sábado, 30 de agosto de 2014

Tenemos reloj y nos falta tiempo



Los primeros relojes mecánicos – en el siglo XIII- eran de una sola aguja, sólo tenían la manecilla de las horas. La manecilla de los minutos se añade en el siglo XVI, y la de los segundos en el siglo XVIII. Desde que aparece la medición exacta del tiempo, las horas y los segundos medidos con precisión se convierten en algo que se puede comprar y vender: el tiempo puede ser mercantilizado.

Nuestros relojes no sólo nos miden el tiempo, también fabrican el tiempo, y en lugar de los ritmos naturales y de los ritmos interiores de cada uno, se nos impone la regularidad artificial del monótono e interminable tictac. Hoy en día nuestras vidas se organizan según el tiempo de los relojes, y aceptamos esa servidumbre crónica, y apenas nos queda tiempo para reflexionar sobre qué es el propio tiempo y qué sentido queremos darle. El tiempo del goce amoroso, de la poesía, de la satisfacción estética, de la contemplación intelectual, del disfrute de una buena comida...

Las prisas forman parte de nuestro ritmo vital, la obsesión por la productividad, hacer más en menos tiempo, a partir de los cual nos convertimos en objetos de un mercado global, en engranajes de una maquinaria productiva que nos arroja al consumo de manera que nos transformamos en objetos de la economía.

El poder puede definirse en términos de control sobre el tiempo ajeno. El capitalismo cultural desarrolla una elaborada estrategia para secuestrar el tiempo de las personas. El tiempo para la participación política, el tiempo para el cultivo de las relaciones humanas y para el cuidado de las personas, el tiempo para el crecimiento personal, el tiempo para la vida es un tiempo necesario que nunca se tiene; sin embargo nos pasamos muchas horas al día delante de las pantallas de televisión, y muchas horas en el tajo.

Para saber más: Tiempo para la vida. Jorge Riechmann
Fuente: decrecimiento.info - Imagen:  midietacojea.com - www.bocoaching.es

Consumopatía: Una enfermedad contagiosa y mortal

Es una patología que provoca guerras, violencia, daños de todo tipo. 
Se presenta tanto en formas agudas como crónicas Se expande por el mundo, es ya una pandemia. No figura en el listado de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. No se enseña en las Facultades de Ciencia de la Salud. No existen vacunas ni medicamentos contra ella.

Por Julio

Los síntomas son variados: individualismo, competitividad, pérdida de la solidaridad. Son frecuentes las adicciones, los estados de estrés y las conductas compulsivas. Ha surgido como consecuencia de haberse impuesto en el mundo una cultura que prioriza tener cosas materiales, acumular fortunas y detentar poder. Es contagiosa. Se propaga en las conversaciones, mirando televisión, escuchando radio, leyendo periódicos y revistas.
Es solapadamente mortal. Existen corporaciones que para alimentar la Consumopatía que ellas mismas han inducido y constantemente estimulan, agreden al Planeta poniendo en riesgo la supervivencia de la especie humana.
Estas corporaciones deforestan, contaminan, envenenan, succionan petróleo, queman carbón, construyen megarepresas y centrales nucleares, destruyen los paisajes con minería a cielo abierto y con el fracking. Su voracidad de lucro no tiene límites ni consideraciones. En un mundo de tanta desigualdad e inequidad, esta enfermedad no respeta edades ni condiciones económicas. Continuamente crea nuevas necesidades, tanto para quienes viven en la opulencia como en la pobreza. Provoca un estado de insatisfacción permanente, ya que hace que siempre se apetezca algo más.
¿Qué hacer?
Jamás quedar paralizados o ser meros espectadores. Todas y todos tenemos que ser protagonistas movilizándonos para curar esta enfermedad. Sería un saludable hábito reflexionar sobre lo que consumimos cada día en nuestro hogar, personalmente y en familia. Un hábito también trasladado a nuestro ámbito laboral, a las instituciones, a nuestra vecindad. Urge advertir a los pueblos amenazados y construir una nueva cultura de amor a la Vida, en la cual crezcan y se desarrollen las nuevas generaciones de cachorros humanos.
¿Es esto posible? ¡Claro que sí!
Cada vez más personas en diferentes ámbitos toman consciencia que estamos interrelacionados entre todas y todos y con toda forma de vida, que somos Cosmos. Se está generando la Nueva Consciencia de la pertenencia.
Nos da esperanzas que difunde por el mundo la Alegremia.
La Alegremia nos ayuda a mirarnos a nosotros mismos, a mirarnos a los ojos y a reconocer las NVI, las Necesidades Vitales Indispensables: Aire puro, Agua limpia, Alimentos saludables, Albergue digno, Amor en las relaciones, espacios de Arte para desarrollar todas nuestras potencialidades creativas.
La Alegremia promueve Amistad, Armonía, Aprendizaje, Actividad física. Tenemos una manera entusiasta de detener la pandemia de la Consumopatía. ¿Cómo? ¡Promoviendo la Pandemia de la Alegremia!. No hay aparato publicitario para ello. No lo necesita por otra parte. No es cuestión de “desarrollarnos”, ni de tener, sino de vivir en plenitud.
Es la fuerza del amor a la vida que se abre paso y triunfa.

