martes, 31 de julio de 2012

El triunfo de Sarayaku, o la fuerza de la comunidad frente al extractivismo




Una sentencia histórica
Otramérica

Los kichwas de Sarayaku (Ecuador) llevan una década luchando contra la acción de la petrolera argentina CGC en connivencia contra el Estado. Esta semana han ganado la batalla legal más importante ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La sentencia de Sarayaku es un parteaguas en las luchas indígenas contra el extractivismo y a favor de su autonomía territorial.
"Esta sentencia es el resultado de casi una década de litigio internacional y marca un precedente histórico en la vida de los pueblos y nacionalidades a nivel global, constantemente amenazados por políticas extractivistas a nombre del llamado desarrollo del “primer mundo” y que nada tiene que ver con la cosmovisión de los pueblos, auto proclamados defensores de la selva". Así de claro lo deja José Gualinga, presidente de Sarayaku en un comunicado que hizo público tras conocerse la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) el pasado jueves 26 de julio.
El triunfo de Sarayaku en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos es histórico y marca la pauta para otros tantos procesos impulsados por pubelos originarios amenazados por el afán extractivista de las multinacionales que tanto apoyan los Estados. Para Gualinga es especialmente importante que la Corte haya destacado "las características específicas de su 'selva viviente' (Kawsak Sacha) y la relación íntima entre ésta y sus miembros, que no se limita a asegurar su subsistencia, sino que integra su propia cosmovisión e identidad cultural y espiritual". Es la victoria de un modo de vida no capitalista, en conexión con la Pacha frente a la lógica del "crecimiento económico" y al concepto de "desarrollo" que se impone desde Gobiernos e instituciones financieras internacionales (IFIs).
La CoIDH impone al estado ecuatoriano siete medidas de restitución y determina con claridad los criterios y las formas de la consulta previa, libre e informada necesaria para la implementación de cualquier proyecto en territorio de los kichwas de Sarayaku.

Por el interés de esta sentencia puede consultarse aquí: http://www.corteidh.or.cr/casos.cfm?idCaso=388
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Ecuador: Cinco falacias del neoextractivismo



Por Martha Moncada 

A propósito de la explotación minera a gran escala en Ecuador. El gobierno, sectores empresariales y población urbana y rural diversa respaldan la tesis de explotar la riqueza minera argumentando que 1. "Los ingresos económicos producto de la minería permitirán superar la pobreza y actuarán como un motor para el crecimiento económico"; 2. "La incursión en actividades extractivas generará nuevos y numerosos empleos"; 3. "Los impactos ambientales que generarán las actividades mineras pueden ser revertidos"; 4."El horizonte de largo plazo es el post-extractivismo" y 5."Quienes se oponen a la minería no presentan opciones".

