Japón y la caza de ballenas

Los integrantes del bloque conocido como el Grupo de Buenos Aires, entre los cuales están Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá, República Dominicana, Perú y Uruguay

Los países del bloque latinoamericano que busca proteger las ballenas, se manifestaron contra la nueva campaña ballenera de Japón en el oceáno austral y le piden al gobierno de ese país que le ponga fin a la denominada “caza científica”, llamado al cual se unió la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA).
Los integrantes del bloque conocido como el Grupo de Buenos Aires, entre los cuales están Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá, República Dominicana, Perú y Uruguay, hicieron un rechazo público en la víspera del inicio de la temporada de caza de Japón, que tiene en su mira 850 ballenas Minke antárticas, 50 ballenas de aleta y 50 jorobadas en el Océano Austral, especies que también dan a luz a sus crías y se alimentan cerca de las costas latinoamericanas y son el principal foco de la actividad de avistamiento de cetáceos.
Según Eugenia Arguedas, comisionada alterna por parte de Costa Rica ante la CBI, el Grupo de Buenos Aires critica los “permisos especiales” que Japón se otorga a sí mismo para capturar y matar ballenas, aduciendo que son parte de proyectos de investigación científica.
La Comisión Ballenera Internacional prohibió la caza comercial de ballenas en 1986, sin embargo dejó abierta la captura letal de estos mamíferos con fines científicos, lo cual ha hecho las delicias de países como Japón, Noruega e Islandia, quienes se escudan en esta figura a pesar de evidenciar intereses económicos en la práctica.
Para Marcela Vargas, de la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA), la caza de ballenas es una actividad arcaica, cruel e innecesaria en el siglo XXI. “Ha sido comprobado que hay maneras no letales de hacer uso del recurso, como es el avistamiento de cetáceos hecho de manera responsable, que genera enormes beneficios para las comunidades costeras y a la vez protege a los animales” –afirmó.
El avistamiento de ballenas es una industria creciente y millonaria con grandes contribuciones a economías locales y de la cual disfrutan millones de personas cada año. Desarrollada responsablemente, se convierte en un aprovechamiento humanitario de estos hermosos animales, como corresponde a la modernidad del siglo XXI. Según estudios realizados en el pasado reciente, los ingresos por avistamiento de cetáceos ascienden a US$9.000.000 en México, US$6.300.000 en Brasil, $3.125.000 en Colombia y US$2.218.339 en Argentina.
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