miércoles, 3 de agosto de 2016

Ozono y viento enfrían la Península Antártica enmascarando temporalmente el cambio climático

La estabilización del agujero de ozono, junto con la variabilidad natural del clima, fueron significativos a la hora de conseguir esos cambios y, en conjunto, estas influencias han hecho que la península entre en una fase de enfriamiento temporal.

El rápido calentamiento de la Península Antártica, que se produjo a partir de principios de la década de los años 1950 a finales de 1990, se ha detenido. La estabilización del agujero de ozono, junto con la variabilidad natural del clima, fueron significativos a la hora de conseguir esos cambios y, en conjunto, estas influencias han hecho que la península entre en una fase de enfriamiento temporal. 
 
Las temperaturas se mantienen superiores a las medidas durante la mitad del siglo XX y el retroceso de los glaciares todavía está produciéndose. Sin embargo, los científicos predicen que si las concentraciones de gases de efecto invernadero continúan aumentando al ritmo actual, las temperaturas aumentarán en toda la Península Antártica por varios grados centígrados para finales de este siglo. Investigadores del 'British Antarctic Survey' (BAS), de Reino Unido, describen en un artículo publiado en 'Nature' cómo el agujero de ozono y los patrones cambiantes del viento han impulsado una fase de enfriamiento regional que enmascara temporalmente la influencia del calentamiento de los gases de efecto invernadero. 
El autor principal, el profesor John Turner, del 'British Antarctic Survey', dice: "La Península Antártica es uno de los lugares más difíciles en la Tierra en el que identificar las causas de los cambios de temperatura década a década. El sistema climático de la Península Antártica muestra grandes variaciones naturales, las cuales pueden abrumar las señales del calentamiento global inducido por el hombre. En los últimos años, ha habido un esfuerzo internacional de investigación para explicar lo que está pasando en la región y comprender las implicaciones para el medio ambiente antártico y el futuro aumento del nivel del mar". "Nuestro estudio pone de manifiesto la complejidad y dificultad de atribuir un efecto a una causa. El agujero de ozono, el hielo marino y los vientos del oeste han sido importantes influyendo en el cambio climático regional en los últimos años. Incluso en un mundo en calentamiento general, durante el próximo par de décadas, las temperaturas en esta región pueden ir hacia arriba o hacia abajo, pero nuestros modelos predicen que en el largo plazo los gases de efecto invernadero conducirán a un aumento de las temperaturas a finales del siglo XXI", detalla. 
Para este estudio, se analizó una amplia gama de datos sobre el clima, incluidos la circulación de los campos atmosféricos, los registros del hielo marino, las temperaturas de la superficie del océano y las observaciones meteorológicas de seis estaciones de investigación de la Península Antártica con registros casi continuos que se extiende de nuevo a la década de 1950. 
UN AUMENTO DE 0,5 º C POR DÉCADA EN EL SIGLO XX
Durante el siglo XX, las temperaturas de la Península Antártica se incrementaron hasta en 0,5 º C por década, lo que ayudó a desencadenar el colapso dramático de las plataformas de hielo y provocó la retirada de muchos glaciares. Aunque hubo una disminución en la extensión del hielo marino alrededor de la Península Antártica hacia el final del siglo pasado, ha ido en aumento en los últimos años, particularmente en el noreste de la región. Los fríos vientos del este observados en el siglo XXI han tenido un mayor impacto en la región debido a que el hielo del mar ha impedido que el calor del océano entre en la atmósfera. Para establecer sus observaciones en un contexto de más largo plazo, el equipo de investigación analizó una reconstrucción del clima de 2.000 años utilizando las señales químicas en los núcleos de hielo. Como se informó anteriormente, el análisis sugiere que el calentamiento de la Península durante todo el siglo XX era inusual, pero no sin precedentes en el contexto de los últimos 2.000 años. 
La reconstrucción muestra un calentamiento a partir de la década de 1920, lo cual es consistente con las tendencias de calentamiento registradas por las estaciones meteorológicas. Los registros de los núcleos de hielo revelan también los periodos de calentamiento y enfriamiento en los últimos siglos que fueron comparables a los observados en el registro post 1950. Esto pone de relieve la gran variabilidad natural de las temperaturas en esta región de la Antártida que ha influido en los cambios climáticos más recientes. "Las observaciones meteorológicas de las estaciones de investigación de la Península Antártica sólo se refieren a los últimos 60 años más o menos. Si queremos tener una mejor idea de la tendencia a largo plazo necesitamos mirar hacia atrás en el tiempo. El registro de núcleos de hielo nos ayuda a ver cómo el clima evoluciona en el largo plazo. 
También podemos observar los niveles de dióxido de carbono y otras sustancias químicas que se encontraban en la atmósfera y compararlas con las observaciones de hoy", subraya el doctor Robert Mulvaney, destacado investigador de núcleos de hielo en el 'British Antarctic Survey'. 
En el último mes, los niveles del gas de efecto invernadero dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera sobre la Antártida se elevaron más allá de las 400 partes por millón, lo que contrasta con el nivel preindustrial de 280 partes por millón registrado en los núcleos de hielo de la Antártida. Simulaciones de modelos climáticos predicen que si las concentraciones de gases de efecto invernadero continúan aumentando a tasas actualmente proyectadas, su efecto de calentamiento dominará sobre la variabilidad natural (y el efecto de enfriamiento asociado con la recuperación de los niveles de ozono) y habrá un calentamiento de varios grados en toda la región a fines de este siglo. ep

Fuente: medio ambiente - Imagen: ‪www.nuestromar.org‬