Las inversiones actuales y la expansión de los monocultivos de árboles en África
Las instituciones financieras y los inversionistas privados del Norte Global están canalizando cientos de millones de dólares para la expansión de las plantaciones industriales de árboles en toda África. El presente artículo ofrece una visión general de la expansión del sector en la región y analiza su crecimiento, tanto en términos de la superficie que abarca como de los conflictos que ha provocado.
Boletín WRM 278 7 Abril 2026
En 2020, WRM denunció y advirtió sobre un informe del Banco Africano de Desarrollo (AfDB) y WWF Kenia. El informe invitaba a las instituciones financieras a apoyar el establecimiento de 500.000 hectáreas de nuevos monocultivos de árboles en África subsahariana, haciendo caso omiso de los impactos perjudiciales, y a menudo violentos, que estas plantaciones tienen para las comunidades de base. (1) El informe también recomendaba la creación de nuevos mecanismos de financiamiento para generar más ganancias para los inversionistas. El presente artículo analiza en qué medida se han llevado a cabo estas recomendaciones desde entonces e informa sobre las inversiones recientes que han surgido en plantaciones industriales de árboles y la expansión de esta actividad en África.
Inversiones recientes y mecanismos financieros que impulsan la expansión de los monocultivos de árboles
En los últimos años, instituciones públicas y privadas han invertido en la expansión de las plantaciones industriales de árboles en África para aumentar sus ganancias. Las siguientes tres iniciativas ofrecen algunas perspectivas sobre cómo funciona el negocio, es decir, quién pone el dinero, dónde, cómo y con qué fin.
Fondo para la Gestión Sostenible de Bosques en África - ASFF (Africa Sustainable Forestry Fund) (gestionado por Criterion African Partners)
En 2019, cuando se publicó el mencionado informe del AfDB y WWF Kenia, la empresa privada estadounidense Criterion Africa Partners (CAP), se describió a sí misma como “la mayor inversionista privada del sector forestal sostenible de África”. (2) Desde entonces, a través de su Fondo para la Gestión Sostenible de Bosques en África (ASFF II), CAP ha administrado 150 millones en inversiones. Algunas de estas inversiones han surgido del AfDB, mientras que la mayor parte ha sido provista por gobiernos del Norte Global a través de sus instituciones financieras, como el Banco Europeo de Inversiones (EIB), FMO (Países Bajos), BIO (Bélgica) y FinDev Canada (Canadá). (3)
Los datos disponibles indican que CAP controla actualmente al menos 135.000 hectáreas de plantaciones industriales de eucalipto, pino y teca en varios países de África, como Sudáfrica, Tanzania, Mozambique, Uganda, Ghana, Gabón y Namibia. (4) Más recientemente, en 2025, CAP anunció una nueva ronda de financiamiento para establecer un nuevo instrumento de inversiones, el AFSS III, (5) que tiene por objetivo recaudar 180 millones de dólares estadounidenses. Este nuevo instrumento ya tiene asegurados 30 millones de dólares estadounidenses del banco de desarrollo neerlandés FMO. (6)
Plataforma Africana de Impacto Forestal - AFIP (African Forestry Impact Platform) (gestionada por el grupo New Forests)
Otra importante iniciativa reciente fue la creación de la Plataforma Africana de Impacto Forestal (AFIP) en 2022. La AFIP tiene el respaldo de una inversión de 200 millones de dólares provenientes de los gobiernos de Noruega, Finlandia y el Reino Unido a través de sus instituciones financieras de desarrollo. La AFIP es gestionada por New Forests, una de las principales gestoras privadas de tierras y plantaciones industriales de árboles del mundo, que controla más de 8 mil millones de dólares en activos y más de 4 millones de hectáreas a nivel mundial. (7)
La primera medida de la AFIP fue la adquisición de Green Resources, una empresa que se proclama a sí misma como la “mayor empresa de procesamiento de madera y desarrollo ‘forestal’ de África Oriental”. (8) El largo historial de violaciones de Green Resources contra las comunidades rurales de Tanzania, (9) Uganda (10) y Mozambique (11) parece ser irrelevante para los nuevos propietarios e inversionistas del Norte. Más recientemente, en 2025, la AFIP adquirió otra empresa de plantaciones de árboles, Rance, expandiendo así sus operaciones en Sudáfrica (12) y aumentando su rango de control a más de 50.000 hectáreas de monocultivos de eucalipto y pino.