Ecoportal.net - www.altaalegremia.com.ar

Polonia: Ya pasó la época del carbón


Por Claudia Ciobanu y Silvia Giannelli 

GRABICE, Polonia-PROSCHIM, Alemania, Ago 2014 (IPS) - “La gente se congregó aquí para decirles a los políticos que se terminó la forma en que usábamos la energía y el ambiente en los siglos XIX y XX”, dijo Radek Gawlik, uno de los ecologistas más conocidos de Polonia. “Ya pasó la época de la quema de carbón, y cuanto antes lo entendamos, mejor para nosotros”, añadió.
Gawlik acompañó a más de 7.500 personas en una cadena humana de ocho kilómetros de longitud que unió el 23 de agosto al pueblo de Kerkwitz, en Alemania con la localidad de Grabice, en Polonia como protesta contra la expansión de la minería de lignito a ambos lados de la frontera.
Los habitantes de poblaciones cuyas casas quedarían destruidas por la expansión minera, activistas polacos y alemanes y visitantes de otros países formaron la cadena humana, organizada por Greenpeace y otras oenegés ambientalistas europeas, que cruzó el río Niesse que marca la frontera entre los dos países.
“Nuestros políticos no acaban de entender que las energías renovables y la eficiencia energética ya se transformaron en alternativas reales y no tienen costos míticamente altos”: Radek Gawlik. 
De prosperar, los planes mineros desplazarán al menos a 6.000 personas en la parte alemana de la región de Lusacia y a 3.000 en el sudoeste de Polonia.
La responsable en Alemania es la estatal empresa de energía sueca Vattenfall, que ampliará dos de sus minas de lignito en los estados alemanes de Brandemburgo y Sajonia, con la aprobación de las autoridades locales.
En Polonia, la empresa estatal de energía Polska Grupa Energetyczna (PGE) proyecta una mina de lignito a cielo abierto que extraerá casi dos millones de toneladas de carbón al año, lo cual supera la capacidad del lado alemán.
Alemania
La política energética de Alemania es considerada un ejemplo, entre otras cosas por la Energiewende, una estrategia para descarbonizar la economía en 2050 mediante la reducción de hasta 95 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, un 60 por ciento de energías renovables en el sector energético y el aumento de 50 por ciento en la eficiencia energética.
Hoy, las fuentes renovables producen 25 por ciento de la energía del país.
Ampliar la minería del carbón, como sucedería en la región de Lusacia, contradice los objetivos de Alemania, sostienen los ambientalistas.
“La expansión de las minas de lignito y la meta de descarbonización de Alemania para 2050 con la Energiewende no encajan en absoluto”, afirmó Gregor Kessler, de Greenpeace Alemania.
“Alemania debe realizar fuertes recortes a la quema de carbón si quiere alcanzar su propia meta climática en 2020”, de reducción de las emisiones de dióxido de carbono en un 40 por ciento, añadió.
“Sin embargo, el gobierno hasta ahora tiene miedo de dar el siguiente paso lógico y anunciar un plan de eliminación del carbón”, según Kessler.
Los políticos repiten que “el carbón seguirá siendo necesario durante años para brindar seguridad energética. Pero aun hoy una gran cantidad de la energía generada por el carbón se exporta al extranjero, mientras que cada vez más… proviene de fuentes renovables”, sostuvo.
La expansión de Vattenfall amenaza a Proschim, un pueblo de 360 habitantes. La destrucción de esta pequeña comunidad rodeada de minas de lignito es más polémica porque hoy en día produce más electricidad a partir de energía renovable que la necesaria para su población.
El aumento productivo en Nochten y Welzow-Süd, dos minas a cielo abierto de Vattenfall, destruiría a Proschim junto con su parque solar y eólico y su planta de biogás.
“Es una paradoja. Tenemos tanta energía renovable… en Proschim. Y este es el pueblo al que quieren arrasar”, subrayó su exalcalde Erhard Lehmann.
No obstante, Proschim está dividido, ya que la mitad de sus habitantes aceptan el proyecto de expansión de Vattenfall, entre ellos el teniente de alcalde Volker Glaubitz y su esposa Ingrid, oriunda de Haidemühl, un pueblo vecino que fue evacuado para permitir la  expansión de la mina a cielo abierto  Welzow-Süd.
Ahora Haidemühl es conocido como el “pueblo fantasma” porque Vattenfall no pudo derribar sus edificios abandonados debido a problemas legales vinculados con la propiedad privada.
“El futuro deberá tener energía renovable, pero ahora es demasiado cara y necesitamos el lignito como tecnología puente. Las minas traen muchos puestos de trabajo a la región. Sin el carbón, Lusacia ya estaría muerta”, aseguró Volker Glaubitz a IPS.
Johannes Kapelle, un agricultor de 78 años en guerra contra la destrucción de Proschim, opina totalmente diferente. “El carbón ya está desapareciendo, es algo que pertenece al pasado”, afirmó el hombre de origen sorbio.
Su casa está cubierta de paneles solares y, desde su jardín, muestra con orgullo el parque eólico que abastece a Proschim con una producción anual de cinco gigavatios.
Para Kapelle, la extracción de lignito amenaza a la cultura sorbia, vinculada espiritualmente a la tierra, desde que comenzó la industrialización de la zona hace más de cien años.
“Cuando un sorbio tiene una casa sin jardín, tierras de cultivo, bosques o lagos entonces ya no es un verdadero sorbio porque carece de tierra sagrada”, expresó.
Polonia
En materia climática, Polonia es la oveja negra de Europa porque produce 90 por ciento de su electricidad a partir del carbón y su estrategia nacional de energía reserva al mineral un papel central en las próximas décadas.
El gobierno polaco, dirigido por el primer ministro Donald Tusk, intentó en los últimos años que la Unión Europea (UE) no adoptara metas climáticas más ambiciosas.
Los más de 100.000 puestos de trabajo que genera la minería del carbón en Polonia son un argumento para mantener el sector en actividad, según las autoridades polacas. Además, el carbón constituye una reserva local que puede garantizar la “seguridad energética” del país, añaden.
Pero aquellos contrarios al carbón señalan que las energías renovables y la eficiencia energética también generan empleos. Y según la Organización de las Naciones Unidas, la inversión en la eficiencia energética de los edificios por sí sola podría crear hasta 3,5 millones de empleos en la UE y Estados Unidos.
Los ecologistas argumentan, además, que el carbón no es tan barato como sus defensores afirman. Según el Instituto de Estudios Económicos de Varsovia, en pocos años las subvenciones de la minería del carbón en Polonia alcanzaron hasta un dos por ciento del producto interno bruto.
”En Polonia, el lobby del carbón es muy fuerte”, destacó Gawlik. “También tengo la impresión de que nuestros políticos no acaban de entender que las energías renovables y la eficiencia energética ya se transformaron en alternativas reales y no tienen costos míticamente altos”, agregó.
Con los aportes de Anja Krieger y Elena Roda (Alemania) - Editado por Phil Harris / Traducido por Álvaro Queiruga - Imagen: Una cadena humana contra el carbón cruzó este mes el río Niesse que separa a Polonia y Alemania. Crédito: cortesía de Greenpeace Polonia.


