sábado, 31 de diciembre de 2011

Vivir mejor con menos






Las restricciones que impone la crisis a las economías domésticas son una oportunidad para recuperar el valor del tiempo y vivir de forma más sencilla, consciente y frugal.

Francesc MirallesRevista Integral

La escoba de una crisis económica interminable ha barrido millones de puestos de trabajo, mientras que las personas que siguen en activo están viviendo ajustes de todo tipo. Tras varias décadas de excesos por parte de los que mueven los hilos del casino financiero, nos hallamos ante un primer mundo empobrecido. El crédito ha dejado de fluir libremente y ya no podemos “comprar con dinero que no tenemos cosas que no necesitamos para impresionar a gente que no nos cae bien”, en palabras del economista y escritor Álex Rovira.

La buena noticia es que la situación actual nos permite reformular nuestro modo de vida y, muy especialmente, la manera en la que invertimos nuestros recursos. La cuestión fundamental sería: ¿es posible vivir mejor con menos?

Los analistas de un concepto en boga, la Felicidad Interior Bruta, aseguran que cuando están cubiertas las necesidades básicas, el bienestar personal no aumenta con la prosperidad material. Esto explicaría que, sobre el papel, los habitantes de Bután, con una de las rentas por cápita más bajas del mundo, superen en grado de satisfacción personal a los de países que lideran la tabla de ingresos.

Si este dato es cierto, significaría que, hasta la explosión de la burbuja inmobiliaria, habíamos errado en nuestra búsqueda de la felicidad, aunque algunas personas, como veremos a continuación, ya habían renunciado a la fórmula de máximo enriquecimiento en el menor tiempo posible.

‘Downshifting’

Hace tres años, John Naish publicaba en nuestro país su libro ¡Basta!, cómo dejar de desear siempre algo más. Este periodista británico, colaborador habitual del Times o el Daily Mirror, reflexionaba así sobre nuestra fijación por el consumo:

“A lo largo de la historia de la humanidad, hemos sido capaces de sobrevivir al hambre, las enfermedades o los desastres gracias a nuestro instinto de desear y buscar siempre más cosas. Nuestra mente está programada para temer la escasez y consumir lo que podamos. Sin embargo, hoy, gracias a la tecnología, tenemos todo lo necesario para vivir cómodamente, e incluso más de lo que podemos llegar a disfrutar o utilizar. Pero esto no detiene nuestro deseo innato de ir a por más. Todo lo contrario, nos vuelve adictos al trabajo, nos ahoga en un mar de información, nos hace atiborrarnos de más comida y nos embarca en una constante, y frustrante, búsqueda de más ‘felicidad”.

Este ensayo aparecía pocos meses antes de la quiebra de Lehman Brothers, en un momento en el que el crecimiento parecía ilimitado. Sin embargo, algunos ejecutivos ya se habían desencantado de la cultura consumista y se apuntaban al downshifting, un fenómeno que se inició en la década de los 80 en plena cumbre de la cultura yuppie. Directivos de grandes empresas que habían vivido por y para el trabajo renunciaban a sus cargos y aceptaban puestos más bajos en el organigrama para ganar tiempo y calidad de vida.

Ahora que muchos trabajadores han tenido que aplicarse el downshifting a la fuerza, debemos plantearnos cómo podemos vivir igual o mejor con menos. Vicki Robin, una militante de la vida simple en EEUU, propone un principio para separar el grano de la paja: “Lo primero que hay que hacer es averiguar el grado de satisfacción que nos producen las cosas, para distinguir una ilusión pasajera de la verdadera satisfacción. Con esta fórmula cada uno puede detectar los valores que le proporcionan bienestar y descubrir de qué puede prescindir, y así alcanzar paso a paso un nuevo equilibrio vital más satisfactorio”.





Retorno a la austeridad

Tras una debacle financiera como la de 1929 o la del 2008, muchas personas redescubren los valores de la austeridad y se dan cuenta de que muchas de las cosas que consideraban imprescindibles, en realidad, no lo eran tanto. Sin embargo, la búsqueda de la frugalidad y la simplicidad es anterior a cualquier crisis económica global. Desde los filósofos cínicos que, en la Grecia del siglo IV a.C., promulgaban el desapego de todo lo material, pasando por los taoístas chinos, que practicaban la vida sencilla y el fluir al ritmo de la naturaleza, pensadores de todas las épocas han hablado de los beneficios de una existencia alejada de los lujos y excesos.

En la era moderna, David Henry Thoreau quiso experimentar la austeridad radical con una huida de la civilización que describiría en su ensayo Walden. En 1845, este activista norteamericano se instaló en una cabaña construida por él mismo en un bosque donde pasaría dos años, dos meses y dos días de vida solitaria. Durante este tiempo, cultivó sus alimentos, reflexionó y escribió sobre el estado natural del hombre y las esclavitudes de la sociedad industrial. En sus propias palabras: “Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la existencia y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida… para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido. (…) Deseaba extraer de la vida todo su néctar a través de una existencia robusta y espartana”.

En la línea del experimento de Thoreau, el sociólogo y doctor en filosofía Joaquim Sempere argumenta que la austeridad ha existido en la historia humana principalmente como ejercicio de autodominio, como esfuerzo para probarse a uno mismo. Es un medio de medir “la capacidad para resistir a las tentaciones placenteras y gobernarse con la razón y las facultades superiores de la mente por encima de las pulsiones hedónicas inmediatas y primarias”.

Simplicidad voluntaria

En el presente siglo, las personas que tienen una hipoteca, familia e hijos en la ciudad no pueden permitirse retirarse a una cabaña como el autor de Walden, pero tienen otras formas de vivir con austeridad sin privarse del néctar de la vida.

Tras abandonar la cultura del crédito, debemos tomar conciencia de nuestros ingresos reales y de aquellos gastos a los que podemos renunciar. Hay que asumir que cuanto más dinero necesitemos, más tiempo deberemos trabajar.