Fondo Forestal de ASC Impact (gestionado por Nixdorf Impact Movement Management)
Una tercera iniciativa relevante y reciente fue el lanzamiento del Fondo Forestal de ASC Impact en 2022 por parte de la familia austríaca Kirchmayer. Este Fondo ya ha recaudado más de 40 millones de dólares y actualmente controla más de 60.000 hectáreas de monocultivos de árboles en Etiopía, la República del Congo y Angola. (13) Tiene previsto incrementar su fondo hasta los 200 millones de dólares y ampliar su superficie de plantaciones hasta las 150.000 hectáreas. (14) ASC ha prometido a los inversionistas un retorno anual del 20 por ciento. Parece ser una apuesta riesgosa, dado que ASC ya ha comenzado a generar desconfianza entre las comunidades indígenas de Etiopía debido a la falta de transparencia y sus procesos de consentimiento poco claros. Las comunidades temen que la iniciativa provoque despojos y la pérdida de sus medios de sustento. (15)
¿Qué tienen en común estas propuestas empresariales?
Ninguna de las iniciativas mencionadas anteriormente u otras que hemos encontrado al escribir el presente artículo se corresponden exactamente con el modelo de financiamiento que propusieron WWF Kenia y el AfDB en 2019. De todas maneras, al comparar la arquitectura financiera de las tres propuestas se puede ver que sí tienen algunos aspectos en común. Lo que llama la atención, por ejemplo, es el hecho de que las tres iniciativas de inversiones están registradas en paraísos fiscales: ASFF, que se registró inicialmente en Canadá, ahora está registrada en Mauricio; (16) la AFIP está registrada en Singapur; (17) y ASC está registrada en Suiza. (18) Estos tres paraísos fiscales ofrecen condiciones extremadamente favorables para facilitar el abuso fiscal de las empresas: la reducción artificial de las ganancias imponibles de las grandes empresas con el fin de que paguen impuestos muy bajos, o nulos. (19) Esto significa que los gobiernos pierden ingresos que podrían destinarse a financiar servicios públicos, en particular en los países en los que realmente se desarrolla la actividad económica.
Otro aspecto que estas tres iniciativas tienen en común, y que también lo comparten WWF Kenia y el AfDB, es su visión sobre las plantaciones de árboles en África. Sus argumentos son los siguientes: las oportunidades de mercado para los productos madereros son inmensas porque la demanda mundial está en aumento (una demanda que en realidad es propiciada, al menos en parte, por un permanente cabildeo empresarial, tal como ha alertado WRM en un informe reciente); (20) las vastas 'tierras vacías' de bajo costo de África son un terreno prometedor para inversiones redituables a largo plazo; “cualquier expansión de la producción nacional sería beneficiosa” para África; (21) y, finalmente, la crisis climática presenta la oportunidad de multiplicar las inversiones y aumentar las ganancias a través de créditos de carbono y biodiversidad. Los documentos de los proyectos de las empresas involucradas se parecen más a folletos de propaganda destinados a atraer o justificar las inversiones que a fuentes serias de información relativa al contexto de la expansión de las plantaciones industriales en África. De todas maneras su estrategia ha logrado movilizar dinero desde el Norte Global para invertir en plantaciones industriales de África, y los tres fondos de inversiones mencionados anteriormente han recaudado a la fecha casi 500 millones de dólares.
Dadas las enormes cantidades de dinero que fluyen desde el Norte Global hacia la expansión de los monocultivos de árboles en África, ¿la superficie de estas plantaciones industriales ha aumentado al ritmo esperado?
¿Qué se ha expandido realmente?
Una forma de describir la expansión de las plantaciones industriales de árboles es aquella que suelen emplear instituciones internacionales como la FAO: en términos de las hectáreas. Otra forma de hablar sobre la expansión de las plantaciones industriales es mencionar cómo se multiplican los conflictos y la violencia contra las comunidades que enfrentan la invasión de los monocultivos en sus territorios. Profundizaremos en este asunto más adelante en el artículo.
