"En materia ecológica, la Argentina lleva 20 ó 30 años de atraso"”

El magnate estadounidense Douglas Tompkins conversó con 3Días sobre su propuesta para una “nueva economía”, en la que propone avanzar en un sistema basado en el ahorro y la conservación y no en el derroche.

por Por Matías Asconapé

La vida de Douglas Tompkins reúne los condimentos básicos de cualquier historia de éxito digitada en clave de "sueño americano". No terminó la secundaria, fue esquiador, fundó una empresa de servicios de guía, hasta que se volvió millonario luego de co-fundar y vender The North Face y la compañía de moda Esprit.
Pero hace ya más de 20 años, su foco de trabajo se distanció radicalmente del mismo sistema que lo enriqueció. En líneas generales, se inclina hoy por su propuesta de otra economía, que implica la transición estructural de una industria globalizada a un eco localismo, lo que en criollo sería una vuelta a las raíces. "No hay que ser Einstein para comprender que si todo sigue igual esto terminará en una catástrofe", alerta.
Su figura es objeto de críticas y elogios por igual. De un lado están los que confían en su obra conservacionista y lo presentan como una especie de “semidios” de la ecología. Del otro, los que siembran desconfianza sobre cuál es la verdadera razón que se esconde detrás de su compra de tierras, que entre la Argentina y Chile alcanza unas 810 mil hectáreas. Entre ellas, se destaca las que posee en los Esteros del Iberá, Corrientes. "Me gustaría ver a todo el mundo haciendo lo que hacemos", alega, en una entrevista exclusiva con 3Días tras su paso por Buenos Aires. Semanas atrás, Tompkins ofreció una charla en un hotel porteño titulada “La próxima economía”, en la que reflexionó sobre la necesidad de avanzar hacia un sistema económico basado en la mesura y en el cuidado, en el ahorro y en la conservación, y no en el exceso o el derroche.
Según sus palabras, su misión es devolver las tierras al Estado para poder conformar parques nacionales. Hasta hoy, la Conservation Lund Trust (CLT), organización fundada por Tompkins y su mujer Kristine, donó en mayo de este año 15 mil hectáreas para ampliar el Parque Nacional Perito Moreno, en el sur del país. En tanto, en 2004, ya habían donado 60 mil hectáreas para la creación del Parque Nacional Monte León.
Para él su trabajo es una cuestión de principios. Dice que como individuo tiene la "obligación" de cuidar la tierra para futuras generaciones.
"Deep Ecology es sólo una corriente, una especie de ética cuyo objeto es compartir el planeta con otros seres, que intenta pensar cómo una sociedad y una economía deberían funcionar", abunda. Consultado sobre cuál sería el impacto de una ley de tierras en la inversión extranjera, no se muestra preocupado. "¿Por qué no conseguir inversores locales?", replica.
Tompkins no tiene celular y está convencido, en oposición a muchos que ven en el ingenio informático la solución a todos los problemas, de que la aceptación y uso acrítico de cualquier tecnología contribuye a poner en jaque el equilibrio ecológico. "Vivimos en una sociedad de optimistas de la tecnología que se acepta tal como es y no se cuestiona. En especial, los que nacieron en ella. Esto es un punto ciego de peligro porque hasta que no se sepa qué impacto tiene, no se sabe qué se acepta", dice.
Su axioma central es que a largo plazo la economía y el medio ambiente son variables del mismo silogismo, cuya conclusión dependerá de cómo se combinen. "Nuestra sociedad tecno industrial se ha complejizado tanto, que no sabemos del impacto de nuestras acciones", asegura.
Si todo sigue igual, pronostica un futuro lleno de problemas. Si se cambian las formas y se toma consciencia, entonces -lamenta-, ni aún así se puede saber a ciencia cierta si se podrá recuperar el equilibrio. Aunque asegura que cualquier paso en esa dirección es "positivo".
n ¿Por qué cree necesario presentar una "próxima economía"?
- Estamos en medio de una crisis económica y social. No hay que ser Einstein para comprender que si no hay cambios, esto terminará en una catástrofe. Son muchos los sitios donde hay ecosistemas completamente desequilibrados por múltiples factores, como por ejemplo, extinciones o el cambio climático. Tenemos que pensar cómo los proyectos humanos se adaptan al ecosistema y no al revés.
