Combatir el calentamiento es negocio



Empresarios y negacionistas acuden a la cumbre de Cancún para beneficiarse de la lucha contra el cambio climático
JAVIER SALAS MADRID
La falta de agua puede hacer ganar "cubos y cubos de dinero" a quien sepa hacer negocio con su escasez por culpa del cambio climático. La expresión se escuchó el mes pasado en un encuentro de empresarios en Ginebra y su autor es Judson Hill, uno de los responsables de NGP Global Adaptation Partners, empresa que explota las situaciones surgidas por el calentamiento global. "Los sistemas de riego son una inversión que está creciendo, y va a crecer dramáticamente", aseguró Hill en nombre de su compañía, filial de la multinacional que financia el Global Adaptation Institute, un laboratorio de ideas para combatir el cambio climático presentado formalmente hace tan sólo una semana por quien será su presidente, José María Aznar.
Los tiburones de los negocios han pasado de negar ayer el calentamiento a beneficiarse hoy de sus dramáticas consecuencias. Una de sus publicaciones de referencia, la revista The Economist, defendía en su penúltima portada previa a la cumbre del clima que se celebra en Cancún la tesis de moda: como los gobiernos no se ponen de acuerdo para atacar las causas, centrémonos en combatir sus consecuencias, y ganemos dinero haciéndolo. A eso lo llaman "adaptación". Un concepto necesario y aceptado por todos los expertos, pero que en este caso se enfrenta al de "mitigación", que básicamente consiste en recortar las emisiones de gases de efecto invernadero.
El propio anfitrión de la cumbre que termina este viernes, el presidente mexicano Felipe Calderón, aseguró que allí, "básicamente, lo único que se va a discutir son temas de adaptación". A los lujosos hoteles de la ciudad caribeña no acudirá ni uno solo de los principales líderes mundiales, pero algunas de las mayores multinacionales han enviado a sus ejecutivos, pendientes de los billones de dólares que se invertirán en la lucha contra el calentamiento global.
Una gran fuente de dinero
"Nuestros estudios más recientes demuestran que la adaptación puede ser una gran fuente de negocios", asegura a este diario el responsable de Sostenibilidad y Riesgos Emergentes de la reaseguradora Swiss Re, David Bresch, quien lidera el grupo de trabajo sobre economía de la adaptación que ha publicado los principales estudios que arman el discurso de The Economist. Su trabajo asegura que harán falta entre seis y nueve billones de dólares para hacer frente a las necesidades de adaptación hasta 2060, más de 150.000 millones anuales.
"Dependiendo de la región, más del 60% de las inversiones en adaptación son rentables, lo que demuestra que es mucho más efectivo invertir en adaptación que sentarse a esperar que ocurra una catástrofe", defiende Bresch desde Cancún, donde participa en una de las cuatro cumbres paralelas organizadas para la búsqueda de negocios.
En una de ellas, ante representantes de empresas como Nike, Arcelor-Mittal, Shell, Microsoft, Accenture, BMW, HP, Deutsche Bank y Coca-Cola, Calderón aseguró que "combatir el cambio climático también es negocio". Según un estudio de la Fundación Entorno, que se dedica a promover el desarrollo sostenible empresarial, el 74% de las compañías españolas ve el cambio climático como una oportunidad. La directora técnica de la fundación, Raquel Aranguren, considera que lo que más preocupa a los empresarios sobre la cumbre de Cancún es la forma en la que se van a gestionar los fondos de urgencia a los que los gobiernos ya se han comprometido, 30.000 millones de dólares antes de 2012.
"Sostenibilidad y crecimiento son compatibles", dijo Aznar al presentar su laboratorio de ideas. Fue su manera de insistir en la "necesidad de aportar soluciones pragmáticas" frente al cambio climático y "optimismo" frente a visiones "catastrofistas". En plena pelea por el reparto del dinero, mensajes como el que repite Global Adaptation Institute tratan de inclinar la balanza hacia la financiación de su modelo. El director ejecutivo de esta organización, Juan José Daboub, negacionista del cambio climático mientras fue número dos del Banco Mundial, también ha volado a Cancún para defender las tesis que respaldan las inversiones de quien le paga, la firma de capital riesgo en petróleo y gas NGP Energy Capital Management.