Una de las obviedades que nuestra vida acelerada nos ha hecho olvidar es que cambiamos dinero por tiempo, la única divisa que no se puede reponer. Entregar horas, días, años de nuestra vida a algo que no nos gusta para pagar créditos debería hacernos reflexionar. Incluso hay personas sin deudas que trabajan tanto que no tienen tiempo de gastar lo que ganan.

¿Por qué casi nadie invierte en tener tiempo? Teniendo en cuenta que las mejores cosas de la vida son gratis –la amistad, el amor, la contemplación de la naturaleza…–, deberíamos prestar atención a nuestra escala de prioridades para colocar cada cosa en su sitio.

El Walden del siglo XXI puede ser llevar una existencia sencilla según el patrón de simplicidad voluntaria propuesto por Duane Elgin en el libro del mismo título. Este activista y conferenciante norteamericano radiografía con estos diez hábitos los que han optado por la vida simple:

    Invierten el tiempo y energías liberados en actividades con su pareja, hijos y amigos (caminar, tocar música juntos, compartir una comida, acampar…) o en actividades voluntarias de ayuda a otros.

    Se esfuerzan en desarrollar todo el espectro de sus potenciales: físico (deportes), emocional (aprendiendo a expresar y compartir los sentimientos), mental (leyendo libros, tomando clases…) y espiritual (cultivando una mente calmada y una corazón compasivo).

    Sienten una conexión íntima con la tierra y una preocupación reverencial por la naturaleza, por lo que actúan procurando siempre el bienestar de la tierra.

    Se preocupan por los pobres del mundo; una vida más simple crea un sentimiento de parentesco con los más desfavorecidos y, en consecuencia, con la equidad en el uso de los recursos mundiales.

    Disminuyen su consumo personal; compran ropa funcional, estética y duradera en lugar de seguir modas pasajeras; compran menos joyería y otras formas de ornamentación personal; compran menos cosméticos.
    Apuestan por productos resistentes, fáciles de reparar, cuya manufacturación y uso no sean contaminantes y que, además, sean eficientes desde el punto de vista energético.

    En su dieta, se alejan de los alimentos altamente procesados, de las carnes y el azúcar, y prefieren alimentos más naturales, saludables y apropiados para los habitantes de un pequeño planeta.

    Reducen la acumulación y complejidad en sus vidas, desprendiéndose o vendiendo aquellas posesiones que son raramente usadas y podrían ser utilizadas productivamente por otros.

    Aprecian la simplicidad de las formas no verbales de comunicación: la elocuencia del silencio, abrazarse y tocarse, el lenguaje de los ojos.

    Abogan por prácticas holísticas de cuidado de la salud que enfatizan la medicina preventiva y las capacidades curativas del propio cuerpo.

¿Quiénes son los pobres?

Sin olvidar el drama de millones de personas que sufren escasez de agua, alimentos y medicinas, en el primer mundo tendemos a utilizar un baremo consumista para medir la pobreza. Desde nuestro punto de vista, el campesino de Bután que vive con un par de euros al día sería considerado pobre de solemnidad, por mucho que su país exhiba un elevado índice de Felicidad Interior Bruta.

Sobre el concepto de pobreza, hay una lúcida fábula de autor desconocido. Cuenta que el padre de una familia muy rica llevó a su hijo de viaje a una comunidad indígena con el expreso propósito de mostrarle cómo viven los pobres. Estuvieron un par de días y noches alojados en la granja de lo que se podría considerar una familia muy pobre. A la vuelta del viaje, el padre preguntó a su hijo qué le había parecido la experiencia y si se había dado cuenta de cómo vivían los pobres para valorar más lo que tenía en casa.

El niño respondió que le había encantado el viaje y que ahora ya sabía cómo vivían los pobres. Cuando el padre le pidió que especificara lo que había aprendido, el pequeño enumeró así lo que había visto:

“Nosotros tenemos un perro y ellos tienen varios.

Nosotros tenemos una piscina que ocupa la mitad del jardín y ellos tienen un arroyo que no tiene fin.

Nosotros hemos puesto faroles en nuestro jardín y ellos tienen las estrellas por la noche.

Nuestro patio es tan grande como el jardín y ellos tienen el horizonte entero.

Nosotros tenemos un pequeño trozo de tierra para vivir y ellos tienen campos que llegan hasta donde nuestra vista no alcanza.

Nosotros tenemos criados que nos ayudan, pero ellos se ayudan entre sí.

Nosotros compramos nuestra comida, pero ellos cultivan la suya.

Nosotros tenemos muros alrededor de nuestra casa para protegernos, ellos tienen amigos que los protegen.”

El padre del niño quedó boquiabierto. Finalmente, su hijo añadió:

“Gracias, papá, por enseñarme lo pobres que somos.”

