viernes, 31 de diciembre de 2010

Argumentos para repensar el “Desarrollo”




 

Por: María Luisa Eschenhagen 

 


 

     Resumen 

 

 

En este artículo se quiere cuestionar el concepto de desarrollo desde una 

perspectiva histórica y antropológica presentándolo como el nuevo mito de 

Occidente. Este enfoque se justifica al constatar que las promesas comunes de 

desarrollo hasta el momento no se han podido cumplir, como por ejemplo la 

erradicación de la pobreza y más bien ha generado una “externalidad”, el 

problema ambiental. Este nuevo mito de Occidente se expresa en un discurso en 

el sentido planteado por A. Escobar. Se apela finalmente a construir un 

pensamiento propio cuestionando si es posible sustituir la palabra desarrollo.  

      

Introducción 

 

   El desarrollo viene siendo un objeto de discusión hace varias décadas, tanto en 

las ciencias sociales como en la economía. Estas discusiones, generalmente han 

girado alrededor de los análisis sobre cómo mejorar el desarrollo, cómo o dónde a 

ubicar los países del Sur, qué ideologías utilizar para realizar el desarrollo, etc. 

Pero es necesario cambiar el ángulo de estas reflexiones, ya que se ha 

demostrado que muchas de esas discusiones no han podido llevar a ninguna 

sugerencia substancial para disminuir los problemas vigentes en el llamado Tercer 

Mundo, o mejor dicho, en América Latina. Así este trabajo se quiere aproximar al 

problema desde una perspectiva diferente y considerando nuevos argumentos, 

que hasta hace muy poco tiempo no se habían tenido en cuenta y que se vienen 

formulando de una manera muy interesante en los últimos años. El objetivo del 

trabajo es presentar tres argumentos para señalar la necesidad de repensar, 

desde sus fundamentos, el concepto de desarrollo. 

 

   En la primera parte se hará una reflexión acerca de qué es una visión de mundo 

y su importancia en una sociedad, analizando cómo el ‘desarrollo’ debido a su 

particular estructura de pensamiento fue desplazando, y hasta eliminando, la gran 

diversidad de visones de mundo y las fue sustituyendo, es decir, homeneizando. 

 

   En la segunda parte se intenta hacer un breve balance de los resultados 

obtenidos del concepto de desarrollo, después de su implementación sistemática 

en los últimos cincuenta años, tomando dos ejes fundamentales, la pobreza y la 

problemática ambiental. Será que el desarrollo ha podido lograr sus objetivos? 

  

   En la tercera parte se analiza al concepto de desarrollo como un todo, con el 

cual no se quiere caer en los tipos de análisis anteriores (desarrollo-subdesarrollo, 

centro-periferia, etc.), sino más bien se quiere revisar el concepto de desarrollo 

como un discurso, que genera su propia dinámica para retroalimentarse. 

 


1. Es el desarrollo una “nueva” visión de mundo de Occidente? 

 

   Todas las culturas del planeta han elaborado a lo largo de su historia una visión 

de mundo propia. Una visión de mundo, a través de la cual explican su entorno 

circundante y que les permite interactuar con éste. Es una forma de pensar sobre 

el mundo, que determina cómo se da concretamente la relación entre el hombre y 

la naturaleza, da una legitimación del tratamiento de este mundo y de sus 

recursos, y da una explicación al hombre del papel que cumple dentro de una 

estructura global1

 

   Parte integral de esta visión de mundo son los mitos y la religión, que a su vez 

cumplen unas funciones muy específicas dentro de la sociedad. El mito antecede 

teóricamente a la religión, pero esto no significa que el hombre no siga 

construyendo mitos. Éstos por lo general relatan el momento de creación del 

hombre, evocando así el acontecimiento fundamental, que tuvo lugar en el tiempo 

primordial. Los mitos generalmente son sagrados, y por lo tanto verdaderos y 

ofrecen un modelo de actuar en la vida cotidiana. Este conocimiento le otorga a la 

comunidad o a la sociedad una seguridad ontológica, ya que el hombre, casi por 

naturaleza, quiere y ‘necesita’ conocer su origen y procedencia.

 

   Según Mircea Eliade, el mito cumple básicamente 3 funciones: en primer lugar, 

las creencias existentes se expresan, realzan y codifican a través del mito; en 

segundo lugar, el mito puede guardar e imponer principios morales y por último, el 

mito a través de sus personajes, con sus respectivos comportamientos, ofrece 

unas reglas prácticas para el actuar diario. De esta manera, según Eliade, el mito 

determina, hasta cierto punto, la vida inmediata, las diferentes actividades y el 

destino del hombre. 

 

   Ahora, si el mito cumple un tipo de guía, ya la religión es mucho mas clara en su 

función y hasta se puede diferenciar en dos niveles. En primera instancia cumple 

una función de organización social, en el sentido que proporciona un proyecto de 

vida y una conducta social; y en segunda instancia, según Marvin Harris, puede 

cumplir una función equilibrante con el ecosistema circundante4

 

   Respecto a la primera función, y considerando el hecho de que todas las 

comunidades y sociedades tienen algún tipo de religión, éstas deben estar 

cumpliendo un papel importante en una estructura social. Desde la perspectiva 

antropológico-sociológica se encuentran explicaciones como la de B. Malinowski, 

para quien la religión se puede ver como un relleno de la brecha que existe entre 

las aspiraciones y las capacidades humanas, ya que la capacidad humana de 

controlar los acontecimientos es limitada. Así la religión ayuda a adaptarse a las 

incertidumbres y a los riesgos de la vida. Mientras que C. Geertz sostiene que, al 

existir límites del entendimiento analítico del hombre, la religión ofrece una 

explicación a los enigmas, ambigüedades y paradojas de la vida, ya que el hombre 

no está hecho para vivir en la incertidumbre sino que éste necesita sentir que el 

mundo es comprensible6

 

