Agente de Inteligencia peruano confiesa que sus servicios tienen entre sus principales clientes a grandes empresas mineras y petroleras



El agente arrepentido dijo tener una lista de políticos, periodistas, empresarios y otras personalidades a las que espió. Dice tener diálogos entre funcionarios sobre gestiones en favor de empresas extranjeras a cambio de dinero, los que fueron filtrados a un canal de televisión que los difundió el 5 de octubre pasado, lo que desató un escándalo político.Fuente: http://www.elinformanteperu.com


AGENTE DE INTELIGENCIA OFRECE LISTA DE OBJETIVOS DE ESPIONAJE EN EL PERÚ

Lima, 12 Enero 2009, (PL).- Uno de los agentes de inteligencia detenidos por participar en una red de escucha telefónico en Perú, ofreció dar los nombres de todos los espiados, así lo aseguran diversas fuentes.
El técnico tercero de la Armada Martín Fernández, indicaron las versiones, se acogió a la figura de la colaboración sincera, que le asegura beneficios judiciales, y comenzó a dar información al Ministerio Público sobre la actividad de la empresa Business Track, allanada el jueves último.
En la operación fueron detenidos Fernández y otro agente –ambos de la unidad de contrainteligencia de la Armada, cuya infraestructura utilizaban, aunque el gobierno lo niega-, así como el ex subjefe del servicio de Inteligencia de la Marina, Manuel Ponce Feijoó, otro oficial en retiro y la empresaria
El agente arrepentido, coinciden las versiones consultadas, dijo tener una lista de políticos, periodistas, empresarios y otras personalidades a las que espió por orden de Ponce Feijoó, jefe de la red y cuyos vínculos con el vicepresidente de la República, Luis Giampietri, son señalados reiteradamente por la prensa.

Las mismas fuentes indican que Fernández confesó haber espiado al ex ministro Rómulo León y al ex ejecutivo petrolero estatal Alberto Químper, por orden de Feijoó.

Diálogos entre León y Químper sobre gestiones en favor de empresas extranjeras a cambio de dinero fueron filtrados a un canal de televisión que los difundió el 5 de octubre pasado, lo que desató un escándalo político.

La conmoción motivó la renuncia del primer ministro, Jorge del Castillo, por haberse reunido con miembros de la red de corrupción integrada por León y Químper.

Del Castillo coincidió con el gobierno en celebrar la operación contra Business Track como un logro de la democracia y sobre esas reuniones las asumió como un error político no delictivo.
Versiones periodísticas citan fuentes de inteligencia según las cuales la empresa espiaba a empresarios participantes en licitaciones para ofrecer la información a sus competidores.

Entretanto, sigue sin conocerse el cliente que encargó espiar a León y Químper, aunque las sospechas apuntan a la petrolera norteamericana Petrotech, derrotada en una licitación de lotes petrolíferos por la noruega Discover, para la que trabajaban los primeros.
Tampoco han sido identificados los demás clientes de Petrotech, mientras el diario La Primera afirma que la práctica de las empresas de seguridad a cargo de marinos en actividad y en retiro, dedicadas al espionaje, floreció en la década pasada.

Esos costosos servicios, agrega, tienen entre sus principales clientes a grandes empresas mineras y petroleras que los han usado inclusive contra protestas sociales.
De otro lado, el ex ministro de Trabajo, Juan Sheput, sostuvo que la operación contra Business Track fue montada por el gobierno para distraer la atención sobre el problema mayor, el de la red oficialista que integraban León y Químper.

El objetivo es impedir que se descubran más actos de corrupción gubernamental y dejar impunes a los corruptos, sostuvo Sheput

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