La carne que se come al mundo



Por Silvia Ribeiro*

Se gastan más de 15 mil 500 litros de agua para producir un solo kilogramo (kg.) de carne vacuna. Para producir un kg. de maíz, con sistema de riego, se necesitan 31 veces menos: unos 500 litros de agua. Para producir papas, 255 litros y zanahorias 131 litros por kilogramo. 70 por ciento del agua dulce disponible a nivel global se usa en agricultura, y de ese volumen las tres cuartas partes lo gasta la agricultura industrial, aunque los alimentos que produce solamente llegan a 30 por ciento de la población global. Son datos del Atlas de la Carne, editado en 2014 en castellano por la Fundación Heinrich Böll, en colaboración con varias otras organizaciones.
Según la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), producir mil calorías de alimentos en forma de cereales requiere aproximadamente medio metro cúbico de agua. Producir la misma cantidad como carne requiere cuatro metros cúbicos y para lácteos, más de seis metros cúbicos. Son apenas promedios ya que la forma de crianza hace que el gasto sea muy diferente: una vaca criada industrialmente y en confinamiento usa muchísima más agua que una vaca en pastoreo al aire libre. Lo mismo se repite con otros animales de consumo: la cría campesina y de traspatio de cerdos, aves, cabras, usa una mínima parte del agua de los enormes volúmenes que se gastan para las instalaciones de cría industrial, que cada vez son más grandes y están literalmente consumiendo la mayoría del agua y de la tierra cultivable del planeta.
No se trata de que los animales beban tanta agua o usen tanta tierra: la mayoría del consumo de agua se debe a que los animales en confinamiento consumen de más en más solamente granos y forrajes producidos industrialmente, cuya producción exige enormes volúmenes de agua y energía. La gran mayoría de la soya y maíz transgénico producido en el mundo es para este fin. Según WWF, para producir un solo kg. de carne, se usan en promedio 6.5 kg. de granos, 36 kg. de forrajes y 15 mil 500 litros de agua. A esto hay que agregar que la industria de cría de animales es un factor importante de contaminación de fuentes de agua superficiales y subterráneas, por fósforo y nitratos, provenientes del estiércol y fertilizantes. El estiércol, que en libre pastoreo es un abono que ayuda a los suelos y la fertilidad, se transforma en un enorme problema al fermentar anaeróbicamente en grandes piletas e instalaciones en cría industrial confinada. Ya la sobre-fertilización es un problema mayor que la falta de abono. Las filtraciones a mantos freáticos llegan también a manantiales y pozos, haciendo el agua no potable. Según el Atlas de la Carne, si las autoridades comprobaran los niveles de nitrato, las personas deberían dejar de beber esa agua, pero esto no ocurre en muchos lugares.
La industria pecuaria se come también la vasta mayoría de la tierra agrícola del planeta. De los 14 mil millones de hectáreas de tierra cultivada en el planeta, un tercio se utiliza para producir forrajes. Si se consideran también oleaginosas, paja, henos, ensilados, pastas de semillas de colza, uva y soya que van a los comederos, las tres cuartas partes de tierras cultivadas se dedica a alimento animal. Según el PNUD, el 78 por ciento (¡!) de todas las tierras agrícolas del planeta se dedican a la cría animal, entre producción de piensos, forrajes y pasturas.
En promedio mundial –con grandes diferencias entre regiones– más de la mitad de los cereales cultivados se usa para alimento animal. En África tal cifra es impensable, allí las personas consumen más de 80 por ciento de los cereales y el ganado se alimenta en tierras de pastoreo. La voracidad por tierras para producción animal es también una causa de deforestación en muchas partes del mundo. Se considera el mayor factor de deforestación de la Amazonia brasileña, que se agrega al avance brutal de la siembra de soya transgénica –para alimentar ganado en otras partes del mundo– sobre el Cerrado, un ecosistema único de sabana tropical, cuya destrucción erosiona también la Amazonia.
La cría industrial confinada de animales usa y disemina, además, una cantidad ingente de químicos y tóxicos. Por las condiciones de hacinamiento y para hacerlos crecer más rápido, usan un enorme volumen de antibióticos y antivirales, los mismos que son de uso humano. En muchos casos, agregan los antibióticos a la comida para favorecer el engorde. Este uso es ilegal en Europa y algunos otros países, pero al alegar razones veterinarias, la industria sortea las restricciones. La Organización Mundial de la Salud señala a esta industria como uno de los principales factores de creación de superbacterias multiresistentes, mayor resistencia en virus y creación de nuevas enfermedades que afectan a los humanos, como gripe aviar y gripe porcina.
El consumo de carnes diversas, locales, campesinas, de libre pastoreo, sin químicos y en pequeñas cantidades es un buen complemento alimentario. Pero nada de lo que proviene de esta pujante industria trasnacional de cría animal y sus derivados cumple estas condiciones. Por el contrario, a la par que devora y envenena nuestras tierras, aguas y bosques, nos enferma e impide la producción campesina y el consumo saludable. 
*Investigadora del Grupo ETC
Jornada http://www.jornada.unam.mx/  Imagen: hilodirecto.com.mx

Crean un atlas de la biodiversidad en el Antártico con más de 9.000 especies


Según la organización, la iniciativa ha contado con la participación de 147 investigadores procedentes de 91 instituciones en 22 países como, entre otros, Australia, Bélgica, Canadá, Chile, Dinamarca, Francia, Alemania y también España
Un grupo de cerca de 150 científicos ha creado el Atlas Biogeográfico del Océano del Sur, que documenta la biodiversidad marina en el Antártico desde los tiempos de las primeras expediciones a la zona, según ha informado el Comité Científico de la Investigación sobre el Antártico (SCAR, por sus siglas en inglés), que ha coordinado la investigación, presentada en la conferencia científica que se celebra del 25 al 28 de agosto en Auckland (Nueva Zelanda).
Según la organización, la iniciativa ha contado con la participación de 147 investigadores procedentes de 91 instituciones en 22 países como, entre otros, Australia, Bélgica, Canadá, Chile, Dinamarca, Francia, Alemania y también España. Durante los últimos cuatro años, este equipo ha recopilado datos sobre la presencia, evolución, cambios genéticos y efectos del cambio climático sobre más de 9.000 especies de la zona, desde bacterias hasta ballenas.
"Por primera vez, desde los años en los que el Capitán Cook exploraba el Antártico, la comunidad científica ha reunido, analizado y cartografiado la diversidad marina de este entorno en un atlas comprensivo, una base de datos accesible que facilitará la conservación de la vida salvaje", ha destacado el principal editor e investigador del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales Claude de Broyer.
"UN AUMENTO ESPECTACULAR"
La cantidad de especies catalogadas por el Atlas constituye un "aumento espectacular" con respecto a los números que se manejaban anteriormente, según el científico del British Antarctic Survey, Huw J. Griffiths, que ha explicado a Europa Press que, gracias a nuevas técnicas como el análisis del ADN, la comunidad científica ha podido revisar el conocimiento existente sobre la vida salvaje en el Antártico y constatar, por ejemplo, que el isópodo gigante Glyptonocus antarcticus, que se consideraba una especie es en realidad "once especies distintas".
Preguntado por los efectos de la actividad del ser humano en la biodiversidad en el Antártico, Griffith ha distinguido entre especies "más amenazadas" como las ballenas, focas y algunos peces, que "todavía se están recuperando" de la explotación humana en el pasado, y otros grupos como los invertebrados que habitan el fondo del mar, que se han mantenido "razonablemente a salvo" de la influencia humana.
No obstante, ha advertido de que tanto unos como otros se enfrentan al "desafío común" que presentaría un potencial aumento de las temperaturas, sumado a la acificación de los océanos y las alteraciones en las fuentes de alimentación, entre otros.
En este sentido, su compañero en la investigación y profesor de Oceanografía Biológica en la Universidad Marie Curie de París (Francia), Philippe Koubbi, ha añadido que la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos (CCAMLR, por sus siglas en inglés) lleva trabajando desde 2005 para la designación de Áreas Marinas Protegidas (AMP) en el Antártico, con espacios ya declarados como la reserva en las Islas Orcadas del Sur, otros en camino de serlo como los del mar de Ross y Antártida del Este y otros todavía por proponer como el mar de Weddell o la Península Antártica.
"Aunque el sector de la pesca está bien controlado por el CCAMLR, todavía existe el problema de capturas ilegales. Por eso es fundamental un Atlas como este, con una base de datos que nos proporcione una comprensión global de la biodiversidad en el Antártico. A partir de ahora, los científicos ya sabrán qué áreas hay que proteger y podrá continuarse así con estudios área por área, a nivel regional", ha subrayado.
ep