   Desde la sociología se encuentran argumentos como el de Durkheim quien 

sostiene que: “los rituales religiosos sostienen la solidaridad social manteniendo 

juntas a las personas para reafirmar sus vínculos comunes y recordar su herencia 

social... [y]... creía que si la ciencia socavaba la creencia en lo sagrado, surgiría 

algún equivalente funcional para reemplazar la religión tradicional”. En este 

sentido se puede decir que la religión cumple un papel de cohesión social y, que 

ésta le da un sentido de pertenencia y seguridad ontológica a las personas. 

 

   Respecto al argumento de que la religión cumple una función equilibrante con el 

ecosistema circundante, ésta es una perspectiva menos común pero que se puede 

sustentar desde la ecología cultural. Para un mejor entendimiento es necesario 

aclarar primero los dos términos por separado, el término ecología y el término 

cultura. La ecología es una ciencia que se encarga de estudiar las relaciones entre 

un organismo viviente con el entorno abiótico (clima, suelo, humedad, 

temperatura, etc.) en que vive y desarrolla sus actividades, tratando de explicar 

cuales son los diferentes mecanismos de adaptación  a las condiciones y 

posibilidades de supervivencia que le ofrece el medio8. Por el otro lado una de las 

definiciones más comunes de cultura es la de E. Tylor para quien la cultura  

es aquel complejo que incluye conocimiento, creencias, arte, ley, moral, 

costumbres y cualquier otra capacidad y hábito adquirido por el hombre como 

miembro de una sociedad”. 

 

  Roy Rappaport, uno de los principales representantes de la ecología cultural, 

sostiene que la cultura es un factor supraorgánico que es introducido por el 

hombre en el ecosistema, por lo tanto se afectan mutuamente. Por lo tanto el 

objetivo concreto de la ecología cultural es determinar “cómo la cultura es afectada 

por adaptación al medio ambiente”. Bajo esta perspectiva integradora pueden 

surgir reflexiones diferentes acerca de los fenómenos culturales, como por ejemplo 

qué efectos particulares pueden tener ciertas convenciones sociales (como reglas 

de residencia y afiliación o prácticas de guerra) sobre la dispersión, tanto de las 

poblaciones humanas como animales respecto a los recursos disponibles; o la 

pregunta, qué efectos tienen los “conceptos y ritos religiosos sobre las tasas de 

nacimiento y defunciones y el status nutritivo de quienes los llevan a cabo.” 

 

   Este tipo de reflexiones y estudios ponen en cuestión muchos conceptos 

arraigados en la ciencia económica occidental tales como: equilibrio, costo- 

beneficio, eficiencia, pero también los términos de condiciones de supervivencia

adaptación o funcionamiento adecuado. Aquí es donde entra en cuestión, hasta 

qué punto el ‘desarrollo’ ha desplazado finalmente, o ha eliminado, la gran 

diversidad de las viejas visiones de mundo, convirtiéndose en una nueva que está 

homogeneizando las culturas a nivel global. Este desplazamiento tiene toda una 

trayectoria, un proceso histórico, que se dio esencialmente en Europa y que 

culmina con las polítcas de desarrollo en el Tercer Mundo.  

 

   En esta parte es necesario hacer un muy breve recuento de este proceso, para 

poder entender las raíces y el contexto de la consolidación del concepto de 

desarrollo. Se puede decir que el antecedente del concepto desarrollo es la idea 

‘progreso’, que desde un inicio está asociado con “la idea de un movimiento 

dotado de sentido, con orientación, que avanza hacia una meta.” Igualmente se 

asocia el progreso a la idea de un continuo perfeccionamiento de la cultura. 

Paralelamente a la configuración de esta idea, se observa también el surgimiento 

de la racionalidad y su perfeccionamiento con el método científico que conlleva a 

una apertura de nuevas ciencias y por lo tanto a un amplio conocimiento nuevo, 

especializado, rompiendo así todos los paradigmas antiguos. Estos conocimientos 

e inventos técnicos van asociados con un continuo mejoramiento material, 

aumento de producción y cambios de estilos de vida. Ya en 1793 se pueden 

encontrar convicciones profundas sobre el progreso, por ejemplo el Marqués de 

Condorcet dice que: “La perfectibilidad del hombre es auténticamente infinita, y que el progreso de esta 

perfectibilidad, de ahora en adelante independiente de cualquier poder que 

pretenda detenerlo no tiene otro límite que la duración del globo sobre el que la 

naturaleza nos ha puesto... este progreso... nunca dará marcha atrás mientras la 

tierra ocupe su lugar actual en el sistema del universo.” 

Esta cita ejemplifica la creciente visión y convicción antropocéntrica occidental del 

mundo y de su dominación, que por un lado conquistará cada vez mas el globo 

terráqueo y por el otro lado tendrá vigencia casi absoluta hasta fines del siglo XX. 

Esta visión implica necesariamente una desacralización del mundo y con ello un 

profundo cambio de valores. Un cambio que se da solamente hasta cierto punto 

de una manera consciente. Como dice John Bury, La “serie ininterrumpida de invenciones técnicas, parejas a una inmensa 

ampliación de todas las ramas del saber, ha acostumbrado incluso a la mente 

menos especulativa al concepto de que la civilización es naturalmente progresiva y 

que la mejora continua forma parte del orden de las cosas.”  

