El árbol foráneo que aterroriza los incendios estivales del sur de Argentina
La intervención del hombre en los ecosistemas debe ser regulada con precisión quirúrgica ya que las consecuencias pueden ser devastadoras. Eso es lo que sucede en la región patagónica de la Argentina con "un visitante no deseado”: Cada año, miles y miles de hectáreas de bosque perecen a causa del fuego. Los registros de cenizas en los lechos de los lagos patagónicos se remontan a hace 15 000 años, cuando los glaciares retrocedieron y fueron sustituidos por magníficos bosques.
Daniel Aprile
Antes los incendios eran naturales, causados por rayos o erupciones volcánicas; ahora son predominantemente provocados por el hombre. Según el Ministerio de Medio Ambiente argentino, "en la región andina patagónica, el 4% de los incendios se deben a la naturaleza y el 96% al hombre".
El incendio de interfase que ocurrió en la Comarca del Paralelo 42º en Marzo de 2021 fue una "premonición" de lo que está por venir, ya que el cambio climático y el aumento de la población en las zonas silvestres -las causas gemelas de los incendios en California, Australia y otros lugares- también se ciernen sobre la gran extensión de montañas, ríos y bosques que comparten Chile y Argentina.
Según Chequeado, una organización no gubernamental, sin fines de lucro, no partidaria, cuya misión es contribuir a mejorar la calidad del debate público para fortalecer el sistema democrático, estas son las cifras de los incendios en nuestro país en los últimos años. Los datos sobre las superficies afectadas por incendios reportados entre 2019 y 2023 son alarmantes.
AÑO SUPERFICIE
2019 490.355 Ha
2020 1.158.129 Ha
2021 326.341 Ha.
2022 739.158 Ha
2023 500.431 Ha
Si bien las razones por las cuales se origina el fuego sin múltiples, un grupo de investigadoras del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), un organismo de bipertenencia entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) puso foco en el control de especies vegetales foráneas que, luego de cada incendio, avanzan sobre los bosques nativos y el equilibrio de los ecosistemas. Según las reforestaciones, esas especies son pino Ponderosa, pino Murrayana, pino Oregón y pino Radiata.
El origen del problema
En los años 70, el gobierno argentino, respondiendo al lobby de las papeleras del Hemisferio Norte, lanzó un programa de reforestación totalmente subvencionado para promover la industria maderera en la región. Aunque los árboles de crecimiento más rápido producían una madera más pobre, el negocio se disparó. La deforestación de árboles de especies nativas se aceleró y en su lugar la reforestación con especies exóticas e invasoras se masificó, sin control sobre el crecimiento o la ubicación de los árboles, dice Estela Raffaele, ecóloga e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina. "La inflamabilidad de los pinos es mucho mayor que la del bosque nativo y la invasión de estas coníferas está afectando la frecuencia de los incendios en la región".
Además, agrega: "Las especies de pino, según estamos aprendiendo ahora (50 años más tarde), utilizan el fuego para colonizar y apoderarse de nuevos terrenos. El pino radiata es el que más nos preocupa. Sus conos son muy duros y sólo se abren a altas temperaturas. Cuando un bosque de pinos se incendia, el calor revienta estos conos, expulsando millones de semillas, todas ellas resistentes al fuego". Una vez que el incendio remite, el 90% de las semillas de radiata germina. Unos meses después, el terreno comienza a llenarse de plántulas de pino. Las especies autóctonas no pueden competir por el agua o la luz.
"Cada incendio reduce drásticamente la diversidad, generando las condiciones para nuevos incendios", añade Raffaele. "Un año después del incendio del 2021 en La Comarca Andina, contamos 400 000 plántulas de pino en una sola hectárea, una invasión impresionante. Los pinos, a medida que crecen, se libran ellos solos de capas de hojas; los más fuertes sobreviven. Los que mueren quedan en pie, listos para arder".
Los científicos están desarrollando modelos matemáticos para proyectar cómo se verán afectados los bosques por el aumento de las temperaturas. Los resultados preliminares sugieren que, a menos que se produzca un cambio drástico, la Patagonia se enfrenta a un futuro ardiente lleno de degradación medioambiental. Kitzberger afirma que algunos ecosistemas de la Patagonia son fundamentales para el equilibrio general de los bosques, y el cambio climático está amenazando la capacidad de éstos para retener el agua. Dice que los bosques de lengas, un árbol de hojas nativo del sur de los Andes que crece a más de 900 metros de altitud, son un buen ejemplo. "Estamos viendo que estos bosques desaparecerán primero por el cambio climático y los incendios", explica. "Son muy susceptibles al calor y no vuelven a crecer por sus raíces. Nos preocupa mucho porque cumplen funciones importantes en la regulación del agua". Y añade: "Sin los bosques de lengas, la lluvia provocará la erosión y convertirá el agua en barro. Los ríos y los lagos no se llenarán. De hecho, ya estamos notando una disminución del caudal de agua debido a la reducción del nivel de los lagos, junto con un descenso de la generación hidroeléctrica."
Estas “invasiones biológicas” con el correr de los años comenzaron a generar una preocupación a nivel mundial por los impactos ambientales y productivos que ocasionan. En el norte de la Patagonia, la presencia de pinos hoy alcanza una superficie cercana a las 100 mil hectáreas.
El 87 % de las plantaciones en la Patagonia andina corresponde a 4 especies de pino, todas definidas como invasoras por sus antecedentes en otros lugares del mundo.
El gran problema es que muchas de estas especies están adaptadas al fuego gracias a sus características morfológicas -como por ejemplo rebrotes-, mediante una corteza muy gruesa o gracias a la serotinia. Lo que ocurre es que las piñas de los pinos (que son las estructuras reproductivas) permanecen cerradas hasta la madurez almacenadas en las copas, se abren con el calor y dispersan las semillas dando lugar a un nuevo individuo.
El golpe silencioso al agua subterránea
Además del riesgo de incendio que se retroalimenta y de la pérdida masiva de biodiversidad que provocan estas especies forestales, se esta investigando cuál es el impacto sobre el uso del agua subterránea, que es fundamental para este tipo de ecosistemas. Hasta ahora, sólo existe información sobre la experiencia en Chile -donde las forestaciones están más extendidas- y lo que se sabe es que a medida que aumenta el porcentaje de tierras ocupadas con pinos disminuye la disponibilidad de agua subterránea de manera proporcional.
Si el objetivo de Argentina es duplicar su superficie forestal para el 2030 y estos problemas deben tratarse seriamente si queremos evitar un desastre ambiental en la región patagónica.
Fuentes: https://www.meteored.com.ar/noticias/actualidad/arbol-foraneo-aterroriza-incendios-estivales-del-sur-argentina-patagonia-fuego-bariloche.html - https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2022/01/el-arbol-intruso-que-aterroriza-los-incendios-estivales-de-la-patagonia

