el tamaño del cuerpo tiene correlación con el lento crecimiento y con una capacidad reproductiva más baja. El ritmo rápido del cambio medioambiental y la captura es lo que limita potencialmente el crecimiento de la población.
"Es probable que aquellas especies que habitan aguas costeras también sufran interacciones con humanos más frecuentes a medida que la poblaciones humanas se expandan a lo largo del litoral. Más gente hará incrementar la demanda de alimento y probablemente provoque más degradación del hábitat como resultado de la contaminación y desarrollo humano costero.'
Señalan que una merma en las poblaciones de chondrichthyan tendrá importantes consecuencias en el ecosistema marino. "Son grandes depredadores que ejercen un control máximo sobre otras especies marinas. Su supervivencia y abundancia es vital para la salud de todo el sistema. Hasta ahora no se ha producido ninguna extinción de tiburón, raya o quimera pero ha llegado la hora de actuar para que podamos conservar y gestionar estas especies como un legado para las futuras generaciones.
Fuente: oceansentry.org

MERCADO DE CARBONO Y CALENTAMIENTO GLOBAL (1)






Escrito por Alejandro Nadal*

Para enfrentar el problema del calentamiento global existen soluciones reales. Pero ninguna de ellas es favorecida por los centros de poder corporativo o sus aliados en los gobiernos, porque implican sacrificios de rentabilidad para los principales emisores de gases invernadero. Por eso el mercado de carbono es sistemáticamente presentado como el instrumento más efectivo para encarar este grave problema. Es más, parece ser la respuesta dominante: corporaciones gigantes, gobiernos y hasta organizaciones ambientalistas apoyan esta solución.

¿Qué es el mercado de bonos de carbono y cómo funciona? Es un mecanismo diseñado para reducir los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Se supone que genera incentivos para que las empresas que emiten GEI limiten sus niveles de contaminación atmosférica.

El mercado es organizado por una autoridad administrativa que fija un nivel máximo de emisiones permitidas. Ese volumen de contaminación permitida es asignado entre los diferentes agentes emisores (por ejemplo, de acuerdo con sus niveles históricos de contaminación), de tal manera que cada compañía tiene ahora un tope de emisiones que no debe rebasar. Si sus emisiones son inferiores, una empresa puede vender el volumen no utilizado a las que rebasaron el volumen permitido. Se supone que esto genera un sistema de incentivos y castigos, que conduce a reducir el costo de transitar hacia un sistema de menores emisiones.

El mercado de carbono no es una fantasía. El Protocolo de Kyoto (PK) estableció las bases para construir mercados de cuotas permitidas de emisiones de carbono. En Europa ya funciona el mercado más grande emisiones de carbono, el sistema de comercio de derechos de emisión (EU ETS). Estados Unidos está algo rezagado, pero el mercado puede crecer exponencialmente si el Senado aprueba la ley Waxman-Markey. Y las corporaciones de todas las ramas de la economía y muchos gobiernos presionan para que sea el principal componente del acuerdo sucesor del PK.

Este mecanismo de mercado se baña en las aguas de la ideología neoliberal y responde a la creencia de que los mercados asignan eficientemente los recursos. La crisis económica y financiera global ya debería haber enfriado el entusiasmo del pensamiento vulgar por las virtudes del libre mercado y la privatización.

El mercado de bonos de carbono tiene grandes defectos, que lo convierten en un obstáculo para alcanzar buenos resultados en materia de reducción de emisiones de GEI. La idea central del mercado de carbono es que todas las reducciones de emisiones son equivalentes. Es decir, como los gases en la atmósfera siempre se están mezclando, es lo mismo reducir una tonelada de CO2 en Oaxaca que en Milán. Por eso se pueden intercambiar los derechos a emitir gases invernadero entre agentes tan diferentes como una planta termoeléctrica, una siderúrgica o una granja porcícola. De entrada, esa premisa es un error: las reducciones de emisiones no son iguales ni desde el punto de vista de equidad, ni desde el punto de vista tecnológico.

Para empezar, las reducciones de emisiones en un país con un ingreso per cápita de 2 mil dólares anuales no son equivalentes a las de un país con un ingreso per cápita de 30 mil dólares anuales. No es lo mismo reducir las emisiones de metano generadas por un búfalo de un campesino en Bangladesh, que las de un Cadillac que circula por Park Avenue, para recordar el célebre ejemplo de Anil Agarwal.

Por otro lado, existen proyectos que sientan las bases para mayores reducciones en el futuro. Algunas reducciones de emisiones tienen un efecto multiplicador para inducir contracciones adicionales en otros sectores de la vida social y económica. En cambio, otros recortes de emisiones simplemente corresponden a ganancias en eficiencia que son consecuencia de rutinas de modernización, como cuando se introducen mejoras que debían haberse adoptado hace mucho. Es decir, el mercado de carbono puede contribuir a retrasar la reducción global de emisiones. En lugar de favorecer las innovaciones e inversiones de largo plazo en el marco de una estrategia integral, el sistema de mercado de carbono constituye una ensalada de medidas de todo tipo, sin prioridades y sin jerarquía.

Esto es clave porque la economía mundial está fuertemente anclada en su adicción a los combustibles fósiles. La infraestructura industrial y del transporte descansa tan profundamente en tecnologías integradas al consumo de combustibles fósiles, que sólo una transformación similar a la que se dio en los sistemas económicos entre 1850 y 1930 permitirá alcanzar las reducciones de emisiones que la comunidad científica está recomendando. Lo que se necesita es una transformación sistémica. No hay tiempo para parches por aquí y remiendos por allá.

El mercado de carbono proporciona una salida falsa al problema del calentamiento global. Es injusto y es ineficaz. Y lo peor es que cierra el paso a una discusión seria sobre las alternativas que permitirían alcanzar los resultados que recomienda la comunidad científica.

* Alejandro Nadal es economista, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos, El Colegio de México, y colabora regularmente con el diario mexicano de La Jornada.

Fuente: http://altermediamundo.blogia.com/temas/ambiente.php

EL DELIRIO DE LA GANANCIA INFINITA (2)






Escrito por Alejandro Nadal
La Jornada

En los últimos 250 años la generación de gases de efecto invernadero asociada a la revolución industrial llegó a cambiar la composición química de la atmósfera. El proceso de calentamiento global es el resultado. Hoy que el problema ha sido plenamente identificado, el capitalismo no ha titubeado.