Una reserva de vida para hacer sostenible la Patagonia



COYHAIQUE, Chile, Ago 2014 (IPS) - Los habitantes de la Patagonia de Chile trabajan para convertir a la región de Aysén en una reserva de vida. Es un proyecto de desarrollo sostenible en el que algo tiene que decir el lado argentino, un aliado histórico en este territorio inhóspito que lucha por utilizar su naturaleza a favor de su crecimiento.
“La mega propuesta ciudadana Aysén Reserva de Vida, nació como una propuesta teórica de querer tener una región de excepción con un modelo de desarrollo de excepción, un modelo de desarrollo sustentable inclusivo, con y para la gente de la región”, explicó a IPS el activista Peter Hartmann, creador del concepto y de la coalición que lo ejecuta como proyecto.
“Hay muchos que dicen que queremos ponerle un candado a la región, pero lo que buscamos es utilizar sus cualidades, versus los megaproyectos del mundo globalizado que buscan destruirlas”, añadió.
“El modelo que estamos construyendo apunta a fortalecer el desarrollo económico local, a escala local, en forma democrática, no con modelos impuestos, cooperativo, sostenible en el tiempo ambiental y económicamente, con la premisa de que estamos de paso y que, lo que tomaste debes devolverlo”: Claudia Torres.
La austral región de Aysén es una de las menos pobladas de Chile, con 105.000 habitantes, y también la de menor densidad. En contraste, en esta zona de frío austral y vasta biodiversidad, abundan los ríos caudalosos, lagos y ventisqueros, terrenos fértiles y numerosos recursos marinos explotados por las grandes empresas pesqueras.
“Somos algo ínfimo dentro de este territorio tan grande”, asegura orgullosa Claudia Torres, una aysenina de nacimiento, diseñadora y comunicadora.
La Patagonia cubre 1,06 millones de kilómetros cuadrados del extremo sur americano, de los que 75 por ciento se ubican en Argentina y el resto en Aysén y la más austral región de Magallanes.
Alberga muy diversos ecosistemas y numerosas especies de flora y fauna, incluyendo aves, mamíferos, reptiles y anfibios, algunos sin identificar. Es, además, el último refugio del huemul, ciervo endémico de Chile, que se encuentra en peligro de extinción.
En Aysén, el corazón patagónico chileno, Coyhaique, la capital, a 1.629 kilómetros al sur de Santiago, esconde en sus esplendorosos paisajes que es la ciudad más contaminada del país, producto del uso de leña húmeda barata para templar las viviendas, en un territorio con temperaturas bajo cero gran parte del año.
Se trata de una de las regiones más pobres y vulnerables del país, donde 9,97 por ciento de la población vive en pobreza y 4,22 por ciento en la indigencia.
Son, en todo caso, cifras que dan insuficiente cuenta de la vulnerabilidad de las familias de la región, afirmó a IPS el secretario de Desarrollo Social del gobierno regional, Eduardo Montti.
“Estamos atrasados en poder asegurar un estándar básico y disponer de los servicios esenciales para que la comunidad y los distintos actores puedan desarrollarse en igualdad de condiciones con el resto del país”, reconoció.
Sin embargo, aseguró, el gobierno de la socialista Michelle Bachelet estableció en mayo un plan de zonas extremas donde se reconoce la disparidad de estos territorios respecto del resto del país, lo que ayuda a identificar con precisión las carencias urgentes.
Precisó que en la región es importante “avanzar en el emprendimiento en turismo, fortalecer las pequeñas economías de las localidades y también poder compartir y participar en el desarrollo de sus costumbres o relevarlas y darlas a conocer”.
“No queremos poner un candado a la región, sino utilizar sus cualidades” para un desarrollo sostenible, dice Peter Hartmann, coordinador de Aysén Reserva de Vida en la patagónica región chilena. Crédito: Marianela Jarroud /IPS
Para Torres, participante activa de la Coalición Ciudadana por Aysén Reserva de Vida, la región es “una de las pocas a las que le queda la oportunidad de poder generar un modelo distinto de desarrollo”.
De hecho, el Banco Mundial como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) asignan a la región valor de patrimonio mundial natural en materia de conservación.
Es de las pocas zonas en el mundo que mantiene en gran medida su estado original. Buena parte de su territorio están bajo diferentes formas de protección, incluida la Reserva de la Biósfera Laguna de San Rafael, un lago costero con glaciares. La región aspira, además, a ser declarada  Patrimonio de la Humanidad.
“El modelo que estamos construyendo apunta a fortalecer el desarrollo económico local, a escala local, en forma democrática, no con modelos impuestos, cooperativo, sostenible en el tiempo ambiental y económicamente, con la premisa de que estamos de paso y que, lo que tomaste debes devolverlo”, explicó Torres.
Añadió que el proyecto “es un sueño y estamos trabajando para ello. Y es que la gente reconoce que parte del valor de vivir acá tiene que ver con la vida. Por ejemplo, en esta región aún puedes tomar agua de un río o un lago, porque sabes que no tendrás problemas”, añadió.
A su juicio, las ciudades se hacen dependientes y vulnerables al abastecimiento foráneo y “mientras más independiente eres, más posibilidades tienes de sobrevivir”.
“No lo pensamos como una reserva de vida exclusiva para los patagones”, aclaró, “sino que para todo el país”. “Por ejemplo, no tengo problemas en que la región comparta agua con las zonas con mayor sequía”, aseguró. Eso sí, advirtió, agua para los cultivos, para beber, para vivir, no para la mega industria.
En ese planteamiento, los patagones chilenos tienen a un potente aliado: la Patagonia argentina lucha contra la utilización de las cuencas compartidas con el lado chileno, por parte de la gran minería de este país.
“Hay una lucha grande que tiene un elemento común que es el agua”, reconoció Torres.
Y es que ambos lados de la cordillera de Los Andes poseen una larga historia de encuentro y tradiciones que los convierte en un solo territorio, muy valioso por su biodiversidad, pero también muy vulnerable.
“No nos sentimos Chile, nos sentimos Patagonia…chilena y argentina”, reforzó Torres.
Desde sus inicios Aysén Reserva de Vida demostró que no era solo teoría. Hartmann recordó que pudieron llevar a cabo tres proyectos de turismo comunitario sustentable, que fueron financiados por el Fondo de las Américas.
“Capacitamos a las comunidades en el cuidado de su propio territorio, pero también en turismo comunitario. Desde ahí nació una escuela de guías turísticos que funciona actualmente” de manera exitosa, recordó orgulloso.
“Los pescadores artesanales de Puerto Aysén también trabajaron por hacer más sustentable su trabajo, hay proyectos de recolección de basura que también han sido ejemplares y mucha producción de artesanía con productos locales, que es súper sustentable”, añadió.
Además, existe “Sabores de Aysén” para productos y servicios regionales de calidad basados en la identidad regional y el cuidado de los recursos naturales. Hay, además, una cooperativa de energía solar que cada vez cuenta con más adherentes.
El proyecto, sintetizó Hartmann, tiene dos dimensiones, la concientización y la participación ciudadana. Ya se creó el sello Aysén Reserva de Vida, que reciben iniciativas con productos o procesos sustentables, y resulta atractivo para los consumidores locales y visitantes.
La idea de avanzar hacia una reserva de vida es bastante transversal y logra integrar a sectores de la población muy variados, algo bueno en una región que quedó polarizada durante 10 años de lucha contra el megaproyecto hidroeléctrico de HidroAysén, finalmente rechazado por el gobierno en junio.
También dividió a su población las manifestaciones sociales que en 2012 pusieron en jaque al gobierno del derechista Sebastián Piñera (2010-2014).
“Hay mayor sensibilización y eso es un avance”, reconoció Torres. “Eso significa que hay una valoración por este patrimonio”, concluyó.
Editado por Estrella Gutiérrez
Fuente: http://www.ecosistemas.cl/2014/08/26/una-reserva-de-vida-para-hacer-sostenible-la-patagonia/

