Argentina-La Rioja: La CNEA no logra poner el pie

Vecinos de La Rioja impiden el paso de vehículos de la Comisión Nacional de Energía Atómica por la ruta 38 desde hace dos meses. Esperan evitar que se ponga en marcha la extracción de uranio en el denominado Cordón del Velazco, que rodea la ciudad capital. La situación genera una fuerte controversia dado que el movimiento en contra de las minas en esta provincia es muy fuerte desde hace años.  A partir de 2011 -y de acuerdo al denominado Plan Nuclear Argentino que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) reactivó en 2006-, se retomaron las exploraciones en busca de nuevos depósitos explotables de uranio, no sólo en Chubut, donde hoy se encuentran los principales yacimientos uraníferos, sino también en otras provincias como Santa Cruz, Neuquén, Mendoza, Salta, Catamarca y La Rioja.
Hugo Nielson, ingeniero en minas de la Universidad Nacional de San Martín y secretario general del Organismo Latinoamericano de Minería, explicó que el uranio es necesario para hacer funcionar las tres centrales de energía nuclear que hay en el país, que en la actualidad debe importarlo. “Y no podríamos dejar de utilizar esas centrales porque la canasta energética estaría incompleta, no alcanza con la energía hidráulica y el petróleo”, advierte el especialista.
Sin embargo, frente a la demanda energética, también se levantan temores y resistencias por los riesgos ambientales y sobre la población que pueden generar estos trabajos de minería. Tal es el caso en La Rioja. Allí, vecinos de la Asamblea Riojana Capital y Autoconvocados de Puerto Alegre al Cantadero se instalaron hace casi dos meses en la ruta 38, entrada al Duraznillo, para impedir el paso de los vehículos de la CNEA que intenten llegar a la zona de El Cantadero, ubicada a alrededor de 20 kilómetros de la capital de la Provincia. En una superficie de casi mil hectáreas, allí ya se estaban preparando las condiciones para extraer uranio. “Como vemos que no se puede frenar de otra forma, tomamos la decisión y nos paramos en el camino que lleva al ingreso de la mina; estamos ahí desde el 17 de marzo”, relata Marisa Romero, de la Asamblea Riojana Capital, y aclara que sólo impiden el paso de aquellos vehículos que quieren acceder a la mina, pero no de los pobladores, que pueden circular normalmente.
Al respecto, Nielson reconoce que el movimiento en contra de las minas en esta provincia es muy fuerte desde hace años, algo que ocurre “porque hay mucho desconocimiento” sobre la explotación minera, pero que “no es culpa de la gente sino del Estado y las empresas que no explicaron bien ni hicieron un proceso previo de discusión, para que todos pudieran saber qué es lo que se va a hacer y cómo, ni cuáles son los riesgos y, si los hay, cuáles las soluciones”. Por ejemplo, afirma que la minería a cielo abierto -que es la que en general se usa para la extracción de uranio “porque es la más segura y más barata”- emplea explosiones controladas pero no debería utilizar químicos, y “si se usaran químicos, hay reglamentos muy precisos a los que las empresas deberían adherir, que pueden controlarse”.
A falta de información clara, la confusión permanece, y continúan los temores sobre los riesgos de posibles radiaciones y la contaminación y el uso excesivo del agua, lo que perjudicaría el desarrollo normal de las actividades habituales de los pobladores de la zona, que tienen granjas y cultivos. “Fuimos al yacimiento y encontramos cinco bolsas tipo consorcio con muchas bolsitas chiquitas vacías, no sabíamos qué eran y nos llevamos una para analizar…, eran de una sustancia que se usa para hacer perforaciones, y el contenido de cada una de esas bolsitas más pequeñas se diluye en mil litros de agua”, recuerda Romero y explica que así pudieron hacer un cálculo estimativo del consumo de agua, que creen rondaría los 100 mil litros diarios.
Frente a estas dudas, los vecinos aseguran que las autoridades no les dan respuestas claras y que no han podido acceder al estudio de impacto ambiental obligatorio, que fue aprobado por la secretaría de Minería de la Provincia en agosto de 2012. “Eso está mal, no debería ocurrir…, hay que hacer cumplir las leyes y ser estrictos en el control de todas las normas ambientales que tenemos y que son buenas”, advierte Nielson. Y destaca que considera a la minería como una actividad noble e imprescindible, pero sin defender a ninguna empresa. Por el contrario, cree que estas “son mejores si se las controla, por eso, lo que hay que votar no son prohibiciones, sino instrumentos de control: hay que controlar a las empresas y hay que ser inflexibles con aquellas que no cumplen con las normas básicas de protección del medio ambiente”.
Mientras tanto, los vecinos de La Rioja siguen disconformes: “Todo lo hacen en forma muy clandestina y tenemos que estar buscando la información, que vamos consiguiendo a cuenta gotas”, asegura Romero y recuerda que en algunas ocasiones fueron a recorrer la mina y pudieron dialogar con técnicos, aunque “lo que sale de esas discusiones es siempre lo mismo: que se puede hacer en forma controlada, que no tenemos que oponernos porque la CNEA es un órgano del Gobierno nacional que no puede violar las leyes y no va a contaminar ni a trabajar en forma irresponsable”. .
Fuente: medioymedio.com.ar

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