Elogio de la duda






Por supuesto que quisiéramos injustificado nuestro escepticismo al calibrar las variantes de salvación del mundo que ciertos “taumaturgos” suelen espetarnos en el formato de salmodias arrulladoras, inacabables. Si al menos nos sirvieran de somníferos…
Escritas las líneas anteriores, confieso mi aprensión ante la posibilidad de un malentendido. A priori juro que no desconfío de las buenas intenciones de personalidades como el brasileño José Graziano da Silva, nuevo director de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que ha declarado su empeño en contribuir a la erradicación del hambre y la mejoría de los niveles de nutrición en el planeta, y en propiciar una institución renovada y abierta, capaz de movilizar la cooperación internacional.
Por el contrario, consideramos inapreciables su experiencia como defensor de la colaboración tercermundista y su estela de 25 libros sobre asuntos agrarios y rurales, entre otros temas. Sí, dado su prestigio, podría congregar una significativa cantidad de factores en aras de revertir el reciente crecimiento del total de seres que sufren subnutrición, y quizás hasta avanzar en su manifiesta misión de aglutinar gobiernos, sociedad civil e iniciativa privada para enfrentar las diversas crisis -climática, energética, económica, financiera, ALIMENTARIA- que copan el planeta cual impenitentes jinetes del Apocalipsis.
Y estampamos las mayúsculas por obvia razón. Se trata de sugerir la ciclópea dimensión de tareas tales “la erradicación del hambre, la producción y consumo sostenible de alimentos, un mayor equilibrio en la gestión de los sistemas alimentarios, la conclusión de la reforma de la FAO, y la ampliación de las alianzas y la cooperación Sur-Sur”, según el propio Da Silva.
Confiemos en que la institución se avenga también a atenuar el énfasis puesto en una aseveración -un malpensado la supondría parcializada-, porque ¿acaso el hecho de que más de diez millones de personas en el Cuerno de África lleven el estómago in albis se debe exclusivamente a la peor sequía desde hace treinta años? No hay que ser zahorí para coincidir con diversos analistas, entre ellos María José Esteso Poves (Diagonal), en que la venta de suelos a multinacionales constituye uno de los fenómenos más graves que impiden a la población de estos países, pletóricos de recursos naturales, el acceso al yantar consuetudinario, el que conjura el viaje a la nada.
Concordemos asimismo en que a una histórica explotación de hombres y mujeres arrancados de sus predios con destino a plantaciones levantadas en función del mercado capitalista mundial, y del oro, petróleo, coltán, caucho, diamantes, se suma hoy con fuerza impar la del agua, las semillas, las tierras.
Ah, las tierras se arraciman en la lista de lo birlado. Sobre todo desde el 2008, cuando detonó la conocida debacle, extendida a los cuatro puntos cardinales, las transnacionales y las naciones ricas se han lanzado a la búsqueda de campos feraces, con que paliar los efectos de la subida del precio del petróleo, que encareció el de los alimentos. Desafortunadamente, muchos de los gobiernos africanos no comprendieron -o si lo comprendieron se ciscaron en ello- el quid de la fiebre de compra de alrededor de 56 millones de hectáreas a escala global, la mayor parte de las cuales se ubican en el llamado Continente Negro, donde resultan más baratas, y donde la propiedad comunal las torna más vulnerables.
No en balde diversos observadores arremeten contra los “Principios para una Inversión Agrícola Responsable”, promovidos por el Banco Mundial junto con la FAO, la Agencia para el Comercio y el Desarrollo de Naciones Unidas (UNCTAD), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Conforme a los objetores, esas entidades han legitimado la apropiación por inversores foráneos, mediante programas para la eliminación de barreras administrativas, el cambio de leyes y regímenes fiscales en territorios bendecidos con la fertilidad, el agua, mano de obra como ganga, y donde incluso no faltan las subvenciones… ¡de los Estados perjudicados!
Más que de cuestiones tecnológicas, o de otra índole “apolítica”, aquí se trata de un nuevo colonialismo que, lógicamente sustentado por la sacrosanta iniciativa privada, está dirigido en primer término contra la agricultura familiar, garante de la subsistencia del 80 por ciento de los africanos, y genera otros problemas sociales, al desplazar a quienes viven del monocultivo hacia las ciudades-miseria. Detrás quedan las enormes planicies consagradas a los biocombustibles, o a proveer de soberanía alimentaria a los flamantes dueños, que se curan en salud con un brazo militar como el US. Africa Command (AFRICOM). Ahora les resta colocarlo en Libia, con toda comodidad e impunidad. “Suavemente”.
¿Ya ve? Por eso uno no puede sacarse de encima complemente el escepticismo frente a salmodias arrulladoras, inacabables, aunque salgan de las más creíbles gargantas. Bueno, mientras la duda sea para bien… 

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Sin garantías
En 2011 fueron asesinados 109 indígenas en Colombia en disputa por territorio

A pesar de ser reconocidos como líderes de comunidades perseguidas por la violencia incluso ante organismos internacionales de derechos humanos, más de un centener de dirigentes indígenas han sido asesinados en Colombia durante este año que culmina.
Así lo expresó en entrevista con Contagio Radio Flaminio Onogama, quien es consejero de derechos humanos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
Onogama comentó que el pasado 18 de diciembre fue asesinado el dirigente indígena Sergio Parra Mendoza, Presidente de la Asociación de Resguardos Indígenas del Tolima (ARIT).
El crimen lo cometieron hombres desconocidos que acribillaron a Parra Mendoza con armas de fuego frente a su esposa. Esta situación revela una vez más la grave crisis humanitaria que viven las comunidades indígenas en Colombia, dijo Onogama quien responsabilizó de estos crímenes a la guerrilla de las FARC, así como a grupos paramilitares que operan en el campo colombiano.
Muchos de los crímenes han tenido un vínculo directo con los reclamos de tierra por parte de las comunidades originarias. “En la actualidad hemos comenzado a coordinar con el gobierno pero ello no quiere decir que estemos conformes. Nuestros territorios están siendo invadidos permanentemente por grupos armados y están siendo utilizados para cultivos ilícitos”, señaló el consejero de la autoridad indígena, entrevistado en el programa “Otra Mirada”.
Ante ello reclamó la devolución de los territorios y el compromiso efectivo del gobierno en hacer respetar los derechos de las comunidades. “No tenemos garantías, ni aún contando con medidas cautelates, de que sea respetada la vida de nuestros dirigentes indígenas que resisten en sus comunidades”, señaló Onogama. “Estamos en una verdadera situación de crisis humanitaria”, insistió.
(2011) Radio Mundo Real

Entre el desorden callejero y la amenaza nuclear




Escrito por Alberto Piris 


Finalizando el año, los comentaristas que durante su transcurso se han esforzado por reflejar la cambiante actualidad suelen caer en dos tentaciones. Una es recordar los más destacados acontecimientos del año que concluye. Otra opción es anticipar algo de lo que el nuevo año pueda traer consigo. Incurriré en ambas tentaciones. 



La calificación que, a mi juicio, mejor refleja la característica más peculiar y destacada del año 2011 es la que el pasado 29 de agosto encabezaba la columna de Gideon Rachman en Financial Times: "2011, el año de la indignación global". Solo hago mención del título y no del resto del artículo, porque éste concluía alabando lo que el autor denominaba "chocante excepción" de EE.UU., esa "cultura política americana" que les hace preferible expresar sus opiniones en los medios de comunicación o en las urnas, y "no mediante el desorden callejero". Ni siquiera había transcurrido un mes cuando el auge del movimiento popular Occupy Wall Street había desbaratado la benévola opinión del acreditado periodista británico sobre los hábitos políticos del pueblo estadounidense.