viernes, 29 de agosto de 2014

Chile: Entre la producción y exportación de gas no convencional



Por Felipe Gutiérrez Ríos
Periodista. Investigador del Observatorio Petrolero Sur
  
El 29 de junio de 2013 el Sindicato de Trabajadores de Enap, la petrolera estatal chilena, hizo un anuncio que calificó como histórico: la fracturación del pozo Retamos ZG-A había resultado exitosa, comprobando la existencia de tigth gas en la Isla de Tierra del Fuego. La extracción de hidrocarburos a partir de la fractura del subsuelo magallánico es uno de los principales objetivos Enap, pero la exploración de no convencionales no se remite sólo a la Isla, sino que se extiende a la Pampa del Tamarugal, en el desierto de Atacama, y a la zona costera, rica en carbón. Por otra parte, la eventual importación de shale gas de países como EE.UU. o Argentina, para alimentar termoeléctricas, es la otra cara de cómo desembarcarían los no convencionales en Chile.
El costo de la energía eléctrica en Chile es el más caro de América Latina, supera el del 60% de los países más ricos del mundo, y el valor del consumo doméstico se ha cuadriplicado desde 1999. El 62% de los insumos energéticos son importados, mientras que en el mercado interno, AES Gener, Colbún y Endesa generan y comercializan el 90% de la electricidad; completando un panorama de generación de energía concentrada, a altos costos, dependiente y contaminante.
Hasta la década de 1990 la mayor parte de la generación provenía de centrales hidroeléctricas, distribuidas a lo largo de Chile, mientras que el resto se obtenía de termoeléctricas, principalmente alimentadas a carbón. Las graves sequías que sufrió el país hacia finales de la década, que implicaron racionamientos y cortes de luz, obligaron a poner en marcha un plan de diversificación de la matriz energética. La primera consecuencia de esto fue la firma con Argentina de acuerdos bilaterales que le permitieron importar, a través de la construcción de siete gasoductos, a un precio mucho menor al que pagaba hasta entonces. En pocos años el gas pasó a representar el 25% de las fuentes de generación de electricidad, proyectándose que en 2015 subiría a un 40%. La realidad mostraría que esos cálculos estaban errados.
El fuerte aumento del consumo interno de gas en Argentina, tras la crisis de 2001, acompañado por un descenso en los niveles de extracción, gatillaron que a partir de 2004 el vecino país comenzara a restringir el envío de gas, hasta llegar a un corte total en 2007. La crisis encontró a Chile no sólo con una gran dependencia del gas argentino sino con una red de infraestructura que quedó obsoleta. Tras eso el gobierno de Ricardo Lagos licitó dos plantas regasificadoras de GNL, iniciándose en 2009 la importación principalmente desde Guinea Ecuatorial, Trinidad y Tobago y Qatar. Desde entonces el gas ha vuelto a tener una alta importancia en la generación de electricidad, pero a un costo mucho mayor: en 2012 el millón de BTU costaba US$13, mientras que en 2003 se pagaba US$2,5 a Argentina (Jiménez y Albornoz, 2013).
En 2011 el 62% de la electricidad se generaba en las 239 centrales térmicas del país, mientras que el 35% provenía de hidráulicas. Durante los últimos años, principalmente desde el sector minero, que consume el 34% de la capacidad instalada, se ha iniciado un fuerte lobby bajo el discurso “o duplicamos la generación [para el año 2020] o no saldremos del subdesarrollo”. Para eso se impulsaron megaproyectos como Hidroaysén, que busca crear 5 hidroeléctricas en la Patagonia chilena.
Estos megaproyectos han encontrado una fuerte resistencia de las comunidades locales. En 2011 Hidroaysén provocó una reacción nacional sin precedentes, que marcó la mayor movilización callejera desde el retorno a la democracia (1990), antes de las aún más multitudinarias protestas estudiantiles. A finales de los ‘90, la resistencia contra la construcción de una represa en Alto Bío Bío se convirtió en uno de los principales hitos en la disputa reciente entre el Estado chileno y el Pueblo Mapuche, pero más allá de estos dos conocidos casos, son más de una decena las comunidades locales que se han organizado para impedir proyectos de hidro y termoeléctricas. Dentro de ese contexto, el posible cambio derivado de la extracción de no convencionales plantea, desde círculos empresariales, dos escenarios para Chile: la autoproducción y la posibilidad importar shale gas.
FRACTURANDO LA ISLA GRANDE
Tierra del Fuego es una isla de casi 50 mil km2 compartida por Chile y Argentina. Separada del continente por el Estrecho de Magallanes, es una de las porciones de tierra habitada más austral del mundo. En su subsuelo se encuentra la cuenca sedimentaria Austral Magallanes. Según un informe del Instituto Libertad y Desarrollo, el think tank más importante de la derecha chilena, la cuenca completa tiene un potencial de extracción de shale gas de 172 TCF, de los cuales 64 TCF corresponden al lado chileno (Jiménez y Albornoz, 2013)1. Este potencial implicó que Enap dispusiera en 2013 de US$ 100 millones en inversión, su mayor presupuesto en 15 años. A través de los no convencionales la empresa busca recuperar su producción, en constante declinación en la última década. Tras la puesta en producción de Retamos (tight gas), se sumaron dos nuevos pozos, los que en octubre y a través de un colector de 40 km, abastecen a la ciudad de Punta Arenas y la isla de Tierra del Fuego, con cerca de 150.000 m3 diarios de gas (El Dínamo,18/10/13).
En febrero Enap informó que en 2014 planea fracturar 19 pozos, 4 de ellos en el continente y los restantes en Tierra del Fuego. El principal objetivo de la estatal es, a mediano plazo, mantener el autoabastecimiento de Punta Arenas, capital de la Región de Magallanes, única zona del país donde la escasa producción de hidrocarburos ha podido sostener un nivel similar al consumo. Por otra parte, en el norte del país empresas juniors están interesadas en explorar la Pampa del Tamarugal en busca de gas de yacimientos no convencionales (Qué Pasa, 04/06/12). Esta zona tiene el plus de la cercanía con las grandes minas, sector que consume el 85% de la energía del Sistema Interconectado del Norte Grande. Otra zona explorada es el Golfo de Arauco, donde se ubican las principales minas de carbón, que hace un siglo constituían la principal fuente de energía del país. El gas asociado a los mantos de carbón ha sido explorado por la empresa Layne, que consideró que económicamente no es rentable la explotación del recurso (Plataforma Urbana, 09/08/09).
TROPEZAR DOS VECES CON LA MISMA PIEDRA
Aunque EEUU aún no ha comenzado a exportar shale, la empresa Cheniere está autorizada a hacerlo desde 2015. En Chile, Cheniere tiene el 50% de la propiedad del Proyecto Octopus, terminal marítimo de GNL que, conectado al Gasoducto del Pacífico, alimentaría la mayor termoeléctrica del país, que se pretende construir cerca de la ciudad de Concepción. El gas que llegaría al terminal, sería shale importado desde EEUU. Por la masiva oposición local el proyecto fue retirado del Sistema de Evaluación Ambiental, aunque podría ser reactivado.
En paralelo a la eventual importación desde países lejanos, han surgido voces que consideran que un crecimiento de la producción de gas en países vecinos podría reactivar el suministro. El informe del Instituto Libertad y Desarrollo concluye que es viable “volver a utilizar en el futuro la infraestructura existente en forma de gasoductos para importar gas desde Argentina” (Jiménez y Albornoz, 2013). Otro informe, de estudiantes de Ingeniería de la Universidad Católica, si bien contempla la posibilidad de reactivar los gasoductos concluye que “la aparición de shale gas, hace que aumenten las probabilidades de que Argentina restablezca el consumo, pero su inestabilidad política y económica no aseguran lo anterior” (Salamunic y Dattas, 2011).
El fracking aún no ha revuelto las ya convulsas aguas del debate energético en Chile. La noticia de la fractura en los pozos de Tierra del Fuego no ha llegado a una discusión pública y sólo los comités opositores al proyecto Octopus señalaron sus críticas al hecho de importar gas obtenido mediante la cuestionada técnica. En un país donde está viva la discusión sobre el recambio de la matriz energética, empresas como Cheniere y Exxon y lobistas del shale buscan desplazar de la discusión la posibilidad de avanzar hacia fuentes de energías limpias, renovables e independientes, por una nueva aventura de importación de hidrocarburos. En Chile se dice “patear la discusión pa adelante”.
[Artículo publicado en Fractura Expuesta Nº 3, julio 2014. Descargar revista completa]
Imagenes: Movilización por el centro de Santiago contra el Proyecto Hidroaysen (El Ciudadano). Pozo Retamos 1 - laprensaaustral.cl