Fiel a su esencia, se ha aprovechado para generar un nuevo espacio de rentabilidad. No importa que después ya no quede nadie para contar el dinero.Para tomar ventaja de este nuevo espacio de rentabilidad, el capital busca crear un nuevo mercado de carbono, basado en una privatización de facto y retroactiva de la atmósfera. Se trata de crear derechos comerciales sobre la atmósfera para aquellos que generaron el problema: a las industrias emisoras de gases de efecto invernadero (GEI) se les asigna una cuota permitida de emisiones. La diferencia entre sus emisiones reales y el tope de la cuota puede ser vendido en el mercado de carbono a las empresas que exceden su cuota.

Esto equivale a privatizar los derechos a contaminar un espacio que antes no tenía dueño. Se podría haber generado un régimen jurídico que declarara a la atmósfera patrimonio común de la humanidad, con una autoridad regulatoria y un sistema de gestión comunitario (internacional). Ese sistema podría permitir reducciones de emisiones más rápidas. Pero no. En el delirio neoliberal se prefirió la privatización y seguir la canción anacrónica de las ventajas de los mecanismos de mercado. El Protocolo de Kyoto ya consagra esta privatización de la atmósfera con sus esquemas de mercado de carbono y los mal llamados mecanismos de desarrollo limpio. Y adivinen quién fue uno de los principales promotores para incorporarlos en ese tratado: nada menos que el campeón del medio ambiente y premio Nobel Al Gore.

Las mercancías en el mercado de carbono son las cuotas permitidas de emisiones de GEI. Ahora el problema es determinar su precio. Si las cuotas son muy generosas al principio, habrá una súper abundancia de la mercancía y el precio será muy bajo. No habrá ningún incentivo para venderla en el nuevo mercado y, por lo mismo, tampoco habrá un incentivo para reducir las emisiones. Desde esa perspectiva, se busca que las cuotas permitidas sean lo suficientemente bajas para ir creando algo de escasez y asegurar un precio adecuado para la nueva mercancía.

Ese balance ha sido muy problemático en el principal mercado de cuotas permitidas de emisiones de GEI. En efecto, cuando arrancó el sistema de comercio de derechos de emisión en la Unión Europea (EU ETS, por sus siglas en inglés) se asignaron cuotas permitidas en demasía. Y por supuesto, tal y como lo exige el esquema del mercado de carbono, las cuotas más importantes se asignaron a los principales contaminadores: el sector de generación de energía eléctrica, la industria siderúrgica, las refinerías, la extracción de crudo y las industrias de cemento, química y de papel.

La sobreabundancia de cuotas permitidas se convirtió en un obstáculo para el buen funcionamiento del mercado de carbono porque el precio de la tonelada de carbono se desplomó. En realidad, la llamada primera etapa del mercado europeo de carbono fracasó porque el reparto de cuotas permitidas fue ultra generoso.

De hecho, las emisiones de GEI en el entorno del mercado europeo no se han reducido. Se puede decir que se necesita más tiempo. Pero para que se puedan obtener resultados se necesitará ajustar significativamente las cuotas permitidas hacia abajo. Habrá que ver si las presiones de la industria sobre parlamentos y gobiernos lo permiten. La experiencia histórica no alimenta el optimismo. De todos modos, el mercado de carbono seguirá siendo un sistema de incentivos para la especulación y para posponer la transformación estructural que la emergencia del calentamiento global demanda.

Otro componente del mercado de carbono se encuentra en los esquemas de desarrollo limpio. En este caso, las emisiones de GEI de un agente en un país industrializado pueden compensarse con proyectos de reducción de emisiones o de captura de carbono en otros países, en especial en los países no industrializados. Éste es un mecanismo lleno de problemas, pero las presiones para que se mantenga en el acuerdo sucesor del Protocolo de Kyoto son enormes. Y la razón es sencilla: los certificados de reducción de emisiones constituyen otro jugoso filón del mercado mundial de carbono.

Cuando se observa que Goldman Sachs, Morgan Stanley, Merril Lynch (Bank of America), Deutsche Bank, BNP Paribas y otras instituciones que nos dieron la mega-crisis económica y financiera global que todavía sufrimos han establecido ramas especiales para sacar provecho del mercado de carbono, hay que comenzar a preocuparse. Es evidencia de que las oportunidades para crear espacios de valorización del capital nunca se desperdician. Y el problema del calentamiento global no es una excepción. ¿Que el futuro de la biósfera está en juego? ¡Qué importa! Para el capital, el delirio de la ganancia infinita es más grande que la muerte del planeta.

Fuente: http://megaconsciencia.blogspot.com/

Copenhague: Están advertidos





Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Quizás porque la vida humana es excesivamente breve y para las mayorías excesivamente dura, los individuos y la humanidad asumen la muerte como una certeza a veces loada y festejada como un pasaporte a “mejor vida”. Todas las religiones, culturas y civilizaciones, incluyen en sus doctrinas capítulos dedicados al fin del mundo. El fatalismo integra la condición humana.

Si bien la existencia del “Homo Sapiens” data de hace alrededor de 100 mil años, la historia escrita cuenta apenas con unos 10 000 años. En ese período histórico, breve cuando se le compara con la formación de la tierra hace unos 4550 millones de años o con el origen de la vida unos 3500 millones de años atrás, se formaron todas las culturas y prosperaron todas las civilizaciones.

En ninguna de las civilizaciones originarias es posible encontrar evidencia alguna acerca de preocupaciones por el destino de la humanidad, de la especie o del planeta, en primer lugar, porque tales nociones aparecieron en fecha relativamente reciente y porque la cultura y la tradición humana se formó como una serie de esfuerzos para sobrevivir en “lucha contra la naturaleza”, dominarla y extraerle lo necesario para vivir. Del primer ser bípedo al que se puede llamar hombre hasta hoy, la cultura ha sido esencialmente depredadora del medio natural.

Hasta no hace mucho, en lugar de vergüenza los hombres se enorgullecían al desmontar selvas, desviar grandes ríos, represar y mutilar cursos de agua, desecar pantanos, colonizar marismas, suprimir el mangle, eliminar especie salvajes para en sus habitad criar cerdos y vacunos y se han visto explosiones nucleares para corregir defectos de la naturaleza. A principios del siglo XX fotografiarse con el pie sobre el cadáver de cualquier animal salvaje era un galardón exhibido con orgullo. El término conquistador se aplicó a nuestros intrépidos antepasados que dominaron la naturaleza.

Excepto algunas referencias aisladas, no hay en los mandamientos ni en los pecados capitales cristianos, en el derecho romano ni en los códigos de Hammurabi y Napoleón, en la filosofía liberal como tampoco en el marxismo, en ninguna de las constituciones avanzadas como la de Estados Unidos o la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de la Revolución Francesa, referencias importantes a la ecología y ninguna crítica a la actitud depredadora del ser humano sobre la naturaleza. La historia explica la ignorancia.