Es necesario reconocer, cómo en Europa la asimilación de la idea de progreso se 

dio de una manera paulatina y fue todo un proceso de internalización en la 

población, hasta tal punto, que “la idea de Progreso se convirtió en una parte de la 

estructura mental genérica” de la gente, generando así una nueva visión de 

mundo basada en la razón y que cada vez más es influenciada por la lógica y los 

valores provenientes de la economía capitalista. Aquí además se puede observar 

también el distanciamiento cada vez mas profundo del hombre con el entorno 

natural y sus leyes ecológicas. De esta manera todo conocimiento ancestral es 

desplazado. 

Después de la Segunda Guerra Mundial es cuando se empieza a poner como 

equivalente el concepto de progreso al de crecimiento económico y se va 

adoptando cada vez mas el concepto de desarrollo que se asocia con la 

necesidad de diversificar la estructura económica, dándole más importancia a los 

sectores industriales y de servicio, para alejarse de las actividades del sector 

primario y fomentar estructuras para tener menos dependencia del comercio 

internacional. Es entonces cuando se considera que no existe un progreso real si 

no hay crecimiento y desarrollo.  

Aquí es necesario señalar que es también después de la Segunda Guerra 

Mundial, cuando Occidente toma conciencia de la existencia del Tercer Mundo, y 

es el momento en que la idea de progreso sale de su ámbito exclusivamente 

‘occidental’ y suscita iniciativas a favor del desarrollo. Así se universaliza y se 

impone la ‘necesidad’ de progreso y desarrollo a nivel global, sin tener en cuenta 

todos los procesos históricos, sociales, políticos, económicos por los cuales tuvo 

que pasar la propia Europa para llegar a tales puntos de desarrollo. Se partía del 

hecho de que todo el mundo puede y debe llegar al mismo punto, implementando 

simplemente ciertos tipos de políticas científicas, económicas y sociales. 

 

2. Qué ha traído el desarrollo? 

 

   Después de medio siglo de promulgación sistemática e intensiva del desarrollo 

en casi todos los rincones del mundo, es necesario hacer una reflexión crítica 

sobre los logros obtenidos, sobre los efectos secundarios y sobre los mecanismos 

concretos que se han utilizado para su implantación. Esta reflexión crítica, hecha 

consecuentemente, abarca un sin fin de aspectos, áreas y factores que saldrían 

de los marcos de este trabajo. Por lo tanto sólo se escogieron dos áreas de 

reflexión. La primera es la pobreza, ya que una de las metas fundamentales del 

desarrollo es erradicar la pobreza y propiciar un aumento en el nivel de vida. La 

segunda es el medio ambiente, ya que aquí es donde se hacen sentir claramente 

los efectos secundarios del desarrollo. Quedarían por fuera reflexiones y áreas 

como, por ejemplo, los efectos de la homogeneización de las culturas a través del 

desarrollo, las causas y la interpretación del crecimiento demográfico, la justicia 

social, etc. 

 

2.1. Qué ha pasado con la pobreza? 

 

   El término ‘pobreza’ por sí sólo ya es un término problemático. ¿Qué es 

pobreza? ¿Con qué parámetros se mide la pobreza? ¿Quiénes y cómo se fijan 

tales parámetros? Por lo general la pobreza es medida con los indicadores de las 

Ciencias Económicas, como por ejemplo el índice de ingreso per capita. Éste 

establece quien es pobre y quien es rico, respecto a una cifra concreta, calculada, 

que a su vez es un índice montado sobre la idea de desarrollo. Estos índices se 

han venido criticando desde múltiples ámbitos y con múltiples argumentos, ya que 

son muy relativos y no pueden reflejar realmente la realidad. Esto ha llevado a 

sofisticar el método de medición, incluyendo cada vez más factores que ya no se 

encuentran solamente en el terreno materialista y que cada vez son más difíciles 

de medir a través de cifras concretas.  

Una de las metas principales del desarrollo, ha sido erradicar la pobreza, pero lo 

que demuestran las cifras es que, a pesar de todos los esfuerzos y las múltiples 

estrategias, la pobreza no ha podido ser erradicada, es más, ha ido aumentando. 

El mismo Banco Mundial admite “el poco éxito de sus políticas económicas para 

erradicar la pobreza mundial. Mas de 3.000 millones de personas viven con menos 

de 2 dólares18 mensuales. Aquí es interesante señalar, que cuando el Banco 

Mundial en 1948 empezó a definir qué es pobreza, lo hizo tomando como base 

una renta por habitante menor de 100US, y que en 1973 éste tuvo que empezar a 

hablar de ‘pobreza absoluta’, dentro del cual se encuentra el 40% de los pueblos 

de los países en vías de desarrollo.19 Según informes de las Naciones Unidas y la 

CEPAL, la pobreza en América Latina aumentó de 200 millones a 224 millones 

personas en los últimos dos años. Para Colombia el diario “El Tiempo” informa que 

la pobreza aumentó del 9 al 10.1% y que según el PNUD “la brecha entre países 

pobres y ricos se está haciendo cada vez más profunda. Hoy más de 85 países 

están en peor situación que hace 10 años, mientras que al interior de cada país el 

número de pobres va en aumento.”  