n Vivimos en un tiempo de industrias de producción en masa que satisfacen necesidades de una población que se expande cada año. ¿Cómo propone aplicar su modelo eco localista en este contexto?
- Está claro que no se puede volver atrás en el tiempo, pero el problema es que si seguimos de la misma manera, estamos muertos. Hay que girar 180 grados. Ayuda saber que no se puede seguir de la misma manera. Hay que volver a pensar el concepto de "ir hacia delante". La idea de progreso como algo lineal que va de las cuevas hasta las estrellas es algo que está inmerso en nuestra forma de ver el mundo y que nos trajo problemas. Además, a partir de esta idea se sumaron otros problemas, como la sobreexpansión de la población, el consumo y el uso de tecnologías masivas. Hasta que no tengamos estos temas más claros, creo que seguiremos con los mismos problemas.
n ¿Usted propone un mundo sin tecnología?
- El problema es que nuestra sociedad tecno industrial se ha complejizado tanto, que no sabemos del impacto de nuestras acciones. Esto es porque tenemos una economía compleja y atomizada, donde no sabemos la historia de los productos que usamos, de dónde vienen y qué impacto tienen.
n ¿Podría dar un ejemplo?
- Este pequeño aparato (se refiere al grabador utilizado en la nota) empuja un fuerte tren que es invisible para nosotros. No se saben los impactos que tiene, usted sólo lo quiere para su estricta necesidad. Tenemos que cambiar esto. Si alguien te dijera los efectos negativos, te sentirías mal.
n ¿Se puede pensar en una estrategia para aplicar el modelo que propone?
- Hoy eso no importa porque eso es el cómo. Es verdad que esto incomoda, ya que queremos decirles a los hombres de negocios lo que tienen que hacer. Pero hay dos cuestiones fundamentales que deberían suceder antes que eso. La primera es realizar un estudio sistémico para determinar cuál es el verdadero problema. Una vez hecho este estudio, después se puede pensar la estrategia. La segunda, es el problema ético. Hay que hacer una reevaluación de los valores y vivir de acuerdo a ellos, que es lo difícil. Hoy estamos colectivamente muy lejos del objetivo.
n En el plano de la ética, ¿qué sería lo fundamental?
- El tema de compartir el planeta con otras especies. Es una de las principales nociones de la nueva economía. Si no tienes eso y estás centrado sólo en el hombre, te puede llevar a una zona peligrosa.
n ¿Cuál es su idea de un mundo perfecto?
- No es útil pintar una imagen de cómo sería el mundo ideal en términos concretos por el hecho de que muchas personas no estarían de acuerdo. Mejor acordar sobre lo que se puede acordar con facilidad, como los valores.
n ¿Cuál es la situación de la Argentina?
- La Argentina sigue a otros países, y en materia ecológica lleva 20 ó 30 años de atraso. Como primera medida hay que seguir los pasos de los que ya comenzaron el camino. Lo que sí, aquí mucha gente acepta la crisis ecológica como un hecho, mientras que en los EE. UU muchas personas lo niegan. Esto es bueno.
n ¿Qué problemas observa?
- En la década del 50 hasta fines de los 70, si ibas a Iowa, Nebraska o al este de Kansas, ellos tenían las mejores tierras del mundo, que eran similares a las de Pergamino o Balcarce en Argentina. Pero las estaban arruinando porque eran demasiado buenas y no supieron anticiparse a la pérdida de suelos por la erosión. En Entre Ríos pasa lo mismo. Es una pérdida lenta, difícil de medir, pero si no se llevan adelante los procesos antierosión debidos, se perderán. Aquí el Gobierno no está haciendo su trabajo. Pero si se piensa en el futuro de un país basado en la agricultura, esto debería ser realizado.
n ¿Se puede ser ecológico y competitivo a la vez?
- En todo el mundo la estructura de la economía obliga a vender cada vez más bajo y hay que ser conservacionista y granjero al mismo tiempo, porque el uso de tecnologías permite establecer precios tan bajos que no se puede competir. Termina arruinando la tierra y en el largo plazo colapsa el sistema. z 3D

Imagen: Campo de producción orgánica de la familia Tompkins en Entre Rìos - Laguna Blanca

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