El potencial minero del Ecuador otorga al país la posibilidad de convertirse en un importante abastecedor de varios de los minerales que requiere el desarrollo industrial de las más ricas economías del planeta y cubrir algunos de los rubros de la demanda interna de minerales. La posibilidad de aprovechar este potencial ha dado paso al surgimiento de posiciones antagónicas dentro del país. Por un lado, el gobierno, sectores empresariales y población urbana y rural diversa, respaldan la tesis de explotar la riqueza minera del país como un medio para disponer de los ingresos que permitan superar la pobreza, expandir la cobertura de atención de servicios y corregir las asimetrías sociales y económicas existentes.
Por otro lado, los pueblos y nacionalidades indígenas, sus organizaciones, sectores ambientalistas, así como población asentada en ciudades y en el campo, han manifestado su rechazo a la minería a gran escala por sus impactos sobre la naturaleza y por los efectos adversos sobre la continuidad histórica de pueblos indígenas que viven en territorios que podrían verse abruptamente modificados por la minería. Quienes se oponen a la explotación minera a gran escala cuestionan, adicionalmente, que la consecución del desarrollo suponga atravesar una única vía; por el contrario, afirman la existencia de concepciones culturalmente diversas que no necesariamente implican iguales condiciones de vida que aquellas que rigen en el occidente. Estos últimos argumentos, lejos de ser incorporados como parte de una reflexión seria o de propiciar un debate democrático y transparente, han sido motivo de menosprecio y descalificación por parte de las autoridades gubernamentales quienes finalmente, y aún violentando disposiciones constitucionales expresas como la consulta previa informada, transparente y "de buena fe", han impuesto el inicio de actividades extractivas de gran escala bajo la premisa de alcanzar el "bienestar colectivo". Frente a esta imposición, merece la pena develar algunas de las afirmaciones en las que el gobierno ha sustentado su decisión.
Primera falacia: "Los ingresos económicos producto de la minería permitirán superar la pobreza y actuarán como un motor para el crecimiento económico"
Esta afirmación es uno de los argumentos al que con mayor frecuencia recurren los promotores del neoextractivismo en el ánimo de legitimar el impulso de la minería y contener la conflictividad y la oposición de sectores sociales que advierten los impactos negativos de las actividades extractivas. El papel más activo del Estado que caracteriza al actual extractivismo posiblemente permitirá la obtención de mayores ingresos y la puesta en marcha de políticas redistributivas orientadas a cerrar las brechas de pobreza y las injusticias sociales que enfrentan los países poseedores de reservas minerales. No obstante, es una verdad a medias. En los mayores ingresos que supuestamente podrían percibir nuestras economías no se contabiliza la pérdida de biodiversidad, el deterioro de ecosistemas y de los servicios y funciones ambientales que prestan, la eventual desestructuración de culturas ancestrales, ni los recursos económicos que será necesario destinar para descontaminar el agua y la tierra. En la medida en que no se ha realizado un balance objetivo que dé cuenta de los activos y pasivos que provocarán las nuevas explotaciones extractivas, la afirmación sobre mayores ingresos debe al menos relativizarse. La obtención de mayores ingresos como sinónimo de riqueza otorga a esta última una noción una acepción únicamente crematística, sin considerar que riqueza es también el patrimonio natural y cultural que poseemos, la mayoría sin valor económico en el mercado, a la vez que "naturaliza" el proceso de desarrollo seguido por las economías industriales y desconoce que existen otras vías y formas de vida para relacionarnos con el entorno. Por otro lado, desconoce o minimiza el hecho de que los sectores extractivos intensifican las presiones ambientales y profundizan las inequidades, pues, las perspectivas de crecimiento económico son limitadas por la capacidad de carga del ecosistema. Esta mirada parcial –más ingresos como condición para superar las dificultades actuales- eclipsa, finalmente, un análisis más riguroso sobre el estilo de desarrollo y el alcance y contenido del "buen vivir".
Segunda falacia: "La incursión en actividades extractivas generará nuevos y numerosos empleos"
Es probable que en las primeras fases de explotación de un nuevo proyecto extractivo sea necesaria la contratación de un número significativo de trabajadores, sobre todo para las labores de remoción de la cubierta vegetal, apertura de vías, construcción de facilidades, instalación de maquinaria, etc. El empleo temporal requerido para estas actividades disminuirá significativamente una vez que el proyecto extractivo entre en operación. En esta fase, el funcionamiento de maquinaria y equipo, supervisado por técnicos especializados generalmente provenientes de los países de origen de la empresa extractiva, sustituye la mano de obra local. De acuerdo a estimaciones, una mina genera 0,9 empleos por hectárea, mientras que una arrocera produce 6 empleos por hectárea. A la luz de esta realidad, la promesa de generación de empleo resulta por tanto también una verdad a medias y tergiversa lo que ha sido la contribución de los proyectos extractivos en materia de generación de empleo.
Tercera falacia: "Los impactos ambientales que generarán las actividades mineras pueden ser revertidos"
Este argumento magnifica las bondades de la tecnología para reparar los daños ocasionados a la naturaleza y desconoce que, aún existiendo los recursos económicos suficientes, existen daños que son irreversibles. Frente a la complejidad de la naturaleza, más aún en zonas de megadiversidad como las que serán afectadas por las actividades extractivas, una postura ajena al antropocentrismo y al optimismo en el progreso tecnológico debería apelar, al menos, al principio de precaución debido a la incertidumbre respecto a la magnitud e intensidad de los impactos que se ocasionarán sobre un bosque tropical y sus cuencas hidrográficas. No existen suficientes experiencias en el mundo como para valorar las implicaciones de ejecutar minería en medio de un área de concentración de valiosa biodiversidad como lo pretende hacer Ecuador al inaugurar la minería a cielo abierto. La minería a cielo abierto supone la remoción de inmensas cantidades de tierra por cada gramo de mineral lo que es posible gracias a procesos químicos altamente demandantes de agua y la utilización de elementos de alta nocividad como el cianuro y el mercurio. Se calcula que, en el caso de la minería de metales, por cada tonelada de mineral crudo extraído se requieren entre 636 y 7.123 litros de agua y que para los minerales no metálicos, este requerimiento fluctúa entre 136 y 4.532 litros de agua por cada tonelada extraída (Delgado 2011). La ilusión respecto a la reversión de los impactos ambientales generados por la minería regulaciones débiles y un control ambiental insuficiente.
Cuarta falacia: "El horizonte de largo plazo es el post-extractivismo" Las economías atadas a la exportación de materias primas han demostrado una escasa posibilidad de diversificar su matriz productiva y reactivar la producción para el mercado interno. Más aún en un escenario como el actual, caracterizado por una demanda creciente de materias primas para mantener en funcionamiento a las economías industrializadas, es probable que el aumento de los precios y el mejoramiento relativo de los términos de intercambio, experimentado en las últimas décadas, se traduzca en una progresiva reprimarización de la economía.
En estas condiciones resulta ilusorio pensar que países como Ecuador abandonarán el neoextractivismo que actualmente impulsan. Lo más probable es que esta nueva estrategia resulte tan adictiva como lo ha sido el petróleo desde hace 40 años atrás. La "trampa de la especialización" como lo denomina la economía ecológica o la "maldición de la abundancia" en palabras de Alberto Acosta, poco han abonado en la diversificación de la matriz productiva o en un mayor dinamismo para fortalecer la producción orientada al mercado interno.
La historia de nuestros países ha demostrado que la dependencia de bienes primarios, una vez agotado el mercado del producto "estrella" –por la competencia del mismo producto proveniente de otros países, por la saturación de la demanda, por medidas proteccionistas o por la disminución de la productividad y de los volúmenes producción a raíz del deterioro de las condiciones de producción (como sucedió en Ecuador con el cacao o más recientemente con el camarón afectado por la denominada "mancha blanca")-, en lugar de promover la diversificación económica, lo que hace es presionar por la explotación de un nuevo producto apetecido por los mercados internacionales y mantener la inserción subordinada de nuestros países a la economía mundial. Quinta falacia. "Quienes se oponen a la minería no presentan opciones" El actual énfasis concedido a la minería y que, según sus promotores, luego permitiría transitar a una economía post-extractiva, desconoce o minimiza, finalmente, que las potencialidades del país no se circunscriben al sector extractivo; que existen alternativas que pueden desarrollarse hoy como la agricultura y dentro de este sector, ciertos nichos especializados como la agricultura orgánica que experimenta una demanda creciente; el turismo responsablemente gestionado; la propia industria, con énfasis en la incorporación de valor agregado a la producción primaria generada en el país y aún la realización de actividades mineras en un esfuerzo político consistente orientado a no atentar contra las bases de lo que podría ser una nueva economía, un modelo post-extractivo profundamente respetuoso de los derechos de la Naturaleza y el buen vivir de la población.
Este planteamiento contrariamente a bloquear el debate o negar toda forma de extractivismo, se sustenta en la necesidad de estimular una discusión amplia, transparente y democrática respecto a las áreas que podría destinar un país para la realización de actividades mineras (dónde hacerlo), el tipo de asociaciones que deberíamos buscar (con quién hacerlo), los parámetros técnicos, ambientales y laborales que deberían caracterizar la ejecución de actividades extractivas (cómo hacerlo) y sobre todo, el destino de los procesos extractivos (para qué hacerlo), en la perspectiva de acordar no solo la distribución y el destino de la renta minera, sino también el sentido mismo de la explotación de minerales. No deberían tener igual ponderación las actividades orientadas a la extracción de minerales que pueden redundar en el bienestar de los seres humanos, que aquellas cuya finalidad es alimentar a la industria armamentista o las que persiguen satisfacer los apetitos insaciables de la acumulación. El primer caso puede de justificar el daño a la naturaleza bajo determinadas condiciones; la extracción minera para propósitos armamentistas o para acumulación no pueden de ninguna manera socavar las bases para iniciar una transición hacia un "extractivismo indispensable" como lo proponen varios pensadores de la región (Gudynas 2009 y 2011, Escobar 2012).

