El desastre de Chevron en Ecuador

La petrolera, condenada a pagar 19 mil millones de dólares, desconoce la sentencia

Orsetta Bellani
Kaosenlared

La compañía, condenada a pagar 19 mil millones de dólares por el derrame petrolero ocurrido en la Amazonía ecuatoriana, no quiere aceptar la sentencia.
“Nací a 200 metros del pozo petrolífero, criado en este desastre que para mí era lo normal. Sólo cuando me mudé a otro lugar entendí que aquí la vida es diferente”, relata Donald Moncayo, que ha pasado su infancia en los alrededores de la ciudad de Lago Agrio, en el noreste de Ecuador. Lago Agrio se encuentra en la provincia amazónica del Sucumbíos y ha sido escenario de uno de los más grandes desastres ambientales del mundo: entre 1964 y 1990 la compañía petrolífera estadounidense Texaco - en 2001 fusionada con Chevron - habría vertido alrededor de 68 mil millones de litros de agua tóxica y 680 mil barriles de crudo en la Amazonía.
“Cerca de cada pozo petrolífero, Chevron abrió ‘piscinas’ donde echaba los desechos tóxicos”, explica Ermel Chávez, dirigente del Frente de Defensa de la Amazonía. “Las piscinas no fueron revestidas y, por consiguiente, los líquidos se filtraron hasta los ríos y los acuíferos. Texaco perforó más de 300 pozos en la selva ecuatoriana y creó unas 880 piscinas: este territorio está completamente contaminado”.
Las que en Sucumbíos llaman “piscinas” en realidad son charcos gigantes de petróleo en el medio de la selva. Alrededor de los pozos abandonados por Chevron viven comunidades, donde la gente bebe el agua de los pozos y los niños juegan cerca de las piscinas. El desastre causado por Texaco no sólo ha tenido un impacto grave en el ecosistema, sino también en la salud de la población: en esta zona del país la tasa de cáncer, abortos espontáneos y de nacimientos con malformaciones congénitas es la más alta de Ecuador. Además, la crisis ambiental obligó al desplazamiento los pueblos indígenas de la zona, cuya salud y vida es muy dependiente de la salud del territorio.
“En las piscinas echaron barros de perforación y petróleo de prueba, además de las aguas que resultaron del lavado de los pozos. En 1996 Chevron inició la reparación de unas 150 piscinas, que consistió en taparlas con tierra. Ahora le demostraré que no se trató de una verdadera reparación”, denuncia Donald Moncayo, habitante de la zona, mientras extrae una muestra de tierra de una piscina reparada. La sumerge en un bote lleno de agua que en pocos instantes se vuelve aceitosa y negra como el petróleo. Sin embargo, después de la falsa remediación, el estado ecuatoriano liberó a la empresa de toda responsabilidad.
La historia del proceso a Chevron-Texaco es muy larga: en 1993 un grupo de personas – que luego creó el Frente de Defensa de la Amazonía, reuniendo a unas 30 mil personas – llevó a juicio Texaco y en febrero de 2011 un tribunal del Sucumbíos condenó la compañía a pagar 9,5 mil millones de dólares para arreglar los daños causados y a disculparse públicamente.
No han presentado las excusas y el año siguiente, el tribunal aplicó la sanción prevista: la duplicación de la multa. Ahora Chevron tiene que pagar 19 mil millones de dólares, la multa más alta impuesta a una transnacional por daños ambientales.
“El proceso no se acabó, ganamos aquí en Sucumbíos pero falta la ejecución de la sentencia, estamos trabajando en eso”, explica Pablo Fajardo, jefe del equipo de abogados del Frente de Defensa del Amazonía, el David que le ganó al Goliat. “Chevron no pagó nada.
Un juez ordenó el embargo de sus acciones y dividendos pero la compañía ya no está en Ecuador. De todos modos, logramos que se impusiera una convención internacional que prevé que la medida sea eficaz en otros países como en Argentina, donde se está congelando el dinero de Chevron en una cuenta especial a nombre de los afectados de la Amazonía ecuatoriana.
Esperamos actuar de la misma forma en otros países también: está cerca un fallo en Canadá para seguir ejecutando la sentencia, nuestro objetivo es seguir hasta cobrar el ultimo centavo que nos deben para limpiar todo esto”.
Sin embargo, a principios de junio la Corte Suprema argentina revocó el embargo de los bienes de Chevron Argentina y el 15 de octubre en Nueva York iniciará un nuevo proceso en que la compañía pide sanciones penales, una indemnización económica y una declaración pública admitiendo que la sentencia de Sucumbíos fue obtenida de manera irregular.
“La empresa dice que es una sentencia fraudulenta, pero el daño esta aquí, la evidencia es tan fuerte que no hace falta corromper a un juez. Que demuestren que no contaminaron al medio ambiente”, comentó el abogado Pablo Fajardo.
Fuente: http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/64203-el-desastre-de-chevron-en-ecuador.html
-------------------------------------------
El acuerdo con Chevron y las comunidades mapuches
Vaca muerta, cordero atado


