Japón: la radiactividad ya se filtró a las napas subterráneas


Se teme que afecte el agua potable. Crece la concentración de yodo en la costa.
Día a día se descubren nuevas y peligrosas filtraciones de radiactividad en la central atómica de Fukushima. Ahora los técnicos japoneses detectaron un alto nivel de yodo radiactivo en una napa de agua que corre a 15 metros de profundidad , bajo la planta accidentada.
Una muestra de agua tomada ayer bajo el reactor 1 registró un nivel de alrededor de 430 becquerels por centímetro cúbico, admitió Tepco, la empresa gerenciadora. “ Ese nivel es 10.000 veces superior” al límite de seguridad establecido por el gobierno , señaló un vocero de la firma. El episodio muestra que no sólo se multiplican las filtraciones, sino que se están volviendo impredecibles. Además, una contaminación de este tipo puede terminar afectando el agua potable y los sembradíos.
El mar japonés, cercano a Fukushima, también registra una alta concentración radiactiva. Según la Agencia de Vigilancia Nuclear, a 330 metros de la costa se hallaron partículas de yodo con una concentración 4.385 veces superior a lo permitido . Aún no se sabe bien de dónde proviene la filtración, pero sospechan que se origina en las barras de combustible usado de alguno de los reactores, cuya vasija se encuentra dañada.
Japón pidió ayuda técnica a Francia y EE.UU. para solucionar este problema. El primero aportó más de 20 operarios, mientras que Washington envió un equipo de 140 expertos. Alemania, por su parte, contribuyó con una segunda gran bomba de agua destinada a refrigerar los reactores.
Las filtraciones de radiactividad ya comenzaron a generar algunas discrepancias entre el gobierno de Japón y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). El organismo sostiene que el perímetro de evacuación debe ampliarse a 40 km de la central nuclear porque los actuales niveles de contaminación alcanzaron el doble de lo permitido. Particularmente pidió el alejamiento de la población de Iitate, a sólo 40 km de la planta.
Pese a esta recomendación, las autoridades japonesas sostienen que los niveles de radiactividad no son tan altos y que los habitantes de la región “pueden seguir tranquilos”. Ahora el perímetro oficial de evacuación es de 20 km.
En cambio lo que sí confirmó el primer ministro, Naoto Kan, es que la central de Fukushima será desmantelada cuando el peligro de catástrofe sea descartado. Esa operación, dijo Tepco, comenzará con los cuatro primeros reactores, una vez que terminen las difíciles operaciones de enfriamiento. Esto puede llevar meses, afirmó.
El gobierno también sostuvo que, a raíz del desastre de Fukushima, examinará “desde cero el plan de construcción de nuevas centrales nucleares” e, inclusive se va a “ revisar toda la política energética ” basada hasta ahora en el creciente uso de energía nuclear.
Mientras tanto, continúan expandiéndose por distintos países las partículas de radiactividad. El viento parece jugar un papel importante en este fenómeno. Casi todo el vasto territorio chino registra contaminación, pero en niveles “extremadamente bajos” que no representan un riesgo sanitario, según el gobierno de Beijing.
En el estado norteamericano de Nueva York se detectaron pequeñas cantidades de radiactividad en al aire y en el agua de lluvia. En este caso también aseguran que no es peligrosa y que no representa ningún riesgo para la salud. “Recomendamos a los neoyorquinos no tomar ninguna medida adicional por la emisión radiactiva proveniente de Japón “, dijo Nirav Shah, vocero del Estado.
Otro de los países afectados es España. La red de vigilancia radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear reportó “ligeros” aumentos puntuales de la concentración de yodo y cesio en el aire, pero precisaron que son índices “muy bajos”, similares a los encontrados en otros países europeos, que no repercuten en la salud o el medio ambiente.
La meteorología juega un papel importante en la expansión de las partículas de yodo y cesio radiactivo. Cuando se liberan emisiones radiactivas a la atmósfera, el viento transporta las partículas contaminantes. Las partículas más pesadas caen en poco tiempo, mientras que las de menor masa pueden viajar miles de kilómetros.
El viento dispersa y diluye la nube radiactiva y su dirección y velocidad influyen en la distancia que la nube puede recorrer.
----------------------------------------------------------------
Tepco ofrece de nuevo datos erróneos sobre la central
Efe
La empresa Tepco, operadora de la central nuclear de Fukushima, ha ofrecido datos erróneos sobre la radiactividad en la zona por segunda vez en una semana, entre las críticas de la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón.
El organismo nipón para la seguridad nuclear afirmó que los datos sobre la contaminación del agua subterránea de Fukushima, que según TEPCO mostró niveles de yodo radiactivo 10.000 veces sobre el límite legal, no son fiables.
