martes, 7 de marzo de 2017

La paradoja suiza del reciclaje


“Suiza ha sido proclamada como una de las naciones que más se preocupa por el reciclaje. Por otra parte, la fiebre de consumo de los suizos es proverbial, colocándolos en la cima en cuanto a producir desperdicios ¿Cómo se explica esta paradoja? 
 
Según datos de la OCDE Suiza es uno de los países con mayores tasas generales de reciclaje y compostado del mundo, ya que se deshace de su basura de la forma correcta en un 51 %. Alemania sigue liderando la lista con un 65 %, junto a otros países europeos y a Corea del Sur La contrapartida es que el país es uno de los que más consume. Son el número uno comiendo chocolates y quesos, están entre los mayores bebedores del mundo y gracias a su alto nivel de vida (sus ingresos per cápita superan los 4.800 euros mensuales, según el Banco Mundial), no suelen privarse de nada a la hora de comprar. ¿Cómo lo hacen? 

Los suizos tienen un gran sentido de la responsabilidad, según explica un estudio realizado por la Universidad de Lausana, lo que sumado a un sistema muy estricto en cuanto a cómo y qué reciclar, podrían dar una explicación de cómo pueden consumir y al mismo tiempo reciclar correctamente. Las cifras oficiales presentadas por Suiza demuestran que sus habitantes son capaces de reciclar el 90 % de las latas de estaño y aluminio y una cifra algo mayor (92 %) de los envases de vidrio, que es gratuito, para que éstos no sean parte de sus propios desechos. 
En cuanto a los cartones y papeles, en las ciudades suizas suele haber un día determinado para deshacerse gratis de los mismos, que los habitantes respetan escrupulosamente, colocando en los puntos de recogida los paquetes convenientemente atados, según instrucciones que todos conocen y cumplen. En cuanto a cómo reciclar los desechos orgánicos, existen bolsas específicas para ello que deben ser adquiridas por los suizos, que de esta forma están pagando por reciclar y compensando de algún modo su exceso de consumismo. 
En varias ciudades las tasas de reciclaje están controladas por tarjetas magnéticas. Cada ciudadano registra la cantidad de residuos que está depositando, ya que éstos se pesan al colocarlos en el contenedor. Este sistema asegura la imparcialidad en cuanto a las tarifas, ya que a fin de mes se contabiliza lo reciclado mediante la tarjeta y se paga exactamente por lo que cada uno se preocupó de reciclar. También es un excelente método para medir el grado de compromiso de la ciudadanía con el reciclaje y para controlar las cifras reales de lo que se recibe. ¿Qué hacen con la basura? La mayoría de la basura suiza es incinerada y las estaciones de reciclaje permiten la eliminación separada de aluminio, vidrio, botellas de plástico y papel, así como artículos para el hogar, productos electrónicos y baterías. En cuanto a los desechos orgánicos, en general cada ciudad tiene su propia planta de compostaje, donde los habitantes pueden solicitar abono para sus jardines y huertos, producto de lo que ellos mismos consumieron y pagaron para reciclar. Según datos de la OCDE Suiza es uno de los países con mayores tasas generales de reciclaje y compostado del mundo, ya que se deshace de su basura de la forma correcta en un 51%. Alemania sigue liderando la lista con un 65%, junto a otros países europeos y a Corea del Sur La contrapartida es que el país es uno de los que más consume. Son el número uno comiendo chocolates y quesos, están entre los mayores bebedores del mundo y gracias a su alto nivel de vida (sus ingresos per cápita superan los 4.800 euros mensuales, según el Banco Mundial), no suelen privarse de nada a la hora de comprar. ¿Cómo lo hacen? Los suizos tienen un gran sentido de la responsabilidad, según explica un estudio realizado por la Universidad de Lausana, lo que sumado a un sistema muy estricto en cuanto a cómo y qué reciclar, podrían dar una explicación de cómo pueden consumir y al mismo tiempo reciclar correctamente. Las cifras oficiales presentadas por Suiza demuestran que sus habitantes son capaces de reciclar el 90% de las latas de estaño y aluminio y una cifra algo mayor (92%) de los envases de vidrio, que es gratuito, para que éstos no sean parte de sus propios desechos. 
En cuanto a los cartones y papeles, en las ciudades suizas suele haber un día determinado para deshacerse gratis de los mismos, que los habitantes respetan escrupulosamente, colocando en los puntos de recogida los paquetes convenientemente atados, según instrucciones que todos conocen y cumplen. En cuanto a cómo reciclar los desechos orgánicos, existen bolsas específicas para ello que deben ser adquiridas por los suizos, que de esta forma están pagando por reciclar y compensando de algún modo su exceso de consumismo. En varias ciudades las tasas de reciclaje están controladas por tarjetas magnéticas. Cada ciudadano registra la cantidad de residuos que está depositando, ya que éstos se pesan al colocarlos en el contenedor. Este sistema asegura la imparcialidad en cuanto a las tarifas, ya que a fin de mes se contabiliza lo reciclado mediante la tarjeta y se paga exactamente por lo que cada uno se preocupó de reciclar. También es un excelente método para medir el grado de compromiso de la ciudadanía con el reciclaje y para controlar las cifras reales de lo que se recibe. ¿Qué hacen con la basura? La mayoría de la basura suiza es incinerada y las estaciones de reciclaje permiten la eliminación separada de aluminio, vidrio, botellas de plástico y papel, así como artículos para el hogar, productos electrónicos y baterías. En cuanto a los desechos orgánicos, en general cada ciudad tiene su propia planta de compostaje, donde los habitantes pueden solicitar abono para sus jardines y huertos, producto de lo que ellos mismos consumieron y pagaron para reciclar.

Fuente: Reciclaje de Residuos