Mar de fondo
La historia hablaba de un hombre que, según contaban, había muerto de pena cuando el buque Prestige inundó de petróleo el trozo de costa en el que vivía. No sé si la muerte por pena está descrita científicamente, pero la gente de Camelle, el pueblo gallego en el que vivió desde que a los 25 años llegó de Alemania, cuenta que murió de tristeza unas semanas después de que todo se inundara de alquitrán. María González Reyes Dicen que no pudo soportar que ese pedazo de costa al final del espigón del pueblo fuera destrozado por culpa de los humanos. Un lugar que él había convertido en un museo al aire libre en el que hacía esculturas con las piedras y las cosas que traía el mar. Manfred Gnädinger, al que todo el mundo en el pueblo llamaba Man, había convertido en su hogar una pequeña casa de unos seis metros cuadrados que había pintado por fuera con círculos de colores. Vivía consumiendo apenas nada, sintiéndose profundamente unido a ese trozo de naturaleza, integrado como una parte más de ...