Argentina: Nuestros “recursos estratégicos” en medio de la disputa entre Washington y Beijin

El encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jinping, expuso como estos países concentran el poder global y mostró la necesidad de estabilizar una relación atravesada por la competencia económica, tecnológica y militar. El escenario también plantea nuevos desafíos para países como Argentina, que mantienen vínculos estratégicos con ambas potencias. Mantiene relaciones económicas con Beijing y profundiza la “cooperación estratégica” con Washington. Se acaba de firmar un acuerdo entre Argentina y el Export-Import Bank of the United States (EXIM) que permite movilizar hasta US$7.000 millones hasta 2027 para proyectos vinculados con minerales críticos, seguridad energética, modernización de redes, conectividad digital, sistemas seguros, espacio comercial y tecnologías avanzadas. Sin embargo, ambas potencias intentan ampliar su influencia en nuestro país sobre  infraestructura, defensa, telecomunicaciones, energía, minería y tecnología. En medio de la disputa se encuentran nuestros bienes comunes considerados “recursos estratégicos” que intentarán incluirlos en sus cadenas de suministros. Sea quien sea el que lo logre, se sigue profundizando la primerización de la economía convirtiéndonos en exportadores de naturaleza.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió personalmente a su par chino, Xi Jinping, en la pista de la Base Conjunta Andrews en las afueras de Washington durante una ceremonia con alfombra roja, guardia de honor y 21 salvas. Xi llegó a la capital estadounidense para una visita de Estado que incluyó una reunión bilateral en la Casa Blanca en un contexto en el que la relación entre las dos mayores economías del mundo combina cooperación, tensiones comerciales y una competencia cada vez más profunda por la tecnología y la seguridad.

El gesto protocolar tuvo una traducción política. Xi planteó que China y Estados Unidos deben ser socios y no rivales, mientras que ambos gobiernos buscaron mostrar que la competencia puede convivir con canales de negociación. En la cumbre del 24 de septiembre, los temas centrales incluyeron comercio, inteligencia artificial, seguridad y Taiwán. Beijing también sostuvo la necesidad de convertir en hechos una relación basada en la denominada estabilidad estratégica.
Estados Unidos y China concentran una parte extraordinaria de la actividad económica y científica mundial.
        Investigación y desarrollo: representaron en conjunto el 59% del gasto global en R&D durante 2024.
        Competencia tecnológica: se ubica a China al frente en investigación de alto impacto en 69 de las 74 tecnologías estratégicas que analiza en el período 2021-2025. El indicador contempla áreas vinculadas con inteligencia artificial, computación, defensa, espacio, energía, robótica, biotecnología y materiales avanzados.
        Desarrollo espacial: Estados Unidos y China reunieron aproximadamente el 83% de los lanzamientos orbitales del mundo, según registros especializados durante 2025.
Si bien existe una rivalidad tecnológica en áreas consideradas estratégicas, como semiconductores, inteligencia artificial, computación avanzada, telecomunicaciones y tecnologías vinculadas con la defensa. Al mismo tiempo, las dos economías todavía mantienen una interdependencia comercial de enorme magnitud.
“Esa combinación genera uno de los principales desafíos del escenario internacional: competir sin romper por completo los vínculos que todavía hacen funcionar a la economía global.”
Los puntos de tensión fueron: Taiwán, el mar de China Meridional, los minerales críticos, las cadenas de suministro, la inteligencia artificial y el control de tecnologías avanzadas.
“… una parte del debate internacional se concentra en la posibilidad de una “competencia estratégica administrada”: mantener la disputa, pero establecer límites que reduzcan el riesgo de que un incidente militar, una crisis alrededor de Taiwán o una escalada tecnológica termine provocando una confrontación mayor.”
ARGENTINA EN MEDIO DE LA DISPUTA
Para la Argentina, el problema tiene una dimensión particularmente concreta. China continúa siendo un socio comercial central. Los datos del INDEC muestran que durante distintos momentos de 2025 Beijing se ubicó entre los principales socios comerciales del país, tanto por sus compras de productos argentinos como por el volumen de importaciones provenientes de China. En enero de 2026, por ejemplo, fue el principal origen de las importaciones argentinas, con US$1.522 millones, mientras que Estados Unidos registró US$469 millones.
La relación tampoco se limita al comercio. Las empresas chinas tienen presencia en sectores vinculados con infraestructura, energía y minería, mientras que el país posee recursos que forman parte de las cadenas de suministro que las grandes potencias consideran estratégicas.
Argentina profundizó durante los últimos años su acercamiento a Estados Unidos. La compra de los F-16 estadounidenses en el área de defensa y el interés de Washington de ampliar su participación en sectores como energía, minerales críticos, infraestructura digital y tecnología.

Javier Milei junto al presidente estadounidense Donald Trump. Foto: NA

Un ejemplo reciente es el acuerdo firmado entre Argentina y el Export-Import Bank of the United States (EXIM). El organismo estadounidense anunció el 23 de septiembre un marco que permite movilizar hasta US$7.000 millones hasta 2027 para proyectos vinculados con minerales críticos, seguridad energética, modernización de redes, conectividad digital, sistemas seguros, espacio comercial y tecnologías avanzadas.
El esquema muestra que la competencia entre Estados Unidos y China no se limita a aranceles o declaraciones presidenciales. También se expresa en quién financia infraestructura, quién provee tecnología, quién participa en la explotación de minerales estratégicos y hacia qué ecosistema quedan orientadas las cadenas productivas.
“Argentina, por lo tanto, enfrenta un escenario en el que mantener relaciones económicas con Beijing y profundizar la cooperación estratégica con Washington no son necesariamente objetivos incompatibles. 

Pero las decisiones sobre infraestructura, defensa, telecomunicaciones, energía, minería y tecnología adquieren una dimensión adicional cuando las dos principales potencias buscan ampliar su influencia sobre esos mismos sectores.”

La cumbre entre Trump y Xi dejó así una imagen de cooperación cuidadosamente construida. Pero también expuso una realidad más difícil de administrar: Estados Unidos y China necesitan evitar una confrontación directa al mismo tiempo que compiten por definir las reglas económicas, tecnológicas y estratégicas del mundo que viene. Para los países intermedios, el desafío no pasa solamente por elegir un socio. También por preservar margen de maniobra en un escenario internacional cada vez más condicionado por esa competencia.

Fuente: https://noalamina.org/argentina/item/259728-argentina-nuestros-recursos-estrategicos-en-medio-de-la-disputa-entre-washington-y-beijing- Fuente: Canal 26
Foto portada: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, se reúnen en la Casa Blanca. Foto: Reuters (Evan Vucci)

Entradas populares de este blog

La caza furtiva acaba con la mayoría de elefantes en una reserva clave de África

Chile: Organizaciones denuncian nueva resolución del SAG sobre comercialización de semillas

La "legión" acapara tierras en la Patagonia: hay más de 3,6 millones de hectáreas extranjerizadas