Los Tiburones son fundamentales para restaurar ecosistemas dañados

 

Los tiburones son fundamentales para ayudar a los ecosistemas a recuperarse de eventos climáticos extremos, según un nuevo estudio. La investigación en la bahía australiana muestra que la ausencia de depredadores ápice puede exacerbar el daño climático extremo Las conclusiones llegaron después de que los científicos pudieron determinar la importancia del depredador ápice para un ecosistema único luego de una ola de calor marina extrema en 2011, que acabó con una cuarta parte de una de las praderas de pastos marinos más grandes y con mayor biodiversidad en Shark Bay, Australia Occidental.

Karen McVeigh


Un equipo de expertos de la Universidad Internacional de Florida (FIU), la Universidad de Washington y la Universidad Deakin en Australia, supo por un estudio anterior cómo los tiburones tigre en la bahía protegían los prados alterando el comportamiento de dugongos y tortugas, que pastan en los pastos marinos, en patrones de alimentación menos destructivos. Querían saber qué pasaría si no hubiera tiburones. “Queríamos una respuesta a la pregunta: ¿puede la ausencia de grandes depredadores exacerbar los efectos del cambio climático?” dijo Rob Nowicki, autor principal y afiliado de investigación en Mote Marine Laboratory, quien realizó el estudio como estudiante de doctorado en FIU. “¿Puede hacer que una situación que ya es mala se desplome?”
Después de la ola de calor, que destruyó el dosel de pastos marinos, gran parte de la población de dugongos abandonó temporalmente la bahía, preparando el escenario para un experimento de campo único. En un artículo publicado en el Journal of Animal Ecology , los científicos explican cómo utilizaron un área dañada de la bahía, donde habían crecido nuevos pastos marinos resistentes al calor, como su laboratorio.
Tiburones y dugongos
Usando cálculos basados en la tasa de pastoreo de los dugongos cuando los tiburones están ausentes, pudieron imitar la tasa de alimentación artificialmente. Los buzos con paletas reprodujeron los patrones de pastoreo de los dugongos, excavando periódicamente los pastos marinos recién cultivados, una práctica que los científicos denominaron jardinería submarina. “Esto nos permitió imitar el comportamiento que tendrían los dugongos si los tiburones en la bahía desaparecieran mágicamente o fueran sobrepescados”, dijo Nowicki.

Descubrieron que el dosel de pastos marinos más importante y más grande no se recuperaba porque el paso de los buzos lo perturbaba con demasiada frecuencia. La investigación muestra que cuando los principales depredadores desaparecen, no solo se rompe la estructura del ecosistema, sino que la tasa de pastoreo de los herbívoros hace que sea imposible recuperarse.
“Es probable que esto esté sucediendo en lugares que no tuvieron 15 años de estudio y no tuvieron este evento climático”, dijo Nowicki. “Estamos argumentando que proteger a las especies depredadoras y mantener las relaciones entre estas especies puede conducir a la resistencia a estos eventos”.
El Dr. Mike Heithaus, biólogo marino de la Universidad Internacional de Florida y coautor del artículo, que ha estudiado la bahía durante dos décadas, dijo: “Cuando todo es perfecto, es posible que no nos demos cuenta de la importancia de los depredadores. Pero cuando las cosas van mal, como un evento climático, es cuando se puede ver la importancia de los depredadores.
“Los tiburones tigre están protegiendo a los pastos marinos del pastoreo. La gran hierba marina no es la comida favorita de los dugongos, que es la pequeña hierba marina que se mueve cuando hay una perturbación. Pero descubrimos que los pastos marinos más grandes no regresan cuando el pastoreo los perturba con tanta frecuencia”.

Por Karen McVeigh. Artículo en inglés: https://www.theguardian.com/environment/2021/mar/22/sharks-critical-restoring-climate-damaged-ecosystems-study - Imagen de portada: Imagen de Victor Sales en Pixabay
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El tiburón tigre es más antiguo de lo que se pensaba

Gran depredador de todos los océanos del mundo, se caracteriza por un patrón de rayas en su espalda y unos dientes únicos, que le permiten romper hasta el caparazón de una tortuga. 

La historia fósil de los tiburones modernos se remonta a hace 295 millones de años. Pero no siempre ha sido fácil encontrar restos completos de estos animales. Sus esqueletos, compuestos en su casi totalidad de cartílago, solo se han conservado en circunstancias muy especiales durante el proceso de fosilización.  

A pesar de esta ausencia en el registro fósil, la mayoría de los escualos extintos se han podido conocer gracias a sus dientes bien mineralizados, que crecen y son reemplazados a lo largo de toda su vida. Son estos fósiles los que proporcionan una perspectiva más profunda sobre la historia evolutiva de estos depredadores. Un estudio, publicado en la revista Paleobiology, ha permitido ahora hacer una revisión del registro fósil de las 22 especies extintas de tiburones tigre, pertenecientes al género Galeocerdo, gracias al análisis de la diversidad morfológica y disparidad de sus dientes. Para ello, los científicos del departamento de Paleontología de la Universidad de Viena (Austria) utilizaron morfometría geométrica, una herramienta basada en puntos de referencia para determinar la forma y características morfológicas de los dientes en función de las diferentes especies extintas de tiburón tigre y la actual. Los resultados muestran que, aunque estos escualos eran más diversos en el pasado, solo cinco de las 22 especies fósiles de tiburones tigre conocidas son realmente taxones válidos, además de la actual (Galeocerdo cuvier), la única que ha sobrevivido hasta la actualidad y única representante del género. Un origen que se adelanta millones de años Además de sus características rayas en su espalda, más marcadas en los ejemplares juveniles y que se desvanecen en los adultos, los tiburones tigre modernos destacan por sus dientes únicos: grandes, afilados, muy puntiagudos y con bordes aserrados que les permiten romper con facilidad los huesos de otros animales así como los caparazones de tortuga. 

Estos cosmopolitas escualos, que se encuentran en las aguas templadas y cálidas de todos los océanos del mundo, son uno de los depredadores más grandes que se conocen en la actualidad. Hasta ahora los estudios databan su origen en hace 5,3 millones de años. Sin embargo, aunque no había en el registro fósil restos de tiburones tigre del Mioceno medio, los autores han podido identificar 37 dientes, hallados en Florida en EEUU, de hace 13,8 millones de años, y asociarlos a esta especie. Esto retrasa su aparición del Plioceno temprano al Mioceno medio y demuestra que se originó antes de lo que se creía.

Referencia: Julia Türtscher, et al (2021). “Evolution, diversity, and disparity of the tiger shark lineage Galeocerdo in deep time”. Paleobiology DOI:10.1017/pab.2021.6 - Fuente: Agencia sinc

Fuente: Noticias Medio Ambiente

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