La Apatia del "Clictivismo" (y del slacktivismo)



“Sedante social para algunos, revulsivo virtual para otros, las movilizaciones en internet suscitan todo tipo de críticas. La falta de seguridad en la identificación del usuario no impide que miles de personas, sobretodo jóvenes, las utilicen para impulsar sus reivindicaciones” 

Las redes sociales han logrado en la última década darle voz a los que antes no la tenían. Gracias a Twitter, Facebook, YouTube, Instagram y muchas más plataformas de publicación en línea, cualquier persona con acceso a internet puede compartir sus ideas y puntos de vista con literalemente todo el planeta de manera instantánea. Las nuevas “Tribus” se basan en el concepto de que los grupos de personas afines ya no están limitadas por la geografía para conocerse, estar en contacto, compartir opiniones u organizarse.
La web se ha vuelto rápidamente una plaza pública donde las ideas fluyen libremente y donde la discusión en general es propositiva en todos los ámbitos del conocimiento humano, desde ciencia y tecnología hasta arte y política. Casos como la llamada “Primavera árabe” demuestran que si es posible que la gente de un país puede organizarse por medio de redes sociales para derrocar un gobierno inneficiente. Poco a poco nos damos cuenta de que lo hacemos en digital tiene repercusiones en el mundo físico.
Como contraparte de todo esto surge el llamado “Clictivismo“, una reinterpretación del activismo pero con lógica consumerista y mercadológica donde el llamado a la acción se limita dar “me gusta” o “retweet” a una causa publicada en la web. El término “clictivismo (clicktivism)” fue acuñado por Micah White en 2010 como una derivación de “slacktivism“. El clictivismo busca promover el mensaje de una causa (como el cese de las corridas de toros, por ejemplo) por medio del respaldo de los usuarios en una red social, pero solo eso. Los clictivistas solo comparten, apoyan o comentan el mensaje de lo causa pero ahi termina la cosa.
El clictivismo da a las personas la misma satisfacción y empoderamiento moral que haber participado activamente en una causa pero con mucho menos esfuerzo y trabajo. Firmar una petición en un sitio web es mucho más sencillo y menos comprometedor que enviar apoyos o asistir a una manifestación o marcha, y su impacto también es mucho menor en todos los sentidos.
El “éxito” de una campaña clictivista se mide por la cantidad de personas que vieron o promovieron el mensaje, porque busca simplemente comunicar e informar a la sociedad pero no puede ir más lejos. El clictivismo produce un impacto terrible en la sociedad porque hace creer a la gente que dar me gusta, tweetear o compartir algo realmente ayuda a alguien, cuando en realidad solo produce ruido en lugar de acción.
Un caso de clictivismo famoso fue la campaña Kony 2012” de la fundación Invisible Children, en la que por medio de un video promovían la captura del guerrillero africano Joseph Kony a quien acusan, entre otras cosas, de secuestrar niños y entrenarlos para ser soldados desde pequeños. Aunque la causa es loable, muchos acusan a la fundación de utilizar su influencia para vender brazaletes y playeras con el pretexto de que ese dinero será utilizado para ayudar a los niños en África, algo de lo que nunca rindieron cuentas de manera clara, mientras Kony sigue libre. Para la gente que donó dinero a la fundación el proceso de apoyo se acaba cuando compran su kit de ayuda y se quedan satisfechos de que han “ayudado” a que el mundo sea un lugar mejor, y hasta tienen la playera para demostrarlo (!)
Por su parte el “Slacktivismo” es un neologismo de dos palabras en ingles: “slack“, que significa “holgazán”, y “activism“, que se traduce como “activismo”. La palabra se ha creado para describir el acto de mostrar apoyo a una causa en redes sociales, pero que no suele tener ninguna repercusión real, más allá de ser beneficioso para el ego de la persona que está participando. El acto requiere un esfuerzo mínimo, y por eso es que la primera parte del término lleva la palabra “holgazán”.
Los mejores ejemplos de slacktivismo son firmar peticiones en línea, unirse a una comunidad creada por una organización pero no contribuir de ninguna manera en ella, compartir mensajes sobre una causa en redes sociales, o cambiar el avatar por alguno que apoye cierta idea.
Aunque parece que el “clictivismo” aprovecha de mejor manera el uso de las redes sociales, también ha sido criticado porque parece ser un fenómeno que se parece demasiado a las campañas de publicidad, donde se toman estadísticas de cuántos clics han habido.


¿Activismo o consumerismo? Hoy le puedes pagar a otros para que arreglen el mundo por tí.
Internet, la Web y las redes sociales tienen el potencial para cambiar al mundo, pero solo si tomamos acción en el mundo real. Dar clics en un sitio web no tiene un impacto positivo y nos aleja y desensibiliza de la realidad en la que vivimos. Si van a regalarle su atención a alguna causa háganlo de una manera firme y comprometida, no como turistas. 
https://thebookoffate.wordpress.com/tag/clictivismo/

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