Paraguay, ¿anuncios nada más?


Por Observatorio Petrolero Sur

“Paraguay no sólo va a ser campeón del mundo en producción de energía hidroeléctrica limpia y renovable, también se va a sumar de aquí a poco, seguramente para abril, mayo, junio del 2013 a los países productores de petróleo”, se entusiasmó el presidente de facto Federico Franco, en referencia al potencial de la cuenca Pirity, en noviembre de 2012. Sin embargo, al día siguiente, la empresa británica President Energy moderó las expectativas del mandatario, y meses más tarde, funcionarios del gobierno que encabeza el empresario Horacio Cartes explicaron que se había hablado de descubrimiento cuando recién habían llegado al lugar las maquinarias para iniciar los trabajos de exploración (E’a, 27/11/2012 y 12/11/2013).
Más allá de la alternancia entre el exitismo y la cautela, medios vinculados a la industria alimentan expectativas en torno a la campaña exploratoria que President Energy realiza en los bloques Cruce de Demattei y Pirity, asociada a las estadounidenses Pirity Hidrocarburos y Crescent Global Oil Paraguay SA. Estos pertenecen a la misma cuenca que el yacimiento Palmar Largo, que desde hace varias décadas está en producción en la provincia argentina de Formosa. Por otra parte, el hecho de que cuatro de las cinco cuencas sedimentarias que Paraguay comparte con las repúblicas vecinas, estén en producción al otro lado de la frontera, es tomado como otro indicador ya que “no se tiene razón técnica para que este país carezca de tales recursos” (Paraguay Energy, 06/03/2014).
Por otra parte la Agencia de Información Energética de los EE.UU., en su publicación sobre potencial de hidrocarburos en yacimientos de esquitos, publicado en junio de 2013, afirmó que el país poseería la quinta mayor base de recursos recuperables de gas América Latina, estimada en 75 billones de pies cúbicos, específicamente en el complejo de la cuenca Chacoparanaense, que coincide con la mayor parte del país. Mientras que el petróleo de esquistos técnicamente recuperable se ubicaría en la porción paraguaya de la formación Los Monos y alcanzaría los 3,2 millones de barriles (EIA, 2013).
Con respecto a las expectativas en los no convencionales, el gerente de la compañía británica Amerisur, John Wardle, sostuvo que “en la cuenca Paraná hay buenas oportunidades, pero es muy profundo (…). En el norte, creemos que la prospectividad principal es no convencional. Pero eso está lejos, en una zona muy seca y para poder fracturar se necesita una gran cantidad de agua y esto podría ser un desafío técnico-comercial. Primero hay que demostrar la factibilidad” (BNAmericas, 2013: 13). Más allá de las complicaciones técnicas, el informe de la consultora BNAmericas sostiene que los primeros desarrollos de la fractura hidráulica podrían demandar tres o cuatro años. Sin embargo, el informe también precisa que dada la cercanía con áreas petroleras del norte argentino, una avanzada no convencional allí podría acelerar el proceso (2013: 13). En tanto, la argentina YPF también se ha interesado en el potencial paraguayo, en 2011 obtuvo el permiso de exploración de Manduvira, área de 15.475km2 localizada al norte de Asunción. Según lo informó la compañía, el objetivo principal es explorar recursos no convencionales (YPF, 2013: 32).
Más allá de las expectativas depositadas tanto sobre yacimiento convencionales y no convencionales, hacia 2012, de los 25 bloques concesionados, sólo en 2 se efectuaban actividades exploratorias; mientras que de 21 petroleras asentadas en el país -una de gestión estatal, una nacional y 19 extranjeras-, sólo Primo Cano Martínez, se encontraba en etapa de explotación, con una reducida producción de gas (ABC Color, 13/08/2012). President Energy había asegurado que para 2014 se estarían extrayendo 150.000 barriles de petróleo diarios (La Nación 04/12/2012), sin embargo, a la fecha, no hay certezas de que la mayoría de las empresas hayan superado la etapa de prospección.
GOLPE Y DESPUÉS [recuadro]
En junio de 2012, tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Fernando Lugo, el recién asumido Federico Franco marcó diferencias con su antecesor y se acercó a las empresas trasnacionales: las petroleras Crescent Global Oil y Pirity Hidrocarburos, la semillera Monsanto y la minera Río Tinto, entre otras (E’a, 04/07/2012). Al asumir la presidencia en 2013, Cartes continuó la misma línea: según señala President Energy, su gestión garantiza un clima de negocios favorables a los intereses estadounidenses y europeos (Presidente Energy, 2013). En este sentido cabe destacar que la petrolera británica Amerisur posee la mayor cantidad de áreas concesionadas, concentrando 64 millones de hectáreas. En la cuenca del Pirity recientemente logró tres concesiones -Coronillo, Espartillar y Las Palmas- adyacentes a las operaciones de su connacional President Energy, aunque su actividad allí es mínima. Además, posee las áreas San Pedro (en la cuenca del Paraná) y Curupayty (en la frontera con Bolivia).
[Artículo publicado en Fractura Expuesta Nº 3, julio 2014. Descargar revista completa]
Imagen: Campamento de President Energy en la zona del Pilcomayo durante la exploración en los bloques Pirity y Demattei (ABC Color). 