Ciertamente, 2011 ha sido el año en que muchos pueblos han expresado, abiertamente y a riesgo de su vida en algunos casos, su exigencia de una mayor libertad personal y política, su irritación con los sistemas dictatoriales y opresores, pero también con los que, nominalmente democráticos, eran vistos como lejanos y desvinculados de sus preocupaciones más inmediatas.
2011 ha sido el año en que muchos pueblos han expresado, abiertamente y a riesgo de su vida en algunos casos, su exigencia de una mayor libertad personal y política.
Ya el 4 de enero, recién comenzado el año, la inmolación de un tunecino desesperado ante las estrecheces de su vida desencadenó la "primavera árabe" que incendió su país y extendió el fuego a Egipto, Libia, Bahréin, Siria, Yemen, etc., sin que pueda asegurarse que el incendio esté controlado. Otro tipo de protestas, menos violentas y más elaboradas, añadió al vocabulario político una palabra hispana, "indignado", en la ya amplia aportación de nuestro idioma a la cultura lingüística universal: guerrilla, junta, conquistador, caudillo, político, pronunciamiento, etc. Revueltas populares que alcanzaron con distintas intensidades y motivos a Atenas, Madrid, Londres y Roma, sin olvidar Chile o Israel. China e India han visto también brotes de descontento popular propiciados por la falta de oportunidades de una juventud desesperanzada.

Dejemos atrás, pues, el año 2011, señalado como un año de rebeldías populares que algunos asemejan a anteriores fechas históricas -1848, 1968 o 1989-, lo que solo el paso del tiempo podrá confirmar, y abramos la ventana que nos ofrece 2012. Las mismas incertidumbres que hoy nos preocupan seguirán presentes el próximo 1 de enero. Nada tiene de mágica esa fecha que permita hacerse ilusiones que hoy nos están vedadas. Pero entre esas incertidumbres me atrevo a poner una de relieve, por el peligro objetivo que encierra y porque otras, más visibles, parecen ocultarla.

La hipótesis más peligrosa que la humanidad afronta al comenzar 2012 es la de un ataque contra Irán, planeado y ejecutado por Israel y EE.UU., y con la aquiescencia de otras potencias occidentales y orientales, con el fin de aniquilar las infraestructuras de la industria nuclear iraní.

Una vieja y comprobada ley de la táctica militar aconseja que, frente a las diversas hipótesis sobre el enemigo que un general debe considerar, decida la maniobra a efectuar en función de la hipótesis más probable, pero organice su seguridad en función de la más peligrosa.

Pues bien, considero que la hipótesis más peligrosa que la humanidad afronta al comenzar 2012 es la de un ataque contra Irán, planeado y ejecutado por Israel y EE.UU., y con la aquiescencia de otras potencias occidentales y orientales, con el fin de aniquilar las infraestructuras de la industria nuclear iraní. Hay sobradas pruebas de una guerra oculta, ya iniciada, que se revela en ataques cibernéticos, apoyo armado a la oposición, asesinatos de personas significadas en el desarrollo nuclear e incluso campañas de desprestigio. Entre éstas, la más señalada ha sido la atribución a Irán del supuesto intento de asesinato del embajador saudí en Washington.
Irán es un país que en doscientos años no ha invadido a ningún vecino, mientras que Israel y EE.UU. sí lo han hecho, a un ritmo medio de una invasión por año en la última década.
También contribuyen a mantener vivas las brasas capaces de avivar el incendio las sanciones económicas -que provocaron el asalto a la embajada británica en Teherán- y algunos incidentes, como el derribo de un avión espía de EE.UU. en territorio iraní. Algunas declaraciones públicas de dirigentes israelíes, que aparentan tomar en serio las bravatas del alucinado presidente Ahmadineyad para justificar sus agresivos planes, también empeoran la situación.

Pero el hecho es que Irán es un país que en doscientos años no ha invadido a ningún vecino, mientras que Israel y EE.UU. sí lo han hecho, a un ritmo medio de una invasión por año en la última década. Si además se tiene en cuenta que Irán está rodeado de países dotados de armas nucleares, todo indica que el recurso a la violencia para ahogar su programa nuclear solo traerá gravísimas consecuencias, tanto para los países de la zona, a los que una guerra total sumiría en el caos, como para la economía mundial, privada de una sustancial parte de sus recursos energéticos. Hay guerras en las que se entra "sin querer", como ocurrió con la Primera Guerra Mundial y en la última invasión de Iraq, por una sucesión de encadenamientos absurdos, juicios erróneos y decisiones irracionales. Esperemos que 2012 no traiga consigo un nuevo brote de esta enfermedad humana. 

Revista Fusión

Sin retorno: Una reflexión personal sobre la ley “(anti)terrorista”




Eduardo Grüner 
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1. Cuando ocurrió el conflicto con “el campo”, en el 2008, una de las consecuencias “íntimas” o “cotidianas” que más lugar ocupó en los comentarios registraba la división (ideológica, política, y aún “actitudinal”) en el interior de las familias, los grupos de amigos, los compañeros de trabajo, los colegas de la facultad, los vecinos, incluso las parejas. Los que hasta entonces estaban afectivamente cercanos se alejaban, y aún se enemistaban. En las reuniones familiares o los cumpleaños se evitaba prudentemente el tema, hasta que alguien no aguantaba más; entonces bastaba el más tímido o alusivo de los enunciados, para que estallara la bronca contenida de uno u otro lado, y ahí “se pudría todo”. Se comparaba ese estallido de las redes que hasta allí parecían indiscutibles con lo que había sucedido durante el primer peronismo, o incluso durante la guerra civil española: una manifiesta exageración, sin duda. Pero exagerada o no, era una interesante micro-sociología a lo Erving Goffman, o algo así. ¿Pasará lo mismo ahora? ¿Soportarán nuestros amigos, colegas, vecinos, etcétera, que les digamos que lo que veníamos percibiendo como “giros a la derecha” aparecen condensados en este verdadero volantazo que ya deja cerca de cero resquicio a la duda? ¿Valdrá la pena, aún así, la discusión? Miguel Briante (alguien a quien siempre recuerdo con enorme cariño) solía decir –creo que citando a Chesterton- que “por un buen chiste, vale la pena perder un amigo”. Pero, claro, esto no es un chiste, ni bueno ni malo. Y, pensándolo bien, tampoco es en nada comparable a lo del 2008. Porque aquello –que algunos pensábamos que era una “interna” de la burguesía- de todas maneras parecía ser en contra de lo que se ha dado en llamar (no por primera vez en la historia) el gobierno nacional y popular. Esto no. Esto viene del gobierno nacional y popular.

