Del decrecimiento a la desconstrucción de la economía (VI)

El decrecimiento de la economía no solo implica la desconstrucción teórica de sus paradigmas científicos, sino de su institucionalización social y de la subjetivización de los principios que intentan legitimar la racionalidad económica como la forma ineluctable del mundo.

Desconstruir la economía resultaría así una empresa más compleja que desmantelar un arsenal bélico, derrumbar el Muro de Berlín, demoler una ciudad o refundir una industria.
No es la obsolescencia de una máquina o de un equipo, ni el reciclaje de sus materiales para renovar el proceso económico. La destrucción creativa del capital que preconizaba Joseph Schumpeter no apuntaba al decrecimiento, sino al mecanismo interno de la economía que la lleva a “programar” la obsolescencia y destrucción del capital fijo, para reestimular el crecimiento insuflado por la innovación tecnológica como fuelle de la reproducción ampliada del capital.
El crecimiento económico arrastra consigo el problema de su medición. El emblemático producto interno bruto con el que se evalúa el éxito o fracaso de las economías nacionales no mide sus externalidades negativas.
Pero el problema fundamental no se resuelve con una escala múltiple y un método multicriterial de medida, como las “cuentas verdes”, el cálculo de los costos ocultos del crecimiento, un “índice de desarrollo humano” o un “indicador de progreso genuino”. 

Fuente: decrecimiento.info - Del decrecimiento a la desconstrucción de la economía. Enrique Leff

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