Amazonia Ecuatoriana - Sucumbíos, la tierra donde el agua “no vale”



Por Hernán Scandizzo 
OPSur 
 Aún es temprano pero el movimiento no cesa en las calles de Lago Agrio. En el bar desfilan las camareras cargando desayunos que combinan huevos revueltos, bolones de plátano y chicharrón, café, jugos, licuados, y en torno a las mesas se apiña la gente; el calor comienza a sentirse. Las veredas se colman de ofertas múltiples, incluso de cuerpos. En la ciudad, capital de la provincia de Sucumbíos, las referencias al petróleo son constantes, un hotel que se llama Oro Negro, al igual que una cooperativa de taxis, y una empresa de colectivos tiene por nombre Petrolera –la similitud con la Cooperativa El Petróleo, de Cutral Co, no es mera coincidencia. La misma denominación de la ciudad está íntimamente relacionada con la industria extractiva, Lago Agrio fue llamado el primer pozo perforado por el consorcio Texaco-Gulf, en su avanzada sobre la Amazonía ecuatoriana, en 1967; y no es que haya tal lago en el lugar sino que se inspiraron en Sour Lake, Texas. La ciudad luego fue llamada Nueva Loja, pero se impone Lago Agrio: los hidrocarburos y la presencia de las empresas petroleras, además de los impactos socio-ambientales, están en el ADN de la localidad, que se levanta a pocos kilómetros de la frontera con Colombia.
No más avanzar por la ruta para toparnos con una cuadrilla de obreros que, a más de un mes de la rotura de un oleoducto secundario del Área Libertador, trabajan en quitar el crudo que se derramó sobre el río Parahuaico, en el campo Parahuaco. Y un poco más allá, en el campo Atacapi, un mechero no cesa de quemar gas junto a un pozo, es que el interés de la empresa pública PetroAmazonas está puesto en el crudo, lo demás sobra. Y más adelante, en Shushuqui, las piletas con aguas de producción de campo Libertador se pierden en la espesa selva; pero la densidad de la vegetación no puede ocultar el olor penetrante de los hidrocarburos que se evaporan bajo el intenso sol. Tampoco el cerco a medio construir pone a salvo a los pobladores de Pacayacu de la exposición al venteo de gas y los vapores de una pileta de producción situada a pocos metros del casco urbano. Incluso en medio del pueblo la petrolera estatal aspira a reabrir un pozo del campo Carabobo. Alexandra, de Acción Ecológica, asegura que Texaco diseñó una matriz de comportamiento en la explotación petrolera que fue seguida luego tanto por las empresas privadas y públicas: el desapego por el cuidado del ambiente.
Fabián cuenta que cuando llegó al campo Secoya había “harta pesca, harta cacería, el agua no era tanto… todavía no era tanta contaminación”. La producción de maíz, cacao, café, plátano y yuca (mandioca) estaba más extendida. “Antes se sacaban cinco o seis quintales de café por hectárea, ahora se saca un quintal cada una o dos hectáreas.” El hombre, moreno, de ojos brillantes y mirada transparente, sostiene: “No podemos tener cultivos, los esteros están llenos de contaminación… los animalitos se enferman, se flaquean”. Por eso tuvo que abandonar su finca de 50 hectáreas y trasladarse a Pacayacu, donde participa del Comité de Afectados por la Contaminación del Agua. “Estamos inmersos en la contaminación, bebemos el agua contaminada… En estos espacios nos organizamos y tenemos voz para denunciar la contaminación”, explica. Luego remata: “Si no pueden descontaminar el agua que dañan, que no exploten más petróleo”.
Fabián cuenta que en Secoya quitaba de la superficie del estero la ‘nata’ de crudo y recogía de allí agua para consumo. Magalí, avala ese relato y señala que en la parroquia de donde viene no hay explotación petrolera, pero igual el estero está contaminado y no tienen más alternativa que proveerse de allí. El botellón de 25 litros de agua cuesta 2 dólares, los sueldos en la industria petrolera, que son los más altos, oscilan entre los 300 dólares, para quienes trabajan en las cuadrillas de mantenimiento, y los 1087, para quienes lo hacen en los equipos de perforación.
La esposa de Sixto murió de cáncer. Él afirma que la enfermedad llegó de la mano del agua contaminada con petróleo. Durante un tiempo permaneció en su finca junto a sus seis hijos, pero poco después tuvo que abandonarla, a la contaminación del agua se sumaron las fumigaciones aéreas que Colombia hacía en la frontera para erradicar los cultivos de coca. Ya no era posible seguir viviendo allí. Se trasladó a Pacayacu y más tarde se sumó al Comité.En 2005 el Comité de Afectados inició una demanda judicial contra Petroecuador, que llegó hasta la Corte Nacional, la cual falló a favor de los pobladores. Sin embargo la petrolera llevó el caso a la Corte Constitucional y todavía no hay sentencia firme que se pueda ejecutar. En 2010 se hicieron estudios para determinar la presencia de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs), de 23 muestras de agua, 22 dieron positivas. Los PAHs son considerados compuestos orgánicos persistentes (COPs), por lo que pueden permanecer en el medioambiente durante largos períodos de tiempo sin alterar sus propiedades tóxicas. La exposición crónica a éstos puede ocasionar cáncer y también efectos adversos en la reproducción, el desarrollo y el sistema inmunológico.Los integrantes del Comité denuncian que la renta petrolera se invierte en las provincias de la costa, mientras que “en la Amazonía, que es el centro, la matriz del petróleo” los tienen abandonados. También destacan que la empresa trae gente de otras provincias para trabajar y a ellos no los toman o le dan trabajos temporarios sin beneficios.

Como una gran boa negra se extiende a lo largo del camino, avanza en línea recta, luego tuerce a la derecha y a la izquierda, pasa frente a viviendas, se apoya sobre soportes metálicos, se sumerge bajo del asfalto y reaparece al otro lado coronado, de vegetación. Así desde la Amazonía hasta el bosque nuboso, nos escolta un oleoducto en el viaje de regreso a Quito. Luego se lo pierde de vista, pero su presencia continua clavada en la retina por varios kilómetros. En su interior viaja el crudo extraído de las entrañas de la tierra roja, de las entrañas de la selva, de las entrañas de la gente.