La pregunta que se puede plantear aquí es: ¿En qué momento la pobreza se 

convierte en un problema que debe ser de ser solucionado?  Una fecha importante 

es el año 1948, cuando el Banco Mundial define qué es pobreza y “for the fist time 

in history, entire nations and countries came to be considered (and consider 

themselves) as poor, on the grounds that their overall income is insignificant in 

comparison with those now dominating the world economy”. Pero por el otro lado 

también existen explicaciones más amplias como la ofrecida por Karl Bruckmeier, 

para quien la formulación de los ‘problemas de desarrollo’ surgen con la 

universalización del camino del desarrollo capitalista europeo en la era 

poscolonial. En esta línea de ideas se consideró la industrialización, con la división 

del trabajo y el aumento de la productividad, como una superación de la economía 

de subsistencia. Y fue en ese momento cuando las ciencias económicas colocaron 

a la subsistencia como equivalente a la pobreza. La estructura de justificación 

que explica el por qué de la ausencia del desarrollo en el sur, entra en una 

tautología al decir que “el subdesarrollo surge como consecuencia de la escasez 

de capital, escasez en tecnología, ‘know how’, ‘capital humano’ - dicho 

brevemente: pobreza aparece como ausencia de riqueza”. 

Otra explicación puede ser la de René Gendarme, quien explica la pobreza y por 

lo tanto el ‘subdesarrollo’, desde la perspectiva del choque de culturas, que se da 

en el momento cuando el equilibrio de una economía se rompe al obtener 

influencia de una economía foránea más fuerte. Aquí se parte del hecho de que 

una economía antigua se basa fundamentalmente sobre tres equilibrios, primero 

entre las necesidades y los recursos naturales, segundo entre la demografía y los 

recursos y, tercero entre la técnica y los recursos.24 Este concepto se acerca 

bastante a la ya mencionada concepción de ecología cultural. El desequilibrio se 

da al introducir nuevas necesidades (p.ej. alimentos originarios de lugares lejanos, 

objetos suntuarios, objetos de moda, etc.), introducir nuevas enfermedades y 

conocimientos médicos (nuevas enfermedades que los ‘médicos’ locales no 

conocen y por lo tanto no saben sanar, nuevas medicinas que reducen la 

mortalidad, etc.) e introducir nuevas tecnologías, desarrolladas en otros contextos 

que no van en acuerdo p.ej. con las condiciones de los suelos o que aumenten de 

manera exponencial la producción en detrimento de los recursos existentes. Todos 

estos factores terminan por generar algún tipo de pobreza. 

Estas dos explicaciones expuestas, que representan sólo dos de las tantas 

existentes, alcanzan a demostrar la complejidad del concepto de pobreza y ponen 

en cuestión la efectividad del desarrollo y sus estrategias. 

 

2.2. El problema ambiental 

 

   Como ya se ha venido diciendo, el desarrollo es casi equivalente a crecimiento 

económico, siendo éste solamente posible con un continuo aumento de la 

producción industrial masiva, con sus necesidades intensivas de materias primas y 

con ello un aumento del consumo individual y vice versa. Esta producción 

industrial, añadiendo aquí también el factor de las ciudades cada vez más 

grandes, como ya es sabido ampliamente, ha tenido como un efecto secundario, la 

contaminación, degradación y destrucción masiva y sistemática de los 

ecosistemas y sus componentes. Aquí por lo tanto sólo se quiere volver a recordar 

algunas cifras para tener presente la dimensión del problema. “Cada segundo se 

emiten mas de 200 toneladas de dióxido de carbón (...); cada segundo se pierden 

aproximadamente 750 toneladas de la capa superficial del suelo; cada día se 

destruyen aproximadamente 47.000 hectáreas de bosques y se desertifican 

346.000 hectáreas de tierra”25 a nivel global.  

Este efecto secundario se convirtió en las últimas tres décadas en un problema 

cada vez más central y cada vez más complejo, poniendo cada vez más en peligro 

la supervivencia misma de la vida del planeta en general. Esto se puede constatar 

por el espacio que se le ha dado tanto en las agendas internacionales como 

nacionales.    

Colombia, en comparación con otros países, ha llegado tarde a la reflexión sobre 

estos riesgos y peligros ambientales, ya que mientas en otros países la conciencia 

ambiental se dio por los problemas inminentes y ya no aplazables, en Colombia la 

conciencia ambiental se ha formado más a través del re-conocimiento de las 

riquezas y abundancias naturales (ser el segundo país mas rico en biodiversidad, 

existencia de casi todos los climas posibles, altas riquezas en agua y minerales de 

todo tipo, etc.28). Estos datos ya son bien conocidos, en comparación a la 

divulgación de la información sobre contaminación, degradación y destrucción 

ambiental29, que viene ‘apareciendo’ apenas en los últimos años. Por lo tanto el 

conocimiento acerca de las interrelaciones concretas entre desarrollo y efectos de 

impacto ambiental apenas son incipientes30. Incipientes en el sentido que aún 

existe un porcentaje de personas que no ve ninguna relación entre medio 

ambiente y desarrollo y, otro porcentaje mayor que si reconoce una 

interdependencia, pero de una manera muy genérica, sin un conocimiento 

concreto de causas y consecuencias, englobándolo generalmente en el término 

muy ambiguo de “desarrollo sostenible”. 

Este problema puede tener, entre muchas otras, dos tipos de explicaciones. Una 

explicación desde la percepción de desarrollo y otra desde la percepción de 

riesgo, dejando por fuera explicaciones que surjan desde la educación, 

investigación y divulgación sobre problemas ambientales en Colombia. 