Curiosamente las preocupaciones ecológicas no son remotas ni surgieron de la comunidad científica sino que son hechos culturales de masas asociados al auge económico, la ilustración, la cultura y la espiritualidad que acompaña a la elevación del bienestar en la postguerra cuando Europa, traumatizada por el fascismo hizo del aumento de la calidad de la vida una nueva ideología que, además de la libertad y la democracia incluyó la preocupación por el entorno. En su formato actual y con los argumentos de hoy el ecologismo y el ambientalismo tienen apenas 60 años.

Tal vez fue la filosofía de tierra arrasada practicada por los nazis, el horror provocado por los hongos nucleares y por la radioactividad que según Einstein, además de a la tierra y el aire envenena los espíritus, la compasión hacía las criaturas dependientes y vulnerables, entre ellas los animales y las plantas; así como los deseos de respirar aire fresco y beber aguas más claras y sobre todo la inminencia del holocausto nuclear durante la Guerra Fría, lo que impulsó la conciencia ecológica que hoy existe entre las masas y que acaba de recibir un rotundo portazo de los principales líderes mundiales en Copenhague. Desde el predominio fascista en Europa y Asia no se observaba un distanciamiento tan notable entre la opinión pública europea y asiática y sus líderes.

Por una curiosa paradoja en aquella época, cuando la libertad y la dignidad humanas fueron puestas a prueba, los derechos de los pueblos brutalmente conculcados, las minorías oprimidas y exterminadas y cuando el fascismo ofreció la barbarie como opción, la alianza entre el liberalismo personificado por Franklin D. Roosevelt y del comunismo del que entonces Stalin era la figura emblemática, sostuvieron las esperanza de una humanidad que bajo fuego adquirió conciencia de su entidad planetaria. Entonces, por primera vez, se hizo evidente que el mundo podía peligrar.

Hoy cuando aquella opción no existe y los Estados Unidos en lugar de la alternativa que entonces fueron, se juntan con los líderes de Europa, Rusia, China e India para confrontar a la opinión pública, que demandó de ellos un comportamiento más responsable respecto a la salud de la tierra y con ella de sus habitantes, plantea el problema de si la democracia se refiere exclusivamente a la política o la opinión de las mayorías respecto a las cuestiones éticas y morales también cuenta.

El fondo del asunto es que el desarrollo de la cultura y el auge de la participación popular y social, han puesto fin al elitismo, no sólo político, sino también al monopolio de los conocimientos.

No discuto ahora si las condiciones están o no maduras para alcanzar un acuerdo vinculante en materia de emisión de CO2 y si el debate político debiera estar precedido de una convocatoria a la comunidad científica, que pudiera ser liderada por la UNESCO, lo que resulta inaceptable es el desdén y la arrogancia con que los líderes políticos, comenzando por Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, dieron la espalda a preocupaciones legítimas de miles de millones de personas, incluidos ciudadanos y científicos de sus propios países.

Todo resulta más paradójico porque ocurre en un país nórdico como Dinamarca donde la rudeza del clima, el nivel de los mares obliga a los ciudadanos de esos países, caracterizados por niveles de vida y estándares culturales elevados, a una permanente interacción con el medio natural, regida por sensible equilibrios y dependientes de delicados mecanismos.

Bien mirado, Estados Unidos tiene espacios para retroceder y modos de, al menos por un tiempo, soportar o paliar la crisis; cosa que no ocurre con los países nórdicos y otros situados en las inmediaciones del círculo polar y ribereños del océano Ártico y los pequeños estados insulares de todos los mares y océanos.

Tal vez no ocurra de inmediato en los Estados Unidos que separados geográficamente del mundo por los océanos Atlántico y Pacifico, protegidos por su enorme territorio y por un considerable desarrollo económico y tecnológico y donde los ciudadanos suelen ser indiferentes a los problemas de otros, en Europa y quizá en China y la India, los procesos políticos en un futuro cercano pudieran estar influidos por las posiciones de las vanguardias y las camarillas hacía las cuestiones ambientales, con acentos en las posiciones respecto al cambio climático.

Fidel Castro, que de política sabe, ha observado que: “Hasta hace muy poco se discutía sobre el tipo de sociedad en que viviríamos. Hoy se discute si la sociedad humana sobrevivirá.” Están advertidos.

Seamos como Sydney Possuelo





Por Pablo Cingolani

Si algo aprendí de Possuelo estos días de tenerlo aquí conmigo, es lo que decía Drummond y que también decía el Talmud a su manera: un hombre, cualquier hombre, son todos los hombres. Salva a un hombre y salvarás a la humanidad. Protege a un indio aislado y te protegerás a vos mismo. Salva la selva y salvarás al mundo. Siente lo que late adentro tuyo y sentirás al cosmos. Possuelo trabajó 43 sacrificados años en la selva y la marca del entorno y de su gente, la marca de los árboles centenarios y de los indios -los seres más felices del mundo dijo alguna vez-, se le nota, fluye dentro de él, lo traspasa y lo rebasa.


