Un día improbable
Texto finalista del Certamen de relatos ecotópicos de Ecologistas en Acción 2025 por: Eduardo O. González Hoy, como casi siempre, Buenaventura despertó antes del sol. No porque la urgiera un despertador —esa reliquia de otro tiempo—, sino porque el susurro del viento en los almendros tenía una voz que sus oídos sabían reconocer. Sin embargo, en la casa, el silencio aún era denso cuando sus pies tocaron el suelo de madera templada y salió a ver cómo la niebla se deshacía sobre la dehesa. En la aldea, los días nunca eran del todo iguales, aunque pudieran parecerlo. Las tareas se repetían con una cadencia suave: el pan se amasaba los miércoles en la mesa comunal y las bicicletas dormían junto al cobertizo con puntualidad de reloj solar. Pero bastaba un gesto nuevo, una semilla que germinaba sin aviso o un zorro que cruzaba el sendero, para alterar lo conocido. Hoy, por ejemplo, Buenaventura se dirigía al bancal del sur, donde el tomillo y el orégano reclamaban una cosecha medida, justa. N...