Al entrar en la primera explicación, la percepción de qué es desarrollo, es 

necesario hacer una breve reflexión sobre la visión que se tiene en América Latina 

sobre el desarrollo. Aquí se habla de América Latina, teniendo en cuenta que 

obviamente cada país ha construido una visión específica y particular sobre el 

concepto, pero que de todas maneras, sí se pueden encontrar rasgos comunes a 

los cuales se hará referencia en lo siguiente. 

El hecho, según Mansilla, es que América Latina ha adoptado los paradigmas 

del desarrollo que se construyeron para realidades y contextos diferentes, que 

corresponden a las necesidades de origen, Europa, cuyas metas son 

básicamente: por un lado lograr un proceso amplio de industrialización a través de 

una modernización masiva y acelerada para obtener el nivel tecnológico- 

económico de los centros metropolitanos y, por otro lado consolidar y expandir el 

Estado nacional31. Esta adopción de paradigmas se ha hecho de una manera 

acrítica y con la convicción de que “los modos más avanzados de producción 

traerían consigo la democracia política y la cultura para las masas.”Esto ha 

llevado a que las metas del desarrollo se hayan internalizado como un hecho 

positivo y necesario en la conciencia colectiva latinoamericana, sin ponerlos 

fundamentalmente en cuestión. Por lo tanto la industrialización es vista como algo 

positivo y los problemas ambientales que ésta genera, son visualizados pero no 

llegan a ser criticadas seria y permanentemente. H.C.F. Mansilla termina por 

argumentar que “El ansia de alcanzar lo más pronto posible el nivel ya logrado en las metrópolis 

mundiales hace que  todas las corrientes relevantes en la política latinoamericana 

vean en la problemática ecológica un asunto secundario y subordinado y en las

medidas de protección al medio ambiente un lujo que las sociedades en vías de 

desarrollo no deberían permitirse.”34 

Esta línea de argumentación hace entendible, por qué no existe una conciencia 

ambiental amplia y fundamentada sobre la relación entre medio ambiente y 

desarrollo, en muchas partes de América Latina. 

La otra explicación se puede dar desde el argumento de la percepción del 

riesgo, siguiendo la teoría de la sociedad de riesgo de Ulrich Beck, “que se origina 

allí, donde los sistemas de normas sociales fracasan en relación a la seguridad 

prometida ante los peligros desatados por la toma de decisiones”. 

El problema fundamental consiste en que la percepción de la contaminación 

ambiental como un riesgo es cada vez más complicada de captar, ya que la 

contaminación ambiental cada vez puede ser menos percibida a través de los ojos 

y el olfato, como por ejemplo: la radioactividad o los elementos tóxicos en los 

alimentos, el aire, el agua o en los suelos, son invisibles pero generan daños 

grandes e irreversibles. Al ser riesgos imperceptibles por los cinco sentidos del ser 

humano, éste depende para su percepción de los análisis, las investigaciones y 

publicaciones de los expertos. Así, los riesgos ahora son transmitidos 

argumentativamente y se genera una dependencia al conocimiento de los 

expertos, con el agravante que la persona nunca va a tener una certeza absoluta, 

ya que los estudios de los expertos pueden variar considerablemente, y éste 

conocimiento adquiere así también una importancia política nueva.   

Este cambio de percepción está generando a su vez, según Beck, un nuevo tipo 

de sociedad, la sociedad del riesgo, la cual ya no se basa sobre la lógica de la 

distribución de la riqueza sino sobre la lógica de la distribución de los riesgos. Esto 

representa entonces un problema de paradigma diferente: “¿Cómo se pueden 

evitar, minimizar, dramatizar, canalizar los riesgos y las amenazas coproducidas 

sistemáticamente por el proceso de la modernización avanzada, y si una vez 

aparecen como ‘efectos secundarios latentes’, cómo hacer para limitarlos de tal 

manera que no estorben ni en el proceso de modernización ni los límites de lo 

(ecológico, médico, psicológico, socialmente) ‘aceptable, razonable’?”. 

Con este tipo de reflexiones, la problemática ambiental se coloca en otra 

perspectiva y es necesario hacer énfasis en el papel estratégico que juegan aquí 

los expertos y el acceso que se tenga al conocimiento y su distribución, con lo cual 

también se puede explicar el porque de la baja conciencia ambiental en estos 

países latinoamericanos, considerando además los diferentes niveles de 

analfabetismo. 

Estas dos explicaciones, referentes a la percepción del problema ambiental, 

explican por qué no existe una verdadera conciencia ambiental generalizada entre 

la población. Pero al no haber una conciencia sobre la magnitud y gravedad del 

problema, es imposible crear unas estrategias efectivas de protección ambiental. 

Aquí entonces, una vez más, se pueden reconocer las implicaciones de la 

implementación del concepto de desarrollo. 

Hasta este punto se ha demostrado la importancia de la relación entre la visión 

de mundo del hombre y su relación con el entorno y, cómo el paradigma del 

desarrollo ha desplazado las múltiples y antiguas visiones de mundo. Además se 

demostró, cómo este desarrollo no ha podido lograr alcanzar una de sus metas 

principales, que es la erradicación de la pobreza y que además ha producido 

efectos secundarios nefastos sobre los ecosistemas, con el agravante de que 

estos efectos secundarios, en muchos países del llamado “Tercer Mundo” no son 

percibidos en su magnitud real. Ahora, si la implementación de este concepto ha 

sido tan problemático, es necesario hacer un análisis más profundo de éste. 