2. El gobierno nacional y popular tiene ahora, para empezar, y entre muchos otros, un problema “semántico”: ¿puede ser “nacional” un gobierno que resigna su soberanía nada menos que para dictar leyes, sometiéndose a las presiones de un organismo económico internacional como el GAFI, comandado a control remoto por el Imperio? ¿puede ser “popular” un gobierno que propone leyes “antiterroristas” que, en manos de jueces conservadores o simplemente desaprensivos, podría castigar con severas penas de cárcel a unos obreros que ocupen una fábrica, unos campesinos que protesten por la contaminación de la minería a cielo abierto, unos maestros que instalen “carpas blancas” demandando aumento de salarios? ¿se puede seguir diciendo que un gobierno que hace eso no “criminaliza” o no “judicializa” la protesta social? La réplica de que la ley introduce una cláusula explícitamente aclaratoria de que ella no está hecha para eso no resiste el menor análisis, y además insulta nuestra inteligencia: si hay que aclarar eso ¿para qué se incluyó la duda en primer lugar? Si la ley está hecha únicamente para los delitos económicos de las grandes empresas concentradas, o lo que fuere, ¿por qué no se dijo eso clara, directa e inequívocamente desde el principio? La respuesta no puede ser más que una: unas cosas hacen pasar las otras. A los representantes “populares” que la han votado –y cuya obsecuencia ha sido realmente vergonzosa, precisamente porque son representantes “populares”- se les sirvió en bandeja una coartada , bajo el argumento de que la ley contiene también cláusulas presuntamente “progresistas”. Para colmo, se la hace pasar en voz baja, poco menos que “traspapelada” entre otras leyes dizque asimismo “progresistas” (el estatuto del peón rural, papel prensa). Mientras tanto, por supuesto, en las cláusulas “puramente” económicas se siguen evitando cuidadosamente medidas realmente progresivas –que no es lo mismo que “progresistas”-, como sería una serie de profundas reformas financieras, fiscales e impositivas (¡no digamos, Dios mío, una reforma agraria, ya que de “ruralidades” hablamos!) que podrían hacerse perfectamente sin “patear” ningún tablero ni flamear banderas rojas, o siquiera rosaditas desteñidas; ¿cómo se explica que –en una situación de infinita mayor debilidad que la actual- el gobierno, como no deja de refregársenos por la cara constantemente, pudo bajar el retrato de Videla, rechazar el ALCA o reestatizar las AFJP, y después del 54 % se produce este grandioso retroceso ? ¿O será que no es ningún “retroceso”, sino la tan mentada profundización del “modelo” (que profundiza, por ejemplo, la ya bastante siniestra ley antiterrorista del 2007)? Lo de los “representantes populares” no es ninguna broma: hay entre ellos –y ellas- antiguos luchadores por los que, más allá de diferencias políticas, podíamos guardar algún respeto. Ya no. Ver a esas personas (con alguna de las cuales varias veces hemos tomado café, o cenado, o conversado, o discutido) votando afirmativamente esta barbarie, eso es de por sí “terrorífico”. Este es, como se dice, un punto sin retorno. Qué lástima. Para mí, digo, no sé si para ellos.

3. Pero los problemas “semánticos” continúan. Usar una palabra como “terrorismo” en un país con la historia reciente de la Argentina, ¡hay que atreverse! Quizá haya sido finalmente eso (entre muchas otras cosas, se entiende) lo que ha decidido a personas con posición política tan inequívoca como Horacio Verbitsky, Mempo Giardinelli o el juez Zaffaroni , a manifestar su enérgica oposición a la ley. Ni qué hablar, como era dable esperarse, de todos los organismos de DDHH (con la excepción, hasta ahora, de Hebe). La enorme ironía –habría que decir, más bien, sarcasmo – es que este gobierno, que se precia con razón de haber impulsado tantos juicios por crímenes de lesa humanidad, sólo había empleado el término “terrorismo” para hablar del… terrorismo de Estado . Habría mucho que decir sobre esta verdadera perversión lingüística que viene a sumarse a la legal, invirtiendo el uso de palabras “sagradas”: hasta ahora, los “terroristas” eran ellos (Videla y Cía.), ahora podemos serlo también nosotros , casi cualquiera. Sobre todo cuando –como han insistido todos los que se oponen a la ley, incluidos los simpatizantes del gobierno- el contenido semántico de la palabra es por lo menos “difuso”. Y esa “difusión”, esa indeterminación, esa “incerteza”, es el fundamento verdadero del Terror. En alguna parte, Hanna Arendt habla de la diferencia entre los campos de concentración nazis y los franceses de Vichy. En los primeros, es sabido, se cosía una estrella amarilla en el uniforme a los judíos. Eso servía para fracturar la solidaridad: los otros prisioneros –gitanos, comunistas, opositores políticos, lo que fuera- sabían que los de la estrella estaban peor que ellos, si eso era posible (y lo era). Los franceses, en cambio –siempre tan cartesianos y atentos al valor de los signos- cosían en el uniforme de sus prisioneros muchas diferentes imágenes arbitrarias sin sentido preciso. Ya no se trataba entonces de la fractura, sino del estallido de la solidaridad: cualquiera podía estar peor que yo, o yo peor que cualquiera. Así funciona el Terror: cuando no se sabe exactamente cuándo nos va a tocar, y por qué. Así funcionó durante la dictadura de esos que, hasta antes de ayer, eran los terroristas (estatales). Pero ahora no estamos en dictadura. No es un gobierno nazi. Es el gobierno “nacional”, “popular”, “democrático” y “progresista” de los Derechos Humanos. Nos lo van a tener que explicar. Muy despacio y con mucha claridad.

