Más de la mitad de las plantas de carbón en Europa están funcionando con pérdidas

Un informe de la organización 'Carbon Tracker' predice que para 2030, alrededor del 97% de todas las plantas de carbón de la UE estarán yendo a pérdida, en vista de que los precios de las energías renovables continúan bajando -de acuerdo a lo esperado- y las regulaciones al carbono siguen creciendo.

El carbón está francamente de capa caída en Europa. Más de la mitad de las centrales eléctricas de carbón de la UE ahora están operando con pérdidas, según un nuevo informe. Esto ocurre a medida que se aplican normas más estrictas para evitar la contaminación, los altos precios sobre el carbono comienzan a entrar en vigencia y baja el costo de las energías renovables. 
Al observar la rentabilidad de las 619 plantas de carbón que operan dentro de la UE, el análisis de Carbon Tracker encontró que el 54% de ellas no están siendo rentables y que incluso están perdiendo dinero. Con el plan de eliminación actual, y si la UE se apega a sus objetivos más recientes sobre el cambio climático, esto llevará a una pérdida total de €22 mil millones (US$25,8 mil millones) para 2030.
“La cambiante economía de las energías renovables, así como la política de contaminación del aire y el aumento de los precios del carbono, han puesto al carbón de la UE en una espiral de muerte”, dijo Matt Gray, coautor del informe de Carbon Tracker. “Las empresas de servicios públicos no pueden evitarlo, a menos que renuncien al carbón o presionen a los gobiernos esperando que lo rescaten”.
Como los precios de las energías renovables continúan bajando de acuerdo a lo esperado y las regulaciones de carbono crecen en la década que se avecina, Carbon Tracker predice que para 2030, alrededor del 97% de todas las plantas de carbón de la UE estarán yendo a pérdida.
Creen que las plantas serán reemplazadas por alternativas más baratas, como parques eólicos terrestres y plantas solares fotovoltaicas, que superarán a las centrales eléctricas de carbón en términos de costos de operación.
Sin embargo las compañías de energía se empecinan en seguir operando plantas de carbón, a pesar de que están perdiendo, porque esperan que sus competidores quiebren primero, dándoles una mayor participación en el mercado. Algunos también confían en el hecho de que si son las últimas centrales de carbón en pie, los gobiernos aumentarán las inversiones o los subsidios en ellas, para garantizar un suministro energético. Pero actualmente, la UE está tratando de prohibir estos pagos gubernamentales.
Los operadores de las plantas de carbón argumentan que es necesario que haya algunas plantas de carbón operando para evitar apagones, debido a una supuesta naturaleza poco confiable de las energías renovables. Esta afirmación ignora el hecho de que hasta el momento no ha habido apagones. Desde 2012, el Reino Unido ha reducido la cantidad de carbón utilizado para generar electricidad de un 40% a solo un 2%, sin resultados negativos.
La UE no es la única de la que se espera un recorte en el uso de carbón. Incluso en el mercado asiático el uso del combustible ha disminuido significativamente, mientras que los esfuerzos desesperados por darle nueva vida en Estados Unidos van camino al fracaso.
Estamos presenciando el fin de la era de la energía como la conocíamos.

El Ciudadano, vía IFLScience

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