sábado, 3 de septiembre de 2016

 “Para tener plena salud, nosotras queremos hacer la diferencia”: una voz desde los bosques de Brasil

Francisca María tiene 36 años, madre de 3 hijos, casada hace 17 años. Ella también es lideresa de la comunidad de São Raimundo. San Raimundo queda en la región de Baixo Parnaíba, en el estado de Maranhão, Brasil. Al ser una región de tierras fértiles y mucha agua, esta sufre de ataques constantes por parte del agronegocio de la soja y del eucalipto, el último representado por la empresa “Suzano Papel e Celulose”, una de las mayores productoras de celulosa y papel de Brasil. Suzano ya logró apropiarse de varios territorios de las comunidades tradicionales en la región. Pero en medio de los avances de los monocultivos, la comunidad de San Raimundo resiste hasta el día de hoy. Conversamos con Francisca sobre lo que significa la salud para esta comunidad que ha logrado mantener su territorio y el bosque de cerrado (sabana tropical de Brasil), sobre como el eucaliptus y el agronegocio vienen afectando esto y sobre el rol que las mujeres ejercen en el liderazgo de la comunidad.
 
¿Podrías contarnos cuáles son los elementos importantes que garantizan la salud de la comunidad, entendiendo la salud de una manera amplia, holística?
Aquí en San Raimundo, creo yo, tenemos de todo un poco para garantizar una salud de calidad para la comunidad. Una de las principales cosas que nosotras no tenemos aquí es el eucalipto y tenemos bien claro que eso no trae salud. Por lo tanto, salud es tener un bosque preservado, tener los animales, salud es tener agua de buena calidad, salud es poder mirar y ver la belleza natural que tenemos, eso es salud para nosotras. Salud es una reserva permanente a la orilla del rio, bien verde, bien preservada por la comunidad. Entonces todo eso para nosotras es salud. Salud es nuestro cerrado verde, nuestro cerrado florecido de pequi, de bacuri (frutas típicas del cerrado en esa región de Brasil), de plantas medicinales. Salud es tener un grupo de mujeres en el liderazgo, al frente, porque ellas tienen una visión diferente de algunos hombres, ellas intentan encontrar una mejor forma de trabajar con otras mujeres, de convencerlas, de forma cariñosa. Entonces, todo eso es lo que representa salud para nosotras.
¿Y qué ocurre aquí en la región que amenaza la salud de la comunidad?

Una de las principales cosas que ocurre en nuestra región es la presencia del eucalipto. Para su cultivo se trae un tipo de producto que contamina el aire. En los últimos tiempos, en algunas comunidades de nuestra región, nos dimos cuenta que aparecieron niños con fiebre, gripe, virosis, diarrea; gente y animales que morían. Entonces con el tiempo, comenzamos a ver que todo esto vino con la contaminación del agronegocio, de esos empresarios que traen el agronegocio para acá, para nuestra comunidad, debido al inmenso avance del eucalipto.
¿Cuál es el daño que el eucalipto hace específicamente sobre las mujeres? ¿Identificas impactos que solo afectan a las mujeres?
Para nosotras, si existiera la presencia del eucalipto en la comunidad, afectaría  principalmente a las mujeres. ¿Por qué? Porque tenemos un proyecto de plantación de bacuri (fruta típica del cerrado), donde retiramos un poco del sustento de la comunidad del propio bacuri entre diciembre y marzo. Nos afectaría mucho porque los hombres van para los cultivos y cuando están allá haciendo esa parte, las mujeres están en el cerrado. Cuando no tienen dinero para comprar, las mujeres en apenas 30 minutos van al cerrado y cosechan el bucuri, luego sacan la pulpa de la fruta y van al mercado y consiguen comprar pescado y carne; de esta forma logran alimentar a sus hijos. Entonces con el avance del eucalipto la comunidad no tendría de donde retirar su sustento, entorpecería mucho el trabajo y la comunidad enfermaría y, por otro lado, la mujer se enfermaría sin saber qué hacer.
¿Qué le dirías a una comunidad que intenta curarse de esa “enfermedad” que se llama eucalipto?
Yo les diría que mantuvieran la posición que San Raimundo mantiene hasta hoy: de resistencia, de unión, de búsqueda de aliados, de búsqueda de socios. El paso principal es la unión y el no aceptar de ninguna forma las plantaciones de eucalipto en sus comunidades. Lograr hacer lo que San Raimundo hizo. Al principio, cuando el eucalipto quiso instalarse, San Raimundo se reunió. Éramos doscientas personas de la comunidad: jóvenes, adultos, niños, embarazadas y logramos imponernos para no aceptar. Acordamos no aceptar de ninguna forma las plantaciones de eucalipto y San Raimundo hoy continúa siendo un ejemplo entre todas las comunidades en el municipio de Urbano Santos. San Raimundo continúa siendo el ejemplo de resistencia y nuestra posición es resistir y decirle no al eucalipto.
En esta comunidad que resistió el avance de la soja y del eucalipto, ¿cuál fue la diferencia de que existan mujeres en el liderazgo de la comunidad?
Aquí en San Raimundo las mujeres hacen la diferencia porque en las acciones ellas siempre están al frente. Como mujer en el liderazgo, estoy ya hace 8 años al frente y ahora hay otra mujer que nos acompaña. Nosotras tenemos una forma diferente de trabajar a los hombres, formas diferentes de incentivos, de coraje, como mujeres, como madres. No es fácil pero nosotras queremos vencer. Los hombres a veces no tienen aquel coraje que la mujer tiene, aquella voluntad, entonces las mujeres toman el frente y llevan la lucha adelante e incentivan a otras. Porque lo que vemos es que los hombres se sienten cansados y nosotras no. Hemos intentado transmitir ese incentivo a nuestras compañeras. Tenemos compañeras valientes, inclusive yo tengo un grupo de 8 mujeres que juntas tenemos un pequeño cultivo allí, cultivo de frijoles negros, tenemos el riego que será instalado. Venimos de un debate al cual invitamos a algunos hombres y no quisieron participar, por eso nosotras llevamos este tema adelante y está funcionando. Por lo tanto, nosotras somos fuertes.

Fuente: Boletin de Agosto del WRM