No necesitamos dinero, o mejor dicho, no es dinero lo que necesitamos, ni siquiera es poder, sólo necesitamos lo que se adquiere con el poder y no puede adquirirse sin él: la conciencia tranquila y solitaria de la fuerza. - Parafraseando a Fedor Dostoievsky
En la noche entre los cerros y la comunión que propicia el vino, el hombre empezó a cantar. En torrente fecundo, su voz tan melodiosa, dejaba escuchar un testimonio irrepetible del estar, el saber y el sentimiento popular americano. Era Violeta Parra y era su Gracias a la vida. Alma de diamante, corazón del corazón de la selva, la Amazonía y la que todos llevamos o deberíamos llevar adentro: Sydney Possuelo.
No voy a escribir en este texto sobre el hombre que defendió e impuso el principio del No Contacto para la relación de respeto y reciprocidad que debe primar entre los Pueblos Indígenas Aislados y el resto de la sociedad dominante. Tampoco del hombre que acometió la hazaña de conducir la demarcación del territorio indígena más vasto del mundo, el de los Yanomamis, o el que creó, en un solo año, más territorios indígenas que en toda la historia de Brasil. Voy a escribir sobre la persona que está adentro de ese hombre. Voy a escribir sobre el ser humano llamado Sydney Possuelo.
Voy a escribir sobre el Possuelo-humano ya que, ahora que se me ha revelado tras una semana de convivencia aquí en Bolivia, creo que es la única manera de entender cómo alguien ha empeñado su vida entera en una sola causa: la defensa irrestricta de los derechos humanos de los indígenas de la Amazonía; y como eso, como ese ejemplo de vida y de lucha, como ese testimonio de coherencia y de dignidad sin fisuras, puede convertirse en su mejor legado, en aquello que puede no sólo inspirarnos sino definitivamente enseñarnos algo que valga la pena saber.
Y saber que eso es el secreto de la vida y ningún otro: la osadía de vivirla, labrando un camino donde uno no pueda extraviarse jamás porque el corazón lo guía y el sentimiento de amor por los otros, por nuestros semejantes, así estén aislados, atemorizados y acosados en el medio de la selva, lo ilumina.
Alguna vez escribí sobre Possuelo que era “el último héroe del mundo real”. No sólo lo es, literalmente, y lo sigue siendo, y su figura seguirá abonándose de leyenda y gloria genuinamente ganada. Pero ahora quiero escribir que Sydney, el hombre, el ser humano, es la persona pública más conmovedora y más entrañable que he conocido a lo largo de mi vida –y conocí a muchos; alguien tan puro, tan duro y a la vez tan frágil como el cristal más raro del universo, alguien capaz de emocionarse hasta las lágrimas y emocionar a todos los que lo rodean, alguien que sabe lo que pocos saben: transmitir un mensaje, decir algo significativo, convencer y conmover con lo que expresa, y no sólo con sus palabras, sino con sus gestos, sus ojos penetrantes, su don de transmitir.
Possuelo trabajó 43 sacrificados años en la selva y la marca del entorno y de su gente, la marca de los árboles centenarios y de los indios -los seres más felices del mundo dijo alguna vez-, se le nota, fluye dentro de él, lo traspasa y lo rebasa. Por eso, no habla como un “bronce” dando cátedra de cómo ganó una a una sus batallas (aunque las ganó todas); habla como un tapir, o como un colibrí, como un ser que conoce los rincones y los secretos más recónditos del bosque, las caricias de la luna en medio de la soledad extrema del monte, la alegría por encontrar agua fresca, la ternura de un abrazo con alguien que lo esperó 5000 años, la sonrisa de un niño indígena de la floresta. Habla con la belleza de aquel que lleva adentro de sí mismo lo más estremecedoramente bello de todo: saberse vivo y conciente de lo vivido.
Possuelo vino a Bolivia invitado a dar unas charlas y participar de unos encuentros con organizaciones indígenas pero nos sorprendió a todos, a mí especialmente: en realidad, acudió a darle alegría a nuestros corazones, a decirnos con vehemencia que el camino de la vida sólo se recorre con el sentimiento y que sin amor, no hay nada y no se puede construir nada.
Tamaña lección de vida. Me cuesta hasta ahora digerirla a plenitud. Por eso, escribo. Porque frente a una humanidad como la de Sydney que se abrió siempre, que se compartió sin mesura, que vibró y brilló hasta el infinito, la memoria y las palabras pueden quedar chiquitas, pueden ser incapaces de decir lo que sólo se debería sentir y guardarlo en el fondo del fondo del corazón. Pero, a veces, uno se obliga también a transmitirlo a los demás, por fe y convicción comunitaria.


Insisto, sólo por eso, escribo.
En la segunda tarde de nuestra estadía en Cobija, la capital del maltratado departamento boliviano de Pando –el de la selva, la sangre y el saqueo, lo rebauticé hasta que la paz entre hermanos y la justicia social se imponga-, María, Rabi, Lucio y Manuel le entregaron a Sydney una placa en forma de plato que llevaba inscripto:
La Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), la Central Indígena de la Región Amazónica de Bolivia (CIRABO), la Central Indígena de Pueblos Originarios de la Amazonía de Pando (CIPOAP) y el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE) reconocen y declaran a SYDNEY POSSUELO AMIGO Y DEFENSOR DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE LA AMAZONÍA BOLIVIANA Por su lucha de toda la vida y por su solidaridad permanente en defensa de los Pueblos Indígenas Aislados de nuestras selvas. Es dado en Cobija, Amazonía, Bolivia, el 15 de diciembre de 2009
Sydney lo dijo allí y me lo repitió hasta el cansancio, para que alumbre como un faro de esperanza latiendo dentro de mí: me han entregado, decía, premios y regalos los reyes, los presidentes, los primeros ministros, las naciones unidas. Pero, aclaraba, nunca voy a olvidar este honor: que los pueblos indígenas de Bolivia me entreguen este reconocimiento, es más importante y más sentido que todos los otros.
Manuel Lima lloró de emoción cuando tuvo que dirigirle la palabra frente al homenaje tan merecido. Lloró, como hombre que lucha y como hombre que es, por todos. Todos naufragamos en el llanto de Manuel porque sentimos la conmoción y el aliento que siente cualquier hombre sensible frente a la inmensa figura humana de Possuelo. ¡Cómo no conmoverse!
Drummond D´Andrade escribió un poema donde advertía que un hombre son todos los hombres. Yo digo: que un hombre que llora por la emoción que nos hace comunión en la lucha, es también todos los hombres. Y Manuel lloró por todos nosotros que seguimos sintiendo que se puede cambiar al mundo y que se puede salvar a la selva. Como Possuelo lo hizo toda su vida y Manuel vino de la manera más hermosa a ratificarlo.
También lloro ahora, cuando voy anotando estas palabras. ¿Por qué no hacerlo si me sacude la misma energía que cuando las viví? ¿Por qué no conmoverse hasta el final sabiendo que si queremos salvar a la selva y cambiar este mundo de mierda no sólo hay que enjuagar las lágrimas sino calentar la sangre, disponerse a perderlo todo si es necesario y más, dar mucho más de lo que sentimos y de lo siempre supusimos que somos, para acometer semejante tarea?
Sólo existen personas corrientes a las cuales se les piden cosas extraordinarias en circunstancias terribles –anotó Timothy Mo en una novela excepcional cuyo título lo dice todo: La redundancia del valor.
Ese valor central e intransigente por la defensa de la vida, ese valor que se pone a prueba por esos otros valores que nos configuran como especie humana (la libertad, la dignidad, el respeto) es lo que produce esos “héroes desconocidos del diálogo”, como lo premió Naciones Unidas, que, en definitiva, son esas personas corrientes –como Sydney, como deberíamos ser todos- que siempre darán el primer paso, que siempre estarán allí entregando lo mejor de sí, su don, su disponibilidad para hacer del mundo, un lugar más amable y menos necio, un sitio más humano y menos dominado por fuerzas que nos son ajenas.
Si algo aprendí de Possuelo estos días de tenerlo aquí conmigo, es lo que decía Drummond y que también decía el Talmud a su manera: un hombre, cualquier hombre, son todos los hombres.
Salva a un hombre y salvarás a la humanidad. Protege a un indio aislado y te protegerás a vos mismo. Salva la selva y salvarás al mundo. Siente lo que late adentro tuyo y sentirás al cosmos.
The meaning, the sense and the secret of life: las conversaciones que me traje puestas de Colombia y con Restrepo. Las tres S: el significado, el sentido y el secreto de la vida.
Nos enseñan cuando somos niños sobre misterios insondables –un hombre se murió hace dos mil años en una cruz por todos nosotros-, nos reprimen y nos angustian –el estado, la propiedad privada y la familia, diría el hermano Engels-, nos avasallan y nos imponen asuntos que no son propios –el consumo, la publicidad, la frivolidad y la hipocresía como norma, la violencia y la guerra como regla-, y nosotros, los del sur que también existe, los de la selva, los llanos y los Andes sagrados, todos ellos sacro y vital, perplejos y ensimismados –somos buena gente, al fin y al cabo, aún no hemos perdido ni la humildad ni la ingenuidad-, todos nosotros, preguntándonos, de buena fe, ¿qué hacemos? ¿Qué hacemos frente a todo esto, trágico y oscuro, que voy planteando?
Pues, mis amigos, mis compañeros, mis hermanos de todo el mundo, quiero decirles: no nos hagamos tanto rollo. Hace 42 años, cuando el momento mundial clamaba por una revolución que con las armas en la mano arrase lo viejo y forje un mundo nuevo de hombres nuevos, Fidel Castro, in memoriam del Che, que se inmoló fusilado en Bolivia, dijo que lo único que se precisaba para hacerlo era seguir el ejemplo del Che, era ser como el Che.
Y lo mejor de una generación sudamericana siguió ese ejemplo y también se inmoló y los atesoramos en el fondo de nuestros corazones porque son nuestros mártires, y nuestros hermanos en el alma herida pero nunca rendida de nuestros pueblos.
Hoy, ahora, en este momento que lees, que lo único que deseamos como humanidad lacerada por todos los poderes es salvar del mundo lo bueno y lo bello que siempre ha tenido, sus ecosistemas y sus pueblos originarios, para luego ponernos de acuerdo que mundo queremos compartir entre todos, los del sur y los del norte, los del campo y los de las ciudades, la fórmula es sencilla: debemos ser como Possuelo, debemos seguir el ejemplo único y transparente de una persona llamada Sydney Possuelo, la conciencia tranquila y solitaria de la fuerza.
El mundo clama por un nuevo paradigma: crean en mí cuando les digo que Possuelo es un ser paradigmático, una ave rara, uno de los pocos que quedan y resisten. Defiende a los indios, salva a la selva. Seamos libres, seamos consecuentes, seamos dignos como es Sydney Possuelo. Lo demás, de verdad, no importa nada.

