¿Se habla en Davos de algo que valga la pena?

•    Al margen del ‘glamour’ de la élite global, informes y debates en sesiones paralelas pintan hipótesis de futuro estremecedoras

Félix Flores

El día en que no haya nieve en la estación de esquí de Davos la elite mundial –financieros, dirigentes de empresas, jefes de Estado y de gobierno, e incluso los académicos, que representan otra forma de élite- tendrán por fin la prueba material de que años de reuniones, cientos de conferencias, debates y declaraciones estelares, todo ello a un coste desorbitado, no habrán servido para nada.
En el Foro Económico Mundial de Davos son las noticias más coyunturales las que captan la atención. Qué dijo Emmanuel Macron, en su desacomplejada afirmación de que “Francia ha vuelto”, aplaudido por su anuncio de abolir el uso del carbón en el 2021… A qué sombrías reflexiones llamó Angela Merkel al señalar el centenario del fin de la Gran Guerra (que marcó, para los historiadores, el principio del siglo XX). Cómo de sectaria fue la reunión de ministros de Arabia Saudí, los Emiratos, Bahrein y Turquía, países todos implicados en guerras –salvo Alemania, que oficiaba de convidada de piedra- para discutir sobre Oriente Medio atacando a Irán. O qué dirá mañana viernes Donald Trump, cuando todo el mundo le señala como el representante de la mayor amenaza contra la globalización…
“Lucha contra la ignorancia, no contra los inmigrantes” y “El dinero crea presidentes idiotas, vosotros sois la prueba”, en dos pancartas durante la manifestación del pasado martes en Davos (Salvatore Di Nolfi / AP)
 
Davos contiene siempre ciertas cuotas buenistas, como esta vez la presentación de la actriz Cate Blanchett –embajadora del Acnur- para hablar de los refugiados sirios conteniendo una lágrima, o la conferencia esta mañana de Malala Yousafzai, la premio Nobel de la Paz paquistaní. O el siempre atractivo primer ministro canadiense, Justin Trudeau, reivindicando la igualdad entre hombres y mujeres (y hubiera sido interesante que algún representante de Ruanda explicara cómo un país africano, precario, aplica la paridad salarial, el cuarto país después de Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia). El servicio de prensa del Foro ha destacado las afirmaciones de Jack Ma, cabeza del gigante chino de internet Alibaba (un nombre de malévolas resonancias): “El 37% de los altos directivos en Alibaba son mujeres. Parte de la salsa secreta de nuestro éxito es que tenemos tantos colegas mujeres”… ¿37%?
Pero en el Foro siempre hay algo más, y suele sustentarse en montones de informes a los que no está muy claro quién hace caso y que emergen en debates paralelos. Uno de ellos alude a los “shocks del futuro” (sí, como en aquel viejo libro de Alvin Toffler) y ha reunido a gente tan dispar como la primera piloto de combate estadounidense, el ministro de Comercio de Brasil, un experto de la ONU en océanos y un neurocientífico chino-estadounidense.
El panorama es estremecedor.
El Global Risk Report presentado en Davos muestra los 5 riesgos que tendrán mayor impacto en los próximos 10 años:
1.Armas de destrucción masiva.
2.Fenómenos meteorológicos extremos.
3.Desastres naturales.
4.Fracaso en la contención del cambio climático o en la adaptación a éste.
5.Crisis del agua.
Una de las prospectivas más sorprendentes es la extinción del pescado por el uso de barcos-drone
Pero además, hay otra evaluación de los 10 mayores riesgos mundiales, “no en la forma de predicción sino como elementos para la reflexión”, se señala precavidamente, para no deprimirnos demasiado.
1. ¿Habrá alimentos suficientes en el mundo? Si no es así, como consecuencia del cambio climático y los desastres ya citados, eso generará carestías, guerra económica y finalmente conflictos violentos.
2. Otro peligro es una hipertrofia de la inteligencia artificial, que iría mucho más allá de la consecuencia conocida de pérdida de puestos de trabajo. Según esta hipótesis, algoritmos fuera de control podrían provocar el caos en internet, con un impacto mundial inimaginable.
3. Algo mucho más palpable, hoy por hoy: Trump, el Brexit y el proteccionismo pueden acabar con las normas multilaterales y derivar en disputas sobre el comercio que perjudicarán a todo el mundo –afirman- en sus actividades económicas.
4. Deterioro democrático. Esto ya es sabido: el auge del populismo y autoritarismo derivará en violencia y guerra.
5. ¡Extinción del pescado! El temor es creciente, pero a la ya evidente sobreexplotación de los mares se suma el uso de barcos-drone (¡), algo ya extendido en la pesca deportiva.
6. Otra crisis financiera mundial. Sin comentarios.
7. El aumento creciente de las desigualdades. Esta evidencia ocupa un lugar bastante bajo en la tabla, a pesar de que tiene mucho (¡o todo!) que ver con las grandes crisis de refugiados y migrantes.
8. La guerra sin reglas. El peligro del s.XXI, señalan, son los ciberataques a gran escala como parte muy determinante y decisiva en un enfrentamiento bélico.
“Nuestra necesidad de identidad nacional y autodeterminación nos está llevando a la violencia y la inestabilidad constitucional”, dice el informe de riesgos
9. Las identidades. El informe advierte de que “nuestra necesidad de identidad nacional y autodeterminación nos está llevando a la violencia y la inestabilidad constitucional. A veces, poderes extranjeros pueden intervenir, exacerbando la cuestión”. La receta: “Una fuerte promoción y protección de los derechos culturales y políticos dentro de los estados”… Resulta significativo que la oficina de prensa del Foro ilustra el asunto con una foto de una manifestación en Catalunya (aunque no independentista sino todo lo contrario).
10. Una ruptura o desplome total de internet como consecuencia de ciberataques.
En síntesis, los informes vienen a destacar dicotomías entre tecnología, desarrollo y medio ambiente, y no ponen tanto el énfasis en problemas sociales. Toda una distopia, eso sí.
¿Servirá Davos para algo? Si no, siempre queda la opción de celebrar la cita mundial en verano, de manera que no se aprecia la falta de nieve.