Bibliografía consultada
Acosta, Alberto. La maldición de la abundancia. Swiss Aid, Comité Ecuménico de Proyectos. Abya Ayala. Quito, 2009.
Delgado R., Gian Carlo. Bienes comunes, metabolismo social y el futuro común de la humanidad: un análisis Norte-Sur. Fundación Rosa Luxemburgo. Documento temático de la conferencia sobre los bienes comunes en Roma. Roma, 2011.
Escobar, Arturo. ¿Transformaciones y/o transiciones? Post-extractivismo y pluriverso. En: América Latina en Movimiento. No. 473. Agencia Latinoamericana de Información –ALAI-. 2012. Pp.14-17
Gudynas, Eduardo. Diez tesis urgentes sobre el nuevo extractivismo. Contextos y demandas bajo el progresismo sudamericano actual. En: Extractivismo, Política y Sociedad. Varios autores. Centro Andino de Acción Popular (CAAP) y Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES). Quito, 2009.
Gudynas, Eduardo. Más allá del nuevo extractivismo: transiciones sostenibles y alternativas al desarrollo. En: El desarrollo en cuestión. Reflexiones desde América Latina. F. Wanderley, ed. Oxfam y CIDES UMSA. La Paz, 2011. pp. 379- 410.

- Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales y el Desarrollo CEPRID - Imagenes: dmdesign.com.ar - revistapueblos.org
Publicado en: noalamina.org

EL GOBIERNO BOLIVIANO LANZO EL REFERENDUM SOBRE EL TIPNIS




Una consulta sobre la ruta
Por Sebastián Ochoa

Comenzó ayer la consulta en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) para construir una carretera que uniría los departamentos de Cochabamba y Beni. Observan la OEA y la Unasur. Existen resistencias.
El gobierno de Evo Morales inició ayer una consulta en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) para construir una carretera que uniría los departamentos de Cochabamba y Beni. En varias comunidades anunciaron que no permitirán la entrada de la comisión encargada de preguntarles, porque consideran que avalar el tendido de la vía implicaría la destrucción de su territorio y forma de vida. Indicaron que el presidente tampoco está cumpliendo con una sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que lo manda a “concertar” con los originarios que se oponen a esta obra caminera. Si no obedece la medida judicial, todo el procedimiento podría invalidarse.
La consulta del gobierno empezó ayer en Oromomo, del lado de Beni, y en San Miguelito, del lado de Cochabamba. Hasta el 25 de agosto, los ministerios de Obras Públicas y de Medio Ambiente desplegarán 15 brigadas para visitar las 69 comunidades del Tipnis, de 1.200.000 hectáreas. Los resultados definitivos estarían a principios de septiembre.
La consulta se realizará de acuerdo con la ley 222, cuya constitucionalidad está “condicionada”, según una sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), a la concertación entre el gobierno nacional con los indígenas del Tipnis, pertenecientes a los pueblos Chimán, Mojeño y Yuracaré. Según miembros de este tribunal, no sería una consulta transparente si la efectúa el mismo gobierno que quiere construir la ruta Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.
“El fallo ya debería de cumplirse, tal como dispone la sentencia, pero vemos que hay dificultades. Parece que la sentencia fuera un mero adorno y eso es lamentable”, dijo Gualberto Cusi Mamani, magistrado del TCP.
“Hasta el último día pueden estar concertando, definiendo puntos sobre cómo va a ser la consulta. Pero vemos que hay una polarización, y yo, la verdad, dudo de que la consulta se lleve a cabo”, dijo Cusi. Hay un problema semántico. Para el Movimiento Al Socialismo (MAS), “concertar” significa “hacer lo que la mayoría manda”.
“El Ministerio de Obras Públicas tiene la obligación de concertar con las comunidades. Desde nuestro punto de vista, cuando hablamos de ‘concertar’ hablamos de mayorías y minorías. Consensuar significa ‘cien por ciento’ (de aprobación) y si hay una sola persona que no está de acuerdo, no se puede hacer. Pero ese concepto no está en la Constitución”, dijo Vladimir Sánchez, ministro del área.
“El gobierno no debe estar interpretando el fallo constitucional, tiene que cumplir con la concertación, involucrando a todas las comunidades y habitantes del Tipnis. Tiene que buscar ese objetivo y llegar a un consenso, porque hay jurisprudencia internacional en ese aspecto. Pero el gobierno quiere interpretar a su manera. Estamos como antes, en un estado colonial”, dijo Cusi a la red Erbol.
“Las partes afectadas podrían acudir tranquilamente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), podrían apelar y eso sería catastrófico para Bolivia”, razonó el magistrado.
De la consulta participan veedores de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la Unasur. Para los indígenas que rechazan la construcción de una ruta por dentro del Tipnis, la presencia de la OEA garantizará la nulidad del procedimiento, porque verán las resistencias dentro del territorio al proyecto de Morales.
“No es una consulta previa, porque el proyecto carretero y la plata para construirlo están desde 2008. No es una consulta de buena fe, porque desde hace meses la gente del gobierno va a las comunidades con motores fuera de borda, generadores de electricidad y otros regalos para comprar conciencias y dividir a las organizaciones indígenas. Además se está vulnerando la sentencia del TCP, que es vinculante y de obligatorio cumplimiento. Así, todos los actos serán declarados nulos de pleno derecho, algunos funcionarios del gobierno serán procesados por incumplimiento de deberes y desacato a la ley”, dijo Rafael Quispe, de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI).

