Creían que era una especie extinta pero siguen existiendo ejemplares y están en peligro crítico
Tal día como hoy hace 65 años se avistó esta especie de marsupial que se creía extinta, en la actualidad se trata de una especie en peligro crítico que podría tener sus días contados
Txt: Daniel Pellicer Roig
Biotecnólogo especializado en biomedicina y enfermedades raras
El 3 de abril de 1961 una sombra se movía en la oscuridad australiana. Una pequeña zarigüeya salía de su nido en el crepúsculo y, esperándola, se encontraba Eric Wilkinson, un naturalista que por aquel entonces tenía 22 años. Lo extraordinario del suceso era que, en teoría, Eric jamás debía haber visto esa especie de zarigüeya, porque el último avistamiento registrado ocurrió en 1909. Es más, ocho años antes de que Eric naciese, la especie, conocida como “el falangero de Leadbeater” (Gymnobelideus leadbeateri) había sido declarada extinta. Y, sin embargo, allí estaba, olisqueando el ambiente.
El encuentro, totalmente fortuito, ocurrió en los alrededores de Marysville, una pequeña población situada a 90 minutos al este de Melbourne. Eric no entendía nada, los libros le indicaban que esta especie habitaba los bosques pantanosos de West Gippsland, mucho más al Sur, por lo que le entraron las dudas. Pudo haberse equivocado, con la poca luz ambiental, es fácil confundir especies, pero ahora sabía dónde buscar y ver si los ojos le habían jugado, o no, una mala pasada.
Antes de que se acabara abril, tendieron una serie de trampas, y en apenas un par de noches lograron atrapar a un ejemplar vivo. Efectivamente, era el primer avistamiento en más de 50 años, y los estudios posteriores demostraron que había más colonias habitando los Highlands de Victoria. Por tanto, esta pequeña especie había “vuelto a la vida”. Aunque realmente nunca se fue, sólo estaba muy bien escondida. 10 años después de su redescubrimiento, en 1971, el falangero de Leadbeater se convirtió en el emblema faunístico del Estado de Victoria.
La vida del falangero de Leadbeater
Cuando empezaron a estudiar la vida del falangero, los investigadores descubrieron por qué había pasado desapercibido durante tanto tiempo. Se trata de marsupiales estrictamente nocturnos, que abandonan los nidos al crepúsculo y vuelven antes del amanecer. Estos nidos se encuentran en las oquedades de algunos de los árboles más altos de los bosques. Árboles que, en ocasiones, superan los 20 metros de altura. Los falangeros de Leadbeater se mueven rápido, saltan de árbol en árbol y rara vez se acercan a cualquier sonido sospechoso, lo que puede explicar por qué nadie reparó en ellos en 50 años.
Estos marsupiales viven en sociedades matriarcales y son animales monógamos que crían dos veces al año: entre abril y junio y entre octubre y diciembre. Al igual que otros mamíferos australianos, tras el embarazo, (en este caso de 20 días) cada hembra da a luz a una o dos crías por camada que nacen muy poco desarrolladas. Recién nacidas, las crías han de subir al marsupio, donde permanecerán otros 85 días mamando de las cuatro ubres y acabando de desarrollarse.
Su apariencia frágil contrasta con su comportamiento, puesto que se trata de animales muy territoriales, especialmente las hembras. No dudarán en atacar a otras hembras que se acerquen, incluso aunque se trate de parientes cercanos. Un reflejo de este comportamiento se puede observar en el trato a la descendencia ya que la madre expulsa a sus hijas con tan solo 10 meses, antes de llegar a la madurez sexual, porque las comienza a ver como una amenaza. Por ello, la mortalidad en las hembras es mucho mayor en los primeros estadios de la vida. Los naturalistas calculan que, cuando alcanzan la madurez sexual hay tres machos por cada hembra.
Se calcula que en la actualidad viven alrededor de 2000 falangeros de Leadbeater en libertad, por lo que está considerada una especie en peligro crítico de extinción. Su principal amenaza es la actividad humana, especialmente la tala de árboles grandes, que los dejan sin espacio para nidificar, los gatos domésticos cuyos dueños dejan en semilibertad, y los incendios, que acaban con su sustento.
¿Volverá a extinguirse el falangero?
Los terribles incendios del año 2009 que asolaron esta parte del subcontinente acabaron con el 45 % del hábitat de este marsupial y se especula que diezmaron la población. Además, quemaron gran parte de los árboles de edades avanzadas, que son los que contienen los huecos necesarios para formar las madrigueras.
Los incendios que ha sufrido Australia en los últimos años han sido devastadores para la fauna local.
Por dar las cifras concretas, se estima que para que un eucalipto desarrolle los agujeros que requiere un falangero ha alcanzar 150 años, por lo que la resiembra de bosques puede no ser suficiente para asegurar la supervivencia de la especie. En vistas a preservar la especie se han creado santuarios en los que se están haciendo avances para lograr su cría en cautividad y posterior suelta a la naturaleza. Aunque el camino no ha sido nada sencillo.
En al menos dos ocasiones en los que se ha tratado de reintroducir a estas zarigüeyas en la naturaleza han sufrido ataques de gatos asilvestrados que han acabado con ellos. Además, las asociaciones de protección de los falangeros han tenido que llevar a tribunales a empresas madereras que explotaban de forma irregular los árboles de zonas protegidas.
Por todo esto, los expertos calculan que hay un 92 % de probabilidad que el ecosistema que ocupa esta especie colapse en los próximos 40 años. La conclusión es que el futuro no es halagüeño para esta pequeña especie de zarigüeya, pero los esfuerzos de conservación siguen. Con los nuevos avances en medicina reproductiva animal y con la adaptación de programas de fecundación in vitro como el que se ha realizado recientemente en linces, las nubes oscuras que otean en el horizonte de los falangeros de Leadbeater podrían comenzar a clarear.
Fuente: https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-animal/resurreccion-falangeros-leadbeater_27919


