La medicina indígena perdura en la Amazonía urbana
“Cuando Yepamahsã, el Dios Creador, creó el mundo, otorgó a cada pueblo indígena su propia ‘bendición’”, afirma Anacleto Barreto, de 60 años, con la naturalidad de quien repite una lección aprendida en su infancia. “La nuestra, la del pueblo tukano, se llama bahsese”. Bahsese es un complejo sistema de cuidados corporales para prevenir y tratar enfermedades, que utiliza rituales inspirados en narraciones míticas conocidas como kihti ukuse. Identificado de niño por los líderes que reconocieron su vocación, Anacleto desarrolló estos conocimientos, transmitidos oralmente de generación en generación, hasta convertirse en un kumua, un curandero ritual.
Maickson Serrão
Anacleto aplica estos conocimientos en el Centro de Medicina Indígena Bahserikowi (BCMI), del que fue cofundador en 2017. El centro se encuentra en Manaos, una ciudad brasileña en rápido crecimiento con más de dos millones de habitantes situada en el corazón de la Amazonía. El centro se ha consolidado como un referente de la medicina indígena en la ciudad. Atrae el interés tanto de investigadores y estudiantes como de pacientes no indígenas que desean conocer formas de atención alternativas a la medicina occidental convencional.
Conocimiento indígena revitalizado
Anacleto procede de la comunidad uremipira del Alto Río Negro, en el estado noroccidental de Amazonas. Esta región es una de las más ricas en biodiversidad de Brasil y está habitada por pueblos como los tukano, los desana y los tuyuka. Actualmente, todos los kumuas de Bahserikowi proceden de la región, y la confluencia de sus diversos conocimientos influye en cómo se ha desarrollado la práctica del bahsese en el centro.
El bahsese considera que la salud, la alimentación y la protección del territorio son inseparables. “Cuando cuidamos el bosque, la tierra y el agua, estamos salvaguardando nuestra calidad de vida”, explica João Paulo Barreto. Es un investigador indígena, también del pueblo tukano, y profesor de antropología social en la Universidad Federal del Amazonas (UFAM).
El médico e investigador indígena Israel Fontes Dutra describe el bahsese como una serie de rituales de protección, prevención de enfermedades y sanación. Estos se extienden desde el cuerpo hasta los cultivos, la alimentación y los hogares, garantizando un equilibrio entre los seres humanos, el medioambiente y el mundo espiritual.
El investigador señala que, entre los siglos XVII y XX, las misiones cristianas calificaron estos rituales de “diabólicos”. Esto contribuyó al desmantelamiento de los sistemas culturales y espirituales en el Alto Río Negro. Desde la década de 1970 se han puesto en marcha iniciativas de revitalización, especialmente en el marco de las luchas por la demarcación de las tierras indígenas.
“Nos enfrentamos a diversos modelos de conocimiento. La ciencia es un modelo, y los pueblos indígenas tienen otro”, afirma João Paulo. “Lo que necesitamos es aprender a entablar un diálogo que trascienda estas diferencias”.
Promoción de la medicina indígena…
Anacleto recuerda cómo su sobrina, que entonces tenía 20 años, fue mordida por una serpiente en 2017 en São Gabriel da Cachoeira, donde residen varias comunidades del Alto Río Negro. Tras ser trasladada más de 800 km hasta Manaos para recibir tratamiento especializado, los médicos recomendaron amputarle la pierna.
La familia pidió combinar la atención hospitalaria con los conocimientos tradicionales, pero la propuesta fue rechazada. Ante esta situación, Anacleto y otros especialistas decidieron hacerse cargo del tratamiento de la joven utilizando el bahsese. Anacleto afirma que se recuperó y se evitó la amputación.
Hablando en voz baja, primero en tukano, su lengua materna, y luego en portugués, Anacleto explica el proceso. Dice que todo comienza con la “purificación” del cuerpo —la eliminación de impurezas y desequilibrios— y solo entonces el especialista realiza los rituales necesarios. El tratamiento, subraya, no se centra en la enfermedad. Se tiene en cuenta el cuerpo en su conjunto, en relación con el entorno y la forma en que ha sido tratado a lo largo de la vida.
Los especialistas no rechazan la medicina convencional, dice Anacleto, sino que trabajan en colaboración con ella. No hay protocolos bahsese estandarizados: cada caso se evalúa de forma individual, y cada parte del cuerpo requiere prácticas específicas y se le atribuyen palabras, gestos y secuencias particulares. “Aquí, en la rodilla, es un proceso; en el estómago, otro; en la cabeza, otro”, explica.