Fuente: Pagina 12 (Desde La Paz)  -  Imagen: otramerica.com

Comunidades mexicanas en pie de guerra contra minihidroeléctricas



Por Emilio Godoy

MÉXICO (IPS) - Las represas hidroeléctricas con capacidades menores a 30 megavatios son para las autoridades de México una importante opción de generación de energía, pero las comunidades afectadas por estas obras las rechazan, aduciendo que conllevan daños sociales, económicos y ambientales.
En la primera línea de combate contra estas represas pequeñas están comunidades de los sureños estados de Puebla, Tabasco, Veracruz, Oaxaca y Chiapas, que poseen un alto potencial para construir una gran cantidad de ellas. 
"Se maneja el discurso de que las llamadas minihidroeléctricas no tienen impactos (negativos sobre las comunidades), pero la gente ya cuenta con la información necesaria para decir que cualquier tipo de presa los tiene", dijo a IPS la activista Angélica Castro, coordinadora de Incidencia Pública y Participación Ciudadana de Educa Oaxaca, Servicios para una Educación Alternativa. 
Esa organización no gubernamental trabaja desde 2006 con habitantes de 39 comunidades de seis municipios de Oaxaca involucrados en el proyecto "Aprovechamiento Hidráulico de Usos Múltiples Paso de la Reina", sobre el río Verde, que planea construir la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE). La obra tendrá capacidad para generar 510 megavatios de electricidad. 
Esas comunas, unidas en el Consejo de Pueblo Unidos por la Defensa del Río Verde (Copudever), se oponen al levantamiento de la planta hidráulica, cuyos estudios socioeconómicos y ambientales están en proceso de elaboración. 
En México operan al menos 50 minihidroeléctricas públicas y privadas, en su mayoría obsoletas, que generan unos 50 megavatios. La estatal Comisión Nacional para el Ahorro de Energía (Conae) estima que el sudeste del país presenta para este tipo de generadoras un potencial superior a 400 megavatios en 72 sitios identificados. 
Esa región es rica en recursos hídricos por su gran cantidad de ríos y de precipitaciones anuales. De hecho, el no gubernamental Centro Mario Molina indica que Oaxaca y Chiapas generan prácticamente toda la electricidad que consumen mediante fuentes renovables, como la eólica, la geotérmica y la solar, además de las minihidroeléctricas. 
Mariana González, investigadora del área de transparencia y rendición de cuentas del no gubernamental Fundar, Centro de Análisis de Investigación, advirtió a IPS que las minihidroeléctricas, que "son redituables en el corto plazo, alteran el suelo y el entorno sin dejar beneficios para las comunidades locales". 
Fundar asesoró entre 2010 y 2012 a cuatro comunidades de Oaxaca afectadas por el proyecto de pequeña hidroeléctrica Cerro de Oro, con capacidad de generar 10,8 megavatios. Con esa actuación lograron frenar la obra. 
La construcción se había iniciado en 2010 sin consultar a la población, por lo cual esas comunidades presentaron en noviembre de ese año una queja ante la Oficina de Rendición de Cuentas de la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC), entidad financiera del gobierno de Estados Unidos para colocar dinero privado en proyectos en países emergentes. 
Los acusadores argumentaron, entre otros puntos, que las dos empresas detrás del proyecto no informaron de la minihidroeléctrica ni sobre sus efectos ambientales y sanitarios, no consultaron a las comunidades, no identificaron formas de mitigar las consecuencias adversas ni compensaron adecuadamente a los dueños de la tierra. 
La OPIC otorgó 60 millones de dólares a las empresas responsables de la obra. En marzo de 2011 se creó una mesa de resolución de conflictos con la presencia de las partes involucradas, sin que las poblaciones locales accedieran a aceptar el proyecto ni uno alternativo. 
En noviembre, finalmente la OPIC dio el caso por cerrado y en marzo se detuvo el emprendimiento indefinidamente. 
Pero los riesgos no se han desvanecido en las zonas rurales mexicanas. El Programa de Obras e Inversiones del Sector Eléctrico 2012-2026, elaborado por CFE, incluye seis minihidroeléctricas que se hallan en etapas de prefactibilidad o factibilidad, sin llegar aún a la fase de diseño. Además, hay en estudio otras cuatro plantas con capacidades de entre 30 y 50 megavatios. 
Adicionalmente, el gobierno mexicano cuenta con tres obras micro en fases de factibilidad y diseño, candidatas a sumarse al sistema eléctrico nacional. En Chiapas se identificaron siete sitios para instalar generadoras. 
Entre las barreras a esta tecnología energética, la Conae identificó la falta de aceptación de la sociedad a este tipo de obras debido fundamentalmente a la inadecuada, nula o deficiente información brindada y a la ausencia de participación en el proceso de planeación y ejecución de la comunidad. 
"El movimiento tiene claridad de que ningún tipo de presa, de ningún tamaño, es buena, todas tienen impactos negativos. Sólo quieren que los dejen en paz", subrayó Castro. 
Las comunidades perjudicadas han intercambiado experiencias sobre la lucha contra esas obras en aspectos como el organizativo, el legal y el ambiental. 
Copudever evalúa presentar un recurso de amparo colectivo para zanjar la cuestión de la obra hidroeléctrica. 
En el caso del proyecto Paso de la Reina, el estudio "Morfología del río Verde", elaborado por seis expertos del estatal Instituto Mexicano del Agua y de la CFE, menciona que cuando se construye una presa se inicia un proceso de sedimentación y de erosión. 
La Secretaría (ministerio) de Medio Ambiente y Recursos Naturales autorizó en marzo a empresas privadas la edificación de cinco minihidroeléctricas en Chiapas para vender la energía generada a la CFE. 
"Es el proceso de privatización del sector eléctrico. Es un buen negocio para las empresas que usan la infraestructura estatal. Luego, el proyecto pasa al gobierno cuando el mantenimiento se vuelve más caro", denunció González. 
Generalmente, las plantas se convierten en propiedad de la CFE cuando expiran los contratos de 15 o 20 años de duración. 
En diciembre pasado, el Senado avaló reformas a la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética de 2008 con el fin de promover la generación eléctrica por medio de represas de pequeña escala. 
El Instituto Nacional de Ecología calcula que las represas hidroeléctricas pequeñas pueden reducir en 261 millones de toneladas las emisiones de dióxido de carbono lanzadas a la atmósfera, debido a que desplazan el consumo de combustibles fósiles.

