Vivir o no vivir esas vidas posibles
Cuando pienso en posibilidad, normalmente pienso en esa esperanza interna que, siempre subjetivamente, permanece latente en el interior de une misme. En ese grado de imaginación que se mantiene vivo y persevera incluso en escenarios hostiles. Me gustaría pensar que la posibilidad aún vive, de algún modo, en nosotres: que nos mantiene despiertes y que nos lleva a tomar decisiones; decisiones que podrían suponer un rechazo a las lógicas que contaminan nuestro presente. Pero vivimos tiempos extraños para la esperanza. Perderse en lo posible, hoy, no es un ejercicio fácil. Perderse hasta dejar emerger posibilidades que no habíamos contemplado antes, quiero decir. Lu Millet Demasiado de lo que nos rodea se está desmoronando. No es fácil imaginar futuros deseables mientras la vivienda se vuelve un espacio inhabitable, el fascismo y el racismo continúan sofocando nuestros barrios, el trabajo administra nuestras vidas o Israel perpetúa impunemente su plan de ocupación en Palestina. Estamos atr...