http://www.lavanguardia.com/internacional/20180125/44270294807/davos-foro-economico-mundial-futuro-estremecedor.html - Imagen de tapa:
Jack Ma, presidente de Alibaba y presencia estelar en Davos, junto a la primera ministra de Perú, Mercedes Araoz (Laurent Gillieron / EFE)
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Davos, el eje del mal


Pinky: Cerebro, ¿qué vamos a hacer esta noche?
Cerebro: Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky. ¡Conquistar el mundo!*

Ningún botón, de ningún escritorio, de ninguna Pyongyang. Ningún fundamentalista islámico en ninguna cueva de Afganistan. Ningún régimen, de ningún Palacio Miraflores, de ninguna dictadura. Ningún persa, en ninguna central nuclear. Menos aún, ningún funcionario, en ningún café, negociando ninguna coima. Por macabra que parezca la novela, en ninguna de esas tramas, se está pensando de que manera condenar a la mitad de la población mundial a la muerte.

Fernando Gómez
 
Sin embargo, eso está ocurriendo. Ahora, en este mismo instante. A la vista de todas, y de todos. Anomalía perversa gestada en el corazón de las grandes empresas periodísticas, los miserables intentan imponer su sentido común por demolición del instinto de supervivencia que le facilitó a nuestra especie sobrevivir a cataclismos peores.
En Davos, el 1% mas rico del planeta, se reúne para imponer las condiciones al 50% de la población mas pobre, para que ésta genere riquezas y no se quede con nada en el intercambio. Eufemismo mas, eufemismo menos, a esto se refiere Mauricio Macri cuando sentenció en su discurso ante las corporaciones económicas globales “ningún otro país tiene mas potencial (…) estamos creando un nuevo entorno y marcos normativos que generan nuevas oportunidades”.
Suiza, ese pequeño país europeo presentado como ejemplo para el mundo entero, que no produce absolutamente nada, que sostiene su economía en la exportación e importación de un oro que no extrae, que ha montado la mas formidable cueva financiera para multiplicar los ingresos de los grupos económicos sin tributaciones que les exijan redistribuir ganancias; alberga anualmente el Foro Económico de Davos, allí donde las corporaciones reciben a los jefes de Estado del mundo, para imponer las condiciones que le permitan seguir concentrando la riqueza a escala global.
En las jornadas inaugurales, la ONG británica OXFAM presenta un informe -elaborado con variadas fuentes de información pública en el mundo- en el que analiza los niveles de inequidad social existentes. En ese contexto, OXFAM destaca que “el año pasado se produjo el mayor aumento de la historia en el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares, con un nuevo milmillonario cada dos días. En tan solo 12 meses, la riqueza de esta élite ha aumentado en 762.000 millones de dólares. Este incremento podría haber terminado con la pobreza extrema en el mundo hasta siete veces. El 82% de la riqueza generada fue a parar a manos del 1% más rico, mientras el 50% más pobre de la población mundial obtuvo el 0%.”.
Como la riqueza no se evapora, el problema es que se concentra; seguimos empeñados en reafirmar aquella sentencia que se replica en forma de candombe: la miseria es culpa de los hombres miserables. Y lo decimos así, en masculino, porque semejante escándalo de concentración de la riqueza, está acompañado por un escandaloso machismo que nos marca que el 1% que concentró el 82% de la riqueza global son hombres, y que las mujeres componen el 80% del trabajo no remunerado en el mundo entero.
Botón de muestra
En su informe, OXFAM, relata las desventuras de Dolores, una trabajadora avícola de Arkansas, Estados Unidos. Dolores trabaja por largas jornadas, por escasos dolares al mes, y lo hace con pañales. Si, con pañales. Para no perder tiempo en ir al baño. Dolores trabaja para la multinacional Tyson Food, proveedora de McDonald y Burguer King, la misma que en Argentina se hizo dueña de Carnes Pampeanas, es una de las multinacionales que controlan el mercado avícola en el mundo.
Tyson Food, que tiene como meta seguir concentrando la riqueza que produce la industria alimentaria, ha visitado con fines de compra a la empresa BRF de Brasil, la multinacional que controla en Argentina los productos Paty, goodmark, patyviena, vienissima, Sadia, Tres Cruces, Calchaquí, Bocatti, Manty, Delicia y Dánica (si, la que era para untar).
BRF, que ha designado al brasilero Jorge Lima como su CEO y que se reuniera con fines de inversión con Mauricio Macri, tuvo un incremento de sus acciones con la sospecha de compra por parte de Tyson Food, para luego derrumbarse las mismas ante un escándalo de corrupción que implicaba la emisión de certificados fitosanitarios adulterados. Una vez mas, la corrupción como la madre de los problemas, aclamada por los justicieros de turno, dejó presos algunos funcionarios, lo que no impidió que BRF continuara con sus negocios. Eso si, con sus acciones devaluadas, y con el cierre de mercados de exportación para la industria brasilera.
