sábado, 12 de mayo de 2012

Bancos europeos financian destrucción de la selva en Panamá



Guadalupe Rodríguez
Salva la Selva


Mas allá del famoso canal, Panamá posee una riqueza cultural y ecológica excepcional. La selva de los indígenas Ngäbe es un paraíso para anfibios y reptiles. Grandes intereses económicos pretenden inundar una parte de la misma para generar la llamada energía “limpia”. Dos bancos europeos, uno alemán y otro holandés se unen al Banco Centroamericano de Integración económica para financiar la obra.

Los Ngäbe afectados por la construcción del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco se oponen de raíz a la construcción de hidroeléctricas en su comarca y en las áreas anexas, y no quieren que sean construidas en lo absoluto.
Salva la Selva ha iniciado una protesta internacional exigiendo que se retire la financiación alemana al proyecto. Los otros bancos deben retirarse también.
La selva de los Ngäbe alberga una gran biodiversidad. La sierra del Tabasará en la provincia Chiriquí es un paraíso para anfibios y reptiles, entre ellos muchos que sólo se encuentran en este lugar y que están amenazados de extinción. Entre ellos, la rana azul del Tabasará, que sólo vive en las orillas del río que quedarán inundadas por el embalse.
El territorio Ngäbe está reconocido legalmente por el Gobierno de Panamá como propiedad colectiva. Pero los indígenas no han dado su consentimiento para el proyecto hidroeléctrico. Al menos dos muertos y más de un centenar de heridos y detenidos y otros abusos fueron el triste saldo de las manifestaciones de febrero 2012 en contra de los proyectos hidroeléctricos y mineros en el territorio Ngäbe-Buglé.
El proyecto Barro Blanco, es muy cuestionado por corrupción en Panamá. El Estudio de Impacto Ambiental EIA original nunca se consultó a la población Ngäbe. Tras la concesión, sus responsables decidieron unilateralmente aumentar el tamaño del embalse sin realizar las consultas pertinentes ni un nuevo EIA, como requiere la ley.
El costo de la obra es de 120 millones de US$. Tres bancos de “desarrollo” han aprobado 25 US$ de financiación para el proyecto: el Deutsche Investitions- und Entwicklungsgesellschaft GmbH (DEG), el Netherlands Development Finance Company (FMO), y el Banco Centroamericano de Integración (BCIE). Tanto los bancos como la empresa GENISA se amparan en el cuestionado EIA, donde los conflictos y la población afectada son apenas mencionados. Además, se justifican esgrimiendo múltiples 'estándares' sin sentido ni significado alguno para los pueblos indígenas.

El proyecto Barro Blanco

Raúl Moreira, presidente del Colegio de Economistas de Panamá destaca ‘la existencia de una mayor oferta (de energía eléctrica) en relación con la demanda'. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) elaborado en 2008 determinó que el 98% del agua que corre por un solo río, el Chiriquí Viejo, fue concesionada para el uso de hidroeléctricas, quedando sólo el 2% libre para otros usos.
Aún así la constructora GENISA, de un grupo económico centroamericano, construye una hidroeléctrica de 28MW en el valle del río Tabasará, en la provincia Chiriquí. La energía eléctrica estaría destinada al sistema nacional de energía. El proyecto consiste en una represa de 55 m de altura en su punto más alto y 360m de largo; un embalse de 2,58 Km que abarcaría al menos 6,68 hectáreas de áreas anexas de la comarca Ngäbe-Bugle; una compuerta de acero para el paso del agua hacia la planta energética con tres turbinas y tres generadores, un canal de descarga que devolverá el agua al río, una subestación y una línea de transmisión de 1 Km que conducirá la energía a la red nacional. En el lugar de la represa, el río tiene 20m.de ancho. La superficie de tierras y río abarcada por el proyecto será de al menos 258 ha. Adicionalmente se construirán 1,23 km de carretera de acceso desde la Panamericana.
Todos los involucrados en el proyecto -empresa constructora, gobierno, autoridades locales- han sido severamente cuestionados. También las Naciones Unidas por aprobar el proyecto bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio MDL (esquema de compensación de carbono de la ONU) con el argumento de que la energía obtenida será “sostenible” y “limpia”.
Nada más lejos de la realidad. “La población indígena y campesina se enfrenta al desarraigo y a la pérdida de sus bienes y su sustento ya sea directamente por la inundación o por los llamados proyectos de reforestación de la empresa constructora. Estos proyectos consisten básicamente en talar valiosos árboles de 100 años que se encuentran en las márgenes del río, y replantar en las faldas de las laderas especies no nativas de teca y otras maderas comerciales. Los comuneros serán desplazados de hecho, ya que serán expropiados.” denuncia Oscar Sogandares de Chiriquí Natural.

¿Qué puedo hacer yo?

La organización Salva la Selva ha iniciado una protesta online dirigida al banco alemán de desarrollo DEG. Más de 20.000 personas ya se han unido a la protesta con su firma, exigiendo que retiren la financiación al proyecto. El modelo de carta a la que cualquier persona que lo desee puede unirse con un simple click, se encuentra en: https://www.salvalaselva.org/mailalert/872/bancos-europeos-financian-destruccion-de-selva-y-rios-en-panama

Más información: Se puede ver un reportaje de Al Jazeera sobre el conflicto en : http://www.aljazeera.com/programmes/peopleandpower/2012/03/20123208464402131.html
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