La Agencia explicó que los análisis del agua cerca del reactor 1 de la central deberán ser revisados a la baja, ya que se han detectado errores en los programas de mediciones de Tepco para materiales como telurio, molibdeno o circonio.
Hidehiko Nishiyama, portavoz de la Agencia de Seguridad Nuclear, calificó de "extremadamente lamentable" que la operadora haya ofrecido por segunda vez datos incorrectos de radiación en la planta en apenas una semana.
El domingo pasado, la eléctrica dijo que había detectado una concentración de radiactividad 10 millones de veces superior a lo normal en el agua que anegaba una zona del edificio de turbinas del reactor 2, pero después precisó que el dato era excesivo y debía ser analizado de nuevo.
"Tepco afronta una grave situación y no está cumpliendo las expectativas de quienes están muy preocupados por la compañía. Sus datos deberían ser fiables", dijo Nishiyama, citado por la agencia local Kyodo.
La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón también criticó las condiciones en las que los operarios trabajan para controlar los reactores de Fukushima, al asegurar que no disponen de los dosímetros necesarios.
Algunos empleados comparten dosímetros -que miden las dosis de radiación absorbidas- mientras realizan una misma labor, algo que "no es deseable desde el punto de vista de la seguridad", según Nishiyama.
Fuentes de TEPCO citadas por Kyodo señalaron que el tsunami estropeó casi todos los 5.000 dosímetros de los que disponía la central y sólo 320 están en funcionamiento, aunque para ayer la empresa ya había conseguido otro centenar.
Los esfuerzos de las trabajadores se centran hoy en vaciar tanques a fin de almacenar el agua contaminada con la radiación, que ha inundado varias zonas de las unidades 1, 2, 3 y 4 y dificulta las labores para enfriar los reactores.
Además, está previsto que Tepco comience hoy a rociar con resina algunas zonas de la planta para evitar que el polvo radiactivo se extienda con el viento y la lluvia.
Está previsto que en dos semanas se viertan sobre la planta nuclear de Fukushima un total de 60.000 litros de resina.
------------------------------------------------------------
Entrevista a Eduard Rodríguez-Farré, radiobiólogo español del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
«La situación es peor que la de Chernóbil por su alta densidad de población»
Ruben Pascual
Gara
El médico y jefe del departamento de Farmacología y Toxicología del Instituto de Investigaciones del CSIC de Barcelona y experto en neurotoxicología Eduard Rodríguez-Farré (Barcelona, 1941) es uno de los mayores expertos internacionales en radiaciones nucleares y autor de varios estudios sobre las consecuencias de la catástrofe nuclear de Chernóbil. Hemos contactado con él para tratar de arrojar un poco de luz sobre la crisis nuclear en Fukushima.
Desde el inicio de la crisis nuclear, tanto el Gobierno como Tepco han tratado de restar importancia a lo sucedido, pero los hechos les contradicen cada vez más. ¿Cuál es la situación?
El escenario actual sigue siendo confuso. Si tenemos en cuenta la evolución de los hechos, vemos que se dio una minimización del accidente, se decía que no se perdía radiactividad, cuando en realidad dos o tres días después ya se había detectado radiación en 17 marines de EEUU que resultaron contaminados a 100 kilómetros de distancia. Cada día había explosiones y decían que no pasaba nada. A día de hoy, la única información que recibimos provienen sobre todo del Servicio Meteorológico y Geofísico de Austria. Existe una red internacional que se estableció con el Tratado de No Proliferación de Armas Atómicas y está dotada de sistemas de detección sensibles a los que tienen acceso los organismos de seguridad nuclear de cada país. Austria decidió desde el primer día que iba a sacar la información a la luz y hay mapas que muestran cómo se va moviendo la nube radiactiva. En ellos se aprecia que la radiación ha recorrido dos tercios del planeta. En varios puntos Europa ya se han detectado trazas, aunque en una cantidad ínfima.
Por ahora, lo que parece es que no pueden controlar la radiactividad y que van a tener que acabar haciendo lo que hicieron los rusos, un sarcófago para cada reactor.
Cada vez se habla más de la posibilidad de que los habitantes de Fukushima no puedan volver nunca a sus casas, y usted dijo que lo de Japón es como un Chernóbil a cámara lenta. ¿Cuáles son los paralelismos?
Lo de la cámara lenta viene porque lo de Chernóbil ocurrió en muy poco tiempo: por el tipo de manipulación que estaban haciendo, la temperatura aumentó de tal forma que todo explotó de golpe. El caso de Fukushima ha sido mucho más lento. El problema es el mismo, que se ha perdido la refrigeración del reactor, por lo que aumenta la temperatura, llegando a fundirse parcialmente las barras de uranio. Ha habido explosiones día a día, pero no ha llegado a explotar todo junto.
