Más de 13.000 elefantes marinos murieron en uno de los ecosistemas más intactos del planeta
Las islas Heard y McDonald, uno de los territorios más aislados y mejor conservados del planeta, atraviesan una grave crisis ambiental tras la llegada de la gripe aviar H5N1. Investigaciones realizadas entre 2025 y 2026 revelaron una mortalidad masiva entre elefantes marinos, pingüinos y otras especies silvestres en este remoto archipiélago subantártico australiano. Los científicos consideran que se trata de uno de los brotes más severos registrados en la región y una señal preocupante sobre la expansión del virus hacia ecosistemas que hasta ahora permanecían relativamente protegidos.
por Carolina Gutiérrez Argüelles
Gripe aviar H5N1 llega por primera vez a las islas Heard y McDonald
Las islas Heard y McDonald se encuentran en el océano Índico Sur, a unos 4.000 kilómetros al suroeste de Australia continental y aproximadamente 1.700 kilómetros al norte de la Antártida. Este territorio australiano carece de población permanente y solo puede visitarse mediante permisos especiales debido a su enorme valor científico y ecológico. La confirmación de la presencia de la gripe aviar H5N1 marcó la primera detección oficial de esta cepa altamente patógena en el territorio.
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Los análisis genéticos identificaron al virus como el clado 2.3.4.4b, la misma variante responsable de numerosos brotes en distintas partes del mundo durante los últimos años. Según los investigadores, el virus habría llegado alrededor de agosto de 2025, probablemente transportado por aves migratorias procedentes de las islas Crozet, un archipiélago francés ubicado a unos 1.800 kilómetros al oeste. Los estudios filogenéticos muestran una estrecha relación entre las muestras encontradas en Heard Island y otros brotes detectados previamente en regiones subantárticas.
Más de 13.000 crías de elefantes marinos murieron durante el brote
La especie más afectada fue el elefante marino del sur (Mirounga leonina), uno de los mamíferos marinos más grandes del planeta. Las estimaciones científicas indican que en Heard Island nacieron alrededor de 17.364 crías durante la temporada reproductiva estudiada. De ese total, aproximadamente 13.359 crías murieron, lo que representa una mortalidad cercana al 76%. Las primeras evaluaciones realizadas mediante drones contabilizaron 8.573 ejemplares muertos, equivalentes al 62% de la población observable en ese momento. Sin embargo, la mortalidad continuó aumentando durante las semanas posteriores, elevando considerablemente las cifras finales.
En algunos grupos reproductivos conocidos como “harems”, donde un macho dominante convive con numerosas hembras y crías, la situación fue especialmente grave. Los investigadores documentaron tasas de mortalidad de hasta el 97%, mientras que en determinados sectores la cantidad de crías fallecidas aumentaba a un ritmo de aproximadamente 5,6% por día. La magnitud del evento resulta excepcional si se compara con las condiciones habituales. En un año normal, la mortalidad de crías de elefante marino en la isla suele mantenerse por debajo del 5%.
Otras especies afectadas por la emergencia sanitaria
El impacto de la gripe aviar H5N1 en las islas Heard y McDonald no se limitó a los elefantes marinos. Los científicos detectaron el virus en seis de las nueve especies analizadas durante las expediciones realizadas por el Programa Antártico Australiano. Entre las especies afectadas se encuentran los pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus), los pingüinos papúa o gentoo (Pygoscelis papua), focas de piel antárticas y diversas aves marinas. Se registró la muerte de cientos de pingüinos adultos y juveniles, aunque el impacto más severo continuó concentrándose en los elefantes marinos.
Algunas especies parecieron mostrar una menor afectación. Los investigadores no observaron mortalidades inusuales en determinadas aves locales, incluidos el cormorán de Heard Island y el sheathbill, dos especies emblemáticas del archipiélago. La presencia del virus en múltiples especies demuestra la capacidad del patógeno para propagarse entre distintos grupos animales dentro de ecosistemas donde las colonias reproductivas viven muy próximas unas de otras.
La tecnología permitió medir una tragedia sin precedentes
Las condiciones geográficas de las islas dificultan enormemente el trabajo científico. Los fuertes vientos, las bajas temperaturas y la ausencia de infraestructura permanente convierten cualquier expedición en una operación compleja. Para superar estas limitaciones, los investigadores recurrieron al uso intensivo de drones. Esta tecnología permitió inspeccionar aproximadamente 1.600 kilómetros cuadrados sin perturbar el comportamiento natural de los animales. Gracias a las imágenes aéreas, los científicos pudieron documentar playas cubiertas de cadáveres y colonias afectadas en zonas prácticamente inaccesibles por tierra.
Las expediciones desarrolladas en octubre de 2025 y enero de 2026 combinaron observaciones aéreas, muestreos de campo y análisis genéticos realizados por el Australian Centre for Disease Preparedness, perteneciente al organismo científico CSIRO. Las imágenes obtenidas mostraron una situación alarmante. En algunos sectores, los cadáveres eran visibles no solo en las playas, sino también flotando cerca de la costa, evidenciando la magnitud de la mortalidad registrada.
¿Por qué preocupa el avance de la gripe aviar hacia ecosistemas subantárticos?
Las islas Heard y McDonald albergan algunas de las colonias reproductivas más importantes del océano Austral. Más de un millón de aves marinas y mamíferos marinos utilizan estas áreas para reproducirse y completar etapas críticas de sus ciclos de vida.La llegada de la gripe aviar H5N1 a este entorno preocupa especialmente porque demuestra que incluso los ecosistemas más aislados pueden ser alcanzados por enfermedades emergentes transportadas a través de rutas migratorias.
Los científicos advierten que el brote forma parte de una expansión más amplia observada en el hemisferio sur desde 2023. Eventos similares ya habían sido documentados en lugares como Georgia del Sur, donde miles de focas y aves marinas también resultaron afectadas. Además del impacto inmediato sobre la biodiversidad, existe preocupación por una posible propagación hacia otras islas subantárticas australianas, como Macquarie, e incluso hacia áreas más cercanas al continente. Aunque Australia continental continúa libre de esta cepa altamente patógena, las autoridades mantienen programas de vigilancia para detectar cualquier cambio en la situación epidemiológica.
La tragedia ocurrida en las islas Heard y McDonald representa uno de los episodios más graves asociados a la gripe aviar H5N1 registrados hasta ahora en el océano Austral. La muerte de más de 13.000 crías de elefantes marinos, junto con la afectación de pingüinos, focas y aves marinas, evidencia el enorme impacto que una enfermedad emergente puede tener sobre ecosistemas aparentemente protegidos por su aislamiento geográfico. Mientras continúan los trabajos de monitoreo y análisis científico, este brote deja una advertencia clara sobre la vulnerabilidad de la fauna silvestre frente a patógenos capaces de cruzar océanos y alterar el equilibrio de algunos de los entornos naturales más importantes del planeta.
Fuente: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/natura/gripe-h5n1-elefantes-masivos/