 

3. El desarrollo como discurso según Arturo Escobar 

 

   En éste capítulo se presentará un análisis diferente del concepto “desarrollo”, 

según el estudio hecho por Arturo Escobar en su libro La invención del Tercer 

Mundo, Construcción y deconstrucción del desarrollo. Diferente, en el sentido en 

que no se analizan los componentes del desarrollo de una manera aislada, ni se 

busca identificar problemas específicos o estructurales para  dar luego una 

recomendación constructiva que mejore las condiciones de desarrollo. No, aquí lo 

que se hará más bien, es una reflexión sobre el concepto de desarrollo como tal, 

su construcción discursiva desde Occidente y sus implicaciones para el ‘Tercer 

Mundo’. Esta forma de análisis se encuentra enmarcada dentro de los estudios 

poscoloniales, entendiendo por poscolonial, en primera instancia, “el sentimiento 

de pensar en y desde la periferia”38. Es decir “una crítica a la occidentalización 

desde la experiencia periférica de la colonización”39, que constituye finalmente una 

respuesta crítica periférica a la modernidad, con el fin de crear nuevos estilos de 

pensamiento y producir lugares diferenciales de enunciación40. Esto implicaría, por 

ejemplo, identificar epistemologías diferentes que se ajusten a las realidades y 

necesidades ‘periféricas’. Como dice Santiago Castro-Gómez, en América Latina 

se viene reconociendo “la imposibilidad de seguir escribiendo la historia de nuestro 

continente a partir de una epistemología de corte ilustrado”41. Por lo tanto, según 

Mignolo, “la cuestión no es la de repetir que la división entre ‘primer y tercer 

mundo’ es falsa [‘desarrollo y subdesarrollo’ es arbitraria], y que ‘centro y periferia’ 

es un mito, sino la de desmontar las condiciones de posibilidad y las motivaciones 

de necesidad que produjeron esas construcciones imaginarias.” Así, dentro de 

este contexto se encuentra el trabajo de Arturo Escobar. 

La idea del Tercer Mundo como ‘discurso’ tiene sus bases en M. Foucault, quien 

estudió las reglas que configuran la verdad de un discurso, mostrando en qué 

lugares se construye esa verdad y la manera como circula o es administrada por 

determinadas instancias de poder. Así a través de un discurso se producen tanto 

unos modos de ser y unas formas de pensar específicos que son permitidos, a la 

vez que deja por fuera, descalifica e incluso imposibilita otros. La recepción del 

pensamiento de Foucault en los trabajos de Edward Said “Orientalism” y V.Y. 

Mudimbe “The Invention of Africa”, inspiraron a. Escobar a pensar el desarrollo 

como discurso.  

En primera instancia, Escobar propone analizar a una de las premisas 

fundamentales del desarrollo: ésta es, creer que solamente a través de la 

modernización, que implica necesariamente el desarrollo material, se puede 

producir el progreso social, cultural y político, necesario para destruir 

supersticiones y relaciones arcaicas que no permiten el progreso, [sin importar el 

costo cultural, social y político]. (p. 88) Esto representa la idea central al rededor 

de la cual se va formulando una teoría del desarrollo que necesita para su puesta 

en práctica de una formación de capital, una educación específica que fomente los 

valores modernos y de instituciones específicas. Dentro de este contexto, se van 

creando expertos en las diferentes áreas como en la economía, la demografía, la 

educación, la salud pública y la nutrición. A través de estos expertos se 

empezaron a crear planes concretos para superar los ‘problemas’ encontrados por 

ellos. De esta manera los expertos elaboraron expedientes completos de los 

países denominados ‘subdesarrollados’ a lo que Escobar denomina “una 

radiografía de la vida social y económica de los países, [que se] constituye en 

[una] verdadera anatomía política del Tercer Mundo”. (p. 90) 

Así se fue construyendo un cierto tipo de conocimiento ‘verdadero’ que 

determinaba cuáles elementos son importantes de tratar y cuáles no y, sobre todo, 

decidiendo de qué manera debía ser visto el problema, creando así categorías 

específicas como por ejemplo ‘campesino’, ‘medio ambiente’, ‘mujer’, tomándolos 

por realidades que debían ir ‘desarrollándose’. Estas nuevas categorías “se 

llevaron a su campo visual a través de un proceso de enmarcación que las 

convirtió en espectáculo” (p. 297). Tal vez la cita que mejor refleja la construcción 

de una categoría y cómo esta construcción teórica tiene efectos prácticos en la 

toma de decisiones políticas es la siguiente sobre la mujer del Tercer Mundo: 

Los textos sobre las mujeres y el desarrollo no describen, como se aduce, la 

situación de las mujeres del Tercer Mundo, sino la situación de su propia 

producción (la de los textos). La imagen resultante de las “Mujeres del Tercer 

Mundo” es en sí la de unas mujeres pobres, que viven en chozas, tienen 

demasiados hijos, son analfabetas, y dependen de un hombre para subsistir o se 

han empobrecido porque no lo tienen. Lo importante aquí no es si se trata de una 

descripción más o menos exacta de las mujeres, sino quién tiene el poder para 

crear la descripción y alegar que ella es, si no exacta, mejor aproximación... El 

régimen discursivo de la mujer y el desarrollo no es un recuento de los interéses, 

las necesidades, preocupaciones y sueños de las mujeres pobres, sino un 

conjunto de estrategias para manejar el problema que las mujeres representan 

para el funcionamiento de las agencias de desarrollo del Tercer Mundo.” (p. 216) 