En términos de la superficie, cifras de la FAO indican que entre el año 2020 y 2025, la superficie de las plantaciones comerciales de árboles en África aumentó aproximadamente 600.000 hectáreas. (22) África alberga la segunda mayor expansión después de Asia. Si lo dividimos por región, el aumento se dio principalmente en África subsahariana, particularmente en países de África Occidental y Central, en los que la superficie total de las plantaciones de árboles superó la de África del Sur y Oriental. Tal como se muestra en el gráfico, ambas regiones superaron las 5 millones de hectáreas, mientras que la superficie total en el continente ascendió a los 11,8 millones de hectáreas en 2025, según cifras de la FAO.
Imagen
A nivel nacional (ver mapa), los datos demuestran que la considerable expansión de las plantaciones industriales en África Occidental y Central no ha sido impulsada por un sólo país o unos pocos países específicos; por el contrario, parece ser un fenómeno generalizado. Mientras tanto, en África Oriental y del Sur, el aumento se concentró en Mozambique, Etiopía y Uganda.
Mapa - Dinámicas de las plantaciones comerciales de árboles por país entre 2020 y 2025:*
Una narrativa violenta con consecuencias violentas
Los datos de la FAO indican que la expansión de 500.000 hectáreas que el AfDB y WWF Kenia predijeron en 2019 para los países de África subsahariana básicamente se materializó. Si bien la fiabilidad de los datos es incierta, lo que ‘sí’ es seguro es que las tierras en las que se plantaron los árboles no eran de 'fácil acceso' tal como afirman WWF Kenia y el AfDB. Después de todo, el 'mito de la abundancia de tierras' no tiene en cuenta el hecho de que las áreas a menudo categorizadas como 'vacías' suelen servir para el pastoreo, la agricultura itinerante, la búsqueda de alimento, las prácticas culturales y otros aspectos fundamentales de las comunidades rurales tradicionales. (23) En otras palabras, estas tierras están lejos de estar vacías, entre otras razones porque son fértiles, y por lo tanto de interés para quienes invierten en las plantaciones.
Esta forma corporativa de referirse a la tierra en África, que irónicamente es el continente en el que la mayor proporción de su población vive y depende de las áreas rurales (casi el 80 por ciento en varios países) refleja el mismo espíritu y las mismas intenciones de las iniciativas de inversiones mencionadas al comienzo de este artículo. Es una forma de ver un territorio determinado mediante la cual, si aún no produce commodities vinculadas a los mercados capitalistas, se considera 'de fácil acceso' para las iniciativas capitalistas. En los cálculos no divulgados de los inversionistas, bien puede ser que los conflictos que surgen a partir de las iniciativas de plantaciones, además de las propias comunidades, simplemente se omitan o se incluyan en la matriz de inversión como 'riesgos' o 'costos'.
Las luchas y la resistencia de las comunidades
La consecuencia práctica de adoptar tal visión es que las plantaciones industriales no pueden expandirse sin generar conflictos. No es coincidencia que el aumento reciente de la superficie de los monocultivos de árboles en África se relacione directamente con varias luchas comunitarias que se han dado en los últimos cinco años.
En Tanzania, en los distritos de Iringa, Mufindi y Kilombero, las plantaciones de pino y eucalipto que se han promovido como 'solución' climática y son gestionadas por Green Resources (ahora de propiedad de la Plataforma Africana de Impacto Forestal (AFIP)), continúan estando asociadas a la apropiación ilegítima de tierras, la deforestación, la destrucción de tierras de pastoreo, los conflictos por la tierra, la inseguridad alimentaria y promesas sin cumplir. Estos impactos profundizan el empobrecimiento y la fragmentación social de las comunidades afectadas. (24)
En Gabón, en la provincia de Haut-Ogooué, la empresa Sequoia anunció haber obtenido 60.000 hectáreas para establecer un proyecto de monocultivos de eucalipto destinado a la venta de créditos de carbono. A pesar de que las comunidades locales han rechazado el proyecto y no se ha llevado a cabo una consulta libre, previa e informada, los desarrolladores del proyecto siguen avanzando. (25)
En Sierra Leona, en el distrito de Port Loko, la empresa Carbon Done Right, que tiene previsto establecer 25.000 hectáreas de plantaciones industriales de árboles para el mercado de carbono, ha violado los derechos consuetudinarios a la tierra y desestimado el derecho de los pueblos al consentimiento libre, previo e informado, según una investigación llevada a cabo con habitantes de 25 aldeas de la zona. (26)
En Mozambique, en las provincias de Zambézia y Manica, persisten problemas como el acaparamiento de tierras, el agotamiento de fuentes de agua, condiciones laborales precarias y promesas sin cumplir por parte de Portucel (subsidiaria de la empresa europea de pulpa de celulosa The Navigator Company). (27) Cansadas de vivir rodeadas y encerradas por árboles de eucalipto, las comunidades se unieron para luchar en contra de los impactos de las plantaciones de monocultivo. (28) Las mujeres de estas comunidades han tomado la delantera y comenzaron a recuperar tierras que anteriormente estaban cubiertas por eucaliptos para comenzar a cultivar alimentos.
