Los políticos tocan el violín mientras la Tierra arde




Los políticos norteamericanos tienen la capacidad de atención de un jején. Piensen en el silencio e inacción acerca del calentamiento global.
En 2006, Al Gore sacudió a la nación con su documental Una verdad incómoda y la prueba de las desastrosas consecuencias del cambio climático. De inmediato hubo exigencias de vigorosas acciones por parte de la Casa Blanca y el Congreso para salvar al planeta.
De hecho, el cambio climático fue un importante tema acerca de la cual ambos candidatos presidenciales estuvieron de acuerdo en 2008. Barack Obama se comprometió a reducir las emisiones de dióxido de carbono en 80 por ciento para 2050. John McCain propuso reducirlas en 65 por ciento. McCain incluso se refirió al calentamiento global como un “asunto de seguridad nacional”.
Pero en la actualidad, seis años después del filme de Gore, el cambio climático ha desaparecido como tema. Y las cosas solo han empeorado. Con los glaciares casi desaparecidos, los casquetes polares derritiéndose, y el nivel del mar subiendo, puede que, de hecho, hayamos llegado al punto de no retorno. Sin embargo, en los últimos cuatro años, ni una sola legislación significativa de cambio climático ha sido discutida en el Congreso. En enero de 2011, una frustrada Carol Browner, directora de la Oficina de Política de Energía y Cambio Climático bajo el presidente Obama, renunció a su cargo. No se ha nombrado a un sucesor y desde entonces el Congreso ha eliminado el financiamiento para el puesto.
Irónicamente, el único que ha estado haciendo ruido acerca del cambio climático es el fanático anticalentamiento global James Inhofe (republicano por Oklahoma) que en su libro La mayor estafa asegura que la Biblia nos dice que Dios creó al mundo, Dios lo cuidará y no tenemos que preocuparnos de emporcarlo. En una entrevista con la Voz de la Juventud Cristiana de Estados Unidos, Inhofe dijo que su política acerca del cambio climático proviene del Génesis 8:22: “’Mientras exista la Tierra habrá tiempo de sembrar y de cosechar, frío y calor, verano e invierno, día y noche’. Lo que quiero decir”, explicó Inhofe, “Dios está allá arriba. La arrogancia de la gente que piensa que nosotros, seres humanos, podríamos cambiar lo que Él está haciendo con el clima, me parece escandaloso”.
Como dirían casi todos los estudiosos de la Biblia, Inhofe no comprendió el Génesis en lo absoluto, el cual dice que después de que Dios creó el mundo, depende ahora de nosotros ser buenos administradores del planeta. Ese es el claro mensaje del Génesis 2:15: “El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el Jardín del Edén para que trabajara y cuidara de él”.
Pero existe más y más evidencia hoy día de que no estamos cumpliendo con el trabajo de ser buenos y fieles administradores. Consideren: Se ha reportado que la nación  insular de Kiribati en el Pacífico está haciendo planes para  mudar a sus 103 000 ciudadanos a Fiji. ¿Por qué? Porque el aumento del nivel del mar debido al cambio climático probablemente inunde toda la isla.
Y eso no es solo un fenómeno tropical. Como reportó The New York Times esta semana, unos 3,7 millones de norteamericanos viven ahora bajo el riesgo de graves inundaciones costeras durante las próximas décadas. Residentes en áreas bajas de la Florida, California, Nueva York, Luisiana, Nueva Jersey, Maryland y otros estados –incluyendo vecindarios muy comercializados y rentables en ciudades importantes– se enfrentan a la muy real amenaza de inundación y pérdida de la propiedad. Es más, investigadores de la organización sin ánimos de lucro Climate Central informan de que prácticamente toda la línea costera de Estados Unidos está bajo algún grado de riesgo.
Mientras tanto, según The Washington Post, desde Montana a la Florida se han roto cientos de records de temperatura en días recientes, como resultado de tiempos calurosos que engloban a la nación. El miércoles, Chicago reportó una máxima de 27,2 grados –1,7 grados por encima de lo normal. Traverse City, en Michigan, también disfrutó de una temperatura de 27,2 –5,5 grados por encima de lo normal. En todo el país, desde el  domingo 11 de marzo, se rompieron 943 records de alta temperatura, en comparación con 8 records de bajas.
Aquí en Washington, la gente anda por la calle en pantalones cortos y camisetas, vestimenta apropiada para el verano. Sin embargo, oficialmente ni siquiera ha llegado la primavera. Y según Andrew Freeman, de Climate Central, todo está relacionado con el calentamiento global.: “En una tendencia a largo plazo que ha sido vinculada al cambio climático global, los records diarios de altas temperaturas recientemente han estado superando los records diarios de mínimas en una proporción de 2 a 1, y se espera que este desbalance crezca a medida que el calentamiento aumente”.
Es el problema más serio al que se enfrenta el planeta, pero ¿de qué están hablando los políticos? Rick Santorum quiere prohibir la contracepción. Newt Gingrich quiere abolir la EPA (Agencia de Protección del Medio Ambiente). Y Mitt Romney quiere terminar con todo financiamiento para Big Bird.
No es de extrañar que no haya tiempo para el calentamiento global. Hay asuntos más importantes de qué preocuparse.

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