El poder y la falacia del libre mercado

¿Dónde se concentra el poder en la sociedad actualmente? Son muchos y diferentes los tipos de personas e instituciones sociales que participan en el progreso y en la organización institucionales. Lo anterior lleva a cuestionarse si el poder está esparcido por toda la sociedad o solo está concentrado en las manos de unos pocos privilegiados. De acuerdo a Noam Chomsky, una minoría rica controla en cada uno de los Estados las instituciones políticas y sociales clave, como los medios de comunicación y el sistema financiero, favoreciendo de esta manera sus propios intereses. Lo anterior implicaría que la posibilidad de disentimiento y efectuar cambios importantes a las estructuras institucionales es muy difícil. Las élites sociales no solo obtienen beneficios de su dinero y estatus social, sino que además se encuentran en el pináculo de una sociedad jerárquicamente estructurada para favorecerles aún más.

Jorge Molina Araneda

Según Chomsky, cualquier intento de reforma tendría alguno de estos resultados: a) un golpe de Estado militar, que volvería a poner el poder en manos privadas; b) la extinción del capital inversor, con graves secuelas para la economía en general, lo que conlleva a que los miembros más pobres de una determinada nación sostengan la posición de privilegio de los extremadamente adinerados. Si el rico es feliz, la economía está pujante.
La concentración de poder, en este caso, es estructural. Los intereses económicos de las transnacionales, de los gobiernos y de los inversores hacen que las decisiones públicas sean tomadas por grupos taninterdependientes que los cambios radicales resultarían imposibles. Además, la red interdependiente de grandes instituciones trabaja para mantener un sistema económico estable, lo que de acuerdo a las élites redundaría en el beneficio general de la sociedad. Chomsky señala que este beneficio solo es bueno para las instituciones mas no para las personas. También piensa que los países más ricos del mundo forman élites que amenazan la seguridad y los recursos naturales de los menos desarrollados. No obstante, mientras los principios de la dominación imperial han cambiado poco, la capacidad de implementarlos ha disminuido, ya que el poder está diversificado en una red de relaciones.
Actualmente, los principales elementos legitimadores del capitalismo son:
a) El socialismo está finalizado, por lo acontecido en Europa del Este durante el siglo XX.
b) La necesidad del capitalismo como forma única y esencial de desarrollo.
c) La competencia perfecta es la regla funcional del mercado, cuyo cumplimiento acarrea el verdadero bienestar.
De lo anterior surge la pregunta, ¿por qué un cúmulo de intereses particulares y egoístas, como señaló Adam Smith, derivan en un interés colectivo?
La historia del capitalismo en Latinoamérica comienza el siglo XV con el proceso de descubrimiento y conquista, destinado a la expansión del comercio, a la obtención de propiedades territoriales y a la extracción de riquezas como el oro y la plata; lo que trajo como consecuencia la muerte de millones de aborígenes en manos de los conquistadores
En Sudamérica, en el año 1879 se produjo una guerra entre Chile, Perú y Bolivia, que por más que muchos historiadores conservadores catalogaran de conflicto heroico, fue más una pugna entre distintos gobiernos por el dominio de la riqueza mineral: el salitre.
La Primera Guerra Mundial tenía como telón de fondo la expansión política y comercial de las principales potencias de Europa.
La Segunda Guerra Mundial principia con el afán del fascismo y el nazismo de abrir espacios para el desarrollo de las burguesías nacionales; como por ejemplo: la expansión fascista colonizadora de África y la expansión colonizadora nazi en Europa en busca de pueblos a esclavizar y sojuzgar en busca de riquezas materiales y de su autodenominado espacio vital.
La creencia capitalista tiene como motor los intereses privados, siempre y cuando se cumpla el requisito de que este proceso sea autorregulado por la oferta y la demanda. Esta creencia se ciega ante el hecho que la autorregulación requiere de dos condiciones: a) que la autoridad o gobierno se abstenga de intervenir, porque al hacerlo introduciría distorsiones al sistema de construcción de precios; b) que los participantes del procesoeconómico sean equivalentes en su poder de afectar la libertad del proceso de intercambio, es decir, que ninguno incida más que el otro. Si esto fuese así se haría innecesario cualquier papel de la autoridad en el nivel macro, lo cual no sería capaz de ofrecer soluciones eficaces y justas, puesto que siempre en una relación comercial existe un cierto grado de asimetría de información, por el cual uno de los agentes económicos queda en desventaja en relación con el otro.
Si el sistema capitalista fuese tan perfecto y beneficioso para la población surge la pregunta, por qué existe la pobreza y la indigencia en el planeta.
Para demostrar que la propiedad del capital y la acumulación de riqueza son moralmente aceptables, los partidarios del libre mercado suelen recurrir a la mano invisible del mercado, la cual guía a los individuos a actuar en su propio interés y de manera colateral implantar un bien colectivo. Otra teoría capitalista es la denominada filtración o chorreo, la que sostiene que la prosperidad de los que están en la cima social y económica se filtra a los niveles inferiores y hace que todo el pueblo tenga mayor abundancia material.
Ante las dos teorías anteriores es menester mencionar el informe de la fundación OXFAM, de 2016, el cual planteó que ocho personas poseen la mitad de la riqueza a nivel mundial, y además basta mencionar la concentración de industrias (automotrices, farmacéuticas, previsionales, educacionales y financieras en pocos conglomerados económicos).
Bertrand Russell decía que “Los defensores del capitalismo tienden a apelar a los sagrados principios de la libertad, que se encarnan en una sola máxima: los afortunados no deben verse limitados en el ejercicio de la tiranía sobre los desafortunados”.
El mercado, lejos de ser un espacio neutral amparado en intereses sociales, no posee una racionalidad científica, por lo tanto, es el Estado el que organiza por vía administrativa la acumulación. El capital foráneo disminuye la autonomía y el poder nacional. Ciertos grupos empresariales criollos, sobre todo aquellos interesados en propiciar estrategias desreguladoras y de exportación refuerzan esto al oponerse al fortalecimiento estatal de la economía interna. Las tesis neoliberales indican que ciertos grupos alegan que la intervención estatal se traduce en restricciones que aíslan a la economía nacional del resto del mundo, que la fijación interna de precios y salarios por parte del Estado origina rigideces en los mercados provocando inflación, que la producción directa de empresas estatales afecta el libre mercado... En fin, que la intervención estatal es ineficiente para el crecimiento económico.
Una política de acción estatal supone una intencionalidad en la orientación del desarrollo económico y social, lo que implica siempre un objetivo social. Sin embargo, esto se oculta hoy bajo el ideologismo que la asignación más eficiente de los recursos se logra por un funcionamiento del mercado sin interferencia estatal, y que la sociedad se beneficia de él (mano invisible del mercado). Pero esta supuesta racionalidad tiene como principales agentes a los de siempre… transnacionales y acaudalados empresarios; basta con solo leer los informes de la Fundación Oxfam de los últimos tres años para darse cuenta de la exacerbada acumulación de capital en escasísimas manos.

Fuente:  Rebelión - Vision Liberal - meridiano70.co

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