Teresa Ribera: "Olvidar que el calentamiento tiene causas es hipócrita"
La Fundación Rockefeller, otro de los organismos que impulsan estudios sobre adaptación, está representada en Cancún por su jefa de proyectos climáticos, Cristina Rumbaitis del Río, quien reconoce a Público que está allí para "seguir las negociaciones para la financiación de la adaptación". Del Río cree que este será uno de los pocos temas que obtendrán "avances positivos", ya que para combatir las causas del calentamiento se "necesitará más tiempo". "La prioridad es la adaptación, antes que la mitigación".
Como ejemplo de armonía entre beneficios y lucha frente a los efectos del calentamiento, Bresch presenta el fondo de seguros que su empresa (segunda reaseguradora del mundo) mantiene con 16 países caribeños para responder ante catástrofes naturales. En tres años, se han pagado 33 millones de dólares en compensaciones, incluidos 7,75 millones a Haití tras el terremoto. Y aun así, Bresch lo considera un "modelo de éxito".
En el Caribe, como en muchos otros lugares del globo, la incapacidad de los gobiernos industrializados para alcanzar acuerdos está empujando a los países pobres, que soportan el 99% de las muertes asociadas al cambio climático, a reclamar fondos para paliar ya sus consecuencias.
Uno de ellos, Maldivas, que reclama en Cancún 12 millones de dólares para proyectos de potabilización, prevé que todo su territorio desaparecerá bajo las aguas en el futuro. Su presidente, el oceanógrafo Mohamed Nasheed, ha impulsado el Foro de la Vulnerabilidad Climática para hacer frente a las amenazas del calentamiento global. Con él trabaja la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, quien ha estudiado, junto al Premio Nobel de la Paz Rajendra Pachauri, los costes de la adaptación. "Es necesario reducir los efectos que ya se están sufriendo a nivel local. Los países más vulnerables necesitan seguros, infraestructuras para prevención de desastres, sistemas de información y análisis...", enumera Ribera.
"Las necesidades del aquí y ahora no nos pueden hacer olvidar que la principal adaptación al cambio climático es la mitigación, que es resolver la fuente del problema", defiende la secretaria de Estado. Ribera considera que olvidar que el calentamiento tiene causas "es hipócrita y no tiene ni pies ni cabeza, porque llegaría un momento en que no podríamos paliar nada".
Mucho dinero en juego en la cumbre
30.000 millones de cheque verde
Se espera que durante la cumbre se concrete el cheque de 30.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 que los países ricos se han comprometido a dar a los pobres para compensar su adaptación al cambio climático.
7.200 millones de la UE
La Unión Europea aportará 7.200 millones de euros entre 2010 y 2012, un tercio de lo comprometido en Copenhague por los países industrializados. España fue el primer país en hacer una contribución voluntaria, de 57 millones de dólares.
150.000 millones de dólares
Se necesitan entre 150.000 y 200.000 millones de dólares anuales para hacer frente a las necesidades de adaptación al cambio climático, según los cálculos de los defensores de la adaptación como única solución.
1 billón de dólares
Es lo que pierde el planeta cada año de inacción por las consecuencias del calentamiento.
Inversiones frente al cambio climático
Nicaragua: 5.500.000 $
Reclama estos fondos para adaptarse a las inundaciones en el manglar de Estero Real.
Eritrea: 6.520.000 $
El Gobierno pretende realizar inversiones en riegos para la agricultura.
Pakistán: 7.906.000 $
Inversión para reducir el impacto del derretimiento del glaciar Karakorum.
http://www.publico.es/ciencias/350666/combatir-el-calentamiento-es-negocio
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Glaciares patagónicos, los más afectados por el cambio climático
Lo advirtió un informe de la ONU, presentado en la cumbre de Cancún.