www.ecoportal.net
Pablo Cingolani, Río Abajo, Bolivia, 19 de diciembre de 2009

El Ministerio de Agricultura argentino aprueba una variedad de maíz genéticamente modificado a transnacional





Carlos J. Ron
Rebelión



Tiempo después de los acontecimientos políticos relacionados con los empresarios agroganaderos que pusieron en zozobra al gobierno de Cristina Kirchner en marzo de 2008 y concluyera en una importante pérdida de caudal electoral en las parlamentarias de junio de 2009, el gobierno argentino refuerza su errática política de alianzas con el agro-capitalismo.
Lejos de revertir (o al menos detener) el poderío económico de las empresas extranjeras dedicadas a la creación genética, producción y comercialización de alimentos, el Ministerio de Agricultura[1] argentino aprobó recientemente una variedad transgénica de maíz en favor de la transnacional Syngenta: se trata del evento biotecnológico apilado Bt11xGA21.
El secretario de agricultura argentino y hasta hace poco decano de la Facultad de Agronomía de la UBA, Lorenzo Basso, y el director de la división semillas de Syngenta para América Latina, Antonio Aracre, participaron entre otros, del acto administrativo aprobatorio. La decisión fue anunciada en Basilea por Davos Pirk, jefe de la división de granos de Syngenta, quien dijo “estar complacido por la aprobación”.
El Maíz, Zea mays L., combina simultáneamente tolerancia a herbicidas y resistencia a insectos. El GA21 confiere tolerancia al glifosato y el Bt11 resiste a insectos Lepidópteros. El maíz será parte de las cosechas de la temporada 2010-2011 y ha sido aprobado en Estados Unidos, Canadá y desde noviembre de 2009 en Brasil.
La empresa de capitales suizos favorecida por la aprobación de la semilla entrará en el negocio que ya Monsanto tenía hace dos años, al ser aprobado por el gobierno de Cristina Kirchner, su propio “evento apilado”.
En Argentina,  varias empresas transnacionales cuentan con autorización de comercialización para diferentes “materiales y productos derivados”, así llamados, que son modificaciones genéticas de la soja (Nidera), el algodón (Monsanto), y otras variedades de maíz (Ciba‐Geigy, Monsanto, AgrEvo, Novartis Agrosem, Dow AgroSciences y Pioneer).
Las Agro-transnacionales fueron las principales beneficiarias de 2.000 millones de dólares (que quedaron en manos de los privados) a través del recordado voto “no positivo” en el Senado argentino, cuando el actual opositor vicepresidente Julio César Cleto Cobos, propinara un fulminante “golpe parlamentario” a las políticas de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

martes, 29 de diciembre de 2009

Amaranto: Una Planta Sagrada en la Resistencia





En Estados Unidos los agricultores han tenido que abandonar cinco mil hectáreas de soja transgénica y otras cincuenta mil están gravemente amenazadas. Este pánico se debe a una "mala" hierba que ha decidido oponerse al gigante Monsanto, conocido por el ser el mayor predador de la tierra. Insolente, esta planta mutante prolifera y desafía al Roundup, el herbicida total a base de glifosato, al que "no se resiste ninguna mala hierba"

Cuando la naturaleza se recupera

En 2004 un agricultor de Macon, en Georgia, ciudad situada a unos 130 kilómetros de Atlanta, se dio cuenta de que algunos brotes de amaranto resistían al Roundup con el que él rociaba sus campos de soja.

Los campos víctimas de esta invasora mala hierba habían sido sembrados con granos Roundup Ready, que contienen una semilla que ha recibido un gen de resistencia al Roundup al que "no se resiste ninguna mala hierba".

Desde entonces la situación ha empeorado y el fenómeno se ha extendido a otros estados, Carolina del Sur y del Norte, Arkansas, Tennessee y Missouri. Según un grupo de científicos del Centro para la Ecología y la Hidrología, organización británica situada en Winfrith, Dorset, se ha producido una transferencia de genes entre la planta modificada genéticamente y algunas hierbas indeseables como el amaranto. Esta constatación contradice las afirmaciones perentorias y optimistas de los defensores de los organismos modificados genéticamente (OMG) que pretendía y siguen afirmándolo que una hibridación entre una planta modificada genéticamente y una planta no modificada es simplemente "imposible".

