El 11 de junio y el fin del sueño de las democracias digitales: ¿Se verificará, en ese día, la muerte de internet tal como la conocemos?

Hace algunos meses comentamos distintas contingencias relacionadas con la revocación de las reglas de neutralidad de red adoptadas por la Federal Communications Commission (FCC) durante la administración Obama y comenzadas a desmontar bajo la presidencia Trump, de la mano del abogado y ex lobbista de empresas de telecomunicaciones Ajit Pai. También reseñamos que esa nueva decisión de la actual FCC había recibido cuestionamientos, por los cuales estaba siendo llevada a revisión ante los tribunales federales de Estados Unidos y puesta en tratamiento en el Senado. En las últimas semanas se produjeron novedades en el avance de la iniciativa. Se aproxima un desenlace que, aunque resulta complejo, difícil de entender y lejano, tendrá consecuencias directas e inmediatas en la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

Por Damian Loreti

Muerte a plazo fijo
El pasado 2 de mayo, la Office of Management and Budget (OMB) del gobierno estadounidense aprobó y dio número de publicación a la regla de la FCC a pesar de los rechazos de actores políticos e infinidad de organizaciones sociales y de defensa de derechos civiles. Esto implica que la decisión tomará vigencia el 11 de junio próximo, jornada denominada por algunos como el día de la muerte de internet tal como la conocemos.
Las nuevas directrices, que se dieron a conocer en diciembre de 2017 con el título Restaurando el orden en la libertad de internet, habilitan lo que hasta ahora estuvo vedado: los proveedores de servicios de internet, tanto en la capa de conexión como en la provisión de contenidos, podrán tomar medidas técnicas y/o de políticas de uso destinadas a bloquear, dificultar, deteriorar o discriminar por pago u otras razones, a favor o en contra, la circulación de todo lo que transita por la red.
Dos semanas después de la publicación por la OMB, todos los senadores del partido demócrata más tres republicanos (Susan Collins de Maine, Lisa Murkowski de Alaska y John Kennedy of Louisiana) alcanzaron una votación de 52 a 47 para dar vuelta la decisión de la FCC. Para poder llevarlo a votación invocaron ciertas reglas específicas de revisión de normas por parte del Congreso. Pero este no es el fin de la batalla en el frente parlamentario, en la medida en que la mayoría republicana de la Cámara de Representantes se presume muy difícil de doblegar. El trámite iniciado para la revisión podría quedar sin efecto.
Se suma a este cuadro el debate judicial aún no muy visible iniciado por varios estados contra la resolución de la FCC, una estrategia de la cual también tuvieron noticia temprana los pasajeros del Cohete (https://www.elcohetealaluna.com/estados-alterados/). Como explicamos en aquella columna, 21 estados de la Unión se rebelaron ante la disposición tomada por la autoridad federal en una demanda de protección presentada el 16 de enero en Washington. Para los estados, la orden de la FCC es “arbitraria, caprichosa” y “constituye un abuso de discrecionalidad”. Además consideran que es “violatoria del derecho federal”. La presentación exige que la nueva normativa sea dejada sin efecto desde el día mismo de su publicación en el Boletín Oficial e incluye un requerimiento de consulta pública abierta.
También, para el mes de marzo, una docena de organizaciones ya habían planteado sus demandas en juicio, ampliando el listado que habíamos compartido con los pasajeros del Cohete

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/el-11-de-junio-y-el-fin-del-sueno-de-las-democracias-digitales/

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El gobierno de Internet
Si bien uno intenta descreer o poner en cuestión las teorías conspirativas que abordan las relaciones de dominación desde una sola arista y de manera totalizadora, en este caso todas las piezas encajan. El escándalo que une a la red social Facebook con la firma británica Cambridge Analytica evidenció con un caso concreto como actúa el desarrollo y la articulación de los saberes relacionados al poder neoliberal, en este caso la neurociencia (para abordar los incentivos motivacionales que depara el uso de las redes sociales), la psicopolítica (para la elaboración de modos de sometimiento menos invasivos y menos detectables o smart según el filósofo Byung-Chul Han autor del libro “Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”) y, por último, la comunicación.

Por Juan Pablo Darioli


Los resultados en los casos revelados son innegables: por un lado, más de 17 millones de británicos tomaron la decisión de abandonar la Unión Europea y por el otro casi 63 millones de norteamericanos llevaron a Donald Trump a la presidencia.
No hay mayor novedad en la utilización de estrategias de segmentación, análisis e intento de influenciar los comportamientos electorales ya que desde mediados del siglo pasado son corrientes las investigaciones en este sentido. Los más notorio es el nivel de fidelidad, refinamiento y alcance que les otorga a estos estudios el funcionamiento de las nuevas tecnologías, en general, y más particularmente las apps sociales, las cuales aportan una verdadera cartografía sobre los usos y consumos de cada persona en disputas político-electorales muy cerradas. La cuenta de Facebook la tenemos relacionada a un mail, el WhatsApp a un número de celular y las aplicaciones de Google nos piden acceso constante al GPS para saber todo el tiempo dónde estamos. Entrecruzar con altos grados de certeza esa información tiene un valor trascendental y puesta en manos de una empresa analista de datos a gran escala produce resultados intervencionistas poco deseables.
En el ámbito de la comunicación debemos pensar en la implicancia de estos hechos: cómo intervienen ciertos actores en el ecosistema comunicacional para lograr ventajas en el flujo informativo y evaluar la incidencia de estas prácticas en el funcionamiento de las tecnologías digitales, que apela inherentemente a la utilización de estos datos tanto en su programación como en su esquema de negocios. Vemos que el tema es más complejo que un error de seguridad de Facebook y no se soluciona con un simple pedido de disculpas de Mark Zuckerberg en el Congreso de los EE.UU.
El problema es de matriz y el dilema, ético.
Si bien es importante el problema de las fakenews y es indispensable una discusión sobre la dimensión social y cultural de los algoritmos, nos encontramos ante una necesidad mayor, que es la de reclamar la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Fuente: Pagina12 - Juan Pablo Darioli: Licenciado en Periodismo (UNR). - Imagen: Imagen: Daniel Paz

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