Chile: «Nos usan como un bodegaje de datos para el Norte Global»
Integrantes del Movimiento Socioambiental Comunitario por el Agua y el Territorio (MOSACAT), de Chile, dialogaron sobre la lucha comunitaria que frenó proyectos de gigantes tecnológicos como Google y Amazon, y alertan a la Argentina sobre el avance de los centros de datos.
Entrevista de Pablo Lada
El reciente anuncio del Ejecutivo nacional sobre la intención de transformar la Patagonia en un nodo estratégico para el procesamiento de datos, la Inteligencia Artificial y la instalación de infraestructura energética dedicada, encendió las alarmas en las comunidades del sur argentino. Lejos de ser una industria inofensiva y «virtual», la radicación de centros de datos conlleva un enorme costo socioambiental en el territorio.
Para comprender los alcances reales de este fenómeno, conversamos con Tania Rodríguez, Tracy, Brian y Jani, integrantes del MOSACAT de Santiago de Chile. Esta organización autoconvocada viene liderando la resistencia contra proyectos corporativos de gigantes como Google y Amazon en la zona poniente de la capital chilena.
A través de la organización barrial y el empoderamiento ciudadano, MOSACAT logró visibilizar lo que las empresas suelen ocultar: el consumo desmedido de agua potable subterránea y energía eléctrica para enfriar servidores. En la siguiente entrevista, repasan las claves de su lucha, desmitifican la «generación de empleo» de estas multinacionales y advierten sobre los riesgos normativos que hoy amenazan a toda la región.
Pablo Lada: Un gusto enorme tener esta charla, te agradecemos mucho poder compartir esto. Entiendo que estás en Cerrillos, dentro de Santiago, ¿no es cierto?
Tania Rodríguez: Exactamente, acá estamos con tres compañeros más del grupo. Cerrillos queda en Santiago, en la zona poniente; Cerrillos y Maipú son los lugares donde nosotros accionamos.
Pablo Lada: Querés contarnos un poquito cómo surge el MOSACAT, qué es y de qué se trata.
Tania Rodríguez: Bueno, nosotros surgimos por la misma razón por la que ustedes ahora van a tener que empezar a activarse y motivarse: nos estaban tratando de instalar centros de datos acá, que son grupos de almacenamiento de datos, una especie de bodegaje para el Norte Global utilizando nuestros recursos naturales: el agua y la energía. Nacimos en el 2019, cuando estaba el gobierno de Sebastián Piñera, pero esto ha sido una práctica constante de todos los gobiernos, que al final trabajan para los empresarios. Ahí nacimos, nos articulamos y nos empezamos a mover para defender el agua.
Pablo Lada: ¿Querés contarnos o explicarnos, para que nos alertemos también, qué es un data center o centro de datos? ¿Qué características tiene?
Tania Rodríguez: Le voy a pasar la palabra a mi compañera Tracy para que así sigan los demás hablando.
Tracy: Mira, como decía mi compañera Tania, efectivamente es una especie de bodegaje, pero en estricto rigor un data center es una infraestructura que puede ir desde el tamaño de una oficina muy pequeñita hasta lo que pasa en Quilicura, una comuna de acá que tiene más data centers instalados. Es un espacio tan grande que equivale aproximadamente a 56 canchas de fútbol.
Los instalan en lugares donde vive gente o muy cerquita de las personas. Visualmente se ve como un monstruo gigante. Tienen ciertas denominaciones como Tier 8 o Hyperscale, según el tipo de centro de datos. Esto almacena información, tiene muchísimos servidores dentro que son los que guardan los datos cuando dices «voy a subir a la nube» o «voy a enviar un mail». Todo eso se almacena ahí y necesita este aparataje. Te imaginarás que es como tener tu computadora en casa: se empieza a calentar porque funciona con muchos mecanismos internos. Para enfriar ocupan una cantidad de agua muy, muy grande. En el caso de Cerrillos, que es el data center del que te contó Tani, iban a ocupar 169 litros de agua por segundo.
