Argentina: Plástico cero en los Parques Nacionales y Áreas Protegidas.
Entró en vigencia una resolución tendiente a desestimar el uso de derivados del petróleo no reciclables o compostable en todas las áreas protegidas de nuestro territorio. Entrará en vigencia a partir de que reabran al público e incluye un período de gracia de seis meses para que los concesionarios adapten sus envases y demás implementos descartables.
Por decisión del Ministerio de Ambiente y de Parques Nacionales, se eliminarán los plásticos de un solo uso en todas las Áreas Protegidas previniendo así el impacto en el entorno y ponen en peligro la biodiversidad.
Por decisión del Ministerio de Ambiente y de Parques Nacionales, se eliminarán los plásticos de un solo uso en todas las Áreas Protegidas previniendo así el impacto en el entorno y ponen en peligro la biodiversidad.
El reglamento fue aprobado por el directorio de la Administración de Parques Nacionales (APN) y está destinado a la prohibición específica de los plásticos de un solo uso, en línea con distintos esfuerzos internacionales que tienden a la eliminación de la presencia de estos componentes en los ecosistemas.
La medida quedó oficializada con la Resolución 19/2020 de la APN, ya publicada en el Boletín Oficial. Esto involucra la entrega al consumidor final, la distribución y comercialización, y el ofrecimiento a la vista de los productos plásticos de un solo uso en todas las áreas protegidas. La decisión alcanza a botellas de bebidas, vajilla y utensilios de plásticos descartables como varillas de soporte de globos y helados; hisopos realizados con plástico no compostable; bolsas plásticas no reutilizables o compostables; envoltorios y productos cosméticos y de higiene oral con microperlas o microesferas de plástico, todo productos destinados a ser desechados tras su primer uso, por lo que no son reutilizables y su reciclabilidad es baja por cuestiones técnicas y económicas.El reglamento contempla, de todas maneras, que no estarán alcanzados por la restricción los productos que por cuestiones específicas no pudieran ser reemplazados por materiales alternativos.
De este modo prestadores, permisionarios y concesionarios de las áreas protegidas nacionales deberán implementar el reglamento. Todas las habilitaciones para el desarrollo de servicios turísticos en jurisdicción de la APN incluirán este aspecto, salvo excepciones puntuales debidamente justificadas, las que serán consideradas por el organismo. La norma establece un plazo de seis meses para que las concesiones vigentes y permisos habilitados readapten sus procesos y dispongan el cese definitivo de la utilización de plásticos de un solo uso o su reemplazo por productos reutilizables o realizados con materiales compostables. Dado el cierre vigente al público por la pandemia de Covid-19, el plazo comenzará a regir al día siguiente de la reapertura. Según la Dirección Ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), “los envases plásticos representan casi la mitad de todos los residuos de este material a nivel mundial, y muchos de ellos son desechados después de haber sido utilizado tan sólo unos pocos minutos”. En este sentido, dada la responsabilidad y obligación del Ministerio de Ambiente nacional y de la APN en la protección y regulación de las áreas protegidas de su jurisdicción y administración, resulta necesario tomar acciones concretas que tiendan al arbitrio en el uso de estos elementos.
De este modo prestadores, permisionarios y concesionarios de las áreas protegidas nacionales deberán implementar el reglamento. Todas las habilitaciones para el desarrollo de servicios turísticos en jurisdicción de la APN incluirán este aspecto, salvo excepciones puntuales debidamente justificadas, las que serán consideradas por el organismo. La norma establece un plazo de seis meses para que las concesiones vigentes y permisos habilitados readapten sus procesos y dispongan el cese definitivo de la utilización de plásticos de un solo uso o su reemplazo por productos reutilizables o realizados con materiales compostables. Dado el cierre vigente al público por la pandemia de Covid-19, el plazo comenzará a regir al día siguiente de la reapertura. Según la Dirección Ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), “los envases plásticos representan casi la mitad de todos los residuos de este material a nivel mundial, y muchos de ellos son desechados después de haber sido utilizado tan sólo unos pocos minutos”. En este sentido, dada la responsabilidad y obligación del Ministerio de Ambiente nacional y de la APN en la protección y regulación de las áreas protegidas de su jurisdicción y administración, resulta necesario tomar acciones concretas que tiendan al arbitrio en el uso de estos elementos.
Fuente: Perfil.com
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Llaman a los países a sumarse a la lucha contra la contaminación plástica en los océanos y alcanzar un acuerdo global
Se estima que cada año 8 millones de toneladas de desechos plásticos ingresan a los océanos del mundo, y se prevé que estos números aumenten cuatro veces para 2050, con efectos devastadores en el frágil equilibrio del ecosistema marino y también para los seres humanos.
Ante este escenario, un importante paso en la lucha por la salud de los océanos se ha dado nivel mundial con la conformación del Grupo de Amigos para Combatir la Contaminación Plástica Marina.
La iniciativa, integrada por 44 países, fue lanzada durante el Día Mundial de los Océanos, que se celebró este lunes. La organización de conservación WWF, uno de los miembros fundadores del Grupo, realizó un llamado a todos los gobiernos a unirse a esta instancia con el fin de establecer acciones y soluciones globales efectivas y coordinadas para abordar el crítico problema de los plásticos en el mar.