Las denuncias de corrupción, no van a impedir que Dolores siga usando pañales en sus extendidas jornadas de explotación laboral en Tyson Food. Pero seguramente, facilitarán que Tyson Food incremente sus exportaciones a los mercados cerrados a BRF, y hasta consiga la compra de acciones de su competidora a un precio mas ventajoso de lo pensado.
Mientras tanto, los herederos de Don Tyson (el rey del pollo, como lo conocen los yanquis) y sus socios accionistas, seguirán incrementando su riqueza año tras año. Seguirán cartelizando sus mercados con JBS, BRF, Pillgrim y Cargill para lograr que sus trabajadoras y trabajadores usen mas pañales, cobren menos salarios, y se mueran en sus extendidas jornadas de trabajo para que los Estados no tengan que reclamarle riquezas con el fin de pagar jubilaciones.
A los muchachos de Tyson Food, de Cargill y de BRF Macri les dijo en Davos “nuestro país podría alimentar a 400 millones de personas”, y para garantizar que el costo laboral es su enemigo, que los derechos del trabajo no van a ser un obstáculo para incrementar sus riquezas, Macri les aclaró que Argentina “ha dejado atrás su experimento populista”.
El mitrismo del Siglo XXI
Además de fundar el diario “La Nación”, y ser protagonista del genocidio del pueblo paraguayo, Bartolomé Mitre formateó con sangre los destinos de nuestra Patria.
Pensó, y dejó como legado, un proyecto de país al que le sobran provincias y gente, que ambiciona transformar sus extensos campos cultivables como granero del mundo. Una economía primaria, al servicio de quien la explota, dispuesta a llenar la panza de una civilización blanca, occidental, europea a la que no pueden terminar de pertenecer por culpa de los “negros de mierda” a los que le tienen que pagar un salario y mantenerles su jubilación a través de un Estado lleno de políticos corruptos.
Ese perverso sentido común que sólo pueden ostentar los que se creen dueños de la Argentina, se vuelve a imponer con inusitada violencia en este nuevo ciclo de restauración neoliberal encabezado por Mauricio Macri.
El culo del asunto
El problema del mundo no es la corrupción, el problema es la brutal concentración de la riqueza en manos de un puñado de propietarios de los grandes grupos económicos que hacen negocios con la riqueza ajena, se quedaron con el 82% de lo producido en el mundo durante un año, y condenan a la miseria absoluta a la mitad de la población mundial.
El problema de la Argentina, tampoco es la corrupción. El problema de la Argentina es Mauricio Macri, que vuelve a ir a Davos a poner al servicio de esos mismos grupos económicos el destino de la riqueza de nuestro suelo. Que amenaza con seguir profundizando la transferencia de recursos, flexibilizando las condiciones de trabajo, destruyendo los salarios, para que las 20 empresas que controlan el 25% de nuestro Producto Bruto Interno sigan siendo cada día un poco mas ricas, y los miles y miles de trabajadoras y trabajadores que generan esa riqueza, sigan siendo cada día un poco mas pobres.
El problema de las trabajadoras y trabajadores no son sus sindicatos, ni el problema de los humildes son los movimientos populares. El problema es un gobierno compuesto por los gerentes de las empresas que mas facturan en la Argentina, que menos salarios pagan, que mas negrean y que menos gente emplean.
El problema de la Argentina no es la política, mucho menos aún el peronismo. Mas bien todo lo contrario, constituyen la única herramienta con la que cuentan los de abajo para vivir dignamente.
Reflexionar críticamente acerca del problema principal que enfrentamos en este nuevo ciclo histórico, nos permitirá balancear las razones por las que no fuimos capaces, en doce años de gobierno popular, de atacar el corazón de la concentración de la riqueza en la Argentina, porque ahí afincan nuestros límites, pero ahí también habita la fuerza capaz de enfrentar al neoliberalismo.
Precisamos construir una unidad política que asuma como principal la tarea de enfrentar a los grupos económicos, la concentración de la riqueza en manos de un puñado de multinacionales, y la construcción de un sentido común suicida por parte de las grandes empresas periodísticas. Precisamos construir una agenda propia, de nuestro pueblo, sostenida con las reivindicaciones que surcaron las calles de nuestra Patria durante dos años.
Nos convoca lo urgente. Enfrentar un gobierno al servicio de los grupos económicos que nos quieren condenar a la miseria.

* Pinky y Cerebro, serie animada, creada por Tom Ruegger y producida por Steven Spielberg.
Fernando Gomez. Director del Colectivo de Medios Oveja Negra Fuente: Rebelión

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