Laura Bates, activista: “Hay hombres furiosos con las mujeres que se acuestan con hombres no blancos”

La periodista británica, reconocida voz frente al sexismo cotidiano, señala que las leyes que deben poner freno al odio digital a las mujeres, llegan —de nuevo — demasiado tarde: Laura Bates (Oxford, 39 años) ha investigado durante años el mundo de la machosfera, ese oscuro reducto de las redes, cada vez con más ten­táculos, donde habitan hombres resentidos —los llamados incel o célibes involuntarios— que sueñan con violar o asesinar a las mujeres que los rechazan; donde supuestos gurús enseñan cómo tratarlas con mano dura o donde, desde hace unos años, circulan deepfakes, vídeos pornográficos realizados con inteligencia artificial, en los que niñas y mujeres que no han dado su consentimiento son sometidas, a partir de fotos suyas, a abusos y violaciones virtuales, pero con consecuencias e impacto psicológico reales y devastadores.

Entrevista: Rafa de Miguel

Bates fundó en 2012 Everyday Sexism Project, una web que ha atendido las denuncias, anónimas o no, de más de 200.000 mujeres que han encontrado en ese repositorio la ayuda para expresar sus miedos, su rabia o su frustración, y que han informado a gobiernos e instituciones de realidades que no necesariamente acaban en un juzgado o con los culpables castigados. En 2023 le dio forma a estas ideas en su aclamado libro Los hombres que odian a las mujeres (Capitán Swing).

La activista y escritora conversa durante más de una hora con EL PAÍS en un lugar tranquilo y discreto del norte de Londres. Lleva años recibiendo amenazas de muerte. También ha sido víctima de uno de esos vídeos deepfake que describe y denuncia en su nuevo libro, La nueva era del machismo. Cómo la IA y las nuevas tecnologías están reinventando la misoginia (editorial Península).

Pregunta. Sugiere usted que no se baje la guardia. Han surgido nuevas amenazas contra las mujeres. ¿Cuáles son?
Respuesta.
Hay varias amenazas diferentes. Quizá la más peligrosa sea la falta de conciencia de lo que está sucediendo. Cuando pensamos en los riesgos potenciales de la IA, mucha gente, y especialmente en los titulares de los medios, piensa en un futuro distópico en el que la IA dominará el mundo. Es una idea teórica que tiene su importancia, por supuesto, pero lo que muchos no saben es que ya hay programas para hacer deepfakes en nuestra sociedad que discriminan a las mujeres, especialmente a las de los grupos más marginalizados.
P. Y sin embargo, todavía hay quien resta importancia a estos vídeos. No consideran que sea una ofensa real.
R.
El hecho de que las ofensas no sean las mismas no quiere decir que no sean graves. Nadie sugiere que esto sea lo mismo que una violación real, pero tiene un impacto psicológico, tiene impacto a la hora de frenar la participación de las mujeres en la vida pública. O tiene impacto sobre las niñas que abandonan la escuela o sufren bullying. Todas esas son consecuencias reales.
P. Señala usted que el daño es terrible para niñas y mujeres, pero también para la salud mental de los niños y adolescentes.
R.
Los niños, a una edad muy temprana, son bombardeados con este tipo de herramientas, que se presentan ante ellos como una diversión inofensiva. Ni siquiera son necesariamente conscientes de que lo que están haciendo es ilegal. Algunas de las compañeras hechas con IA a las que tienen acceso, que se presentan como un modo de aprender a hablar con una chica o a ser mejor novio, son en realidad un modelo de relación completamente alejado de la realidad. Un modelo en el que el varón siempre tiene el control, la mujer es siempre sumisa y está lista para complacerle y adularle.
P. ¿Cómo debe responder la política?
R.
Hay un montón de maneras políticas o legales de abordar este problema. En el caso de los deepfakes, se consideran delito aquellos cuyo contenido no sea consentido. En EE UU, puedes demandar a quien haya creado contenido con tu imagen. En Dinamarca, los ciudadanos son dueños del copyright de sus propios rostros. Están surgiendo modos muy innovadores de responder, pero el problema es que siempre resulta demasiado tarde. Hace años que sabemos que esta tecnología estaba desarrollándose, estábamos advertidos de los riesgos. No ha sido hasta que millones de mujeres han sido víctimas de la aplicación Grok que el legislador se ha planteado que quizá es necesaria algún tipo de respuesta. Para entonces ya era tarde.
P. Todas estas nuevas amenazas han coincidido con un auge de los autoritarismos y un retroceso en los avances de los derechos sociales y en la defensa de la mujer.
R.
Es un tiempo horrible, y estamos viendo las consecuencias. No necesitas vivir en un país cuyo gobierno se incline en esa dirección para notar los efectos de todo esto. Aquí en el Reino Unido, por ejemplo, las empresas ya han sentido el terrible efecto de los ataques llevados a cabo por Donald Trump contra las políticas de igualdad y diversidad.
P. Australia ha prohibido el acceso a las redes sociales de los menores de 16 años. El Reino Unido se lo está pensando. Usted, sin embargo, no lo tiene del todo claro.
R.
Reconozco que tengo sentimientos enfrentados. Entiendo absolutamente las razones por las que algunos hacen campaña a favor de esa restricción, pero me preocupa que el mensaje que se transmita con esto sea el reconocimiento de que las redes sociales son peligrosas e imposibles de regular, y que por eso nos limitemos a prohibir el acceso a ellas de los jóvenes.
P. ¿Es posible poner freno a estas amenazas con la educación sexual en las escuelas?
R.
La educación sexual no es la única solución posible, pero sí es una parte importante del puzzle. Como digo, la dimensión del problema al que nos enfrentamos requiere regulación y exigencia de responsabilidades a las empresas. No se trata de sentar durante una hora a los chavales en la escuela y explicarles en qué consiste el consentimiento. Se trata de enseñarles ya desde primaria a mostrarse escépticos ante las fuentes de determinadas informaciones, a adquirir cultura digital y a entender que las cosas no son siempre lo que parecen en internet.
P. ¿Hay conexión entre este resurgir de la misoginia y el auge de la extrema derecha?
R.
Ha habido siempre un enorme solapamiento entre la machosfera y la extrema derecha o el supremacismo blanco. Sus ideas fundacionales, sobre todo en el movimiento incel, son ante todo racistas. No son hombres simplemente enfadados porque las mujeres no quieran acostarse con ellos. Están especialmente furiosos ante el hecho de que algunas de ellas se acuesten con hombres no blancos. O en el caso de los supremacistas blancos, cuando hablan de las mujeres como un objeto deshumanizado que puede ser expoliado por los hombres, o usado como fábrica para la raza suprema, el tono es profundamente misógino. Es normal que haya viajes de ida y vuelta entre ambos grupos.
P. Del retroceso que vive hoy la lucha por la igualdad, ¿qué es lo que más le preocupa?
R.
La enorme campaña de desinformación que afirma que el progreso hacia la justicia social se está llevando por delante los derechos de los hombres y de los niños, que los reduce o los ataca. Y no es cierto.

Fuente:  https://elpais.com/ideas/2026-06-12/laura-bates-activista-hay-hombres-furiosos-con-las-mujeres-que-se-acuestan-con-hombres-no-blancos.html - Imagen de portada: Laura Bates, el viernes 5 de junio en el norte de Londres.Claudia Janke