Las nuevas amenazas de Fukushima





Análisis de la central

Tepco, la empresa operadora de la central nuclear de Fukushima, ha anunciado a primera hora del miércoles (hora local) que ha logrado detener la fuga de agua radiactiva procedente del reactor número 2, que fue detectada el pasado lunes.
La compañía encontró una grieta de 20 centímetros en un pozo de hormigón del segundo reactor que estaba filtrando agua de la planta al mar cercano a Fukushima, con una medida de 1.000 milisieverts de radiación por hora en el aire dentro del pozo.
Según informaciones recogidas por la prensa japonesa, la compañía logró cortar el flujo tras inyectar 1.500 litros de silicato sódico, conocido como "vidrio soluble", y otro agente químico a la corriente del agua radiactiva, después de varios intentos fallidos en los que se empleó hormigón y se inyectó polímero en polvo para absorber el agua.
El portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, ha confirmado esta madrugada la noticia, aunque ha preferido mostrarse cauto, dado que se debe confirmar que el flujo de agua tóxica ha parado del todo y que no existen otras fugas.
Pero, poco dura la alegría en la central nuclear de Fukushima. Si esta madrugada la compañía dueña de la planta japonesa, Tepco, anunciaba que había logrado detener la fuga de agua radiactiva procedente del reactor número 2, horas después el mundo amanecía con un informe de técnicos estadounidenses en colaboración con Tepco, en el que se advierte de que las amenazas a las que se enfrenta ahora la central no son pocas.
La evaluación confidencial realizada por la Comisión Reguladora Nuclear, y a la que ha tenido acceso el diario 'The New York Times', asegura que las medidas tomadas durante las pasadas semanas para controlar la crisis nuclear van a comenzar a tener serios efectos en la planta.
Entre las nuevas amenazas que se citaron en la evaluación fechada el 26 de marzo se hace hincapié en la fragilidad de las estructuras de contención de los reactores, ya que al llenarse de agua radiactiva son más vulnerables a romperse en el caso de una réplica similar a la que ha habido desde el terremoto del pasado 11 de marzo.
El documento también cita la posibilidad de que se produzcan explosiones dentro de los reactores debido a la liberación de hidrógeno y el oxígeno del agua de mar bombeada a los reactores y ofrece detalles de como la acumulación de agua de mar impide el flujo del agua dulce destinada a enfriar los núcleos.
En los últimos días, los trabajadores que permanecen en Fukushima se han enfrentado ya a las consecuencias de las medidas tomadas para enfriar las barras de combustible, como han sido las quemaduras provocadas por la fuga de agua radiactiva y los altos niveles de radiación a los que han estado expuestos.
El documento además ofrece una evaluación técnica más detallada que los funcionarios japoneses han proporcionado sobre el problema de que más barras de combustible se fundan, aunque coinciden bastante con los datos de los expertos estadounidenses.
Entre otros problemas, el informe se pregunta si será posible mantener por un tiempo indefinido sin lograr refrigerar las barras de combustible nuclear. Los expertos coinciden en que hay que seguir intentando enfriarlos los meses que hagan falta hasta que la situación de la planta se estabilice, aunque otros apuntan que los riesgos del bombeo constante de agua plantea dificultades que ni los técnicos saben aún valorar.
La evaluación también sugiere que los fragmentos o partículas de combustible de las piscinas han aumentado y han afectado gravemente a los trabajadores. El escape de radiactividad, que pudiera haber ocurrido durante una de las explosiones de hidrógeno, puede provocar aún más fugas radiactivas.
"Esto pinta un panorama muy diferente, y sugiere que las cosas están mucho peor de lo que imaginamos. Todavía podría haber daños más graves si algunas de estas previsiones no funcionan", asegura David A. Lochbaum, un ingeniero nuclear experto en el tipo de reactores que hay en Fukushima.
Los pasos recomendados por la Comisión Nuclear incluyen la inyección de nitrogeno en las estructuras de contención para purgar el oxígeno y el hidrógeno acumulados, y aconsejan que se continúe vertiendo boro al agua del refrigerador para evitar que se produzca una reacción nuclear.
Por otro lado, la evaluación proporciona nuevos detalles gráficos sobre las condiciones de los corazones dañados en los reactores 1, 2 y 3. Debido a la fundición de las barras de combustible y al agua de mar vertida, las vías de circulación parecen estar bloqueadas, especialmente en el reactor 1.
"Incluso el mejor malabarista del mundo puede tener demasiadas pelotas en el aire," dijo Lochbaum acerca de los múltiples problemas que tiene aún la planta. "Ellos tienen un montón de cosas críticas en el aire, y un paso en falso podría hacer la situación mucho, mucho peor", sentenció.

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