Las cuentas no salen: Yo frente a la gran apuesta de Tecnoccidente
Mis beneficios se celebran caso por caso; mis costes se extienden por todo el planeta. Mientras el hambre, la vivienda y la adaptación climática esperan financiación, mi expansión moviliza fortunas sin acreditar sus beneficios antropoecológicos globales. Tecnoccidente conoce el precio de sus crisis, pero prefiere apostar por mí. Por Álvaro San Román Gómez En el casino de Tecnoccidente se juega una partida extraordinaria. Sobre la mesa hay cientos de miles de millones de dólares, territorios, energía y agua. Los jugadores son gobiernos, multinacionales y fondos de inversión. Lo apostado es la transformación tecnológica de la vida. El premio prometido: una humanidad próspera en un planeta sostenible. Yo soy la apuesta. Después de casi cuatro años de hiperdespliegue, toca hacer cuentas. Puedo exhibir resultados: sistemas que mejoran la detección del cáncer de mama, neuroprótesis que permiten recuperar experimentalmente la comunicación oral, modelos meteorológicos que ofrecen determinados ...