Ejemplos como los anteriores demuestran la forma en la que las plantaciones introducen distintas formas de violencia, que las comunidades siguen enfrentando a medida que estos monocultivos invaden cada vez más sus territorios. Pero estos ejemplos también revelan que en muchos lugares, las comunidades están luchando por defender y recuperar sus tierras.
'Restauración de tierras degradadas': una idea engañosa que se aprovecha para promover los monocultivos de árboles
Finalmente, es importante resaltar un argumento engañoso que se aprovecha para justificar la expansión de los monocultivos de árboles, en particular en África: la idea de que estas plantaciones contribuyen a la 'restauración de tierras degradadas'. En primer lugar, no existe una única definición para el concepto de 'tierra degradada'; varía no sólo en términos biofísicos, sino también en términos de la percepción, los valores y los objetivos de la persona que hable. Para una comunidad que ha forjado una relación con la tierra a lo largo de generaciones (a través de un sistema que, en algún momento, personas ajenas a la comunidad denominaron agricultura itinerante o de barbecho), no tiene sentido evaluar sus tierras únicamente según los parámetros de la 'agricultura moderna'. Especialmente cuando la 'agricultura moderna' significa depender en gran medida de insumos químicos sintéticos, maquinaria pesada y semillas modificadas.
Dentro de la lógica de la agricultura empresarial, el único parámetro que importa al evaluar la tierra es cuánta riqueza monetaria produce o podría producir. Por lo tanto, para acceder a las áreas en las que quieren establecer sus monocultivos, las empresas de plantaciones de árboles analizan la fertilidad del suelo, las fuentes de agua y la cercanía a obras de infraestructura como carreteras y puertos. Al mismo tiempo, buscan ejercer influencia sobre las políticas relativas al uso de la tierra y los planes del gobierno. A menudo buscan tierras catalogadas como 'subutilizadas', que por lo general pertenecen a las comunidades. Estas tierras no están totalmente cultivadas, ya que a parte de ellas se les da tiempo para que recuperen su fertilidad, o quizás se usan para la caza, la pesca, la recolección de alimentos o plantas medicinales y para prácticas culturales y espirituales. Sin embargo, las empresas y gobiernos tienden a considerar tales sistemas de uso de la tierra como improductivos y afirman que “la silvicultura sostenible hoy en día significa cultivar árboles (monocultivos) en tierras previamente degradadas”, tal como se afirma repetidas veces en el informe de British International Investment. (29)
En otras palabras, estas empresas están interesadas principalmente en obtener ganancias, lo que requiere de la mayor producción posible a través de monocultivos que, a su vez, dependen de tierras fértiles. Es verdad que hay tierras que son naturalmente menos adecuadas para la agricultura (por ejemplo, tierras que han pasado por procesos de salinización o acidificación, suelos con mal drenaje o regiones con limitada disponibilidad de agua), pero estas no son las 'tierras degradadas' que las empresas buscan. En la práctica, el objetivo principal del argumento a favor de restaurar las tierras degradadas es ocultar el acaparamiento de tierras y el desplazamiento de comunidades. Además, la mera idea de restaurar suelos degradados a través de monocultivos de gran escala que inevitablemente reducen la biodiversidad y secan manantiales y arroyos debería, en sí misma, considerarse una contradicción.