4. Nos van a tener que explicar, muy despacio y con mucha claridad, pero ahora , e imperiosamente, cómo es que esto era necesario ahora . Cómo es que era necesario, con la fuerza del 54 % de los votos, someterse sin discusión al mandato de ese Imperio siniestro que –los que votaron a altas horas de la noche, casi en la clandestinidad, rapidito para no “hacer olas”, no ignoran esto; al contrario, lo han denunciado muchas veces, y eso hace másinsoportable lo que hacen ahora-, ese Imperio siniestro, decíamos, usó y sigue usando la palabra “terrorismo” para justificar verdaderos genocidios como los cometidos en Afganistán o en Irak, y antes en Vietnam, en Nicaragua, en Chile, en la Argentina. Nos lo van a tener que explicar muy cuidadosamente a todos los ciudadanos argentinos, pero muy particularmente, en este caso, a los que en su momento, equivocados o no (y ahora, lamentablemente, sabemos que sí), salimos a defenderlos contra la soberbia “destituyente” del “campo”, y sin ahorrarnos nuestras críticas ni identificarnos irreflexivamente con un gobierno al que no habíamos votado, del cual sabíamos desde siempre cuáles eran sus límites y sus posibilidades, sin embargo privilegiamos la necesidad de posicionarnos contra lo que considerábamos “lo peor”. Pero, sobre todo, se lo van a tener que explicar muy claramente a los que desde el principio confiaron , y trabajaron arduamente para llevarlos al poder, para transformarlos en sus representantes. A todos esos jóvenes honestos de la “nueva militancia” con los que se llenan la boca. A los obreros, los piqueteros, los miembros de los movimientos barriales, los pobres, los “tercerizados”, que a veces pusieron el cuerpo por ellos , y que si ahora cortan una calle podrán ser considerados “terroristas”. Y no sabemos si no correrán algún riesgo los miles que fueron espontáneamente al velorio de Néstor o a los festejos del Bicentenario, cortando muchas calles. Y no es que el terrorismo no exista, no somos ingenuos: es algo de lo que siempre estuvimos enfáticamente en contra, porque considerábamos que ninguna vanguardia iluminada que ejerciera la violencia indiscriminada, con el riesgo tantas veces realizado de masacrar inocentes, iba a “liberar” a ningún “pueblo”. Que esa era una tarea del propio pueblo, de las masas trabajadoras organizadas y en conjunto. Que “sólo el pueblo salvará al pueblo” (una antigua consigna peronista ¿la recuerdan?). Todo esto lo sabíamos. Pero ya no lo sabemos más. Porque ya no sabemos qué quiere decir “terrorista”. Esos votos nos han quitado hasta el lenguaje . Y, como advertía Freud: se empieza por ceder en las palabras, y se termina entregando todo . Nos lo van a tener que explicar.

5. Que se nos entienda bien. Esas “explicaciones” no se las estamos exigiendo al gobierno . Eso sí que sería una flor de ingenuidad. No. Se las estamos exigiendo a nuestros “representantes” (porque son nuestros aunque no los hayamos votado ni nos sintamos “representados” por ellos), muy sobre todo a aquellas ex militantes de la “patria socialista” y aquellos ex comunistas, que tienen compañeros desaparecidos, asesinados, torturados, secuestrados, arrojados de los aviones… por “terroristas”. Ellos ya no están en condiciones de pedir explicaciones. ¿O sí? ¿No se las deben, por lo menos, a su memoria , que tanto les gusta honrar en los actos oficiales, como en ese acto oficial en que honraron a las Madres de Plaza de Mayo media hora antes de entrar al recinto del Congreso de la Nación (aunque ahora nos preguntamos de cuál) a votar este mamarracho –así lo llamó Zaffaroni, pero se olvidó de agregar:-monstruoso ? A ellos se las estamos exigiendo, e incluso por su propio bien. ¿O necesitamos una vez más caer en el ya cansado sentido común de recordarles el viejo poema de Brecht (“Primero vinieron…”)? ¿No se dan cuenta del potencial instrumento que acaban de poner en manos de este o de cualquier gobierno futuro, y del que no pueden garantizar que se les vuelva en contra a ellos mismos? Porque podrán decirnos –aunque quién sabe con qué argumentos, a esta altura- que este gobierno no va a usar “mal” ese instrumento. Pero entonces, ¿para qué lo quieren? ¿Para el próximo, que podría ser, por ejemplo, Macri? Y si están confiados en que el próximo va a ser del mismo signo que este, que “no reprime”, entonces ¿para qué? ¿Nos toman por idiotas? A ellos se las estamos exigiendo, las explicaciones. Se las estamos pidiendo, también, a los intelectuales progresistas que saben recitar a Benjamin, por ejemplo aquello de que “si el enemigo sigue ganando, ni los muertos van a estar a salvo”. Y que ahora se están dando cuenta –suponemos- de que no, no están, los muertos, a salvo. No están a salvo, ya, aquellos desaparecidos, etcétera. No están a salvo los muertos del 19 / 20 de diciembre del 2001 que –porque el círculo de perversiones no parece tener fin- fueron conmemorados “oficialmente” el mismo día que se votaba esto. No están a salvo Kostecki y Santillán, ni Julio López, ni Luciano Arruga, ni “los Ferreyra” (Mariano y Cristian), ni los qom , ni los del Indoamericano, ni los campesinos jujeños del Ingenio Ledesma. Tampoco están a salvo esos queridos, llorados, amigos y maestros que podrían habernos ayudado a encontrar esas explicaciones: León Rozitchner, David Viñas, Nicolás Casullo, tantos otros. Todos, pero para este caso especial León, para quien el Terror era justamente uno de sus temas que más le desgarraban el pensamiento. Muertos, están, todos ellos; pero no a salvo de que –porque la ley no tiene efecto retroactivo, pero el lenguaje sí- ahora sean todos ellos “terroristas”. De que sean, pues, equiparados –porque el círculo de perversiones no parece tener fin- con los que asesinaron a las víctimas de la Embajada y de la Amia, dos actos terroristas incalificables que ahora están siendo usados -porque el círculo de perversiones no parece tener fin- para justificar esto . A ellos, a todos ellos, y ellas, se las estamos exigiendo, las explicaciones.