¿Los niveles detectados en otros países son peligrosos?
Lo sabremos dentro de un tiempo. Dentro de la desgracia han tenido suerte, porque las condiciones meteorológicas son las que determinan dónde se va a depositar la radiactividad. Puede darse la paradoja de que haya menos radiactividad a 40 kilómetros que a 100. Si el viento la ha llevado hacia un lugar, y ha llovido, en ese lugar se depositará una gran cantidad de radiactividad. Por eso no podemos considerar que cuanto más lejos estemos habrá menos problemas. Es evidente que la zona de la central está ultracontaminada, pero a partir de 40 o 50 kilómetros, todo dependerá de las condiciones. Al principio, la radiación fue hacia el interior de Honshu, la isla más habitada de Japón (viven 90 millones de personas en una superficie de 300.000 kilómetros cuadrados), y ahí van a quedar muchos lugares contaminados.
Su suerte ha sido que la mayor parte del tiempo el viento ha ido hacia el este, donde se ha ido diseminando. Si hubiese ido hacia la dirección contraria, hubiera seguido extendiéndose aún en mayor medida a otros países como Corea, China...
El Gobierno ha tomado medidas como el establecimiento de un radio de seguridad o las limitaciones al consumo de ciertos productos. ¿Son suficientes?
Sobre este tema hay muchas discusiones. Yo siempre pongo un ejemplo: Japón ha establecido un radio de seguridad de 20 kilómetros, y EEUU recomendó hace ya bastantes días a todos sus ciudadanos que no se acercaran a más de 80 kilómetros, y los últimos días, habla de 90 millas, unos 150 kilómetros. Y por otro lado, recomendaban salir de Tokio a todo aquel estadounidense que no tenga nada que hacer. Porque el agua se está contaminando y la contaminación está pasando a la alimentación. Ante esto, ¿qué se puede hacer?
Tienen un país relativamente pequeño y con una alta densidad de población, por lo que las medidas que se toman siempre se quedan cortas. Para mí, la situación es peor que la de Chernóbil, porque en ese sentido, como diríamos, amplias eran las Rusias. Chernóbil está cerca del norte de Ucrania y al lado está Bielorrusia, pero la superficie es enorme y la densidad de población no es muy grande. Allí, a la hora de evacuar, se metían en trenes y autocares y se alejaban 300 kilómetros, aunque fuera a campos provisionales. Pero, en Japón, ¿dónde van?
¿Cuáles son las consecuencias de la radiación a la que están expuesta la población?
Hay muchos datos, pero muy contradictorios. En la central, si se permanece unas horas, es mortal. Las dosis que hay en un área de 30 kilómetros son muy muy altas, como para tener efectos en poco tiempo, porque las consecuencias son diferidas, no momentáneas. Además, no hay un mapa muy claro que especifique cuál es el nivel de radiación en cada sitio.
Dicen que los peores efectos se conocerán a largo plazo...
Sí, a medio y a largo plazo. Cuando decimos medio plazo, hablamos de cinco años, y es algo que pasa en Chernóbil y en el centro de Europa. En la antigua Checoslovaquia, donde se realizaron buenas mediciones, los cánceres de tiroides se multiplicaron por diez en los primeros cinco años.
Las leucemias también pueden incrementar en esos cinco años, un plazo que en radiobiología es relativamente corto, porque los efectos son diferidos. En los primeros meses o años pueden aparecer efectos inmunitarios, por lo que puede desarrollarse cierta propensión a adquirir infecciones, problemas hormonales, problemas de crecimiento en niños... Hay efectos que incluso podrían tardar más de 10 o 20 años en aparecer.
Lo sucedido ha reabierto el debate entorno a la energía nuclear en buena parte del planeta. También en el Estado español y sobre todo se ha hablado de la planta de Garoña. ¿Qué le parece que ayer el Gobierno ratificara su intención de mantenerla abierta hasta 2013?
Ya sabíamos que el Gobierno había adoptado la postura de imitar el modelo de otros lugares como Alemania. El negocio de las nucleares consiste en alargar su vida, no en hacer nuevas, porque es carísimo.
Como decía en uno de sus artículos [Juan Manuel] Eguiagaray, ex ministro de Felipe González, si hubo una moratoria no fue por razones ecológicas ni de salud. Fue por motivos económicos, porque les estaba llevando a un endeudamiento brutal. Entonces, el interés de la industria nuclear y de las empresas eléctricas es mantener viva una cosa que ya la tienen amortizada, porque les sale un negocio redondo.
Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20110401/257316/es/La-situacion-es-peor-que-Chernobil-su-alta-densidad-poblacion/