Florencia Yanniello

El polémico convenio entre YPF y la multinacional petrolera Chevron sigue siendo cuestionado desde diversos sectores. Ya se habían manifestado numerosas organizaciones en las afueras del edificio de YPF en Buenos Aires, el día que se firmó el acuerdo, mientras que en Vaca Muerta comunidades mapuches tomaron cuatro pozos en protesta. Desde la Confederación Mapuche de Neuquén nos cuentan la situación actual tras la firma del acuerdo. “Cambiar petróleo por vida humana no es algo que podemos admitir”, denuncian.
El área de Vaca Muerta, que ha sido pensada como zona de reserva de yacimientos petroleros y gasíferos, está a 100 kilómetros de la ciudad de Neuquén, a la vera del Río Neuquén y atravesada por dos lagos: el Mari Menuco y Los barreales. Se trata de una zona que se viene explotando hace más de 40 años y que está emplazada sobre el territorio de las comunidades mapuche Kaxipayiñ y Paynemil, que han denunciado sistemáticamente casos de contaminación y de altos índices de enfermedades oncológicas, el fuerte impacto en las economías regionales y en la ocupación territorial.
Luego de la firma del polémico convenio entre YPF, el Gobierno Nacional y la petrolera multinacional Chevron -condenada por la Justicia ecuatoriana por el derrame de 103 millones de litros de petróleo, que contaminaron ríos y alrededor de dos millones de hectáreas en las cuales estaban emplazadas comunidades indígenas-, se pretende avanzar en la explotación del yacimiento de Vaca Muerta mediante la cuestionada técnica de fractura hidráulica o fracking, prohibida en países por los daños ambientales que ha generado.
“La situación en Vaca Muerta es de una preocupación igual al momento previo al anuncio del convenio, porque se trata de un territorio amenazado con Chevron o sin Chevron. Hoy está trabajando YPF y múltiples contratistas en territorio mapuche, destrozando los campos de uso económico de la comunidad, sin ningún tipo de consulta previa ni participación de las comunidades”, señala Jorge Nahuel, representante de la Confederación Mapuche de Neuquén.
Nahuel señala que cuando se anunció la firma del convenio con Chevron, “la alarma fue más dramática, porque sabemos lo que implica esta multinacional criminal y lo que ha dejado a su paso en otras regiones. A partir de eso es que nos comenzamos a organizar y a plantear el alerta”.
El representante de la Confederación Mapuche, denuncia que se trata de un pacto “que se firmó totalmente a espaldas de la población, respondiendo a una necesidad preelectoral que tiene el gobierno y a negociados económicos, en donde el impacto mayor va a ser sobre el pueblo mapuche”.
En relación a la ocupación simbólica de los pozos petroleros, Nahuel explica: “La acción de parar cuatro pozos de perforación respondió a la decisión de generar un acto de resistencia pacífica en nuestro territorio y llamar la atención del mundo sobre algo que se está haciendo a nuestras espaldas que pone en riesgo de muerte la vida física y cultural del pueblo Mapuche”.
Además, agrega que la toma fue simbólica y por ese motivo ya fue levantada. “Ahora estamos revisando y analizando las medidas que vamos a realizar para no dejar ingresar a Chevron y no permitir que se aplique la fractura hidráulica en territorio comunitario. Nos parece que cambiar petróleo por vida humana no es algo que podemos admitir”, concluye.

Fuente: http://tintaverde.wordpress.com/2013/07/29/el-acuerdo-con-chevron-y-las-comunidades-mapuches/ - Tinta Verde - Imagenes: defensadelcobre.info - indymedia.org - lahistoriadeldia.wordpress.com

Entradas populares de este blog

Francia: ‘Mi orina contiene glifosato, ¿y la tuya?’ Denuncia contra el polémico herbicida

Insumisión, deconstrucción, decrecimiento

La humanidad tiene una oportunidad: La restauración masiva de bosques