6. Y estamos esperando –“desesperadamente”, si se disculpa el mal juego de palabras- la próxima Carta Abierta. Que no dudamos llegará rápidamente. ¿Verdad que sí?

(ASAMBLEA DE INTELECTUALES DEL FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES)

viernes, 30 de diciembre de 2011

Chile pide ayuda internacional para luchar contra el incendio en las Torres del Paine



 Incendio en Torres del Paine sigue expandiéndose: 11 mil hectáreas destruidas


De acuerdo al último informe de la Onemi, se mantiene la alerta roja. Según las autoridades, mejoran las condiciones para lograr el control del siniestro forestal.

SANTIAGO.- El incendio que afecta la zona de Torres del Paine sigue extendiéndose y ya ha destruido 11 mil hectáreas, según el último informe de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) emitido a las 20:30 de hoy.

Un total de 237 brigadistas chilenos y argentinos mantienen el combate contra las llamas. Mañana deberían aumentar a más de 550, de acuerdo al reporte.

Los refuerzos consisten en 200 efectivos de las Fuerzas Armadas, 70 bomberos especializados provenientes de Concepción y 40 brigadistas argentinos.

El posible mejoramiento de las condiciones climáticas durante este sábado y el domingo, según prevé la Dirección Meteorológica, abre mejores perspectivas de controlar el siniestro forestal.

"Aparentemente disminuirán en algo los vientos y podrían producirse algunos chubascos", explicó el director nacional de la Onemi, Vicente Núñez. "Tenemos un escenario mejor que hace algunas horas".

El tiempo más favorable permitirá el uso de aeronaves para incrementar el control de las llamas. Cuatro helicópteros están listos para intervenir en las labores de extinción mediante el lanzamiento de agua, afirmó el directivo.

En tierra, el número de camiones aljibe aumentará a 16 en la jornada de mañana.

Los últimos turistas que se encuentran en el Parque Nacional, quienes permanecen en áreas muy alejadas del fuego, serán evacuados en las últimas horas de hoy.

La condición de alerta roja se mantiene en la provincia de Última Esperanza. En las cercanías de la "zona cero" de la catástrofe se encuentran el director nacional de Conaf, Eduardo Vial, quien dirige la operación de combate terrestre del fuego.

Los ministros de Agricultura y Medio Ambiente se trasladaron hasta la Región de Magallanes y Antártica Chilena, donde coordinan las acciones para intentar controlar la emergencia junto a las autoridades regionales y provinciales.

Las autoridades también confirmaron que la fiscalía local
realiza pesquisas para determinar las causas del incendio e identificar a sus posibles autores.
Contención en tres sectores
El reporte de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), en tanto, precisó que el fuego está comenzando a ser contenido en tres de los seis sectores en los que se ha dividido el siniestro forestal.

Dichas áreas son las que contienen elementos de infraestructura del parque, como los hoteles y centros de atención a turistas, especifica el informe.

Otro de los sectores en los que las llamas han sido frenadas es el que corresponde a la reserva de huemules en las cercanías del lago Grey.

Argentina: La carga impositiva para el sector minero es de las más bajas del mundo




FALSO: "La presión impositiva para el sector minero no es baja"... según afirmó en una entrevista el nuevo presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), Martín Dedeu. Los datos obtenidos y los especialistas consultados refutan tal afirmación.
El diario La Nación publicó un artículo en donde el titular de la CAEM concluyó que la carga tributaria que sufre el sector minero es la "más alta de la región" y afirmó que "es equivocada la percepción que las empresas mineras pagan bajos impuestos nacionales y provinciales ya que pagan un canon en función del territorio que ocupan y la regalía es un pago que se paga a la provincia."
Las leyes mineras muestran que las empresas cuentan con ventajas fiscales y exención de impuestos y que las regalías que se pagan están entre las más bajas de la región.
Entre los beneficios que se destacan para el sector están:
- Tope de regalías del 3%. (art 22, ley 24.196)
- Congelamiento de impuestos nacionales, provinciales y municipales por 30 años y 5 años de gracia sin pagarlos. (art 8, ley 24.196)
- Descuento del Impuesto a las Ganancias en tareas de exploración, compra de equipos, maquinarias y vehículos. (art 12, ley 24.196)
- Descuento del 100% del Impuesto a los Combustibles Líquidos. (ley 23.966)
- Devolución anticipada y financiamiento del IVA (ley 24.402)
- Reembolsos por las exportaciones embarcadas en puertos patagónicos. (ley 23.018)
- Exención del impuesto al cheque. (decreto 613/2001)
- Devolución de los créditos fiscales de IVA (ley 25.429)
- Eliminación de gravámenes y tasas municipales que afecten directamente a la actividad e impuesto a los sellos (ley 24.228)
Hernán Medina, investigador del Instituto para la Participación y el Desarrollo (INPADE) y autor del trabajo "Mapa de conflictividad minera en la República Argentina", aclara que "las empresas pagan poco frente al beneficio extraordinario que refleja la elevada renta derivada de la explotación de un recurso no renovable, que es propiedad del Estado argentino."
"La industria minera es uno de los sectores productivos más favorecidos en el trato impositivo de la República", evaluó Nicolás Gutman, especialista en el impacto económico de la minería y profesor de la Universidad de Palermo. Y sobre las regalías aclaró: "no es un impuesto, es un derecho de acceso a un recurso que no es propiedad de la empresa, sino que es un bien de todos los argentinos resguardado y administrado por el Estado, así funciona en todo el mundo, una regalía no es un impuesto."
Un estudio publicado por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC por sus siglas en inglés), informa que otros países exigen lo mismo y aún más de regalías que Argentina. Son los casos entre otros, de Bolivia donde ellas están entre el 1 al 7%, Colombia del 1 al 12%, Polonia donde se paga también el 3% y en Australia y Canadá la tasa es variable. Hernán Medina también citó otros porcentajes de regalías en países de América Latina como Brasil, donde es del 4%; Chile donde se estableció un aumento progresivo de hasta el 9%; Perú donde es de entre el 1 y el 12% y en Ecuador donde es del 5% pero se prevé un aumento.
Un informe del Banco Mundial sitúa a la Argentina entre los países con menor presión tributaria del mundo para la minería junto con Suecia, Chile, Papa Nueva Guinea, Zimbabwe y Filipinas.

