Chile: AUMENTO DE ANTIBIÓTICOS EN SALMÓN: "NO SE ENCUENTRA TRATAMIENTO ADECUADO PARA INFECCIONES"

Nuevamente comienza a generar preocupación el escandaloso aumento del uso de antibióticos en la industria del salmón que se elevó a niveles históricos. Esto ocurre cuando existe alerta mundial por bacterias que son inmunes a los antimicrobianos más poderosos y cuando las organizaciones internacionales de salud pública llaman a los gobiernos a prohibir el uso de estas sustancias en la producción animal de cerdos, aves y por supuesto de salmones.
21 de marzo de 2013 (Ecoceanos News)- 
En entrevista con Ecoceanos News, Guillermo Figueroa, académico del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile afirmó que “el aumento exponencial del 63,4 % de uso de antibióticos en la salmonicultura está asociado a la desesperación de la industria al ver enfrentada su producción a infecciones para las cuales no encuentran tratamiento adecuado”.
“Las empresas suministran antibióticos en gran cantidad y no habiendo los resultados esperados continúan aumentando las dosis. El tema es que cuando uno selecciona antibióticos tiene que hacerlo muy cuidadosamente y desde luego preocuparse de los impactos ecológicos. Al depositar grandes cantidades de antibióticos en el agua, estos se dirigen hacia todos los seres vivos presentes y por lo tanto genera problemas de resistencia, y los antibióticos dejan de funcionar”, afirmó el académico.
Guillermo Figueroa advirtió que “con esta aplicación indiscriminada el suministro de antibióticos no es la bala mágica como se pretendía cuando estos se descubrieron, sino que es una bala perdida que dispara para muchas partes y desgraciadamente eso no resuelve sino que por el contrario contribuye a aumentar el problema”.
Agregó que “cuando un ser humano se enferma no compra 3 kilos, ni 200 cápsulas de antibióticos, sino la dosis exacta recomendada para tratar su infección. En el caso de los animales no está recomendado usar antibióticos a destajo, pero en el medio acuático es complejo controlar si se están usando las cantidades adecuadas”.
Programa de control de residuos
Frente a este grave escenario, Guillermo Figueroa propone dos estrategias. “Las dos son complejas. La primera es que haya un programa de control de residuos en la matriz alimentaria. Es decir que haya un mínimo de muestras por empresa que demuestre que no están los residuos de antibióticos presentes. Ese dato no lo tenemos y es fundamental. Si supiéramos que el 30% de los salmones que se han analizado tienen residuos de antibióticos por sobre las normas eso nos ayudaría a la toma de medidas”.
“El segundo sistema es aumentar los controles, aumentando su frecuencia. De tal forma de generar una base de datos del comportamiento de cada compañía salmoneras e identificar las que no están cumpliendo con la normativa y tomar acciones dirigidas”.
Falta de información e inocuidad del salmón
Figueroa aseguró que “se desconoce si son diferentes los controles a la producción de salmón que se consumen en el mercado interno y los que se exportan a los mercados internacionales. Esto es, si es similar o diferente el tenor de los residuos de los antibióticos de los productos consumidos por los chilenos a los exportados a Estados Unidos, por ejemplo”.
“No podemos saber si desde el punto de vista de la presencia de residuos de antibióticos, el salmón es o no inocuo. No tenemos esa información. Son las empresas quienes tienen que recogerla y transparentar esa información a la población”, opinó Figueroa.
“En la nueva normativa que se acaba de aprobar en Estados Unidos y la Unión Europea sobre el control de inocuidad de los alimentos, son las empresas quienes deben realizar y financiar el control de calidad de las matrices alimentarias. El Estado se reserva el rol de controlar los resultados recogidos por cada empresa. Es decir, no es que el Estado se desligue de sus funciones. En esa forma funciona el sistema HACCP (Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control), que opera para los productos pesqueros hace más de 10 años”, dijo el investigador en temas alimentarios.
Según el profesional, “cuando un producto se exporta las probabilidades de que sea analizado en los países compradores es bajo, hoy se estima que es del 10% o menos. Si una empresa envía un producto con un residuo la probabilidad que lo detecte es del 10% o menos. Una empresa puede estar mandando productos con residuos sin que el país importador se de cuenta. Lo que corresponde hacer es que los productos se controlen adecuadamente en el país exportador. Esto es muy relevante porque que una empresa no cumpla no puede aceptarse que sea toda la Industria la comprometida, e incluso la confiabilidad del país exportador”.
¿Chile potencia alimentaria? 
El académico de la Universidad de Chile aseguró que “considerando el aumento de uso de antibióticos que se describe por parte de la industria del salmón, no cabe duda que ello sea un desafío importante para Chile que aspira a convertirse en potencia alimentaria”.
“Uno de los caminos que deberían hacerse cargo de los problemas es el potenciamiento de la Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (ACHIPIA) creada en el Gobierno anterior”, plantea el académico.
“Su gestión ha avanzado en la creación de dos entidades muy necesarias, la Red de Información y Alertas Alimentarias, RIAL, y la Red Nacional de Laboratorios de Alimentos. Desafortunadamente, pese a los esfuerzos de su directora, la Dra. Nuri Gras, todavía no sale el reglamento que hará posible el posicionamiento oficial y los recursos consiguientes para cumplir adecuadamente sus funciones a nivel nacional”, denuncia Guillermo Figueroa.

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