Aquí se puede observar cómo entonces las categorías determinan el acceso a 

los recursos, y cómo las personas o poblaciones se convierten en casos medibles, 

clasificables, objetibizables, sin olvidar que las estadísticas juegan un papel 

crucial, ya que ayudan a fomentar y arraigar el discurso del desarrollo (p. 399). De 

esta manera los expertos (economistas) se convierten en intermediarios entre las 

comunidades y el Estado (p. 213). El problema consiste en que las categorías, y 

finalmente las representaciones se convierten en estereotipos que normalizan o 

fragmentan la experiencia de la gente, creando así la bien conocida brecha entre 

teoría y realidad. Considerando aquí, además, el hecho de que las personas o 

comunidades directamente ‘afectadas’ no tienen ni voz ni voto tanto en la 

determinación de cuáles son sus problemas reales, como en la participación en la 

formulación de las soluciones; Escobar habla también de un “imperialismo en la 

representación [que] refleja las relaciones estructurales e institucionalizadas del 

poder. Se trata de un mecanismo de producción de la verdad más que de un 

mecanismo de represión.” (p. 309) 

Para volver sobre la reflexión acerca del desarrollo como discurso, Escobar 

considera pertinente las siguientes preguntas 

Por qué, el discurso privilegió los cultivos de exportación (para asegurar divisas, 

según los imperativos de la tecnología y del capital) y no cultivos para el consumo; 

la planeación centralizada (para satisfacer exigencias económicas y de 

conocimientos), pero no enfoques participativos y descentralizados; el desarrollo 

agrícola basado en extensas granjas mecanizadas y en el uso de insumos 

químicos, y no en sistemas agrícolas alternativos de pequeñas fincas, basados en 

consideraciones ecológicas y en el manejo integrado de plagas y cultivos;

crecimiento económico acelerado y no articulación de mercados internos para 

satisfacer las necesidades de la mayoría de la población; soluciones intensivas en 

capital y no en trabajo.” (p93) 

por el otro lado, resulta importante aclarar que 

La coherencia de los efectos del discurso del desarrollo no debería equipararse 

con ningún tipo de intencionalidad. Como los discursos analizados por Foucault, el 

desarrollo debe tomarse como “estrategia sin estrategas” en el sentido de que 

nadie lo dirige explícitamente. Es el resultado de una problematización y una 

respuesta sistematizada ante ésta.” (110) 

El análisis del desarrollo como discurso exige generar en el sujeto una 

capacidad de distanciamiento de todo lo conocido y familiar para observar desde 

‘el vuelo de pájaro’ y así mirar con ojos diferentes el contexto, la estructura y los 

instrumentos, llegando así a las raíces de la llamada ‘pobreza’ y a las causas 

reales de la problemática ambiental, es decir, exige cambiar de perspectiva. Así, 

las construcciones específicas de un conocimiento sobre el desarrollo, no son 

suficientes para materializarlo, para ello se han creado unos mecanismos muy 

concretos: la profesionalización del desarrollo y su institucionalización

 

   Respecto a la profesionalización, ésta se refiere “básicamente al proceso 

mediante el cual el Tercer Mundo es incorporado a la política del conocimiento 

especializado y de la ciencia occidental en general. Esto se logra mediante un 

conjunto de técnicas, estrategias y prácticas disciplinarias que organizan la 

generación, validación y difusión del conocimiento sobre el desarrollo, incluyendo 

a las disciplinas académicas, a los métodos de enseñanza e investigación, a los 

criterios de autoridad y a otras diversas prácticas profesionales.” (p.95) Como 

resultado de esta estrategia, las instituciones de educación se reorganizaron 

radicalmente, obedeciendo a las necesidades del desarrollo, lo cual se puede 

observar por ejemplo en las facultades universitarias de economía, agronomía, 

salud, antropología, etc., en las cuales  se le da “visibilidad a los problemas de un 

modo congruente con el sistema de conocimiento y poder establecido”(p. 95). Otro 

resultado, de grandes implicaciones, fue la llegada masiva a los países del Tercer 

Mundo de la amplia gama de expertos para evaluar, medir, teorizar temas 

específicos o para establecer programas y estrategias concretas para el 

desarrollo, sin considerar realmente su alcance como agentes de cambio cultural 

profundo. De este modo se fue produciendo un régimen y una política de la verdad 

y de normas.   Ahora bien, para que la profesionalización obtenga su plena validez y un espacio 

legítimo de actuación se necesitaba “la creación de un campo institucional desde 

el cual los discursos eran producidos, registrados, estabilizados, modificados y 

puestos en circulación” (p. 97). Esto sucedió “en todos los niveles, desde los 

organismos internacionales y las agencias de planeación nacional del Tercer 

Mundo hasta las agencias locales de desarrollo, los comités de desarrollo 

comunitario, las agencias voluntarias privadas y los organismos no 

gubernamentales” (p. 98). Las instituciones internacionales más representativas 

son en este caso el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la mayoría 

de las agencias técnicas de las Naciones Unidas. Es necesario recordar aquí, la 

íntima relación entre la producción de un cierto tipo de conocimiento y el 

funcionamiento de cada una de las instituciones, que a través de esta relación se 

mantienen y se potencian mutuamente. Igualmente existen unas estrategias de 

planeación que fortalecen estas instituciones. Para demostrar esto, Escobar hizo 

todo un seguimiento y una descripción minuciosa del caso de la planeación de las 

políticas de alimentación y nutrición, dirigidas entre otras desde las Naciones 

Unidas, su forma de implementación y sus consecuencias en Colombia. (p. 228) 

Aquí se da un ejemplo concreto de cómo sobre representaciones construidas 

desde afuera, que son consideradas como objetivas, se diseñan planes concretos, 

ya que los planificadores partían del hecho que su “práctica es una descripción 

verdadera de la realidad”, (p.233) sin considerar la posibilidad  de que su 

representación fuera solamente una de las muchas posibles y sin tener conciencia 

de que esa representación tendría consecuencias políticas, sociales y culturales 

de gran alcance. A manera de ilustración está la siguiente cita tomada de “El 

Tiempo” “Así se hace la clasificación [del ranking de desarrollo]: Todos los años, 

desde 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) 

encomienda la preparación del informe sobre Desarrollo Humano a un equipo de 

expertos independientes a fin de que midan índices de bienestar humano en 174 

países.” 

