Patagonia argentina: Para entender cómo el pasado sigue presente
El mismo día que la Corte avaló la venta indiscriminada de tierras a extranjeros, Patricia Chaina defendió en la UBA su tesis “El campo de Marilef”, que revela la apropiación territorial sobre las comunidades originarias y establece una continuidad con las políticas actuales.
Pepe Mateos
“Al abuelo lo habían matado para quitarle el campo”, dice la periodista e investigadora Patricia Chaina recordando como en su familia se hablaba, en forma fragmentada y confusa, de un hecho ocurrido en la década del 30. Su bisabuelo, Tomás Marilef, había sido asesinado para permitir que una sociedad formada por dos comerciantes españoles, Lucas Cuestas y Bernardo González, que pretendían convertirse en ganaderos, se apropiaran de un campo estimado en 17.000 hectáreas ubicado en lo que hoy se conoce como Linea Sur de la provincia de Rio Negro entre las localidades de Comallo y Clemente Onelli. Tomás fue previamente amenazado en varias oportunidades y él mismo denunció las amenazas ante la policía de Comallo e incluso, ante el propio gobernador del entonces territorio nacional. Su voz no fue escuchada ni por el poder político ni por el poder judicial.
Ese campo desde 1900 era dominio de Jose Marilef, padre de Tomas y junto a otras cinco familias mapuches era trabajado como unidad productiva comunitaria. Pocos días después del crimen, los hombres de Cuestas expulsaron del lugar a la viuda, Florinda Paillalef con sus 7 hijos. De una manera extremadamente violenta tiraron la casa abajo, y solo la dejaron irse con un carro de bueyes, una bolsa de harina y 7 chapas de zinc del techo de la casa siendo perseguidos por los peones de Cuestas con disparos al aire. De ahí fueron a vivir a una gruta en Trailacahue, cerca de Comallo, que protegieron con las chapas de zinc por lo que en la memoria familiar quedó como “la casita de las chapas paradas”.
La historia del asesinato y despojo como muchas otras experiencias de las comunidades mapuche y tehuelche siempre estuvieron rodeadas de un halo de secreto y silencio. Recién con la llegada de la democracia en 1984, la creación del Consejo Asesor Indígena (CAÍ) y la acción de la Iglesia de Rio Negro y Neuquén, los pobladores comenzaron a hablar y a reconstruir un pasado y una identidad cultural.
Para Patricia Chaina, nacida en Bariloche, nieta de Elías Chaina, inmigrante libanés, por el lado paterno y mapuche por el lado materno, esta historia empezó a corporizarse cuando su tía Libertad, le acerca un diario de 1939 donde se habla de la causa judicial por el asesinato de su bisabuelo Tomas Marilef. La principal noticia del diario Argos del 9 de noviembre de 1939 era sobre la resolución de un asesinato ocurrido en 1932 y se citaba un móvil poco creíble. La cuestión queda cerrada con el juzgamiento del posible asesino y no hay una palabra del conflicto de tierras ni de los instigadores que habría detrás de ese hecho. Este hallazgo empujo a Patricia a ahondar en la historia, primero buscando testimonios en su familia y luego recurriendo al Archivo Histórico de la Provincia de Rio Negro (AHPRN) para lo que contó con ayuda de trabajadoras del Archivo e investigadoras de la Universidad de Rio Negro.
La primera intención fue escribir una novela con la saga familiar y luego, Patricia, licenciada en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires, decidió hacer una maestría con la dirección de la doctora Pilar López .
El mismo día, miércoles 30 de septiembre, que la Corte Suprema de la Nación habilitó la venta de tierras del territorio nacional a extranjeros sin ninguna limitación, Chaina defendió su tesis, “El campo de Marilef ”, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, ante un jurado integrado por representantes de disciplinas diversas como la antropología y las ciencias de la comunicación.
En la ardua e intensa investigación encarada por Chaina hay dos líneas claras que van juntas. Por un lado está la cuestión de la tierra, quienes disputan y se apropian de ella y por el otro la legitimación social de un sistema que excluye al indígena o habitante originario. Luego de la Campaña Militar y Genocidio del general Roca o Conquista del Desierto, aparecen varias formas de posesión de la tierra que fueron despojando a sus habitantes originales de esos espacios que constituían su riqueza en beneficio de personajes mas afines a las estructuras de poder, a pesar de que ya a principios de 1900 muchos de estos habitantes originales estaban en un proceso de integración con el nuevo régimen,(inscribían a sus hijos al nacer, los mandaban a la escuela, tenían relación y reconocían el poder estatal), el poder seguía ejerciendo sobre ellos una discriminación económica y racial tendiente a dejarlos afuera del nuevo sistema. Lo que revela la tesis de Patricia es como funcionaba ese mecanismo social y que esta no es una historia aislada sino que fue sistemática y en este caso se pudo comprobar fehacientemente por todos los testimonios orales y documentales que se conjugaron. Por otro lado, quizás por su formación en comunicación y labor periodística, Patricia pone el ojo en el rol de los medios (¿les suena conocido?). Los diarios y periódicos formaron parte de la instalación de un sentido común que legitimaba un poder. Mostraban un juicio que parecía hacer justicia pero en realidad estaba ocultando la trama que subyacía detrás y legalizaba el despojo y la ruptura de una comunidad que tenía sus propios medios de producción y subsistencia.
Estos factores que aparecen claramente detrás del crimen subsisten al día de hoy. En un momento de la investigación se produce la desaparición seguida de la muerte de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. Ambas situaciones tienen el mismo denominador común y las mismas consecuencias que el caso de Marilef: la disputa por la tierra y el racismo enquistado.
