Argentina: ”El Pantanillo no se toca", un reclamo desde Carlos Paz contra la presión inmobiliaria
El humedal El Pantanillo está en peligro por la presión inmobiliaria, que busca desmontar y construir en una zona protegida por la Ley de Bosques de Córdoba. Este ecosistema permite proteger a Carlos Paz de inundaciones ante las crecientes de los arroyos y lluvias abundantes. Connivencia gubernamental y empresarial y una comunidad en alerta por una ordenanza que modificó el uso de suelo.
Por Difusión de “El Pantanillo no se toca”
Por los barrios Altos del Valle y Colinas, en el oeste de Villa Carlos Paz (Córdoba), pasa un arroyo llamado El Sauce. Su cauce termina desembocando en el Lago San Roque. En el camino de este arroyo existe un humedal conocido como El Pantanillo. La municipalidad, gobernada por la fuerza política "Carlos Paz Unido", encargó y pagó en 2015 un informe hidrológico del arroyo (complementado en 2020 con un estudio geomorfológico de todo el oeste de la ciudad). La conclusión de los trabajos científicos es que la ciudad necesita preservar El Pantanillo y realizar obras de canalización para proteger la zona de inundaciones y escorrentías. Sin embargo, lejos de ocurrir esto, se promueve la urbanización del espacio y el avance sobre el humedal.
Toda historia de ataque al ambiente es una historia de corrupción que, generalmente, involucra a funcionarios públicos y a alguna empresa. En este caso, los funcionarios públicos son de Ejecutivo municipal —encabezado por Esteban Avilés—, los concejales del oficialismo y tres ediles de la “oposición”. La empresa que promueve la urbanización se llama Quattro Pilares.
Los humedales son esponjas y filtros de agua. Son una infraestructura natural donde el agua entra por un extremo y sale por el otro, más limpia y con un caudal más moderado. Otra manera de decir esto es: uno de los servicios ambientales de los humedales es la regulación hídrica. Ante crecidas y lluvias torrenciales, los humedales actúan como protección contra inundaciones. Por eso, El Pantanillo es una infraestructura natural que defiende la vida de los vecinos.
El último episodio de traición de los gobernantes de Carlos Paz a su comunidad ocurrió el 16 de enero de 2025. En plena temporada turística, y con violaciones a su propio reglamento, el Concejo de Representantes aprobó en tiempo récord una ordenanza que permite el cambio de uso del suelo en la zona del humedal, donde Quattro Pilares tiene sus intereses.
Recientemente, la Secretaría de Ambiente de la provincia respondió a una solicitud de información pública tramitada por la abogada Marcela Fernández, vecina de la ciudad. La información obtenida revela que el predio se encuentra dentro de la Categoría II de conservación de la Ley de Bosques de la provincia (N° 9814). ¿Qué significa esto? Que allí no se puede urbanizar.
La Categoría II (amarillo) incluye a "sectores de bosques nativos de mediano valor de conservación que pueden estar degradados o en recuperación, pero que con la implementación de actividades de restauración pueden tener un valor alto de conservación".
La Municipalidad tiene la potestad de cambiar el uso del suelo, excepto cuando está en contradicción con una ley de orden público, como la Ley de Bosques. Si la Municipalidad continúa permitiendo el avance de este proyecto, los funcionarios que lo autoricen podrán ser investigados por el delito de abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes del funcionario público. Como le pasó a Raúl Costa, ex Secretario de Ambiente de la provincia, condenado en 2023 por incumplir normativa ambiental.
Ahora los vecinos vamos por la derogación de la ordenanza 7178/2025, que dictó el cambió de uso del suelo y pone en riesgo a El Pantanillo.
Negocios inmobiliarios y complicidad gubernamental en Carlos Paz
Quattro Pilares es una empresa con contactos en el poder político local y provincial, con un proyecto de urbanización sobre el arroyo y el humedal. Sus dueños compraron un terreno de 22 hectáreas a precio irrisorio frente al barrio Altos del Valle. En 2018 comenzaron el desmonte sin ninguna autorización. La deforestación fue frenada porque los vecinos llamaron a la Policía Ambiental de la Provincia, que ordenó el cese. Pero, en 2020, en plena cuarentena, Quattro Pilares volvió a la carga con el desmonte. En esa oportunidad, la Policía Ambiental ni siquiera se hizo presente.