“Las imágenes de tortugas comiendo bolsas de plástico flotando en el mar, las ballenas muertas de hambre por varios kilogramos de desechos plásticos en sus estómagos y los delfines enredados en redes de pesca abandonadas se han convertido en símbolos icónicos del impacto de la contaminación plástica oceánica. Pero la contaminación plástica marina también afecta seriamente la pesca, la acuicultura, las actividades recreativas y el turismo, y se estima que da como resultado una disminución del 1 al 5% en los beneficios que los humanos obtienen de los océanos, un costo anual de hasta $2.5 billones. Los efectos del micro y nano plástico en la salud humana aún se están investigando, pero son muy preocupantes”, señala Marco Lambertini, director general de WWF Internacional.
“Esta crisis requiere una respuesta global integral y coordinada. Los países deben unirse y establecer un nuevo acuerdo global para abordar de manera efectiva la contaminación plástica marina, que ya cuenta con el apoyo de más de 1.7 millones de personas. El Grupo de Amigos representa una alianza de países que se toma en serio detener la contaminación plástica y contribuir a la salud de los océanos, para un planeta sano y una sociedad saludable», agrega.
Chile también es parte de esta iniciativa, lo cual fue valorado por Mariann Breu, coordinadora senior de Huella Ecológica y Mercados de WWF Chile. “El país posee una de las mayores costas del mundo y depende, en muchos aspectos, de la salud de los océanos, por tanto es muy relevante que participe de este grupo, lo cual se suma a otros esfuerzos que viene realizando Chile, como ser la primera nación latinoamericana en suscribir un Pacto por los Plásticos, una iniciativa voluntaria público-privada. Creemos que en la lucha contra la contaminación plástica es clave la colaboración entre países, pero también se deben sumar los privados y los consumidores, que tienen una responsabilidad relevante en este problema”, indica la experta.
El actual contexto de pandemia ha dejado en evidencia nuevas fuentes de contaminación de los océanos, en este caso con materiales sanitarios, como mascarillas y guantes que no son desechados de manera adecuada. Según datos de WWF Italia, incluso si solo el 1% de las mascarillas se desechara de forma incorrecta y se dispersara por la naturaleza, esto provocaría que hasta 10 millones de mascarillas cada mes contaminarían el medio ambiente, lo que equivale a unos 40.000 kilos de plástico en la naturaleza. A esto se suma que una mascarilla quirúrgica puede tardar hasta 400 años en desintegrase, lo que complica la situación hacia el futuro.
El Grupo de Amigos está constituido por países a través de sus misiones en la ONU en Nueva York para trabajar colectivamente en soluciones globales a la crisis de contaminación plástica. Su objetivo es avanzar en los esfuerzos mundiales para construir un conocimiento base más profundo sobre el desafío plástico y apoyar el desarrollo de un acuerdo global que aborde la contaminación plástica marina a nivel sistémico.
Barbuda, Maldivas y Noruega son los copresidentes y Ecuador, Finlandia, Francia, Granada, Honduras, India, Irlanda, Micronesia, Mónaco, Nauru, Filipinas, los miembros fundadores.
Chile también es parte de esta iniciativa, lo cual fue valorado por Mariann Breu, coordinadora senior de Huella Ecológica y Mercados de WWF Chile. “El país posee una de las mayores costas del mundo y depende, en muchos aspectos, de la salud de los océanos, por tanto es muy relevante que participe de este grupo, lo cual se suma a otros esfuerzos que viene realizando Chile, como ser la primera nación latinoamericana en suscribir un Pacto por los Plásticos, una iniciativa voluntaria público-privada. Creemos que en la lucha contra la contaminación plástica es clave la colaboración entre países, pero también se deben sumar los privados y los consumidores, que tienen una responsabilidad relevante en este problema”, indica la experta.
El actual contexto de pandemia ha dejado en evidencia nuevas fuentes de contaminación de los océanos, en este caso con materiales sanitarios, como mascarillas y guantes que no son desechados de manera adecuada. Según datos de WWF Italia, incluso si solo el 1% de las mascarillas se desechara de forma incorrecta y se dispersara por la naturaleza, esto provocaría que hasta 10 millones de mascarillas cada mes contaminarían el medio ambiente, lo que equivale a unos 40.000 kilos de plástico en la naturaleza. A esto se suma que una mascarilla quirúrgica puede tardar hasta 400 años en desintegrase, lo que complica la situación hacia el futuro.
El Grupo de Amigos está constituido por países a través de sus misiones en la ONU en Nueva York para trabajar colectivamente en soluciones globales a la crisis de contaminación plástica. Su objetivo es avanzar en los esfuerzos mundiales para construir un conocimiento base más profundo sobre el desafío plástico y apoyar el desarrollo de un acuerdo global que aborde la contaminación plástica marina a nivel sistémico.
Barbuda, Maldivas y Noruega son los copresidentes y Ecuador, Finlandia, Francia, Granada, Honduras, India, Irlanda, Micronesia, Mónaco, Nauru, Filipinas, los miembros fundadores.
Fuente El Mostrador


