Un seísmo en Nueva Zelanda provoca un tsunami
Aún persiste el peligro de que el mar siga enfureciéndose, pero puede afirmarse que el seísmo en Nueva Zelanda, de 7,8 grados en la escala de Ritcher, ha sido mucho más poderoso que el posterior tsunami producido en la región. El movimiento sísmico se registró frente al archipiélago, en la costa en las deshabitadas islas Kermadec a las 7.03 horas del jueves pasado, con epicentro a 211 kilómetros al este de la isla Raoul y a una profundidad de 48 kilómetros.
En cuanto se produjo el seísmo, el Centro de Tsunamis del Pacífico de Estados Unidos (PTWC) activó las alertas por miedo a un posterior tsunami. Pero todo quedó en nada: la fuerza de las olas es mayor de lo habitual, aunque apenas superan el metro de altura, por lo que este tsunami de juguete no pasa de simple anécdota.
En cuanto se produjo el seísmo, el Centro de Tsunamis del Pacífico de Estados Unidos (PTWC) activó las alertas por miedo a un posterior tsunami. Pero todo quedó en nada: la fuerza de las olas es mayor de lo habitual, aunque apenas superan el metro de altura, por lo que este tsunami de juguete no pasa de simple anécdota.
Aún así, según informan el PTWC y el Servicio Geológico de Estados Unidos, “este tsunami puede haber sido destructivo a lo largo de las líneas costeras de la región cercanas al epicentro del seísmo”.
En concreto, el PTWC encontró olas de 68 a 84 centímetros de altura alrededor de la isla Raoul, la isla más grande de las Kermade, y la vez confirma que el tsunami no ha provocado daño alguno. ¿Y en el futuro? Por si las moscas, el Ministerio de Defensa Civil y Respuesta a Desastres neozelandés mantiene la alerta.
Los principales perjudicados, por ahora, están siendo los pescadores, que han de quedarse en casita. Hasta que pase el peligro, se desaconseja acercarse a la costa a los profesionales de la mar y a la ciudadanía en general. “No hay prevista una amenaza de inundación, pero las olas y mareas podrían causar daños graves para los barqueros”, aconsejan los expertos.
El PTWC ha añadido que el pequeño tsunami no llegará a Estados Unidos o Canadá, pero advierte que allí donde ya haya experimentado una fuerte sacudida podrían generarse nuevos maremotos de poca importancia. Por lo tanto, si bien las autoridades de defensa civil de Nueva Zelanda cancelaron la alerta de tsunami, sí se esperan fuertes olas alrededor de la costa oriental del país tras el terremoto, y no se descartan nuevos tsunamis en otros puntos.
Vía | www.canada.com
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Islandia: El volcán Hekla está a punto de estallar
Peligro inminente. El volcán Hekla amenaza con volver a las andadas. Una de las bocas de fuego más temibles y activas de Islandia podría entrar en erupción en cualquier momento, advierten los expertos. El principal miedo es que que las cenizas volcáncias perturben el cielo europeo, provocando un nuevo caos aéreo en Europa, como ya lo hiciera el Eyjafjallajökull o el Grímsvötn.
Mejor ni imaginar lo que sería que unas nubes de cenizas impidieran las idas y venidas de los aviones en plenas vacaciones de verano… Pero no adelantemos acontecimientos. El volcán todavía duerme y, aunque está listo para entrar en erupción, su despertar podría no producirse de inmediato, advierten los geólogos. Un par de ejemplos: su última erupción comenzó sólo hora y media después de los primeros temblores, y fue el 26 de febrero de 2010. Más precipitado fue en 1970, apenas 25 minutos después.
La predicción científica que anunció que podía entrar en erupción en cualquier momento se basa en los movimientos del magma bajo el cráter de este impresionante volcán, que tiene 1.491 metros de altura y está situado en el sur de la isla, a 110 kilómetros al este de la capital islandesa, Reikiavik.
No sólo los vulcanólogos conocen la fiereza de este volcán. Los islandeses lo han sufrido a lo largo de su historia, incluso lo han introducido en sus leyendas. Sus habitantes lo conocían antaño como La puerta del infierno y durante los últimos mil años ha entrado en erupción una veintena de veces.
¿Hay riesgo de que detenga el tráfico áereo? Todavía es pronto para saberlo. Según el geólogo Ari Trausti Gudmundsson, se trata de una cuestión “impredecible, pues depende del tamaño de la erupción”. Si sigue en la tónica de sus últimas cuatro erupciones, no habrá de qué preocuparse, adelanta. De momento, las autoridades islandesas no han tomado medidas preventivas. De momento, sólo esperan.