Tras arrasar la vegetación, construyeron una hormigonera e impactaron El Pantanillo con rellenos de cemento. Las autoridades municipales estaban anoticiadas de todo esto, pero decidieron ignorar las recomendaciones científicas hechas para proteger los intereses de la comunidad y priorizar los intereses particulares de una empresa. En ese marco, sancionó la ordenanza que habilita las edificaciones.
Al mismo tiempo, la Administración Provincial de Recursos Hídricos (Aprhi) emitió una extraña cédula de notificación donde se borra el cauce del arroyo El Sauce de su cartografía. Esto también beneficia la aprobación de la nueva zonificación para posibles proyectos privados. Lo cual revela una cooperación entre el gobierno municipal y el gobierno provincial para aprobar este proyecto con una apariencia de legalidad.
La defensa de esta ordenanza, que hacen tanto los representantes de la empresa como los concejales, es la misma: este proyecto es “progreso” para la ciudad, se hace para responder a necesidades de los vecinos, y los únicos que se oponen son “ambientalistas dogmáticos” y contrarios al progreso.
Sin embargo, los hechos desmienten este discurso. Si este fuera un proyecto que responde a intereses comunitarios, entonces no estaría en contradicción con las recomendaciones científicas ni con la Ley de Bosques de Córdoba. Tampoco se hubiera necesitado de maniobras dudosas para aprobar la ordenanza, como apurar la votación dentro del Consejo de Planificación, ignorar el llamado al Foro Urbano Ambiental para escuchar la opinión de la población, hacer cambios entre la primera lectura y la audiencia pública, y establecer dicha audiencia a las 4 de la tarde en un día de más de 35 grados.
Por último: Carlos Paz tiene un Defensor del Pueblo electo por voto popular, Victor Curvino, que no estuvo presente en la audiencia pública realizada el 14 de enero. Recién el día 6 de marzo recibió a los vecinos. Prometió una respuesta formal dentro de dos semanas. Plazo que no cumplió.
Si destruyen el humedal El Pantanillo, nuestras vidas están en peligro
El arroyo El Sauce ya ha tenido crecidas luego de lluvias torrenciales. El resultado de esto han sido inundaciones de calles e incluso de casas. Crecientes que hubieran sido muchísimo peores sin la presencia del humedal, incluso dañado como está. Por ejemplo, la crecida del 2014 que destrozó dos casas y donde hubo que evacuar a más de 30 personas.
Si permitimos que Quattro Pilares, en connivencia con quienes nos gobiernan, asesinen al humedal, entonces las inundaciones posteriores a la obra pueden llegar a costar millones en daños a la propiedad de los vecinos y a la propiedad pública. Incluso correrán riesgo vidas humanas.
“En el punto de desagüe con el arroyo Los Chorrillos, ante eventos de magnitud, el ingreso de agua a las viviendas supera los dos metros, por lo cual sus habitantes corren peligro de muerte por la magnitud de la afectación”, afirma el estudio geomorfológico del INA-CIRSA en su página 86.
Los vecinos movilizados en defensa de El Pantanillo respaldamos nuestros argumentos con estudios científicos que rigen el bien común. El poder que quiere asesinar a El Pantanillo tiene de su lado mentiras y demagogia. Los vecinos tenemos de nuestro lado argumentos basados en la legislación vigente como la Ley de Bosques y la Ley de la Reserva Hídrica Los Gigantes, entre otras.
El poder que quiere asesinar a El Pantanillo tiene de su lado una ordenanza que viola leyes provinciales y nacionales. Los vecinos tenemos de nuestro lado compromiso ciudadano y solidaridad entre vecinos. El poder tiene de su lado únicamente la prepotencia.
Sabemos el escenario al que queremos llegar: no sólo la caída de este proyecto inmobiliario, sino la restauración del ecosistema impactado por Quattro Pilares y que la Municipalidad lleve a cabo las obras necesarias para proteger a los barrios de Carlos Paz, tal como lo recomendaron los estudios científicos que el mismo gobierno municipal encargó. Quienes quieren instalar una narrativa de "ambiente" versus "progreso" quieren ocultar la verdadera narrativa: los intereses legítimos de la comunidad versus los intereses espurios de una minoría.
Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/el-pantanillo-no-se-toca-un-reclamo-desde-carlos-paz-contra-la-presion-inmobiliaria/ - Imagen de portada: Foto: María Ángela Mancuello