Para el genetista británico Brian Johnson, especializado en problemas relacionados con la agricultura, "basta con un solo cruce logrado entre varios millones de posibilidades. Una vez creada, la nueva planta posee una enorme ventaja selectiva y se multiplica rápidamente. El potente herbicida que se utiliza aquí, a base de glifosato y de amonio, ha ejercido una presión enorme sobre las plantas, las cuales ha aumentado aún más la velocidad de la adaptación". Así, al parecer un gen de resistencia a los herbicidas ha dado nacimiento a una planta híbrida surgida de un salto entre el grano que se supone protege y el amaranto, que se vuelve imposible de eliminar.

La única solución es arrancar a mano las malas hierbas, como se hacía antes, pero esto ya no es posible dadas dimensiones de los cultivos. Además, al estar profundamente arraigadas, estas hierbas son muy difíciles de arrancar con lo que, simplemente, se han abandonado 5.000 hectáreas.

Muchos cultivadores se plantean renunciar a los OMG y volver a la agricultura tradicional, tanto más cuanto que las plantas OMG cuestan cada vez más caras y la rentabilidad es primordial para este tipo de agricultura. Así, Alan Rowland, productor y vendedor de semillas de soja en Dudley, Missouri, afirma que ya nadie le pide granos Monsanto tipo Roundup Ready mientras que en estos últimos tiempos este sector representaba el 80 por ciento de su comercio. Hoy los granos OMG han desaparecido de su catálogo y la demanda de granos tradicionales no deja de aumentar.

Ya el 25 de julio de 2005 The Guardian publicaba un artículo de Paul Brown que revelaba que los genes modificados de cereales habían pasado a plantas salvajes y creado un "supergrano" resistente a los herbicidas, algo "inconcebible" para los científicos del ministerio de Medio Ambiente. Desde 2008 los medios de comunicación agrícolas estadounidenses informan de cada vez más casos de resistencia y el gobierno de Estados Unidos ha practicado importantes recortes de presupuesto que han obligado al ministerio de Agricultura a reducir y después detener algunas de sus actividades.

¿Planta diabólica o planta sagrada?

Resulta divertido constatar que esta planta, "diabólica" para la agricultura genética, es una planta sagrada para los incas. Pertenece a los alimentos más antiguos del mundo. Cada planta produce una media de 12.000 granos al año y las hojas, más ricas en proteínas que la soja, contienen vitaminas A y C, y sales minerales.

Así este bumerán, devuelto por la naturaleza a Monsanto, no sólo neutraliza a este predador, sino que instala en sus dominios una planta que podría alimentar a la humanidad en caso de hambre. Soporta la mayoría de los climas, tanto las regiones secas como las zonas de monzón y las tierras altas tropicales, y no tiene problemas ni con los insectos ni con las enfermedades con lo que nunca necesitará productos químicos.

Así "el amaranto" se enfrenta al muy poderoso Monsanto como David se opuso a Goliat. ¡Y todo el mundo sabe como acabó el combate, sin embargo muy desigual! Si estos problemas se producen en cantidad suficiente, lo que parece que va a ocurrir, pronto a Monsanto no le quedará más remedio que echar el cierre. Aparte de sus empleados, ¿quién se compadecerá verdaderamente de esta fúnebre empresa?

Por Sylvie Simon

Publicado en Mibug

Tierras raras: las materias primas de las tecnologías ecológicas provienen de algunas de las peores minas de China



Algunas de las tecnologías más respetuosas con el medio ambiente en las que hemos puesto nuestras esperanzas son posibles gracias a un grupo de elementos llamados tierras raras. El diario estadounidense The New York Times nos recuerda que estos elementos provienen casi en su totalidad de algunas de las minas más dañinas para el medio ambiente de China.
Hay 17 elementos de los conocidos como tierras extrañas, de los cuales el disprosio y el terbio son particularmente escasos, sobre todo porque se han convertido, según el diario, en los ingredientes básicos de productos de energía verde. Pequeñas cantidades de disprosio pueden hacer que los imanes de los motores eléctricos sean 90% más ligeros, mientras que el terbio puede ayudar a reducir el consumo de electricidad de las luces en 80%.
De acuerdo con The New York Times, las minas de China tienen más de 99% del disprosio y el terbio del mundo. La mayor parte de su producción proviene de alrededor de 200 minas del Norte de las provincias de Guangdong y Jiangxi. China es también el principal productor del mundo de elementos más ligeros de tierras raras, valiosas para una amplia gama de industrias.
Según el Instituto Baotou de investigación en tierras raras, los depósitos de los más pesados de estos elementos en las montañas de China se agotarán en 15 años.
La mitad de las minas de tierras raras pesadas tiene licencia, la otra mitad es ilegal. Incluso las minas legales a menudo plantean peligros ambientales. Quienes compran las tierras raras pesadas procedentes de China pueden argumentar que no tienen manera de saber qué proporción de los minerales que compran proviene de minas explotadas de forma responsable.

Vía | www.nytimes.com
Fotografía | Peter Van den Bossc/Ecologiablog.com

lunes, 28 de diciembre de 2009

Crisis del ego






Autor: Jordi Pigem, escritor
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias



Lo que ha entrado en crisis no es solo el neoliberalismo, ni siquiera el capitalismo. Podríamos decir que ha entrado en crisis el economicismo, la visión del mundo que considera la economía como el elemento clave de la sociedad y el bienestar material como clave de la autorrealización humana.

El economicismo es común al capitalismo y el marxismo, y durante mucho tiempo a la mayoría de nosotros nos pareció de sentido común —pero hubiera sido considerado un disparate o una aberración por la mayoría de las culturas que nos han precedido, que generalmente veían la clave de su universo en elementos más intangibles, culturales, religiosos o éticos. 

En el fondo, sin embargo, no sólo ha entrado en crisis el economicismo, porque la crisis actual es sistémica y no sólo económica. Tiene una clara dimensión ecológica (pérdida de biodiversidad, destrucción de ecosistemas, caos climático), pero también hay crisis desde hace tiempo en la vida cultural, social y personal. La sociedad, los valores, los empleos y hasta las relaciones de pareja se han ido volviendo cada vez menos sólidos y más líquidos, en la acertada expresión del sociólogo Zygmunt Bauman. Disminuyen las certezas y crece la incertidumbre en múltiples ámbitos, incluso en las teorías científicas que en vez de volverse cada vez más simples y generales se vuelven más parciales y complicadas. 

