La sequía no empieza cuando deja de llover
La degradación de los ecosistemas, la mala gestión de los recursos y los efectos del cambio climático están convirtiendo la sequía en una amenaza creciente para la alimentación, la salud y la estabilidad de comunidades enteras. Cuando pensamos en una sequía solemos imaginar un paisaje agrietado, embalses vacíos y campos sedientos bajo un sol implacable. Pensamos en la falta de lluvia. Y, sin embargo, la sequía rara vez empieza ahí. Por Pablo Alcalde La sequía es la manifestación más visible de un problema mucho más profundo: la degradación de los sistemas naturales y sociales que sostienen el agua, la alimentación y la vida. Es el síntoma de una enfermedad que llevamos décadas alimentando mediante decisiones políticas, económicas y ambientales que han debilitado la capacidad de los territorios para adaptarse a un clima cada vez más extremo. Por eso, hablar de sequía únicamente como un fenómeno meteorológico resulta insuficiente. La lluvia importa, por supue...