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Juicio a tres integrantes del grupo de rock Pussy Riot




Se exponen a seis años de cárcel por supuestamente atentar contra los valores de la Iglesia ortodoxa. Sting o Red Hot Chili Peppers han salido en su defensa
EFE Moscú 

El tribunal moscovita Jamóvnicheski comenzó este lunes la vista del juicio contra tres integrantes del grupo femenino de rock punk Pussy Riot, que podrían ser condenadas a siete años de cárcel por una actuación antigubernamental en la catedral Cristo Salvador de Moscú. La vista del juicio, que es transmitida en directo por internet, se celebra en medio de medidas de seguridad extraordinarias, que incluyen un gran despliegue policial.
Nadezhda Tolokónnikova, Yekaterina Samutsévich y María Aliójina, que participan en la vista desde una jaula de cristal situada a un lado de la sala, son acusadas de gamberrismo, según el artículo 213 del código penal, por atentar contra los valores tradicionales de la iglesia Ortodoxa Rusa.
El 21 de febrero de este año cinco integrantes de Pussy Riot irrumpieron encapuchadas en una zona restringida del altar del principal templo ortodoxo ruso. Una vez allí, las mujeres se desprendieron de varias de sus prendas y comenzaron a tocar la guitarra eléctrica, a cantar y a bailar en ropa interior.
"Madre de Dios, echa a Putin", decía la canción, en la que se acusaba al patriarca de la iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril, de creer en el presidente de Rusia, y no en Dios. Tres de las integrantes del grupo fueron detenidas: las otras dos participantes en la acción no pudieron ser identificadas.
La iglesia reaccionó indignada ante la profanación del templo y pidió un severo castigo contra las mujeres, mientras las cancillerías occidentales han pedido su inmediata liberación.
Apoyo internacional
A la campaña internacional por la libertad de las tres rockeras, en prisión preventiva desde hace varios meses, se han sumado figuras del mundo musical de la talla de Sting.
"Es horrible que las componentes de Pussy Riot puedan ser condenadas a una pena de siete años de cárcel", aseguró Sting en un mensaje divulgado por Amnistía Internacional y que fue recogido por las agencias rusas.
El músico británico aseguró que "disentir es un derecho natural e inalienable en cualquier democracia y los políticos deben asumir con tolerancia este hecho". El grupo estadounidense Red Hot Chili Peppers también manifestó su apoyo a Pussy Riot en los multitudinarios conciertos que recientemente ofreció en Moscú y San Petersburgo, en los que su cantante, Anthony Kiedis, actuó con una camiseta con el nombre del grupo ruso.
Imagenes: forbes.com - rt.com - nme.com - Publicado en publico.es

Seed bombs: cómo hacer bombas de semillas




Las bombas de semillas (en inglés seed bombs) son una de las armas menos arriesgadas de la jardinería de guerrilla (es inglés guerrilla gardening). Consisten, generalmente, en bolas del tamaño de una pelota de tenis formadas por semillas, arcilla y compost. Su objetivo es ser lanzadas por los jardineros guerrilleros en lugares de difícil acceso o en los que es muy riesgoso estar el tiempo que requiere una siembra en toda regla.
En realidad, la forma de la bomba de semillas es tema libre. Las hay redondas (para los prácticos o poco hábiles con las manualidades) y con forma de granada de mano (las más obvias y beligerantes). Y existen otros productos que cumplen la misma función pero no tienen la misma presentación, a saber: píldoras de semillas, globos de semillas y huevos de semillas.
El jardinero guerrillero Richard Reynolds, quien desde 2004 ha atacado y transformado en jardines espacios públicos descuidados y yermos de Londres, ha hecho una cuidada selección de tipos de bombas de semillas y afines. Destaca la bomba clásica que, como Reynolds describe, es una mezcla de arcilla, compost y semillas en un ratio de 5:1:1. Se mezcla todo con agua y se hacen bolas de un tamaño que sea fácil de lanzar. El vídeo que acompaña este post explica el procedimiento.
Las píldoras de semillas son una curiosa creación de la diseñadora canadiense Vanessa Harden. Cápsulas biodegradables, como las que contienen muchos medicamentos de toma oral, son llenadas con una mezcla de compost y semillas. Al chocar contra la tierra, las cápsulas se rompen y su fértil contenido se dispersa. Oh, si tan sólo todos los diseñadores usaran sus poderes para hacer el bien....
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Durante 60 años, Masanobu Fukuoka, ha desarrollado un método de agricultura natural, y ahora lo ha aplicado con éxito para frenar la desertización.
El método que propone Fukuoka para la reforestación (reverdecer) es la pildorización. Este sistema consiste en embadurnar semillas en una capa de arcilla, hacer bolas de arcilla de un grosor determinado dependiendo del tamaño de cada semilla.
El fin es el de protegerla una vez depositada en el terreno y evitar que sea alimento de pájaros, roedores y otros animales. Las semillas están así protegidas a la espera de la época lluviosa, en ese momento la arcilla absorbe el agua y la semilla la utiliza para poder germinar.
Este sistema es mucho más eficiente, según Fukuoka, que los métodos tradicionales de reforestación (aproximadamente hay un 2% de éxitos de germinación con el método de pildorización frente al 0,2% de otros sistemas) Un sistema sencillo pero que requiere especialización a la hora de realizar las bolitas de arcilla o "nendo dango".
Existen dos métodos de pildorización: uno manual y otro mecánico

Sistema Manual

Hay que hacer la selección de las semillas, para ello hay que hacer una selección de 100 semillas. Tenemos que sembrar 100 variedades como mínimo para poder ofrecerle a la naturaleza la posibilidad de crear su propio equilibrio. Según Fukuoka un paisaje de rocas y pinos es un paisaje desequilibrado y a un paso de la desertización total. No se puede llamar bosque a un desierto, y el desierto no es sólo dunas. La mezcla de semillas está compuesta por: 50 variedades de frutales y forestales 30 variedades de hortalizas 10 variedades de cereales 10 plantas para mejorar el suelo (leguminosas) Se hace la mezcla de semillas y se mezcla con arcilla cribada y agua, el resultado final o sea que germinen las semillas dependen de muchos factores: la elección de la arcilla, la climatología, etc. Después de amasar la mezcla se hacen las bolitas de arcilla una a una. Este es un proceso lento pero que cumple una labor social importante al reunir a un numeroso grupo alrededor de un mismo fin: se charla, se ríe y se hacen bolitas. Una vez se secan a la sombra las bolitas son esparcidas por el suelo.