Vivimos una crisis sistémica, que habíamos conseguido ignorar porque el crecimiento de la economía nos hechizaba con sus cifras sonrientes y porque los goces o promesas del consumo sobornaban nuestra conciencia. Pero el espejismo del crecimiento económico ilimitado se desvanece y de repente nos damos cuenta de que no podemos seguir ignorando la crisis ecológica, la crisis de valores, la crisis cultural. Tenemos cantidades ingentes de información, centenares de teorías y muchas respuestas, pero la mayoría sirven de muy poco ante las nuevas preguntas. Lo que ha entrado en crisis es toda la visión moderna del mundo, que de repente se nos aparece obsoleta y pide urgentemente ser reemplazada por una visión transmoderna, más fluida, holística y participativa. 

Una visión del mundo no es una simple manera de ver las cosas. Determina nuestros valores, dicta los criterios para nuestras acciones, impregna nuestra experiencia de lo que somos y hacemos. En el fondo podríamos decir que lo que finalmente ha entrado en crisis es el ego moderno, toda una forma de estar en el mundo basada en un complejo de creencias que inconscientemente compartíamos. Por ejemplo, que el ser humano es radicalmente diferente y superior al resto del universo. O que cada ser humano es también radicalmente diferente de los demás, contra los que ha de competir para prosperar. O que el universo es básicamente inerte y se rige por leyes puramente mecánicas y cuantificables. El ego moderno se siente como un fragmento aislado en un universo hostil, y de su miedo interior nace su necesidad de certeza y seguridad, de objetivar y cuantificar, de clasificar y codificar, de competir y consumir. 

Pero el ego moderno no puede ser sustituido por un ego transmoderno, porque no hay tal cosa. La crisis nos invita (o nos acabará obligando) a ir más allá del ego y a descubrir que nuestra identidad es en el fondo relacional, que no estamos aislados sino que cada persona y cada ser es una ola en un océano de relaciones en el que todos participamos y en el que también fluyen la sociedad, la naturaleza y el cosmos. 

Por ello la crisis no sólo es una oportunidad para avanzar hacia economías y sociedades que sean más justas, sostenibles y plenamente humanas. También es una alarma que ha saltado porque ya es hora de despertar. Porque la economía global era como un gigante sonámbulo, que avanzaba a grandes zancadas sin saber a dónde iba, sin saber lo que estrujaba bajo sus pies, inmerso en las ensoñaciones de una visión del mundo caduca. Por ello la crisis es como una vigorizante ducha fría. Una oportunidad para despertar.

Epílogo: el acuerdo de Copenhague





Autor: Alejandro Nadal
|
Fuente: SINPERMISO



¿Qué sucedió en Copenhague? El consenso es que la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático se saldó con un estrepitoso fracaso. Sin embargo ese descalabro es el de los gobiernos y sus cómplices en el mundo corporativo y financiero. Las organizaciones civiles, nacionales e internacionales, lograron quitarle el disfraz a la mentira diplomática y pusieron al desnudo la madeja de intereses que son el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo serio, vinculante y con plazos adecuados. Por eso no es casualidad que se les haya reprimido e impedido el acceso a la conferencia, aún a aquéllas organizaciones debidamente acreditadas.


En las últimas horas de la conferencia se llegó a un acuerdo extraño. En él se reconoce la opinión de los científicos sobre la necesidad de mantener el incremento de la temperatura promedio global por debajo de los 2 grados centígrados y se reafirma un compromiso de mantener los esfuerzos de largo plazo para lograr este objetivo. Sin embargo, nada en este documento permite pensar que los aumentos de temperatura se van a limitar a ese rango. 
También se establece un compromiso sobre financiamiento: 10 mil millones de dólares (mmdd) anuales entre 2010 y 2012 para asistir a los países menos desarrollados en sus esfuerzos para reducir emisiones y para adaptarse al cambio climático. Esta suma deberá alcanzar los cien mil millones de dólares en 2020. Esas cifras son irrisorias frente a lo que se va a necesitar y no se dice nada sobre quién las va a administrar, ni con qué criterios.

Lo más grave es lo que se pierde en este “acuerdo de Copenhague”.

Primero: Las metas cuantitativas como compromiso obligatorio. Eso era lo más importante del protocolo de Kioto y por el momento, no queda nada de eso. Cierto, nada impide que en el futuro se definan metas cuantitativas vinculantes, pero si después de años de negociaciones sólo se llegó a este documento tan débil, no hay muchas razones para el optimismo. Por cierto, tampoco se definió una fecha para alcanzar acuerdos futuros. Simplemente se dice que hay que enfrentar el desafío del cambio climático “lo antes posible”, lo que no es muy alentador.

Segundo: Se abandona definitivamente la meta de 350 partes por millón (ppm) de bióxido de carbono equivalente (CO2e). Ese nivel es el recomendado por un número creciente de científicos para estabilizar el aumento de temperatura y consignarlo a niveles inofensivos. Por encima de este nivel, el cambio climático acarrearía daños gravísimos para una parte significativa de la población. No importa: el acuerdo recoge la meta de 2º C que los científicos asocian a niveles cercanos a las 450 ppm de CO2e. Los países africanos y muchas repúblicas isleñas se verán severamente afectados por este incremento.

Tercero: A pesar de algunos pasajes, la negociación del acuerdo sacrificó la idea de equidad. Todas las delegaciones nacionales pensaban que estaban participando en una negociación sobre el calentamiento global. Pero el documento final resultó de un encuentro entre los jefes de Estado de un puñado de países (Estados Unidos, China, Brasil, India y Sudáfrica) al que se unió (un poco a regañadientes y al final) la Unión Europea. Esto significa que los términos del debate sobre el cambio climático y la forma de enfrentarlo fueron secuestrados por un pequeño grupo de países. Es cierto que están entre los principales emisores de GEI, pero precisamente por eso no pueden quedarse ellos solos para definir los contornos de un nuevo acuerdo sobre cambio climático. Los países cuya agricultura se verá más afectada, cuyos glaciares se derriten y las islas que corren el riesgo de desaparecer, simplemente no tuvieron acceso a la negociación del “acuerdo”. En los hechos, sin demasiado ruido, los autores del nuevo “acuerdo” consagraron la división entre países ricos y pobres, grandes y pequeños, débiles y poderosos.

El precedente es nefasto: en el futuro, los países que dominaron la conferencia serán también los que van a definir los mecanismos para alcanzar “lo antes posible” las reducciones de emisiones. Y en el centro de esos instrumentos se encontrará el mercado de carbono y los llamados mecanismos de compensación.