El informe de Naciones Unidas es fatal y contundente. Los glaciares de la Patagonia argentina están sufriendo el mayor impacto del cambio climático de todo el planeta y se están derritiendo con mayor celeridad. Así lo consigna el documento del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) que fue revelado ayer en esta cumbre de Cancún.
Junto a los glaciares argentinos otros de los más afectados son los del sur de Chile y Alaska. Entre 1960 y 2003, los glaciares patagónicos se redujeron en 35 metros, los de Alaska 25 y en Asia unos 10 metros. “La mayoría de los glaciares de montaña están perdiendo masa a causa del cambio climático, pero entre ellos los patagónicos aparecen como los más afectados”, aseguran los científicos.
De acuerdo al documento -que fue presentado por el secretario general Ban Ki Moon y otros funcionarios de la ONU- “los glaciares podrían desaparecer de algunas regiones montañosas hacia el fines del siglo XXI, dada la actual tasa de derretimiento”. Aunque también señala que como consecuencia del mismo cambio climático que provocó un aumento en las precipitaciones en la cordillera de Tierra del Fuego se registró un incremento en el espesor de los hielos.
Pero deja en claro que se trata de un fenómeno aislado .
El reporte advierte que el derretimiento de los glaciares podría traducirse en algunas décadas en la reducción de la disponibilidad de agua en zonas de Argentina, Chile y Perú. Y subrayó la vulnerabilidad que el derretimiento representa para la población que vive en las zonas de glaciares.
La agencia también recomendó fortalecer la investigación y la colaboración internacional para el monitoreo de los glaciares , además de mejorar los modelos para medir precipitación de la disponibilidad de agua en estas regiones.
Todos estos datos hicieron sincerarse al ministro noruego del Medio Ambiente, Erik Solheim, cuyo gobierno proporciona fondos para estas investigaciones. “Estos descubrimientos alarmantes sobre el derretimiento de los glaciares ilustran la importancia de combatir globalmente el cambio climático. Es una tajante advertencia para nosotros los políticos y negociadores acá en Cancún”, dijo.
Y no fue el único informe inquietante. También hubo un adelanto de otro de la CEPAL, la comisión económica de la ONU para Latinoamérica, que se presentará hoy y que asegura que “los desastres naturales asociados al cambio climático como temperaturas extremas e inundaciones afectaron en la última década a más de 40 millones de latinoamericanos”. Esto significa un incremento enorme ya que en la década de 1970 fueron apenas 5 millones los afectados en la región por temperaturas extremas, incendios forestales, sequías, tormentas e inundaciones.
El informe denominado “Gráficos Vitales del Cambio Climático para América Latina y el Caribe”, asegura que los daños en el continente, desde el Río Bravo hacia abajo, en los últimos 10 años generaron costos estimados de más de 40.000 millones de dólares.
El informe dice que “ se ha visto un aumento de eventos climáticos extremos en toda América Latina . Por ejemplo, el número de tormentas ocurridas entre el 2000 y el 2009 se multiplicaron por 12 con respecto a las que se registraron entre 1970 y 1979”. Y estos fenómenos van a seguir incrementándose. Dice la CEPAL que para fines de este siglo en Centroamérica y el Caribe aumentará la intensidad de los huracanes, y al mismo tiempo habrá una reducción de las precipitaciones y aumentos de sequías. En Argentina, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile continuará el derretimiento de glaciares. Y si bien es una de las regiones del planeta más castigadas por el cambio climático, América Latina representa apenas el 13% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Después de leer el informe, el negociador mexicano y subsecretario de Asuntos Multilaterales de la cancillería, Juan Manuel Gómez Robledo, lo puso en contexto: “en el mundo real están ocurriendo cosas muy graves y aquí en la negociación debemos impartir el mismo nivel de urgencia y avance”. Por ahora, sólo se sabe de muy pequeños logros para mitigar los efectos del cambio climático y, al mismo tiempo, de enormes peleas entre las potencias.