Pablo Lada: Ciento… perdón, voy a repetir ese dato porque es impresionante: 169 litros por segundo. Me hace acordar a las grandes mineras que tienen ustedes en Chile, son consumos realmente muy importantes.
Tracy: Es muy importante, y más aún cuando esta agua que utilizan de nuestras napas subterráneas no tiene un segundo uso. Ni siquiera es que se pueda reciclar; no la reciclan porque mientras puedan abaratar costos, les da lo mismo la ciudadanía. Quieren abaratar sus costos siempre y reciclar significaría añadir un delta al proceso e invertir más.
Pablo Lada: Bien, y después está la cuestión que siempre se usa como chicana: ¿da trabajo eso?
Tracy: Mira, nosotros descubrimos que es un mito muy cruel que se le comparte a la ciudadanía. Se dice que se crean empleos; incluso Tania te puede contar más sobre una reunión en la que estuvo donde ya están haciendo alianzas con instituciones estudiantiles diciendo que es para fomentar la empleabilidad. Pero no es así: dimos los datos reales de que son solo de 30 a 50 cargos los que se pueden generar cuando ya están instalados.
Pablo Lada: A ver, ¿30 o 50 cargos en ese monstruo del tamaño de 56 canchas de fútbol?
Tracy: Claro. Y sí, la gente dice «bueno, 50 en cada data center», pero es otra mentira más, porque esta gente va rotando o incluso trabajan de manera híbrida. Finalmente le vas a dar empleo a un porcentaje muy pequeño de la población, y lo más probable es que ni siquiera sea gente del mismo país. Nunca nos quisieron transparentar la información cuando nos sumamos a la mesa del Plan Nacional de Data Centers —que me pareció un nombre engañoso total porque nunca fue a nivel nacional ni se consideró a las regiones—. En su cuenta pública, nuestro presidente anunció 28 data centers más, y cuando preguntábamos dónde iban a estar instalados, nos decían que no manejaban esa información, que la manejaba el empresariado.
Pablo Lada: Increíble. Pensaba en lo que estabas diciendo: esto atraviesa gobiernos, empezó con Piñera y ahora tienen un gobierno progresista o de izquierda, en teoría. Te iba a consultar eso, ¿no cambió?
Tracy: No, no cambió. Lo que nos hace sentir súper decepcionados de este gobierno es que fue el primer gobierno que se autoproclamó ecologista, y ahora lo vemos fomentando el ingreso de estos monstruos gigantes. No solo generan un problema de espacio o islas de calor, sino que no hay un solo beneficio que hayamos detectado para la población.
Pablo Lada: Te consulto, ¿se sabe qué cantidad de energía consume un monstruo de esos?
Tracy: En este minuto no tengo la cifra exacta presente, pero imagínate que consumen electricidad los 365 días del año, 24/7, nunca paran de funcionar.
Brian: El tema de la energía es gigantesco. Un hyperscale, que son estos data centers grandes que se están instalando, usa la misma energía que una comuna entera.
Pablo Lada: Impresionante.
Brian: Uno de los temas peligrosos por el cual levantamos la lucha fue el consumo de agua, y después descubrimos el consumo energético, porque hay distintos tipos de enfriamiento: por agua y por aire. Cuando se soluciona el problema del agua, comienza el problema energético. Es un símil de la cantidad de agua que usan: o es energía, o es agua, o ambas. Cuando dejan de utilizar agua —que fue lo que logramos detener en Cerrillos debido a la sequía de 13 años que atravesamos en el país— empieza a subir el consumo de energía. Hay una equivalencia entre ambas. Sacábamos la cuenta de que inclusive las mineras, gastan menos energía que estos data centers y están trabajando mucho más en la eficiencia del agua, desalinizando y haciendo otros aportes. Los data centers no hacen nada de eso. Nos venden esto como si fuera un hub tecnológico o el inicio de la modernidad, pero al costado de todo esto hay solo mentira y engaño.