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Diversas leyes sancionadas a partir de los años '90 otorgan cuantiosos beneficios a las mineras -sean de capitales extranjeros o nacionales- en materia de impuestos nacioneles, provinciales o municipales en la República Argentina, así como también "ventajas" aduaneras y arancelarias. Estos escandalosos beneficios forman parte del descomunal saqueo que conlleva la actividad minera. Todas las provincias  han adherido a esta legislación mediante el Pacto Federal Minero.
INCENTIVOS FISCALES A LA EXPLORACIÓN Y EXPLOTACIÓN MINERA
1. Doble Deducción de Gastos de Exploración (Ley Nº 24.196)
Pueden deducir el 100% del monto invertido en determinar la factibilidad de un proyecto del calculo del Impuesto a las Ganancias (prospección, exploración, estudios especiales, planta pilotos, investigación). Y además lo deducen de la ley de Impuestos a las Ganancias.
2. Devolución del IVA a la Exploración (Ley Nº 25.429)
Devolución de créditos fiscales de IVA (a los 12 meses)
3. Estabilidad Fiscal y Cambiaria (Ley Nº 24.196)
Estabilidad fiscal por 30 años. Las mineras no podrán ver afectada su carga tributaria o arancelaria, disminuir sus beneficios, ni ver modificado su régimen cambiario. (En el aspecto fiscal incluye los impuestos que gravan los intereses de préstamos en el exterior, pero quedan fuera el IVA y los reintegros a las exportaciones. Respecto al régimen cambiario se excluye la paridad cambiaria). En otros países estos beneficios no son GRATIS.
4. Amortización Acelerada (Ley Nº 24.196)
Maquinaria, construcciones, vehículos e infraestructura se amortizan en 3 años. Puede trasladar el quebranto de una amortización acelerada al próximo ejercicio fiscal, cuando no pueda ser utilizado en un 100%.El quebranto puede ser trasladado indefinidamente hasta que la empresa genere ganancias que permitan utilizarlo.
5. Exenciones de Aranceles y Tasas Aduaneras (Ley Inv. Mineras -Resolución 112/2000)
No pagan derechos de importación o de todo otro gravamen, derecho o tasa de estadística por la importación de bienes de capital, equipos o insumos.
6. Deducción por Gastos de Conservación de Medio Ambiente (Ley Inv. Mineras)
Estos gastos son deducibles hasta un 5% del monto total de los gastos de extracción y procesamiento.
7. Exención de Ganancias (Ley Inv. Mineras)
Están exentas las utilidades derivadas del aporte de minas y derechos mineros para capitalizar sociedades
8. Regalías (Ley de Inv. Mineras- Ley 25.161- artículo 22bis)
El tope fijado en el país es del 3%. En Chubut es del 2% del valor de bocamina del mineral extraído.
9. Exención del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta (Ley de Inv. Mineras)
10. Capitalización de los Avalúos de Reservas Mineras
El avalúo de reservas mineras, podrá ser capitalizado hasta en un 50%. Esto no incide en el impuesto a las ganancias, sólo mejora la situación patrimonial para acceder a créditos. (Ley de Inv. Mineras)
11. Devolución Anticipada y Financiamiento de IVA
Devolución o financiamiento en importación o compra de bienes e inversiones de infraestructura.
Devolución del IVA dentro de 60 días. Los créditos fiscales de IVA pueden ser canjeados por un préstamo bancario del mismo monto. El estado se hace cargo de los intereses hasta un 12 % anual. Y el crédito puede ser a 2, 4 o 6 años.
12. Exención de Contribución sobre la Propiedad Minera
Léase: Propiedad Minera = productos, establecimiento, maquinaria, vehículos, etc.
Esto alcanza a todo impuesto o gravamen, presente o futuro, nacional, provincial o municipal (Quedan excluidas: el canon minero, tasas de retribución de servicios e impuestos a los sellos por actuaciones judiciales).
13. Gravámenes Provinciales y Municipales:
En el acuerdo Federal Minero (Ley 24.228) Los estados Nacional y Provinciales acordaron eliminar todo gravamen y tasa municipal e impuesto a los sellos (exención a los Ingresos Brutos, sellos, etc.)
14. Reembolsos por Puerto Patagónico
Se establece un reembolso a las exportaciones realizadas por Com. Rivadavia Com. Del 5% (aumenta cuando más austral es la ubicación geográfica del puerto). (Ley 23.018 y su modificatoria Ley 24.490)
15. Exención de Retenciones a las Exportaciones
Otras actividades aportan entre un 10% y un 20%.
16. Exención del Impuesto al Cheque (decreto Nº 613/2001)
Para el resto de las actividades la tasa es del 6 por mil.
17. Deducción del 100% del Impuesto a los Combustibles Líquidos
El que todos pagamos cuando cargamos nafta.
18. Transferencia al exterior de capital y Ganancias en cualquier momento y sin pagar cargas o impuestos sobre dichas transferencias
19. No deben liquidar divisas.
Están autorizados a no ingresar al país el 100% de lo producido por sus exportaciones (beneficio eliminado en octubre de 2011ver Mineras y petroleras deberán liquidar los dólares de sus exportaciones en el país)

Fuente: noalamina.org