martes, 2 de febrero de 2016

Defensores del río Pilmaiken fueron hasta Noruega a plantear los daños que hidroeléctrica provocaría en territorio mapuche

Por Francisca Arriagada.
 
La búsqueda de materias primas, de recursos naturales, mano de obra barata, condiciones óptimas para avanzar por la senda del crecimiento económico y la competitividad en el mercado, son algunas de las razones que llevan a las empresas a intentar dañar territorios y afectar la vida de personas.
 
Tal es el caso de la central hidroeléctrica Osorno, el cual fue aprobado por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) el 3 de julio de 2009. El lugar afectado sería el río Pilmaiquén, justo en el límite de las regiones de Los Ríos y Los Lagos en Chile.
El proyecto consiste en la construcción de una central de “pasada” que generará 58,2 MW de potencia, del tipo pie de presa, con una generación de energía media anual aproximada de 349 GWh. Consta de 3 centrales en el mismo río: central Rucatayo, central Los Lagos y central Osorno.
La problemática radica en que hay varias comunidades mapuche-huilliche que habitan en el lugar y se ven significativamente aquejadas. Bombas lacrimógenas, vigilancia, helicópteros y represión, son algunas de las prácticas rutinarias en la zona.
La empresa que pretende intervenir el curso del río Pilmaiquén y destruir el espacio sagrado del Ngen Mapu Kintuante e instalar una represa es Statkraft, firma noruega caracterizada por ejecutar proyectos en su mayoría hidroeléctricos. Sus oficinas, están ubicadas en Oslo, Noruega.
A partir de junio de 2004, la empresa SN Power Chile pasó a llamarse Statkraft Chile. El cambio fue por las ganas de expandir el negocio a regiones como América Latina y realizar una inversión a largo plazo con proyecciones de crecimiento económico.
En nuestro país, su principal activo es Tinguririca Energía, un joint venture en el que comparte la propiedad con Pacific Hydro, con un 50% cada una. Estas poseen dos centrales hidroeléctricas de pasada, La Higuera y La Confluencia, en el valle del río Tinguiririca, Región de O’Higgins. Ambas generan más de 310 MW de energía.


¡Pilmaken que viva!
Los trece grados bajo cero en Oslo, Noruega, no fueron impedimento para que cerca de treinta defensores chilenos y noruegos realizaran una funa en las oficinas de Statkraft. La protesta pacífica fue para demostrar el rechazo y repudio ante la intervención que el grupo económico desea hacer al intervenir el río e instalar una represa.
Con pancartas y cantos en contra del proyecto genocida, manifestantes se dirigieron a las oficinas de la empresa, donde entregaron una carta escrita por los defensores de la Resistencia del Pilmaiken.
“Statkraft está empeñada en destruir el territorio mapuche geográfica y espiritualmente, se empeñan en hacer esta represa en el territorio y las comunidades se oponen. La intervención en el río significa intervenir sobre los ancestros mapuche que van por esas aguas. Significa también que las familias deben abandonar el territorio de toda una vida”, dijo una de las manifestantes a los empresarios noruegos.
Los representantes de la empresa se mostraron abiertos al dialogo expresando preocupación. Es de esperar que todas las instancias internacionales den buenos resultados, ya que al menos en Chile, el Estado responde con cárcel, represión y muerte.


El Ciudadano