Anacleto relata la fundación del Centro de Medicina Indígena Bahserikowi casi como un manifiesto, para preservar y valorar estas prácticas ancestrales, sin la supervisión de la medicina convencional. Hoy en día, el centro atiende tanto a personas indígenas como no indígenas, con tarifas más bajas para los indígenas.
… y la comida indígena
El bahsese también se plasma a través de la gastronomía en el centro médico, que alberga la “Casa de la Gastronomía Indígena Biatüwi”, gestionada de forma independiente. El espacio fue creado por João Paulo y su esposa, Clarinda Ramos, responsable de la cocina y miembro del pueblo sateré. Biatüwi se ha concebido como una forma de destacar el papel de la alimentación en el sistema sanitario.
De 11 de la mañana a tres de la tarde, de miércoles a sábado, cualquiera puede sentarse y elegir entre platos indígenas como el beiju y el chibé (un pastel salado y una sopa espesa, ambos elaborados con harina de mandioca), pescado asado, moqueca (un tipo de guiso de pescado) y hormigas maniwara.
Pero los responsables evitan llamar a Biatüwi un restaurante. El propósito del espacio, subrayan, va más allá de eso. “Un restaurante, desde nuestro punto de vista, produce comida para satisfacer el hambre de la gente. Aquí no”, dice João Paulo. “Queremos satisfacer el hambre y también queremos satisfacer la sed de conocimiento”.
Quienes se sientan a la mesa suelen escuchar explicaciones sobre los ingredientes, los métodos de preparación y el cuidado que se les dedica. En Bahserikowi, la comida forma parte del mismo proceso de cuidado que tiene lugar en las salas de tratamiento: una experiencia de aprendizaje sobre el cuerpo, el territorio y la relación con el bosque, incluso en un contexto urbano.
Por ejemplo, antes de ser preparados, el pescado y la carne pasan por un proceso de limpieza y protección. “Este cuidado no se limita a la higiene”, dice João Paulo. “Es un ritual que prepara al cuerpo para recibir lo que viene del bosque sin provocar enfermedades”.
Las mujeres indígenas y el cuidado
Todos los especialistas que llevan a cabo las consultas de Bahserikowi son actualmente hombres. Pero el conocimiento que sustenta estas prácticas también es compartido y transmitido por las mujeres, a través de la tradición oral y la vida cotidiana en los territorios indígenas de los pueblos del Alto Río Negro. “Crecí viendo a mi abuela, a mis tías y a mi madre brindar este cuidado”, dice una de las directoras de Bahserikowi, Carla Wisu, del pueblo desana.
Recuerda cómo su abuela apoyaba a las mujeres embarazadas e identificaba los signos de enfermedad incluso antes de que se manifestaran físicamente. Pero, según ella, estos roles han sido históricamente invisibilizados: “A las mujeres siempre se las ha tratado como algo secundario”.
Por esta razón, Wisu aboga por convertir el centro médico en un lugar de formación y empoderamiento para las líderes indígenas que participan en la atención sanitaria: “Las mujeres siempre han velado por la salud de las personas. Ahora también deben estar en los espacios de toma de decisiones, expresando su opinión, investigando y liderando”.
Wisu está cursando un máster en antropología social en la Universidad Federal del Amazonas e investigando la medicina indígena desde la perspectiva de las mujeres. Este último tema ha sido poco explorado tanto por investigadores no indígenas como por hombres indígenas.
“No vamos al mundo académico en busca de validación. Es para documentar, entablar diálogo y hablar desde nuestra propia perspectiva”, afirma Wisu.
En medio de los retos de este contexto urbano y del ritmo acelerado de la vida en Manaos, el bahsese sigue practicándose y está ganando adeptos. Un conocimiento ancestral que no se ha limitado a su territorio de origen, sino que ha encontrado otro lugar en la ciudad para seguir existiendo: como práctica de cuidado, afirmación cultural y resistencia indígena en la Amazonía.
Fuente: https://dialogue.earth/es/justicia/medicina-indigena-perdura-amazonia-urbana/ Imagen de portada: Un ritual bahsese celebrado en el Centro de Medicina Indígena Bahserikowi en Manaos, Brasil. El bahsese es un complejo sistema de cuidados corporales del pueblo indígena tukano, una forma de medicina que en su día fue calificada de “diabólica” por las misiones cristianas. En la actualidad, despierta el interés tanto de investigadores y estudiantes como de pacientes no indígenas (Imagen: SESAI)





