El ‘Foro Económico Mundial 2015’ se ‘centra’ en la crisis del agua como el mayor riesgo al que se enfrenta el planeta



Con una perspectiva de diez años, el informe evalúa 28 riesgos de naturaleza global que podrían causar impactos negativos importantes en industrias y países, si se concretan. Los riesgos se agrupan en cinco categorías – económica, medioambiental, geopolítica, social y tecnológica – y se miden tanto en términos de sus probabilidades de concreción, como en su impacto potencial.

La mayor amenaza para la estabilidad de la economía mundial en la próxima década proviene del riesgo de conflictos internacionales, según el informe ‘Global Risks 2015 del Foro Económico Mundial, que además sitúa los riesgos medioambientales por encima de los económicos. Con una perspectiva de diez años, el informe evalúa 28 riesgos de naturaleza global que podrían causar impactos negativos importantes en industrias y países, si se concretan. Los riesgos se agrupan en cinco categorías – económica, medioambiental, geopolítica, social y tecnológica – y se miden tanto en términos de sus probabilidades de concreción, como en su impacto potencial. Tras examinar sus posibles efectos, los casi 900 expertos que participaron en la encuesta consideraron que las crisis del agua constituyen el mayor riesgo al que se enfrenta el mundo. Junto a éste y los conflictos entre Estados, también preocupan la propagación rápida y masiva de enfermedades infecciosas (segundo lugar), las armas de destrucción masiva (tercer lugar) y la falta de adaptación al cambio climático (quinto lugar). Riesgos medioambientales y económicos Asimismo, destaca que existen un mayor número de riesgos ambientales que económicos, debido a que los expertos valoran mucho más negativamente los preparativos para hacer frente a retos como los fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático, y no tanto a una disminución de los temores que despiertan los riesgos económicos crónicos, como el desempleo, el subempleo o las crisis fiscales, que se mantuvieron relativamente estables en 2014. El agua ocupa el octavo lugar para la probabilidad y la primera para el impacto. Fue uno de los cuatro riesgos – junto con los conflictos interestatales, la falta de adaptación al cambio climático, y el desempleo crónico – que se considera altamente probable y muy devastador. Hace una década, el informe de los riesgos globales estuvo dominado por las preocupaciones financieras y preocupaciones macroeconómicas: el ritmo de crecimiento de China, las fuertes oscilaciones en los precios de acciones y bonos y mercados petroleros de la montaña rusa. Agua mereció poca atención, y el cambio climático – dejada de lado como una amenaza aún emergente – era el único riesgo de 120 en el informe de 2006 que fue considerado demasiado lejano para un análisis estadístico riguroso. 
Hoy en día, el guión se voltea. Quienes respondieron a la encuesta de 2015 vieron los riesgos sociales y ambientales como las amenazas más graves a 7 mil millones de personas del planeta. En ese sentido, el informe del Foro Económico Mundial dice que el riesgo aumenta como aumenta la temperatura global, el cambio climático se espera reducir la disponibilidad de agua en el sur de Europa, Oriente Medio, Norte de África y el suroeste de Estados Unidos mientras que también aumenta el número de tormentas severas. Lluvias o sequías que envuelve profundas podrían reducir los rendimientos de los cultivos del 25 por ciento de mediados de siglo, según las proyecciones del peor de los casos citados por el panel climático de Naciones Unidas. El agua subió como una prioridad mundial en el informe de 2015, y también adquirió una nueva designación. El informe reclasificado agua de un riesgo ambiental a un riesgo social, un reconocimiento de que casi toda actividad humana – desde el cultivo de trigo y la captura de peces para la prevención de enfermedades bacterianas que matan niños y la alimentación de las industrias y las comunidades – tiene agua en su base. El mundo no está haciendo lo suficiente, según afirma el informe del Foro Económico Mundial. Aunque los problemas de inundaciones, sequías y suministro inadecuado de agua que se proyectaron hace más de dos décadas se han hecho realidad, poco se está haciendo para abordar de manera efectiva las posibles soluciones. 