Durante la defensa de la tesis frente a un jurado, un público integrado por primas de Patricia, ex compañeras/os de trabajo, amigas/os, siguió atentamente la línea narrativa de la tesis. Entre ellos, Ernesto Paillalef Corihuala, parte del grupo fundador de la Coordinadora Parlamento Mapuche Tehuelche, oriundo de General Roca o Fiske Menuco, luego de la presentación contaba en una charla informal: “no fue sencillo esto de tener conciencia de ser un mapuche, porque, como dijo Patricia ,el genocidio causado por el general Roca fue no solamente provocar miles de víctimas, sino que además impuso el terror sobre los sobrevivientes. No somos mapuches, no somos indios, no hablamos Mapuzungun. Los sobrevivientes que se integraron digamos a la vida común, fue con estrictas condiciones de obediencia, ocultar el apellido, perder las costumbres, no tener mucha tierra porque no merecían tenerla y se armaban expedientes policiales de tal manera que le robaran el terreno y no pasaba nada. Nos integramos a la sociedad Winca. En el barrio no se notaba tanto, éramos todos indios, los barrios pobres éramos todos indios. El que no era Curruhuinca era Marialef, el que no era Carriqueo era otro Lef. Era más común que fuéramos de apellidos indígenas que españoles.
La historia que cuenta Patricia es la historia del pueblo mapuche-tehuelche.
Mi abuelo, como tantos otros, tenía un campo de los que a los sobrevivientes, el general Roca les permitió tener como fiscaleros, nunca propiedad privada, nunca propiedad, sino como fiscaleros, tierra fiscal, y tuvo un problema, digamos, con los policías, que lo acusaron de robar unos animales y terminó en la cárcel de Ushuaia. Volvió y tuvo ocho hijos. Mi padre, uno de sus ocho hijos, cuando le pregunté que éramos, se puso serio y me dijo, criollos. Fue mi abuelo el que dijo que nosotros éramos mapuches. Y me enseñó las primeras palabras de Mapuzungun. Él lo conservaba y se sentía muy bien con eso.
El peronismo también fue importante en entender quiénes éramos. El peronismo restablecía derechos y miraba hacia los humildes. Mi abuela lloró y se vistió de luto cuando murió Evita.
Hoy el problema es el mismo pero de distinta forma, porque estamos en otra fase del capitalismo. Con la complicidad de los gobernadores se está entregando la tierra, habilitados por la Constitución maldita del 94, la más entreguista que ha habido a lo largo de toda la historia, que con la idea de federalizar supuestamente el poder político, terminaron haciendo una experiencia institucional de división del país en 24 provincias a las cuales se les entregó la tierra para que negociarán con las corporaciones económicas a cambio de tener algunos recursos para poder pagar las plantas del Estado”, describe amargamente Ernesto.
Alejandro Kaufman, miembro del jurado que evaluó la tesis junto a Lorena Cañuqueo y Myriam Pelazas, remarcó: “hoy es un día de un sinceramiento brutal, la Corte Suprema de la Nación avala con un fallo la venta indiscriminada de tierras a extranjeros. Esto no es ajeno a la tesis presentada. En el trabajo de Chaina se habla de pobladores, no se habla de propietarios, se habla de habitar una propiedad común. Este es el fondo del conflicto. La idea de la propiedad. El nuevo régimen después de la Campaña del General Roca se basa en la lógica de la propiedad privada, no en la idea de habitar un espacio común y este es un momento de brutal sinceramiento. En el macrismo había un avance de la lógica de la propiedad privada cuando se producen las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. Pero en esta situación actual de anarco capitalismo es aún mucho peor porque se desprenden de todas las justificaciones que durante mucho tiempo la teoría económica y política tuvo que demostrar esforzadamente para sostener la idea del origen de la propiedad privada que era la apropiación de lo que no era de nadie, porque desde el punto de vista del régimen jurídico lo que no está acreditado por ese régimen no es de nadie, por lo tanto si hay unos indios que andan por ahí y no tienen el papel que hay que tener, ese lugar no es de ellos, están ahí como puede estar un ciervo o un planta, pero como son seres humanos y hay que reconocerlos como tales porque esta es la lógica del derecho, hay que encubrir, hay que armar toda esa fábula que Chaina revela con su tesis. Por eso hoy llegamos a la decisión de la Corte Suprema, en que tres tipos fallan a favor de la propiedad privada, como lo hicieron con Tomas Marilef y los habitantes originales, porque entre propiedad privada y soberanía deciden por la propiedad privada porque es el objeto fundamental de este derecho. No son corruptos, responden al sentido radical de su función”, analiza Kaufman vinculando la situación actual con la planteada hace 100 años.
“Al revisitar el pasado silenciado, esta investigación permite entender que ver el pasado no es clausura sino posibilidad de entender el presente y pensar hacia adelante. Porque al reinterpretar bajo nuevas evidencias documentales entendemos las consecuencias de esos actos del pasado. En la actualidad estamos hablando de un acto silenciado durante casi cien años. Fue posible ver en la investigación la trama que tejieron los discursos, del Poder Judicial, de los diarios, para consolidar la hegemonía de quienes deseaban un país blanco. Hoy puede verse como ese poder está establecido: el campo sigue siendo de quienes mandaron a matar a Tomás, las tierras nunca fueron restituidas a la comunidad”, concluye en su presentación Patricia Chaina conteniendo la emoción que la desborda.
Fuente: Va con Firma - https://mail.google.com/mail/u/1/#inbox/FMfcgzQhWnphHgZGQqQhsgSfKqNcdVzn