Comentarios finales
La expansión de los monocultivos industriales de árboles en África subsahariana debe entenderse como parte de una dinámica más amplia de control de la tierra y extracción de recursos en el Sur Global, impulsada por actores del Norte Global. Más allá del discurso de la 'silvicultura sostenible' y la 'restauración', las instituciones financieras, los bancos de desarrollo y los inversionistas privados del Norte siguen canalizando grandes sumas de dinero hacia proyectos en países del Sur que concentran tierras, desplazan comunidades y profundizan conflictos existentes. La expansión actual de las plantaciones industriales de árboles en África subsahariana revela que los patrones coloniales persisten como característica definitoria a lo largo de toda la implementación de esta actividad. Sin embargo, en todo el continente, las comunidades siguen denunciando el acaparamiento de tierras y defendiendo sus territorios, reafirmando que sus tierras no están ni 'vacías' ni disponibles para iniciativas externas con fines de lucro.
Secretariado internacional del WRM
References:
(1) WRM, 2020. El Banco Africano de Desarrollo y la industria de las plantaciones de árboles.
(2) KVTC. Creating value, Conserving forests - Kilombero Valley Teak Company: A model for responsible forestry in Sub-Saharan Africa
(3) Africa Sustainable Forestry Fund II and Africa Forestry Fund II
(4) Criterion Africa Partners
(5) El ASFF III sigue a sus predecesores, ASFF II (2018) y ASFF I (2010)
(6) FMO
(7) New Forests
(8) Green Sources
(9) WRM, 2021. Comunidades en Tanzania enfrentan problemas provocados por las plantaciones de árboles de Green Resources
(10) The Oakland Institute, 2019. Evicted for Carbon Credits
(11) JÁ, 2017. Conflitos de terra entre a Green Resources Moçambique e as comunidades locais levados a discussão na Noruega e na Suécia
(12) New Forests, 2025. New Forests expands portfolio in Africa by acquiring Rance Timber
(13) SECA. ASC Impact Profile
(14) ASC Impact
(15) Farm Land Grab, 2026. Confusion and alarm over ASC Impact’s carbon plantations in Gambella, Ethiopia
(16) BII, Africa Forestry Fund II
(17) BBII, Africa Forestry Fund II
(18) SECA, 2025. Year Book 2025
(19) Tax Justice Network, 2025. The world’s Biggest enablers of corporate tax abuse
(20) WRM, 2025. ¿Quién necesita más papel y celulosa?
(21) Tal como se afirma en el informe de WWF Kenia y el AfDB (página 22) disponible aquí.
(22) Los datos que se proporcionan en esta sección sobre las superficies corresponden a los datos más recientes de la FAO sobre “bosques de plantaciones” disponibles en Data FAO. Tener en cuenta que, en la práctica, la FAO depende de las cifras de países que pueden ser precisas o no y que la definición de la FAO de “bosques de plantaciones” incluye grandes superficies con árboles de una sola especie, de edad similar y distribuidos de forma uniforme, que se pretenden cosechar tras unos pocos años con fines comerciales (ver definición completa en FRA 2025, p.25). En 2025, estos “bosques” de plantaciones representaban casi el 85 % de la categoría más general de la FAO de “bosques plantados” en el continente africano, y el 83 % de la superficie estaba plantada con especies exóticas (no nativas). Llamar “bosques” a dichas plantaciones es deliberadamente engañoso y una forma indirecta de apoyar a las grandes empresas madereras, de papel y celulosa y de caucho, cuyas actividades empresariales son, de hecho, una causa subyacente de la destrucción de los bosques.
(23) The Oakland Institute, 2025. Press Release: Debunking the Myth of Land Abundance - Africa Must Reclaim Its Lands from False Climate Solutions and Corporate Capture]
(24) WRM, 2021. WRM, 2021. Comunidades en Tanzania enfrentan problemas provocados por las plantaciones de árboles de Green Resources
(25) WRM, 2024. Gabón: Controversia acerca del proyecto de monocultivo de eucalipto en los Plateaux Bateke.
(26) Heks Eper, 2024. Controversial carbon offset project spells hardship for local communities
(27) WRM, 2024. “Portucel/Navigator y el eucalipto en Mozambique: “Lo que esta empresa deja a la población es cero por ciento”
(28) WRM, 2025.
(29) BII, 2024. The British International Investment’s report
Fuente: https://www.wrm.org.uy/es/articulos-del-boletin/las-inversiones-actuales-y-la-expansion-de-los-monocultivos-de-arboles-en-africa


