El futuro, la energía, el poder y la arquitectura de la civilización
El futuro de la humanidad no dependerá únicamente de los avances científicos ni de las tecnologías que logre desarrollar. También estará condicionado por la manera en que organice las capacidades que esas tecnologías ponen a su alcance: La energía ocupa un lugar fundamental en este proceso porque hace posible la producción, el transporte, las comunicaciones y buena parte de los servicios de los que depende la vida contemporánea. Sin embargo, su importancia va más allá de su función material: las formas de producirla, distribuirla y controlarla influyen en las relaciones económicas, en las decisiones políticas y en el margen de autonomía del que disponen las personas y las comunidades. Comprender el futuro exige examinar no solo qué tecnologías tendremos, sino también cómo estará organizado el poder que las sostiene. Por Lenin Cardozo La historia ofrece razones para considerar esta relación. La expansión del carbón, el petróleo y el gas multiplicó la capacidad productiva de las sociedad...