La salamandra común emite fluorescencia turquesa en la noche
En los bosques húmedos de Europa, donde la niebla se mezcla con la oscuridad y el suelo respira vida entre hojas y musgo, una criatura conocida desde hace siglos acaba de revelar un secreto inesperado. La salamandra común europea (Salamandra salamandra), también llamada salamandra de fuego, posee un brillo turquesa invisible al ojo humano que solo aparece bajo luz ultravioleta. El descubrimiento, anunciado en mayo de 2026, dejó desconcertados a los científicos: ¿cómo una especie tan estudiada había logrado ocultar este fenómeno durante tanto tiempo? La respuesta abre una nueva ventana hacia un mundo natural que todavía guarda misterios silenciosos.
Por Carolina Gutiérrez Argüelles
Salamandra fluorescente: un resplandor que nadie había visto
El hallazgo fue realizado por un equipo internacional de investigadores del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, el Institute of Evolutionary Biology (IBE-CSIC-UPF) y el Max Planck Institute for Chemical Ecology de Alemania. El estudio, publicado en la revista Royal Society Open Science, reveló que la salamandra común emite una intensa fluorescencia azul verdosa en la parte ventral de su cuerpo y en los laterales amarillos característicos de su piel.
La luz aparece principalmente en las glándulas cutáneas y en las secreciones tóxicas que utiliza como mecanismo de defensa. Lo más sorprendente es que estas secreciones continúan brillando incluso más de 24 horas después de ser expulsadas. Los científicos también detectaron fluorescencia en la sangre del anfibio, algo extremadamente raro en vertebrados terrestres y que podría indicar una distribución interna de los compuestos responsables del fenómeno.
¿Qué significa la biofluorescencia en las salamandras?
Aunque muchas personas podrían pensar en luciérnagas o criaturas marinas luminosas, el caso de esta salamandra es diferente. No se trata de bioluminiscencia, es decir, no genera luz propia. Lo que ocurre es un fenómeno llamado biofluorescencia, donde el organismo absorbe radiación ultravioleta y la reemite como luz visible en tonos turquesa o verde azulado. En los ecosistemas nocturnos, este efecto podría ser mucho más importante de lo que parece. La luz de la luna llena y algunas fuentes naturales contienen radiación UV suficiente para activar el brillo.
Diversos animales poseen una visión más sensible a estas longitudes de onda, por lo que las salamandras podrían utilizar este resplandor para reconocerse entre sí, orientarse en bosques densos o incluso comunicarse durante el apareamiento. La naturaleza lleva millones de años desarrollando formas invisibles de comunicación que apenas comenzamos a comprender. Este descubrimiento recuerda que existen dimensiones enteras del mundo animal que permanecen ocultas para la percepción humana.
El misterio detrás del brillo turquesa
Hasta ahora, los investigadores no han logrado identificar la molécula exacta responsable de la fluorescencia. Una de las hipótesis más fuertes es que podría tratarse de un compuesto químico completamente desconocido en esta especie. Identificarlo será clave para entender si el brillo tiene un origen evolutivo, defensivo o comunicativo. Otra teoría apunta hacia el aposematismo, una estrategia natural donde ciertos animales utilizan colores llamativos para advertir que son tóxicos o peligrosos. La salamandra común ya posee una combinación negra y amarilla asociada con sus toxinas llamadas samandarinas.
La fluorescencia podría reforzar esta advertencia durante la noche, convirtiendo su cuerpo en una señal silenciosa visible para posibles depredadores. Lo fascinante es que esta especie ha sido observada y documentada durante décadas en la Península Ibérica, donde habitan nueve de las quince subespecies conocidas. Aun así, nadie había detectado este brillo oculto hasta que nuevas herramientas de observación bajo luz ultravioleta permitieron revelar el fenómeno.
Un descubrimiento que también habla de conservación
La salamandra común no solo es uno de los anfibios más emblemáticos de Europa; también es una especie vulnerable. La pérdida de hábitat, la fragmentación de bosques, la contaminación y las enfermedades emergentes amenazan sus poblaciones en distintas regiones del continente. Comprender cómo se comunica, se desplaza y se relaciona con su entorno podría ser fundamental para diseñar mejores estrategias de conservación. Cada nuevo descubrimiento científico permite entender que los ecosistemas funcionan a través de conexiones mucho más complejas de lo que aparentan a simple vista.
En tiempos donde numerosos anfibios desaparecen silenciosamente del planeta, la salamandra fluorescente se convierte en un recordatorio poderoso: incluso las criaturas más familiares todavía guardan secretos capaces de cambiar nuestra manera de observar la naturaleza. Tal vez el verdadero misterio no sea por qué brilla esta salamandra, sino cuántas maravillas invisibles siguen ocultas en los bosques esperando ser descubiertas.
Fuente: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/natura/salamandra-fluorescente-fuego/


