viernes, 22 de marzo de 2013

Argentina: “El Papa, la firma, el codo y la minería a gran escala”


Fuente: No a la Mina
El papa Francisco I usará en El Vaticano un cáliz hecho en Argentina por el orfebre Juan Carlos Pallarols a partir de un lingote de plata de 1,320 kilogramos extraído de la mina santacruceña Manantial Espejo, operada por Minera Triton (Pan American Silver) y que, según dicta la tradición, primero debe ser bendecido en Roma. Veremos qué recepción o rechazo le brinda Francisco I a la iniciativa y sabremos el lugar que le asigna a la extracción megaminera que condenó hace siete años.

Fuentes: Luis Claps y Mining Press
Pallarols tiene diseñado el primer boceto del cáliz que presentará al Sumo Pontífice este domingo en la capital italiana, junto a una cruz y un bolígrafo, también de plata, regalo de dos amigos de Jorge Bergoglio, ahora Francisco I.
Recordemos: Pan American Silver auspició la confección y donó la plata para el Bastón de Mando Presidencial de Crstina Fernandez.
¿Un destino de gloria?
Ahí van de nuevo Juan Carlos Pallarols y Pan American Silver a estetizar la minería. Veremos qué recepción o rechazo le brinda Francisco I a la iniciativa y sabremos el lugar que le asigna a la extracción megaminera que condenó hace siete años.
El beneficiario de los muchachos Pallarols-Pan American Silver, el sobrio y austero papa argentino, siendo cardenal condenó el avance de los megaemprendimientos mineros como el que Pan American Silver propone en la meseta central de Chubut (proyecto de plata y plomo "Navidad").
Esa línea pastoral la inició el obispo Fernando Maletti en Río Negro y la continuó la Conferencia Episcopal Argentina con el documento "Una Tierra para todos" (2006) que lleva la firma de Jorge Bergoglio siendo cardenal argentino.
La misma línea siguió el obispo Virginio Bressanelli en Chubut. Y también la siguen los compañeros de Pastoral Social y Pastoral Aborígen en toda la Patagonia.
¿Qué dice "Una Tierra para todos"?
"Los emprendimientos mineros, además de ser poco amigables con el trabajador —tal como ha señalado Pastoral Social Bariloche—, afectan gravemente la supervivencia de comunidades indígenas, al tiempo que buscan su apoyo mediante dádivas. Estas explotaciones contribuyen al deterioro del medio ambiente. Entre los problemas ambientales más importantes cabe destacar el uso excesivo de agua, los daños paisajísticos, la generación de polvos en suspensión y el drenaje de ácidos. Encontramos una vez más la ausencia de un Estado convocación política y de una legislación eficaz capaz de poner límites a las grandes corporaciones."
"Además, tal como señala un material elaborado recientemente por la Pastoral Social de la Diócesis de Bariloche referente a los problemas que presenta la actividad minera, estos emprendimientos afectan gravemente el desarrollo y supervivencia de las comunidades ya que, muchas veces, buscan el apoyo de las mismas a las explotaciones mineras mediante la aparente solución a sus necesidades de trabajo y el otorgamiento de dádivas y regalos. Por otra parte, en la inmensa mayoría de los casos, tampoco se cumple aquí lo establecido en la legislación en cuanto a que es necesario, antes de emprender o autorizar cualquier tarea de prospección o explotación de los recursos del subsuelo existentes en tierras indígenas, consultarlos a fin de determinar si sus intereses serán perjudicados y en qué medida. Esta realidad se constata en la línea sur de la provincia de Río Negro y en la llamada línea norte de la provincia de Chubut."

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Se viene la hostia de la devaluación para Semana Santa

Altamira (especial para ARGENPRESS.info)
Los trascendidos acerca de un desdoblamiento cambiario crecen a medida que se acerca el feriado de Semana Santa. Una devaluación del peso, que beneficiaría a los que fueron acaparando divisas mediante la fuga de capitales, sería un auténtico ‘voto de pobreza’ para la mayoría de la población. Ahora que los K recibieron la bendición papal, sería una suerte de ‘agua bendita’ para exportadores industriales, como Techint y las automotrices, y para quienes compiten con productos extranjeros.
El tipo de cambio se desdoblaría en tres o cuatro, para atender a las necesidades de cada sector capitalista y las urgencias fiscales del Estado. La devaluación reduciría el ‘costo laboral’ medido en dólares, y de este modo incrementaría los beneficios patronales. En los precisos momentos en que los doctrinarios del oficialismo insisten en que la inflación es una consecuencia de lo que llaman “la puja distributiva”, la devaluación inclinaría la pulseada pesadamente hacia el lado de los capitalistas. Para las mineras y para YPF, sería un maná del cielo (siempre en el espíritu de la resurrección). Un dólar alto eliminaría los obstáculos para remitir ganancias al exterior, lo cual cerraría los litigios con Vale do Río Doce, que volvería a invertir en el yacimiento de potasio, y con Chevron y otras petroleras, que se animarían a hacer lo mismo con la veta de gas no convencional en la localidad neuquina de Vaca Muerta. La exportación de soja también tendría un beneficio, precisamente en vísperas del comienzo de los despachos de la cosecha. El gobierno ganaría con un incremento de lo que cobra por retenciones y con un ingreso fuerte de dólares; sin la devaluación, correría el peligro de que ocurra lo contario - que el ingreso de divisas por la exportación se convierta enseguida en fuga de capitales. Una devaluación desvalorizaría los ahorros ‘pesificados’; como las tasas de interés ya son altas, servirían para atraer dinero del exterior, que se cambiaría por un peso devaluado. Para ‘tranquilizar’ a los mercados, los K utilizarían el feriado largo de Cristo y el aniversario de Malvinas. Una semana para ‘meditar’. La devaluación haría saltar por los aires el congelamiento de precios de Moreno y las negociaciones paritarias y pondría al país ante un nuevo ‘rodrigazo’. Por ‘necesidad y urgencia’, los salarios se ajustarían por decreto. El gobierno supone que la recesión industrial que desataría la devaluación ayudaría a poner en caja la llamada “presión gremial”, incluso si es por poco tiempo, dado que los precios de la exportación argentina siguen altos.
El abandono más o menos completo del cepo cambiario, que acompañaría a la devaluación, debería provocar una suba de los bonos de la deuda pública de Argentina, tanto en pesos como en dólares. Sería un buen ‘incentivo’ para llegar a un arreglo con los ‘fondos buitres’ que litigan en Nueva York, precisamente cuando un tribunal de apelaciones de esa ciudad debe fallar sobre una demanda por la deuda externa que no entró en los canjes de 2005 y de 2010. De acuerdo a los chimentos, Argentina la ofrecería pagar con nuevos bonos, con vencimientos hasta 2045.
Consumado este ajuste contra los trabajadores, el Papa Francisco se encargaría de convocar a los argentinos a la misericordia. Más adelante - en julio - vendría al país. Como cuando Juan Pablo II vino, en 1982, a predicar la rendición de Malvinas, Buenos Aires volvería a “vale(r) una misa”.