Así, el discurso del desarrollo se va autoreproduciendo. “Este conocimiento sobre 

el Tercer Mundo se divulga y [se] utiliza por las instituciones a través de 

programas, conferencias, asesorías internacionales, prácticas locales de extensión 

y otras por el estilo” (p.98), al igual que se autoreproduce el discurso sobre el 

Oriente “books are written and congresses held with ‘the Orient’ as their main 

focus, with the Orientalists [anyone who teaches, writes about or researches the 

Orient] in his new or old guise (apariencia) as their main authority”47

Los puntos expuestos anteriormente, apenas pueden dar una idea del 

argumento central del libro de Escobar, en donde cada uno es desarrollado de 

manera minuciosa y con gran rigor académico. Aquí lo que se pretende es apenas 

dar un argumento y una perspectiva más para repensar el desarrollo. La pregunta 

que queda es la siguiente: ¿el desarrollo ha mejorado realmente la condición 

humana y ha podido erradicar el “subdesarrollo”? 


Conclusiones 

 

   En este trabajo surgen más preguntas que conclusiones, aunque sí hay una 

conclusión clara: es necesario repensar el desarrollo, teniendo muy claro que 

ningún proceso es reversible y que lo que se exige es más bien pensar de una 

manera creativa y alternativa que tiene que construirse como tal a partir de lo 

existente.  

Al analizar el desarrollo desde el punto de vista que lo considera como 

cosmovisión, las preguntas que surgen son: 

¿Qué efectos tendrá, o ya tiene, la homogeneización de las culturas? 

¿Cuáles son los valores concretos que rigen esta nueva cosmovisión y que 

implicaciones tiene a largo plazo? 

¿Qué hace parecer al desarrollo como visón de mundo, tan seductivo y por 

qué? 

Al analizar los resultados obtenidos por el desarrollo, también surgen preguntas 

como: 

¿Qué es realmente pobreza y cómo y quiénes pueden definir los parámetros 

para medirla? 

¿Existe un sistema económico que no tenga como externalidad la pobreza? 

¿Qué tipo de racionalidad y lógica se utiliza al darle uso a los recursos 

naturales? 

¿En qué términos se puede dar la sociedad del riesgo en América Latina? 

 Finalmente reflexionando sobre el desarrollo como discurso quedan muchas 

inquietudes; cómo es posible repensar todo un concepto, si el mismo lenguaje y 

las estructuras de pensamiento están impregnadas por ese mismo. ¿Cómo no 

caer en la misma trampa del desarrollo? A partir de éstas, es necesario hacer 

explícitas las estructuras mismas de funcionamiento de este discurso. Aquí, tal vez 

el punto más importante, son los mecanismos de construcción de conocimiento: 

¿cuáles son los referentes y los puntos de partidas del conocimiento que se 

utilizan en los colegios y las universidades latinoamericanas? 

Aquí solamente algunos puntos para la reflexión: 

matemáticas: ¿las matemáticas realmente son neutrales? ¿El método actual 

usado es el único posible? 

visión de mundo: ¿por qué no dar a conocer mejor la diversidad y riqueza de 

visiones de mundo aún existentes en Colombia (América Latina)? 

economía: ¿por qué no explorar y estudiar la gran variedad de sistemas 

económicos no occidentales?49 

epistemología: ¿por qué no acercarse a los conceptos diferentes de 

conocimiento que existen en América Latina? ¿Por ejemplo la epistemología del 

Popol Vuh? ¿Por qué no elaborar una epistemología que se acerque más a 

las realidades híbridas del llamado Tercer Mundo? 

filosofía: ¿por qué es tan difícil hablar de filosofía latinoamericana? 

¿Por qué no ir descubriendo y construyendo referentes ‘nuevos’? 

¿Se puede sustituir la palabra de desarrollo? 

Said, Edward, “Orientalism”, Edit. Vintage Books, Nueva York, 1979 

Sánchez Triana, Ernesto, “Contaminación ambiental en Colombia”, Tercer Mundo 

Editores, Bogotá 1994 

Sosa, Marcelino, “El impacto de la economía foránea en la economía Guahiba”, en: 

Juncosa, José (comp.), “Los guardianes de la tierra, los indígenas y su relación 

con el medio ambiente”, Editorial Abya-Yala, Quito, 1996 

http://www.unam.mx/el_economista/gifo2/nota.gif  

Thomas, Robert, Oct. 1997, rtomas@mail.ccbxaman.org  

http://serpiente.dgsca.unam.mx/cinu/comun/imagcomu  (Centro de información de las 

 Naciones Unidas para México, Cuba y República Dominicana) 

 

 

 Publicado en: INNOVAR, Revista de Ciencias Administrativas y Sociales,  

Universidad Nacional de Colombia,  

ISSN 0121-5051 

 

El símbolo de trasfondo de este documento es tomado de:  

Grass, Antonio, Diseño precolombino colombiano, El círculo, Ed. Museo del Oro, Banco de la 

República, Bogotá, Colombia