Fuente original: http://www.canalazul24.com/
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El agua probablemente sea la sustancia más importante de la Tierra. Cubre más del 70% de la superficie de nuestro planeta, desempeña un papel clave en el estado del tiempo y en el clima, y provee de nutrientes a la vida misma. Las profundidades de los océanos de la Tierra son únicas en el sistema solar, y su majestuosa expansión global, como se observa desde el espacio, es testimonio de la primacía del “H2O”.

Los océanos, sin embargo, son precisamente los depósitos de agua más atractivos a la vista. La sustancia puede encontrarse en cantidades más pequeñas prácticamente en cada hueco y grieta del planeta, y los investigadores saben cuán importante es rastrear el agua en todas partes.
Por ejemplo… en el lodo.

Créase o no, la NASA acaba de lanzar un satélite que puede rastrear el agua en las zonas lodosas que se encuentra debajo de nuestros pies, así como también otras formas de agua en el suelo. La misión se denomina SMAP (abreviatura de Soil Moisture Active Passive, en idioma inglés, o “Instrumento Activo – Pasivo para la Detección de la Humedad del Suelo”, en idioma español).ç
“Con información proporcionada por el SMAP, los científicos y las personas que toman decisiones sobre este tema en todo el mundo estarán mejor equipados para comprender de qué manera la Tierra funciona como un sistema”, asevera Christine Bonniksen, quien ocupa un cargo ejecutivo en el programa SMAP, en las oficinas centrales de la NASA. “Nos demostrará de qué manera la humedad del suelo impacta sobre innumerables sucesos vinculados con los seres humanos, desde las inundaciones y las sequías hasta los pronósticos meteorológicos y el rendimientos de las cosechas”.
El satélite despagó desde la Tierra el 31 de enero; fue lanzado hacia el cielo a bordo de un cohete United Launch Alliance Delta II de la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea, en California.
El SMAP detecta la humedad del suelo utilizando una extraordinaria antena de tejido de malla; se trata de una antena de reflexión, de seis metros, que se desplegará rápidamente, como si fuera un toldo y girará, a modo de lazo, a 14 revoluciones por minuto. El aparato hará impactar microondas contra el suelo, la antena y un par de sensores que están sujetos a ella podrán medir la humedad en el suelo a lo largo de la trayectoria que traza el satélite sobre el suelo. Girando alrededor de la Tierra a una altura de 686 kilómetros (426 millas), cerca de la órbita polar que se repite cada ocho días, el SMAP será capaz de producir “mapas de la humedad” en alta resolución cada 2 ó 3 días.
Pero hay más en la humedad del suelo que lodo, por supuesto. El agua en el suelo puede existir de muchas maneras.
A medida que orbite, el SMAP logrará detectar si el suelo está congelado o en estado líquido en un área de 19 kilómetros (12 millas) de diámetro, denominada “huella”, lo que ayudará a los científicos a determinar cuánto carbono por año están ayudando a sacar las plantas de la atmósfera, mejorando así lo que conocemos sobre el calentamiento global.
Además, el SMAP aumentará nuestra capacidad para responder ante catástrofes relacionadas con cuestiones meteorológicas al predecir inundaciones y monitorizar sequías.
“Los suelos actúan como esponjas”, explica Erika Podes, una científica del equipo del SMAP, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA. “Pueden almacenar cierta cantidad de agua. Si conocemos la cantidad de agua que hay en el suelo y si sabemos que una gran tormenta se avecina, por ejemplo, y que los suelos están al límite de la saturación, entonces podremos predecir qué área podría estar en riesgo de inundación”.
La información obtenida gracias a la misión SMAP será invalorable tanto dentro como fuera del laboratorio.
Podest dice con seguridad: “Considero que tiene el potencial como para afectar la vida de todos”.

Créditos
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Angela Atadía de Borghetti
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Angela Atadía de Borghetti

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