La comisión de expertos creada por el Parlamento japonés concluye en su informe que el accidente pudo haberse "evitado y prevenido"
Cerca de 80.000 personas siguen evacuadas desde que ocurrió el accidente
PÚBLICO.ES/ EFE
El accidente en la central nuclear de Fukushima podría haberse prevenido, ya que la gestión de la crisis estuvo llena de errores humanos. Son las últimas conclusiones a las que han llegado un panel de expertos que ha presentado un informe de 641 páginas al respecto.
Pese a desencadenarse a causa del terremoto y tsunami de 2011, "el accidente en la planta nuclear de Fukushima Daiichi no se puede contemplar como un desastre natural. Fue un desastre hecho por el hombre que podría haberse previsto y prevenido", señala la introducción del informe. Los expertos, además, critican duramente la actuación del Gobierno y la eléctrica TEPCO para la gestión de la crisis.
La comisión está formada por diez expertos y fue creada en diciembre a instancias del Parlamento de Japón. Al margen de la catástrofe natural, el panel afirma que las autoridades públicas no ejercieron su papel de supervisión, que fue asumido de forma perjudicial por la propia eléctrica TEPCO, operadora de la planta.
Además, aunque TEPCO sostuvo que la central estaba preparada para seísmos y los reactores no sufrieron daños por el terremoto de 9 grados, sino por el tsunami posterior, el informe señala que no se puede descartar que el reactor 1 sí sufriera daños por el seísmo.
El informe ha sido elaborado por diez intelectuales y expertos del sector privado, que han entrevistado a 1.167 personas para aclarar las causas de la crisis nuclear. Entre los entrevistados estuvieron el exprimer ministro Naoto Kan -quien dimitió en septiembre precisamente por las críticas a su gestión de la crisis- y el expresidente honorario de TEPCO Tsunehisa Katsumata.
Una crisis inacabada
Los expertos afirman que el accidente nuclear de Fukushima, que quedará "grabado en la historia", sorprendió a las centrales atómicas japonesas sin las medidas de protección adecuadas, y recuerda que la crisis "no ha acabado".
Cerca de 80.000 personas siguen evacuadas en un radio de 20 kilómetros en torno a la maltrecha central de Daiichi a causa de la radiactividad, mientras que en el interior de las instalaciones miles de operarios trabajan para evitar filtraciones y retirar el combustible nuclear.
Se calcula que la delicada operación de sacar el combustible de los reactores dañados y desmantelarlos puede llevar unas cuatro décadas.
Imagenes: greenpeace.org.ar-equocuenca.wordpress.com
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La prescindibilidad de lo nuclear
Italia y Alemania -no son los dos únicos casos- han sido, en estos dos últimos años, éxitos importantes del movimiento antinuclear: un país ha dicho no a lo nuclear de forma masiva en referéndum y otro –la cuarta potencia económica del mundo- abandona la era atómica. España podría sumarse a estos éxitos.
Manuel Adelantando, un ciudadano barcelonés, ha publicado recientemente una carta en el diario-global-imperial, un regalo a todas luces inmerecido para El País pronuclear, en la que señalaba algunos datos y reflexiones tan interesantes como los siguientes:
-Según la RED Eléctrica de España llevamos un decenio con excedencia en la producción eléctrica.
-Nuestra capacidad de generación sobredimensionada que va más allá, mucho más allá, de la aportación de los ocho reactores nucleares en funcionamiento en España actualmente: 8 GW frente a los 55 GW excedentarios.
-Si jubiláramos estas ocho centrales, se seguiría siendo excedentario. Con margen, con mucho margen.
-La jubilación (no anticipada, hace largo tiempo exigida) permitiría un desarrollo de las tecnologías renovables generando mucho más empleo del que generan las nucleares en su funcionamiento usual.
- Ni que decir tiene que el efecto colateral, los puestos de trabajo que pudieran suprimirse provisionalmente -aunque seguiría habiendo trabajo durante años con el desmantelamiento de los reactores y con el cuidado y tratamiento de los residuos generados-, serían, deben ser, un eje central de preocupación y alternativas en todo el proceso.
Los efectos de la apuesta por el cierre nuclear definitivo son conocidos por todos: punto final a la acumulación de residuos, fin de la generación de toneladas de estos productos de elevado riesgo y de larga duración, y eliminación del riesgo de nuevos Fukushimas.
Un dato complementario relacionado con las renovables, la apuesta energética de futuro según la mismísima Agencia Internacional de la Energía, la administración norteamericana o la china, para completar el círculo:
En España, aparte del nudo de la diversificación que representan, aparte de los puestos de trabajo que han generado, las renovables (sol, viento) suponen –o suponían habría que decir tal vez- disminución de importaciones de combustibles fósiles (asunto nada marginal en estos momentos), disminución de emisiones de CO2 (un nudo importante y real de lucha contra el cambio climático) y la creación de un tejido tecnológico-científico con valor de futuro. “Frente al zafio escenario usadependiente de Eurovegas, la apuesta autónoma e innovadora por las renovables”, ese podía ser el lema.
En 2010, hace apenas un par de años, España fue el primer productor de energía eólica en la UE, por delante incluso de Alemania. Se contribuyó con un 30% del total. Nada parecido en casi ningún otro sector.
La energía de origen eólico llegó a cubrir el 16 de Abril de 2010 nada menos que el 60,46 % de la demanda eléctrica peninsular: ¡más del 60%! Lo nunca visto.
Por si faltara algo, para ver claramente que no hablamos de sueños y quimeras (aunque también), hay proyectos que ya son realidades.
En diciembre de 2010, se creó en España la cooperativa “Som Energia” [SE] Radicada en Girona y de ámbito español, reúne en estos momentos a más de 2.800 socios (¿No se han apuntado? ¿Y a qué esperan?). Som Energia tiene una cubierta industrial en Lérida equipada con paneles fotovoltaicos en funcionamiento [2] y trabaja en varios proyectos con fotovoltaica y biogás.
Uno de sus objetivos centrales es comercializar electricidad de fuentes renovables. Esta iniciativa, señala Joaquim Sempere, toma pie en otras existentes en otros países cuya financiación –vértice de importancia- no pasa por las vías convencionales de la banca privada: Ecopower, en Bélgica (40.000 miembros); Enercoop, en Francia (10.000 miembros); EWS y Greenpeace Energy (en Alemania), con 110.000 y 100.000 miembros respectivamente. Además de vender energía, estas organizaciones impulsan instalaciones fotovoltaicas, eólicas, de biomasa u otras.
¿ Hay o no hay motivos para pensar que lo nuclear es una apuesta prescindible que responde a intereses minoritarios, irresponsables, que hipotecan además nuestro futuro? ¿Es o no es posible una España no nuclear?
¡Nucleares, EuroVegas: no, gracias!
Nota:
[1] L a energía eólica generó ese día (de fuertes vientos) 12.757 megavatios (MW) de los 21.098 MW que se consumieron, según datos facilitados por Red Eléctrica, el operador del sistema eléctrico español.
[2] Datos tomados de Joaquim Sempere, “Cooperativismo” http://www.mientrastanto.org/boletin-104/notas/cooperativismo


