Seaspiracy: Sobrepesca. “-Si queres salvar los océanos, deja de comer peces”

El documental de Netflix, producido por el mismo equipo que publicó Cowspiracy en 2014, denuncia la pesca como la mayor amenaza para la vida marina. “Anoche vi #Seaspiracy en Netflix. Es una brillante exposición de la mayor amenaza para la vida marina: la pesca”. George Monbiot, periodista y escritor británico conocido por su activismo ambiental, comentaba así en Twitter sus impresiones sobre el documental. Monbiot, que también participa en la película, denunció en la cinta el nulo tratamiento mediático de los impactos de la pesca en los océanos, afirmando que “la BBC y otras cadenas han fallado repetidamente en decir la verdad”.


María R. Carreras



Ni las bolsas de plástico del súper ni las pajitas de plástico: el 46% del parche de plástico del Pacífico está compuesto por redes de pesca. Un millón de toneladas de redes y otros equipos de pesca son arrojados al mar cada año. Mientras tanto, las denostadas pajitas corresponden solo a un 0,03% del total de plásticos que van a parar al océano.
Ante estas cifras, Monbiot afirma en el documental que “nos han engañado acerca de las principales razones del colapso ecológico, haciendo hincapié en temas completamente triviales como las pajitas de plástico” y se pregunta: “¿Por qué ni siquiera las campañas antiplásticos hablan de la pesca?”.

Los océanos son el hogar del 80% de vida en nuestro planeta. Las ballenas y delfines, cuando vuelven a la superficie a respirar, fertilizan pequeñas plantas en el océano denominadas fitoplancton. Este fitoplancton marino absorbe cada año cuatro veces la cantidad de dióxido marino que absorbe el Amazonas y genera el 85% del oxígeno que respiramos. Sin embargo, según Ali Tabrizi, director y narrador del documental Seaspiracy, no se tiene suficientemente en cuenta la problemática de la pesca cuando se habla de la crisis climática.
En palabras de Tabrizi, “en un mundo preocupado por el carbono y el cambio climático, proteger a estos animales puede significar proteger toda la vida en la Tierra. Si los delfines y las ballenas mueren, el océano muere. Si el océano muere, nosotros también”.
El documental aborda cuestiones como las capturas involuntarias en pesca de arrastre; pájaros, peces y otras especies marinas que se pescan incidentalmente junto con los peces que se pretende pescar y suponen el 40% de la pesca mundial, que se desperdicia –a pesar de que se vuelven a arrojar al mar, su ratio de supervivencia es bajo– y no se contabiliza en las estadísticas.

Seaspiracy habla también de la capacidad de sintiencia de los peces, demostrada científicamente desde hace años, además de denunciar otras cuestiones como que las certificaciones de “pesca sostenible” no son fiables, que las reservas marinas no cumplen las funciones deseadas –dado que está permitido pescar en ellas– o las múltiples problemáticas de la acuicultura, que pese a la propaganda de dicha industria no supone una alternativa sostenible a la pesca.
En la cinta también se abordan las prácticas esclavistas que se dan en la pesca de gambas y langostinos de Tailandia, llegando a hablar de “gambas de sangre” del mismo modo que hace años se habló de los “diamantes de sangre”. En el documental se recoge el testimonio de un pescador, verdaderamente escalofriante, que narra los abusos y amenazas de muerte que sufrió durante su trabajo en dicha industria.
En definitiva, Seaspiracy ofrece tres pasos para salvar los océanos: “Paso uno: pásate a una dieta basada en plantas. Paso dos: hagamos cumplir las reservas marinas sin capturas. Paso tres: terminemos con todos los subsidios a la pesca”. 


 Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pesca/seaspiracy-salvar-oceanos-deja-de-comer-peces - IMagen de portada: El Bob Barker, buque insignia de la organización Sea Shepherd. Aitor Garmendia (Tras los Muros)
 

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