Sistema mecánico

El sistema mecánico es indispensable a la hora de reverdecer grandes zonas (podemos hablar de terrenos de 10.000 H. o mas. También es un sistema muy depurado que se debe practicar bastante antes de adquirir cierta maestría. La elección de semillas y arcilla es el mismo que en el proceso manual. Consiste en hacer la mezcla de semillas y arcilla en una hormigonera convencional, tan solo hay que retirarle las aspas. Es un proceso lento en el que se va añadiendo poco a poco arcilla y agua (también se le puede añadir papel triturado o algodón a la mezcla para darle más plasticidad a las bolitas en caso que se tenga que realizar una reforestación desde aviones o helicópteros), con este sistema cada bolita suele tener solo una semilla. Combinando los dos métodos es factible con un grupo de 50 personas y 6 hormigoneras trabajando 8 horas hacer 3 toneladas de bolitas. Su idea es la de hacer una Olimpiada Verde, una campaña de repoblación forestal por el Mediterráneo. 
Imagenes: diseniosustentable.blogspot.com - abyayalacolectivo.com

lunes, 30 de julio de 2012

La Economía Verde se llama Poder Corporativo





Por Elizabeth Peredo

Estamos asistiendo a una profundización demencial del paradigma capitalista y de su ámbito de dominio que ha desplazado sin pena ni pestañeo el concepto de sustentabilidad para usarlo en el campo de las finanzas, disfrazando su afán de lucro con el argumento de incorporar las externalidades ambientales. Argumentos para justificar una angurria fuera de toda proporción: casi todo lo que existe en el mundo cumple un servicio y es una mercancía, todo será considerado una inversión, todo cuenta como dinero. El próximo paso será conquistar nuestra imaginación.
Un documento denominado “Declaración del Capital Natural (Un compromiso del sector financiero para Río+20 y más allá)”, promovido por las Naciones Unidas mediante la Iniciativa Financiera del Programa para el Medio Ambiente, la Fundación Getulio Vargas de Itamaratí del Brasil y el Global Canopy Programe en el Foro Corporativo por la Sustentabilidad, ha empezado a ser visible en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Río+20 en paralelo a los documentos emanados de la negociación y proponiendo una declaración que debe ser firmada por las instituciones financieras internacionales y las corporaciones.
El documento, fruto de 18 meses de preparación del sector financiero, compromete a los signatarios a cuidar los recursos naturales, en particular el agua, y aunque está presentado como una iniciativa sustentable, acompaña al lobby que las transnacionales han estado haciendo en las negociaciones dando cuenta de una de las certezas que tenemos, pero que aún es poco visible en los debates entre los países: la ONU está en manos del gran capital corporativo y financiero. Los debates y negociaciones que allí se desarrollan se encuentran en su cancha.
La declaración propuesta señala la ruta de los nuevos consensos que se están desarrollando entre los representantes del capital financiero, y dice textualmente en su encabezado que se propone crear un “compromiso de la comunidad financiera (que parece sustituir ahora a la ‘comunidad internacional’) a reconocer y reafirmar la importancia del capital natural en el mantenimiento de una economía global sostenible” (ahora es explícito que es la economía y no el medio ambiente la que debe ser sostenible).
Y no es casual: las 100 economías más grandes del mundo son hoy corporaciones transnacionales, no tienen banderas (sí, logos, slogans y mensajes de propaganda), no son democráticas (tienen dueño, directorio y funcionarios), no consultan a nadie para acomodarse hasta donde les alcancen las piernas, y si pueden les sacan dinero a los países del Sur y a los pueblos del Norte para consolidarse o seguir acumulando capital (son dueñas del dinero, de los bancos, de las tierras, de la justicia, de la tecnología, de las maquinarias; tienen acuerdos de libre comercio a su favor, reglas de protección de inversiones y tribunales a su medida). Según información proporcionada por el TNI y el Grupo ETC, 10 de las corporaciones más ricas son de energía; al menos 10 corporaciones más fuertes están vinculadas a la producción de alimentos y el comercio del agua, y concentran millones de hectáreas en el Sur global; otras tantas tienen el monopolio de las patentes y otras, muy fuertes y poderosas, están obsesionadas con la geoingeniería. Todas ellas presentes en el entorno de las Conferencias de la ONU para asegurar su situación de poder y conceder lo menos posible a la creación de mecanismos efectivos que se orienten a salir de la crisis.
Paralelos con la Cumbre del 92
Cuando, en 1992, se hizo la Declaración de Río y se estableció la Agenda 21, la finalidad era enfrentar la ya entonces preocupante devastación ambiental, las inequidades sociales y la pobreza. La ingenuidad de los pueblos y la maquinaria montada para marearlos nos hizo creer que la fórmula mágica del “desarrollo sostenible” combinando “economía, sociedad y medio ambiente” —bajo la directriz de “consumir lo suficiente para satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer las necesidades de las generaciones del futuro”—, sería suficiente para resolver los problemas planteados.
En paralelo, arrancaba el Consenso de Washington concebido pocos años antes (a finales de los 80) y ya estaba en pleno apogeo la multiplicación de las instituciones, leyes, acuerdos, mecanismos financieros, sistemas de condicionalidades e ideologías —que no podían faltar— para aprovechar de esta narrativa y asegurarse de que la fórmula “sin inversión privada no hay desarrollo” les permitiera tener todas las facilidades para lucrar a costa de la destrucción planetaria y la violación de los derechos humanos.
Por tanto, el “desarrollo sostenible” sobre el que se sigue insistiendo tenía ya varias debilidades de fondo: desde concebir una noción de crecimiento económico sin límites ni conciencia de la interdependencia entre especies y con los ecosistemas, ignorar las fuerzas del mercado y el proceso de liberalización de la economía, hasta pensar ingenuamente que las palabras son suficientes y no es preciso atacar las causas estructurales del sistema.
Hoy estamos en una situación algo similar, sólo que aún más grave, porque la crisis ecológica y financiera —que ellos mismos han provocado— opera como un fuerte justificativo para avalar una nueva maquinaria denominada “economía verde” (o como quiera llamarse) que pretende incorporar a la naturaleza en la fórmula para asegurar, esta vez, la “sostenibilidad de la economía global”.
Por tanto, el “desarrollo sostenible” sobre el que se sigue insistiendo tenía ya varias debilidades de fondo: desde concebir una noción de crecimiento económico sin límites, hasta pensar ingenuamente que las palabras son suficientes y no es preciso atacar las causas estructurales del sistema.
Un sistema de lucro inédito
Según han manifestado los impulsores de esta declaración que incluye a los “buenos” de la película porque accedieron a hablar del medio ambiente y sustentabilidad —uno de los signatarios es la Coca Cola Company—, se pretende “hacer entender que ‘activos’ como el agua, el aire, el suelo y los bosques son un ‘capital fundamental’ y advertir cómo esos recursos afectan los negocios de las empresas”… “De la misma forma que un inversionista quiere preservar su patrimonio y vivir de la ganancia que le genera, el desafío es ahora no depredar recursos naturales para obtener un beneficio…”.
