Conservación de la Biodiversidad: “El consumo chino amenaza el jaguar”

    •    El tráfico ilegal de colmillos y huesos pone en peligro al gran felino de América, alerta el ecólogo Gerardo Ceballos. El jaguar es un animal fuerte, poderoso, robusto; capaz de trepar árboles, cazar o correr, e, “incluso, meterse en un río, bucear bajo el agua y coger un capibara” (gran roedor de Sudamérica), describe el biólogo mexicano Gerardo Ceballos con una pasión que recuerda a Félix Rodríguez de la Fuente.

Antonio Cerrillo

El jaguar (Panthera onca), el gran felino de América, ha podido sobreponerse a la destrucción de sus hábitats o la caza furtiva para usar su piel. Sin embargo, ahora el peligro es el tráfico ilegal de huesos y colmillos promovido por el mercado de China, donde sus productos son muy cotizados y se venden por sus presuntas propiedades curativas o afrodisiacas. “Ante la escasez de tigres para el mercado ilegal en China, se está empezando a cazar jaguares de manera masiva”, alerta Ceballos.
Los nuevos datos indican que “los ejemplares de esta especie se están manteniendo o, incluso, aumentando, gracias a las reservas creadas
“Los chinos están comprando colmillos y huesos de jaguares porque los venden como si fueran tigres”, añade. Es un próspero mercado, con clientes que creen a pies juntillas en las propiedades medicinales de este producto. “Debemos estar muy alerta porque esta situación, propiciada por China, podría tener repercusiones catastróficas”, alerta Gerardo Ceballos, que sabe de lo que habla. Sus trabajos sobre la protección de esta especie al frente del Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han merecido el premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad. “Este es ya es un problema importante en Bolivia, Perú, Brasil o Costa Rica. En México no se ha detectado, pero hay que estar alerta porque este tráfico puede ser una debacle”, añade.

El problema se recrudece
Hasta principios de los años 70 se podía cazar, exportar y vender la piel de jaguares en toda Hispanoamérica, y “eso hizo que se sacaran un cantidad gigantesca de animales” del continente. El comercio de pieles fue un factor clave en el declive de la especie. Ese problema ya ha desaparecido, puesto que su comercio está prohibido y está muy penado. El peligro viene ahora de China, cuya voracidad consumista “está devastando la fauna de todo el planeta, porque ya hay millones de chinos ricos y compran polvos de tigres, rinocerontes, de jaguares y están dispuestos a pagar precios exorbitantes”, añade.
La Dirección de Biodiversidad y Areas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente de Bolivia registró entre 2014 y 2016 la recuperación de 800 colmillos de jaguar. Iban a ser traficados a China e implicaban la muerte de, por lo menos, 200 animales de esta especie. El recuento se refiere solo a cutaro de las seis áreas donde habita este gran félido en Bolivia.
Ciencia básica y aplicada
Los estudios de este científico han relacionado la ciencia básica con las acciones prácticas de conservación y con las políticas públicas. Suyos fueron los primeros estudios sobre la ecología del jaguar desarrollados hace 20 años; impulsó el primer censo y constituyó la Alianza para la Conservación del Jaguar, cuyos resultados dieron lugar a la creación de reservas naturales en México.
En el 2009 el número de jaguares en su país se estimó en unos 4.000 ejemplares. Este inventario se está actualizando, y los nuevos datos indican que “los ejemplares de esta especie se están manteniendo o, incluso, aumentando, gracias a las reservas creadas”.
No obstante, el jaguar ha visto perder sus hábitats. La selva alta de México, del tipo amazónico, llegó a contar con 22 millones de hectáreas (200.000 km2), el 10% del país, y ahora quedan menos de 1,5 millones de hectáreas. Por eso, Ceballos ve necesario fortalecer las actuales reservas existentes, así como crear nuevas reservas y conectarlas con corredores biológicos.
Proteger otras especies
A principios del siglo XX en México llegó a haber entre 17.000 y 18.000 ejemplares (unos 60.000 en toda América del Sur). “Protegiendo al jaguar protegemos a muchas otras especies (tapires, pecaríes, monos araña, monos araguatos...), ya que este animal requiere grandes extensiones de territorio para mantener sus poblaciones en un estado viable o, al menos, saludable”, resalta. Además, “hemos aprendido que si se protege el hábitat y se reduce el impacto de algunas de las grandes actividades, como la caza, la destrucción de hábitats o el uso de pesticidas, la mayoría de poblaciones de fauna se recuperan porque son muy resilientes”, expone.
Conflictos con ganado
Ceballos ve clave compatibilizar el desarrollo de la actividad productiva con la conservación en espacios dominados por las actividades humanas, para proteger las especies, y “sostener los servicios ambientales, necesarios para el ser humano para mantener la calidad de vida”, resume.
También cree necesario afrontar los posibles problemas de convivencia con el jaguar. En las zonas donde haya jaguares “se puede convivir bastante bien con el ser humano”, aunque hay ataques al ganado. “Por eso, es importante que haya esquemas de compensación. En México, si un jaguar mata a una cabeza del ganado, una vaca por ejemplo, hay un seguro del Gobierno que te lo paga. Esa es una buena medida de la educación ambiental, pues lleva a que la gente no quiera matar al jaguar”, expone. “Trabamos con las comunidades y hacemos un pago anual para proteger el bosque. Y ya están contentos de hacerlo sin matar al jaguar. Hay que entender que el mayor reto de la conservación es que no puede haber desarrollo sin conservación, y no puede haber conservación sin que haya desarrollo”.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/natural/20171210/433537288692/jaguar-conservacion-biodiversidad-amenazada-consumo-chino.html - Imagenes:
Gerardo Ceballos, jefe del Laboratorio de Ecología de la UNAM (México), ganó el premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad - Jaguar (Fudación BBVA)

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