Los primeros cinco meses de 2020 baten récord de calor y sequía en Chile

‘No ha habido ningún año que haya sido al mismo tiempo tan seco y tan caluroso en lo que va de enero a mayo desde que se llevan registros en el país’. Así lo asegura Raúl Cordero, físico atmosférico de la Universidad de Santiago, a partir del análisis de la estadística que lleva la Dirección Meteorológica de Chile y datos de temperatura de la NASA.
 
‘En temperatura hay un empate estadístico con 2015, pero además es el más seco en los últimos 56 años’, confirma Cordero. En Santiago, por ejemplo, ya es peor que el año pasado, uno año calificado de extremadamente seco. En 2019, a la fecha había llovido 7,4 mm y ahora han sido apenas algo más de 6 mm.
Así, el déficit de lluvia a la fecha llega a 90% en la Región Metropolitana.
En lo que va corrido del año, solo ha habido tres días con precipitaciones en la capital. Este número es extraordinariamente bajo, dice Cordero. Desde 1950, solo ha habido seis años en que se registraron menos de cinco días de lluvia entre enero y mayo: 1960, 1968, 1969, 2006, 2018 y 2020.
Hasta el año 2010, las precipitaciones acumuladas en Santiago superaban a fines de mayo los 50 milímetros. Incluso durante la última década, que ha estado marcada por la intensa sequía, las precipitaciones acumuladas en Santiago hasta fines de mayo generalmente superaban ese mínimo.
Pero no es solo un problema de la capital. En La Serena la falta de lluvia alcanza al 92%, en Valparaíso al 90% y en Curicó al 80%. En Chillán este año la sequía ya es del 70%, en Concepción de 46%, en Temuco del 56% y en Valdivia del 35%.
Según los datos de la investigación de Cordero, desde enero a mayo, solo desde Puerto Montt al sur la merma en las lluvias no es mayor que el 20% en promedio.
Por otro lado, desde La Serena al norte hasta ahora hay un superávit mucho mayor que el 50%, algo que Cordero dice que en términos estadísticos no tiene mayor relevancia, ya que como el registro allí es casi nulo, cualquier precipitación, por pequeña que sea, dispara los valores.
Es así como, en los primeros cinco meses del año, en Arica hay un superávit de 700%, aunque apenas han llovido 6 mm, mientras que en Iquique es del 150%.
El otoño más seco del que se tenga registro en Chile fue el de 1964, en el que a fines de mayo prácticamente no se habían registrado precipitaciones. Pero posteriormente las lluvias se concentraron entre junio y julio. ‘Ojalá que este año ocurriese lo mismo’, dice Cordero.
Pero también se puede repetir el escenario del año pasado, en que el otoño fue seco, igual que el invierno.
Si se considera todo el año, los que tienen récord en cuanto a baja de precipitaciones en el país han sido 1968, 1998 y 2019. El detalle es que en los dos primeros los otoños no fueron tan secos como el actual.
Altas temperaturas
La temperatura promedio también se ha disparado este año por sobre lo habitual, indica Cordero.
Las anomalías son particularmente agudas en las zonas centro y centro-sur. Allí, las temperaturas han superado los 2 ºC sobre los valores típicos a la misma fecha (ver mapa).
En Santiago, por ejemplo, detalla que en lo que va corrido del año se ha registrado un récord de 110 días con temperaturas máximas superiores a los 26 ºC.
Este récord es significativamente mayor que los 104 días con temperaturas superiores a los 26 ºC registrados en la capital hasta fines de mayo en los años 2015 y 2009. Y a eso hay que sumarle que, hasta los años ochenta, los días con temperaturas superiores a los 26 ºC entre enero y mayo no subían de ochenta.
El verano próximo también podría ser seco, advierte Cordero. ‘Hay 50% de probabilidades de que en el segundo semestre de este año se desarrolle La Niña. Si se desarrolla, deberíamos tener una primavera-verano menos cálida, lo que significa que habrá menos incendios forestales, pero también significará menos lluvias’.
Sin embargo, Cordero reconoce que cada vez es más difícil hacer pronósticos de mediano plazo, porque las precipitaciones en la zona central de Chile no están respondiendo como antes al Niño o la Niña.
‘Hasta más o menos 2010, se daba por hecho que si venía El Niño, sería un año lluvioso, y si tocaba La Niña, el año sería seco. Pero el 2016 y el año pasado nos tocó El Niño y las precipitaciones fueron nulas’.
A su juicio, ese es un problema del cambio climático, que vuelve las predicciones menos certeras y aumenta la incertidumbre.

Fuente: Fuente El Mercurio - Publicado en: ecosistemas - Imagenes: Portal del Campo - 24Horas.cl - Chile desarrollo sustentable

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