Para salir corriendo: Las plantas energéticas emitirán más de 300.000 millones de toneladas de CO2


Sus hallazgos, que se publican este martes en la revista 'Environmental Research Letters', son los primeros en cuantificar la rapidez con la que estas "comprometidas" emisiones están creciendo, en alrededor de un 4 por ciento al año, a medida que se construyen más plantas de energía que queman combustibles fósiles.
Las plantas generadoras de energía existentes hoy en todo el mundo expulsarán más de 300.000 millones de toneladas de dióxido de carbono al cabo de su vida operativa estimada. Esto aumentará significativamente los niveles atmosféricos de los gases que provocan el calentamiento climático, según alertan científicos de la y la Universidad de Princeton, en Estados Unidos.
Sus hallazgos, que se publican este martes en la revista 'Environmental Research Letters', son los primeros en cuantificar la rapidez con la que estas "comprometidas" emisiones están creciendo, en alrededor de un 4 por ciento al año, a medida que se construyen más plantas de energía que queman combustibles fósiles.
Asumiendo que estas estaciones operarán durante 40 años, las centrales eléctricas construidas a nivel mundial sólo en 2012 producen alrededor de 19.000 millones de toneladas de CO2 durante su existencia, calculan los investigadores de este estudio.
"Reducir las emisiones de carbono significa retirar instalaciones que queman más combustibles fósiles de las que construimos --afirma Steven Davis, profesor asistente de Ciencias de la Tierra en UCI y autor principal del estudio--. Pero en todo el mundo, se han construido más plantas que queman combustibles en la pasada década que en ninguna otra y el cierre de plantas antiguas no va a la par de esta expansión". "Lejos de resolver el problema del cambio climático, estamos invirtiendo fuertemente en tecnologías que empeoran el problema", agrega.
Según los resultados de este estudio, las emisiones de CO2 que provienen de las plantas de energía existentes representan una parte sustancial del presupuesto de emisiones para que la temperatura del planeta no se caliente más de 2 grados centígrados respecto a la era preindustrial, lo que es el objetivo internacional actual.
Las plantas de energía que operan en Estados Unidos y Europa suponenalrededor del 11 y el 9 por ciento de las emisiones acordadas, respectivamente, pero estos compromisos se han estancado o han ido decreciendo en los últimos años. Por lo tanto, el aumento de los compromisos en todo el mundo refleja el rápido crecimiento del sector de energía de China desde 1995, así como nuevas instalaciones en países en desarrollo como India, Indonesia, Arabia Saudita e Irán. Las plantas en China e India representan el 42 y 8 por ciento de las emisiones futuras acordadas, respectivamente.
LAS INSTALACIONES DE QUEMA DE CARBÓN, CULPABLES
Alrededor de dos tercios de estas emisiones del sector de la energía se deben a las estaciones que queman carbón. La proporción de los compromisos relacionados con las generadoras de gas natural, que emiten menos CO2 por unidad de energía que el carbón, ha aumentado de alrededor de un 15 por ciento en 1980 a un 27 por ciento en 2012, a medida que más de estas plantas se están poniendo en uso.
Davis y el coautor Robert Socolow, de la Universidad de Princeton, sugieren que los políticos podrían utilizar los resultados de su investigación para evaluar los impactos climáticos a largo plazo de las actuales inversiones en infraestructuras.
ep

Emanaciones submarinas de metano en la costa este de EE.UU. acentúan el calentamiento global



Estas emanaciones frías son las áreas donde los gases y los líquidos se filtran en el agua suprayacente de los sedimentos. Se designan como frías para distinguirlos de los respiraderos hidrotermales, que son sitios donde se está formando una nueva corteza oceánica y se emiten fluidos calientes en el fondo marino.
La fuga de metano del fondo marino es mucho más extendida en el margen atlántico de Estados Unidos lo que se pensaba. Se asocia a un fenómeno de aumento de temperaturas que hasta ahora se había identificado solo en aguas árticas, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad del Estado de Mississippi y el
Penachos de metano identificados en la franja marina entre el Cabo Hatteras, Carolina del Norte y el Banco Georges, Massachusetts, están emanando de al menos 570 puntos de emanación fría del fondo marino en la plataforma continental exterior y el talud continental. En conjunto, estas áreas, que se encuentran entre la costa y el océano profundo, constituyen el margen continental. Antes de este estudio, sólo tres áreas de emanaciones se habían identificado más allá del borde de la plataforma continental, que se extiende a unos 180 metros de profundidad de agua entre Florida y Maine en el fondo marino del Atlántico estadounidense.
Estas emanaciones frías son las áreas donde los gases y los líquidos se filtran en el agua suprayacente de los sedimentos. Se designan como frías para distinguirlos de los respiraderos hidrotermales, que son sitios donde se está formando una nueva corteza oceánica y se emiten fluidos calientes en el fondo marino. Las emanaciones frías pueden ocurrir en un rango mucho más amplio que los respiraderos hidrotermales.
"La infiltración generalizada no se había previsto en la costa del Atlántico. No está cerca de un límite de placa tectónica como la costa del Pacífico de EE.UU., ni asociada con una cuenca de petróleo como el norte del Golfo de México", dijo Adam Skarke, autor principal del estudio y profesor de la Universidad Estatal de Mississippi.
Los investigadores creen que la mayor parte del metano en fuga se produce por procesos microbianos en los sedimentos superficiales. Esta interpretación se basa principalmente en la localización de las filtraciones y el conocimiento de la geología subyacente. El metano microbiano no es el tipo que se encuentra en yacimientos profundos, a menudo aprovechado como un recurso de gas natural.
La mayoría de las filtraciones de metano recientemente descubiertas se encuentran a profundidades cercanas a las condiciones más superficiales en la que los hidratos de gas en aguas profundas marinas pueden existir en el talud continental. Los hidratos de gas son de origen natural, como una combinación con hielo de metano y agua a temperatura y condiciones de presión comunes en aguas de más de 500 metros.
PRIMERA DETECCIÓN FUERA DEL ÁRTICO
"El calentamiento de las temperaturas del océano puede causar mucho hidrato de gas y que se libere su metano, que luego puede ser emitido en los sitios de sugencias," dijo Carolyn Ruppel, coautora del estudio y directora del Proyecto de Hidratos de Gas USGS. "Tales filtraciones del talud continental habían sido previamente reconocidas en el Ártico, pero no en las latitudes medias. Así que esta es la primera vez."
La mayoría de las filtraciones descritas en el nuevo estudio son demasiado profundas para que el metano para llegar directamente a la atmósfera, pero el metano que queda en la columna de agua se puede oxidar a dióxido de carbono. Esto a su vez aumenta la acidez de las aguas oceánicas y reduce los niveles de oxígeno.
Las filtraciones de aguas poco profundas que pueden estar relacionadas con la descarga de aguas subterráneas en alta mar se detectaron en el borde de la plataforma y en la parte superior de Hudson Canyon, un desfiladero submarino que representa la extensión de la costa del río Hudson. El metano de estas filtraciones podría llegar directamente a la atmósfera, contribuyendo al aumento de las concentraciones de este gas de efecto invernadero.
ep - Enviado por: ECOticias.com