Entonces, hablar hoy de sostenibilidad podría equivaler a hablar de factibilidad o rentabilidad. Da lo mismo. Podríamos hasta decir que el mundo es 80% factible y rentable si se invierte en servicios ambientales de los bosques o las abejas, y 20% factible si no se invierte en ellas. Podríamos hablar de los intereses y ganancias que se estarían perdiendo si no se cuantifica y declara el servicio que proporcionan nuestras montañas y paisajes cuanto antes. Podríamos imaginarnos que en cualquier rato nos querrán demandar ante una corte si no cuidamos la belleza escénica de algún paraje en nuestro territorio.
Estamos asistiendo a una profundización demencial del paradigma capitalista y de su ámbito de dominio que ha desplazado sin pena ni pestañeo el concepto de sustentabilidad para usarlo en el campo de las finanzas, disfrazando su afán de lucro con el argumento de incorporar las externalidades ambientales. Argumentos para justificar una angurria fuera de toda proporción: casi todo lo que existe en el mundo cumple un servicio y es una mercancía, todo será considerado una inversión, todo cuenta como dinero. El próximo paso será conquistar nuestra imaginación.
Las negociaciones y la vida real
Algunos países en el G-77 se han propuesto redefinir la economía verde y salvarla de un enfoque mercantilista. Brasil ha lanzado un documento de propuesta de declaración que permanece anclado en el concepto de “crecimiento económico sostenido” y que hace muchas concesiones a este nuevo modelo, dejando atrás acuerdos que podrían ser sustanciales en regular a las corporaciones y limitar a los países desarrollados para recuperar las proporciones que exige el pago de la deuda ecológica e histórica; algunas corrientes de activistas se han concentrado en rechazarla y demonizarla para que las Cumbres y las negociaciones concluyan con un rotundo “no” a la economía verde.
Pero la vida real está diseñada ya para que una vez terminada la semana de debates, negociaciones y reuniones paralelas, tanto la cooperación para el desarrollo, la cooperación no gubernamental, los gobiernos nacionales y los locales, los bancos, los mercados financieros, las corporaciones y las empresas, los países y las comunidades ingresen de uno u otro modo en los escenarios preparados con oculta paciencia con el fuerte argumento de “salvar a la Madre Tierra” de la destrucción.
La tan mentada Madre Tierra ahora ya tiene un lugar en el lenguaje del documento presentado por Brasil, que reconoce que podría ser un sujeto de derechos, lo que es un gran avance pero no necesariamente significa que se los va a respetar. Aunque se aprobara, no sería suficiente para parar a las transnacionales y el extractivismo base de muchas economías en el mundo y que en el documento se reconoce como un motor para el desarrollo y la lucha contra la pobreza. Ni siquiera en Bolivia o Ecuador, donde existen articulados constitucionales y leyes al respecto, han sido respetados, y allí se persiste en la explotación minera e hidrocarburífera a costa de la Madre Tierra y la salud de las personas. Ni qué decir de los países desarrollados, donde la explotación minera, la energía nuclear o la explotación del carbón amenazan sus ecosistemas y la salud de la gente, como es el caso de las comunidades del valle de Ohio que viven la devastación y el envenenamiento por esta industria. Estados Unidos, por ejemplo (con razón no quiere firmar el Protocolo de Kyoto), depende en un 49% de la salvaje explotación del carbón para su energía, uno de los sistemas más contaminantes y destructivos del medio ambiente y la salud.
Visibilizar la amenaza, identificar los escenarios y confiar en nuestras fuerzas
Así como están las cosas, sería quizá pertinente distinguir algunas estrategias de resistencia sabiendo que las negociaciones y los debates en Naciones Unidas son apenas uno de los escenarios de esta problemática global, el más desgastado y ahora cooptado por el interés transnacional y la ideología del desarrollismo, que se está convirtiendo peligrosamente en un lugar de palabras repetidas y vaciadas de contenido con altavoz. Una retórica difícil de asir y sobre todo de controlar desde la sociedad civil; sus resultados, cualquiera que fueran, serán pasibles de ser atrapados por el sistema de lucro.
Un otro escenario —mucho más relevante— es el de la economía, que nos lleva a considerar seriamente el poder de las corporaciones con sus negocios y sus reglas en todas partes, un terreno muy concreto de acción que debe recoger la experiencia de innumerables luchas exitosas en parar el poder corporativo y que está llevando a resistir la explotación minera, la mercantilización del agua, de la salud, de la vida; al mismo tiempo, este escenario incluye las economías no visibles que funcionan y dan vida a formas solidarias de organización social y que pocas veces son reivindicadas como caminos posibles para la restauración y resignificación de la economía y del tejido social.
Un tercer ámbito es el de los imaginarios, el de las subjetividades, la cultura y, por tanto, uno de los más importantes, porque acompañan los hábitos sociales y pueden ser engranajes de una vida o de consumo o de cuidado, de violencia o de solidaridad, de dominio y sumisión o de democracia y participación. En este terreno, la construcción de relaciones equitativas entre géneros, entre etnicidades, generaciones y otras diversas, podría contribuir sustancialmente a una relación más armónica con la naturaleza, o, al menos, preparar la subjetividad para ello.
Los intereses que están detrás de la economía verde no son algo etéreo; y no porque no se los explicite dejarán de existir en su esencia. La economía verde es el nuevo ropaje del poder corporativo, lleva su nombre inscrito con sangre de los pueblos en la frente, y es allí donde la resistencia al nuevo modelo será más eficaz. No en los foros ni declaraciones, no en el resultado de la negociación, ni en los discursos de resistencia abstracta, sino en la defensa de los territorios, del agua, de las semillas, de los servicios públicos, de la vida, de la economía solidaria, del reconocimiento al trabajo impago de las mujeres, en la resistencia a la minería extractivista e irresponsable, a las plantas nucleares, al lucro de las empresas con la energía y el agua, en defensa de los pueblos en el día a día.
La economía verde viene con nombre y apellido: se llama Poder Transnacional, y nos hemos mirado frente a frente: Los hemos frenado algunas veces, les hemos obligado a retirarse. La indignación y la conciencia sobre el daño que causan existen y son inmensas en el mundo. Es allí donde vamos a permanecer, pues nosotros y nosotras, que no queremos convertirnos en sofisticados profetas del desastre, nos otorgamos el derecho también a redefinir la sustentabilidad como la tarea de resistir el modelo creando las bases de la justicia, la equidad y la cultura del cuidado y la restauración, sentando bases éticas, principios de coherencia y ejemplos de consecuencia capaces de sembrar esperanza para nuestros hijos e hijas en el futuro. 