No cabe duda: eso de los “países reunidos en Copenhague” es una abstracción. Lo que se reunió en la capital danesa fueron los representantes de sociedades en las que existen corporaciones industriales y entidades financieras, y en las que los ricos tienen acceso al poder, mientras los pobres sólo tienen derecho a un ingreso deprimido, a la amenaza del desempleo y a la comida chatarra. Al final de la conferencia, las delegaciones de 194 países estuvieron de acuerdo en “tomar nota” del “acuerdo de Copenhague”. Ese documento sin compromisos vinculantes, ni fue votado, ni fue firmado por nadie. Simplemente se tomó nota. La decepción de Copenhague era esperada por muchos. Es una señal de alarma: no se puede continuar con un sistema de negociaciones diseñado para salvaguardar los intereses de los poderosos.

Alejandro Nadal, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es economista, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos, El Colegio de México, y colabora regularmente con el cotidiano mexicano de izquierda La Jornada.

¿Tortugas marinas en Copenhague? Cambio climático, un triple golpe para las tortugas marinas en peligro de extinción






La supervivencia de las tortugas marinas dependía de Copenhague y más
De no emprenderse ninguna acción para frenar las emisiones de gas invernadero, ¿podría aumentar el nivel del mar, y la famosa sirena de Copenhague quedar sumergida bajo las olas y aguas, que permitiera a las tortugas marinas poder nadar en Dinamarca? Este escenario podría no estar muy alejado de la realidad.
El nuevo informe de la Turtle Island Restoration Network (www.seaturtles.org) Boiling Point señala que el cambio climático debido al calentamiento global es un triple golpe para las tortugas marinas en declive. El cambio climático ya se ha cobrado la vida de muchas tortugas laúd en Costa Rica debido al calentamiento de las arenas y a la inundación de playas. En lugares remotos como el noroeste de Australia, próximos al vertido de petróleo de Timor, Chevron y otras compañías petrolíferas están destruyendo las playas y construyendo nuevos proyectos de combustibles fósiles que añadirán a la atmósfera y océanos millones de toneladas de dióxido de carbono.
1. El aumento del nivel del mar significa que las playas de arena, donde las tortugas ponen sus nidos, quedarán sumergidas bajo las olas y el agua, impidiendo que se repita el longevo ritual de anidación de las tortugas marinas adultas que regresan a las playas en la que una vez eclosionaron.
2. El aumento de la temperatura de la arena provoca el nacimiento de más tortugas hembra. Sin machos suficientes, la especie no puede sobrevivir y si la arena de los nidos llega a calentarse demasiado, no eclosionará ningún huevo.
3. Es probable que los cambios en las corrientes del océano, la temperatura y acidificación obliguen a migraciones más largas de lo normal y alteren la disponibilidad de alimento y abundancia.
Estos impactos negativos se han visto magnificados por las continuadas amenazas a las tortugas marinas y las pesquerías industriales de palangre y arrastre, el desarrollo costero y la captura directa insostenible.
Las conclusiones y recomendaciones del informe Boiling Point:
Existen dos formas importantes para reducir los impactos del cambio climático: reducir las emisiones y reforzar la habilidad de las tortugas marinas en peligro de extinción y sus ecosistemas para que sobrevivan al cambio climático.
Para reducir las emisiones climáticas, Estados Unidos y países socios deberían dirigir en favor de:
- Convencer a los países ricos industrializados (listados en el Anexo I) a acordar para 2020 el recorte de al menos un 40% en las emisiones domésticas mediante el uso de energía ecológica, transporte sostenible y recortar la demanda de energía.
- Adoptar una moratoria y retirar gradualmente las plantas energéticas de carbón.
- Analizar y reducir drásticamente los impactos del calentamiento global derivados de las pesquerías industrializadas, particularmente de las pesquerías de palangre que gozan de subsidios en combustible y concesiones.
-  Implementar un impuesto de carbono y dividendos del 100%, como el definido por el científico de la NASA James Hansen como 'mecanismo para poner un precio al carbono sin recaudar fondos para las arcas del gobierno. La idea es gravar el carbono en origen y entonces redistribuir los beneficios equitativamente entre los contribuyentes, de manera que se penalice a los usuarios de altas cantidades de carbono y se recompense a los usuarios de menores cantidades.
-  No permitir que los recortes se alcancen comprando los créditos de carbono o comprando bosques en países del tercer mundo para 'compensar' las actuales emisiones en el mundo industrializado.
- Fundar, desarrollar y promocionar la eficiencia de energía.
- Implicar a los países ricos a que proporcionen capital adicional para que los países del tercer mundo se desarrollen de forma limpia y puedan hacer frente a las inundaciones, sequías y hambrunas provocadas por el cambio climático, asegurando que el capital es distribuido correctamente y de forma transparente.
- Considerar y proteger los derechos de la gente y comunidades indígenas en todas las acciones y políticas del cambio climático, asegurando una justicia climática.
Con el fin de fortalecer la habilidad de supervivencia de las tortugas marinas en peligro de extinción al cambio climático, Estados Unidos debería:
- Requerir análisis, regulación, evasión y mitigación del gas invernadero e impactos derivados del calentamiento global bajo las leyes actuales de medioambiente.
- Cambiar las estrategias de conservación de las especies en peligro de extinción que aborden el calentamiento global.
- Desarrollar nuevas leyes para reducir las emisiones de gas invernadero y mitigar los impactos del calentamiento global en la biodiversidad.
- Analizar, regular, impedir y mitigar el gas invernadero e impactos del calentamiento global derivado de las pesquerías de Estados Unidos, en particular, de las pesquerías de palangre y arrastre de gambas, y evaluar y evitar aquellos impactos en las tortugas marinas y otras especies.
- Responder a la petición de TIRN de prohibir la importación de pez espada que no reúna unas mínimas regulaciones.
- Establecer un hábitat critico para la tortuga laúd del Pacifico occidental a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos para proteger el hábitat migratorio y de forraje clave que por ley se requiere y que nunca se ha llevado a cabo.
- Designar la tortuga laúd del Norte del Pacífico (que anida en Japón pero se alimenta en el Sur de California y Baja California) como población distinta y reforzar su estado de clasificación de amenazada a en peligro de extinción bajo el Acta de Especies en Peligro de Extinción.
- Designar una reserva marina permanente junto con la costa sur de Texas para asegurar la supervivencia a largo plazo de la tortuga golfina.
- Ampliar las protecciones de las playas para que incluyan zonas de amortiguamiento en el hábitat de dunas para acomodar el aumento de los niveles del mar.
- Aumentar las protecciones a todas las nidaciones críticas de tortuga marina, alimento y hábitat migratorio, incluyendo la implementación de áreas marinas protegidas y cierres por tiempo y zona.
- Reducir los impactos de amenaza no climáticos tales como la captura incidental en el equipo de pesca industrial, la contaminación por bolsas de plástico y el desarrollo en las playas críticas de nidación.

Fuente: Sea Turtle Restoration Network
oceansentry.org