Pablo Lada: Les pregunto también si se sabe qué empresas son, a quiénes pertenecen y qué usos particulares tienen estos data centers en Chile.
Brian: Los centros de datos tienen una utilidad de respaldo de información, como mencionó Tracy.
Una de las razones por las cuales la lucha empezó fuerte en Chile —y va a ser fuerte en toda Sudamérica— es porque en el Norte Global ya no admiten centros de datos, les están poniendo trabas. Esto lo descubrimos junto a Tracy en Alemania, invitados por organizaciones preocupadas por los derechos humanos y el medio ambiente. En este viaje identificamos que hay una problemática tremenda por el consumo energético de los data centers, y por eso empezaron a fijarse en Sudamérica y en su legislación.
No olvides que Chile tiene un Código de Aguas construido para el empresariado; tenemos comunidades donde se riegan paltos e industrias mientras la gente no tiene agua para cocinar, bañarse o suplir sus necesidades básicas.
El consumo de 169 litros de agua por segundo significa, como ejemplo, que en 4 horas se llena una piscina olímpica. Y toda esa agua es potable, extraída directamente de las napas subterráneas. Maipú es la comuna de la Región Metropolitana que abastece esta agua potable a cuatro comunas. Respecto a las empresas que se quieren instalar, son Amazon, Microsoft, Google y otros gigantes corporativos.
Pablo Lada: Les preguntaría cuál es la reacción del resto de la comunidad ante esta advertencia que ustedes están dando a conocer.
Jani: La comunidad de estas cuatro comunas tiene una característica muy especial dentro de este modelo neoliberal acérrimo. El modelo en Chile es fuertísimo; mientras va en retroceso en todo el mundo, aquí se sigue consolidando.
Sin embargo, tenemos la única empresa sanitaria 100% municipal (SMAPA). Como se nombró antes, el Código de Aguas privatizó el agua como en ninguna otra parte del mundo, pero Maipú, Cerrillos, Estación Central y una parte industrial de San Bernardo cuentan con agua de gestión 100% municipal. Esta comunidad tiene muy arraigada su sanitaria, sabe que es un patrimonio único en Chile y lo defiende con todo. Cuando se habla de una posible privatización o del uso de 169 litros por segundo durante 25 años —que sabemos que será más—, la gente se levanta.
En Cerrillos, los fundadores de MOSACAT empezaron a informar a la gente en reuniones, juntas de vecinos y donde se pudiera. Se generó una gran ofensiva comunicacional que permitió a las personas empoderarse y tomar decisiones. Se juntó dinero para pagarle a una abogada medioambiental que presentó un caso muy sólido. Comunicacionalmente, frente a Google y su representante local (Data Luna), se generó mucho movimiento. Hicimos una disputa en el terreno comunicacional, que es el fuerte de ellos.
Es fundamental cómo empoderamos a la comunidad. Si esto lo dejamos entre nosotros y no llegamos a los territorios a través de las ferias libres —que son el mejor «Facebook del pueblo» para hablar directamente con la gente y entregar material claro—, no logramos el impacto.
La amenaza es grande. Ustedes allá con Milei creo que tienen la peor situación. Nosotros aquí tenemos un gobierno que encubre y que es de todo menos ecologista. Están haciendo modificaciones institucionales por debajo, aplicando el «silencio administrativo» (si la institución no responde en un tiempo establecido, se da por aprobado el proyecto) y dejando fuera las consultas ciudadanas e indígenas. Hay que presionar en esas instancias, porque debilitan las leyes ambientales en favor de las transnacionales. Somos el patio trasero de esta mirada global que viene a precarizar la vida.
Fuente: https://portalrevistasudacas.wordpress.com/2026/08/02/movimiento-socioambiental-comunitario-por-el-agua-y-el-territorio/



