El pingüino emperador y el lobo marino antártico pasan a estar «en peligro» de extinción debido al cambio climático.

La Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, considerada el barómetro de la salud de nuestro planeta, revela un panorama desolador para la fauna salvaje de la Antártida. Tanto el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) como el lobo marino antártico (Arctocephalus gazella) han pasado a ser clasificados como «en peligro» debido a los profundos estragos del cambio climático. Además, la evaluación constata que el elefante marino del sur (Mirounga leonina) entra en la categoría de «vulnerable» como consecuencia de la propagación letal de enfermedades virales.

Eduardo Robaina

El pingüino emperador, que anteriormente se consideraba una especie «casi amenazada», ha entrado oficialmente en la lista de especies «en peligro». Las proyecciones elaboradas por los científicos indican que su población se reducirá a la mitad para la década de 2080. Entre 2009 y 2018, las imágenes satelitales ya han confirmado la pérdida de aproximadamente un 10% de la población, lo que equivale a la desaparición de más de 20.000 individuos adultos en menos de una década.

La causa principal de este colapso es el deshielo prematuro y la pérdida de hielo marino fijo, un hábitat vital que ha alcanzado mínimos históricos desde 2016. Estos pingüinos dependen estrechamente del hielo adherido a la costa, al lecho marino o a icebergs anclados, para criar a sus polluelos y durante su época de muda, momento en el que pierden temporalmente su impermeabilidad. Si este frágil suelo de hielo se rompe demasiado pronto, colonias enteras de crías pueden morir ahogadas o de frío antes de haber aprendido a nadar.

Pingüinos emperador. Philip Trathan.

Philip Trathan, miembro del Grupo de Especialistas en Pingüinos de la UICN, destaca que “el deshielo primaveral temprano ya está afectando a las colonias alrededor de la Antártida”. Trathan subraya que los pingüinos emperadores «son una especie centinela que nos habla de nuestro mundo cambiante y de lo bien que estamos controlando las emisiones de gases de efecto invernadero».
Por su parte, el lobo marino antártico ha sufrido un declive dramático, pasando directamente de «preocupación menor» a «en peligro». Su población ha experimentado un desplome de más del 50%, pasando de unos 2.187.000 ejemplares maduros estimados en 1999 a apenas 944.000 en el año 2025.
Este descenso continuo es consecuencia directa del calentamiento global. El aumento sostenido de la temperatura de los océanos y la enorme reducción del hielo marino están obligando al krill –pequeño crustáceo que es la principal fuente de alimento de estos lobos marinos– a migrar hacia profundidades oceánicas mayores en busca de aguas más frías.
La escasez de alimento ha provocado una drástica caída en la tasa de supervivencia de las crías durante su primer año de vida en lugares clave como Georgia del Sur, lo que se traduce en una población reproductora cada vez más envejecida. A esta falta de recursos se suman otras posibles amenazas latentes, como la depredación por parte de orcas y focas leopardo, así como la creciente competencia con las poblaciones de ballenas barbadas que se están recuperando y también se alimentan de krill.

Elefante marino del sur. Kit M. Kovacs & Christian Lydersen – Norwegian Polar Institute.

La influenza aviar diezma a los elefantes marinos
La salud de los mamíferos marinos antárticos enfrenta un nuevo e inesperado desafío biológico. El elefante marino del sur (Mirounga leonina) ha empeorado su estatus, pasando de «preocupación menor» a «vulnerable». En este caso, el responsable directo es el letal brote de Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP).
Desde 2020, se ha documentado un aumento significativo en la prevalencia de la gripe aviar a nivel mundial, y el virus ha logrado dar el salto biológico a los mamíferos. La enfermedad ha golpeado implacablemente a cuatro de las cinco principales subpoblaciones de elefantes marinos, llegando a exterminar a más del 90% de los cachorros recién nacidos en ciertas colonias reproductoras. Las hembras adultas, que pasan períodos más largos en las playas que los machos, también se han visto seriamente afectadas.
Especialistas advierten que los animales que viven hacinados en colonias densas son especialmente vulnerables a estos brotes epidémicos. Además, existe una creciente preocupación de que el calentamiento global incremente la mortalidad relacionada con enfermedades en las regiones polares, hábitats donde los animales históricamente no han tenido gran exposición previa a estos patógenos.
Un llamado urgente a la acción en la Antártida
Grethel Aguilar, directora general de la UICN, señala que «estas importantes conclusiones deberían impulsarnos a la acción en todos los sectores y niveles de la sociedad para abordar decisivamente el cambio climático».
Mientras los países se preparan para reunirse en la Reunión Consultiva del Tratado Antártico el próximo mes de mayo, estos datos proporcionan información esencial para proteger un continente majestuoso y un guardián helado que estabiliza el clima global de forma irremplazable. «El paso del pingüino emperador a la categoría de ‘en peligro’ es una dura advertencia: el cambio climático está acelerando la crisis de extinción ante nuestros ojos. Los gobiernos deben actuar ahora para descarbonizar urgentemente nuestras economías», reclama Martin Harper, de BirdLife International.

Fuente: https://climatica.coop/pinguino-emperador-lobo-fino-antartico-peligro-extincion-cambio-climatico/ - Imagen de portada: Lobo marino antártico. Foto: Kit M. Kovacs & Christian Lydersen – Norwegian Polar Institute.

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