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"A la basura dos siglos de conquistas”



Entrevista al escritor uruguayo, Eduardo Galeano

BBC
“Este es un mundo violento y mentiroso pero no podemos perder la esperanza y
 el entusiasmo por cambiarlo”

El escritor uruguayo, historiador literario de su continente a través de obras como “Las venas abiertas de América Latina” y la trilogía “Memorias del Fuego”, habló con BBC Mundo sobre los últimos acontecimientos de América Latina y la crisis capitalista mundial.
Desde su mesa de siempre en el céntrico Café Brasilero, dejando tras el ventanal el frío del invierno austral, insiste en que “la grandeza humana está en las cosas chiquitas, que se hace cotidianamente, día a día, la que hacen los anónimos sin saber que la hacen”.
Por eso, alterna las respuestas con episodios de su último libro, “Los hijos de los días”, en el que agrupa 366 historias reales, una para cada día del año, que contienen más verdad que hablar de la prima de riesgo.
La crisis europea se está manejando por los líderes políticos desde un discurso de sacrificio de la población.
Es igual al discurso de los oficiales cuando mandan a los reclutas a morir, con menos olor a pólvora pero no menos violento.
Esto es un plan sistemático a nivel mundial para arrojar al tacho de la basura dos siglos de conquistas obreras, para que la humanidad retroceda en nombre de la recuperación nacional.
Este es un mundo organizado y especializado en el exterminio del prójimo.
Y luego vienen a condenar la violencia del pobre, la de los muertos de hambre; la otra se aplaude, merece condecoraciones.
¿Se está presentando la ‘austeridad’ como única salida?
¿De quiénes? Si los banqueros que produjeron este desastre fueron y siguen siendo los principales asaltantes de bancos y son recompensados con millones de euros que les pagan como indemnización…
Es un mundo muy mentiroso y muy violento. Lo de la austeridad es un viejo discurso en América Latina. Asistimos a una obra de teatro que fue estrenada acá y que ya conocemos.
Sabemos todo: las fórmulas, las recetas mágicas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial…
¿Considera que el empobrecimiento de la población es más violento?
Si la lucha contra el terrorismo fuera verdadera y no una coartada para otros fines, tendríamos que empapelar el mundo con carteles que dijeran ‘se buscan a los secuestradores de países, a los exterminadores de salarios, a los asesinos de empleo, a los traficantes del miedo’, que son los más peligrosos porque te condenan a la parálisis.
Este es un mundo que te doméstica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa.
Es alguien que te va a hacer daño y para eso hay que defenderse.
Así se justifica la industria militar, nombre poético de la industria criminal.
Eso es un ejemplo clarísimo de violencia.
Pasando a la política latinoamericana, México continúa en las calles protestando por los resultados oficiales de las elecciones…
La diferencia de votos no fue tan grande y quizás sea difícil de demostrar que hubo fraude.
Sin embargo, hay otro fraude más profundo, más fino y que es el más dañino a la democracia: el que cometen los políticos que desde el llano prometen todo lo contrario de lo que después hacen desde el poder. Así están actuando contra la fe en la democracia de nuevas generaciones.
Respecto a la destitución de Fernando Lugo en Paraguay, ¿se puede hablar de golpe de Estado si se ha basado en las leyes del país?
Por supuesto que el de Paraguay es lisa y llanamente un golpe de Estado.
Han golpeado el gobierno del ‘cura progre’ no por lo que hubiera hecho sino por lo que podía hacer.
No había hecho gran cosa pero como se proponía una reforma agraria en un país que tiene el grado de concentración de poder de la tierra más alto de toda América Latina, y en consecuencia la desigualdad más injusta, había tenido algunas actitudes de dignidad nacional contra algunas empresas internacionales todopoderosas como Monsantos y prohibido el ingreso de algunas semillas transgénicas…
Fue un golpe de Estado preventivo, por si acaso, no por lo que eres sino por lo que puedes llegar a hacer.
¿Le sorprende que sigan dándose estas situaciones?
El mundo actual es muy sorprendente.
La mayoría de los países europeos que parecía que estaban vacunados de los golpes de Estado son ahora gobiernos gobernados a manos de tecnócratas designados a dedo por Goldman & Sachs y otras grandes empresas financieras que no han sido votadas por nadie.
Hasta el lenguaje lo refleja: los países, que se supone que son soberanos e independientes, tienen que hacer bien sus deberes como si fueran niños con tendencia a la mala conducta y los maestros son los tecnócratas que vienen a tirarte de las orejas.